TALLER
LA ATENCI�N EN Y PARA LA DIVERSIDAD EN EL JARD�N DE
NI�OS
Lics. M�nica Franchini y Cecilia Mendiola
Direcci�n de Educaci�n Preescolar SEP M�xico, D.F.
La sociedad actual se caracteriza por una creciente pluralidad,
influenciada por el fen�meno de globlalizaci�n que matiza las
diversas manifestaciones de la humanidad tanto en el �mbito
pol�tico, cultural y econ�mico. Ello se refleja de manera concreta
en la conformaci�n de las sociedades modernas donde la multiculturalidad
es un hecho.
Esta condici�n de las sociedades modernas obliga a replantear
las diversas formas que hasta el momento se ten�an en cuanto
a las relaciones de los grupos humanos. Una de las reflexiones
que nos ocupa en la actualidad es c�mo y hacia d�nde es necesario
reorientar la construcci�n de nuevas relaciones humanas que
posibiliten un di�logo aut�ntico y sienten bases para una sociedad
donde la equidad sea una forma de relaci�n entre las personas.
Si bien esta idea pareciera m�s una utop�a resulta urgente,
ya no prioritario, su consecuci�n. Sobre todo en el �mbito educativo,
que es en �l donde precisamente se tiene un espacio privilegiada
para la construcci�n o bien la cimentaci�n de ciertas competencias
que posibiliten el di�logo y el respeto como formas de relaci�n
entre las y los educandos que ser�n los futuros ciudadanos de
nuestra sociedad.
De manera concreta la escuela se constituye como el espacio
ideal para impulsar estas formas de relaci�n. La escuela es
el lugar donde encarnan las caracter�sticas de la sociedad,
sus crisis, valores, debilidades, aspiraciones, ...ya que las
personas que en ella coincidimos somos portadoras de todo ello,
y en la interacci�n cotidiana que se realiza en su seno, se
manifiestan de manera palpable.
Es as� que actualmente se manifiestan dos tendencias antag�nicas
sobre las cuales alumnos, alumnas, maestros y maestras nos encontramos:
la homogeneizaci�n y la diferenciaci�n. Si bien dentro de los
discursos educativos que caracterizan a los diversos programas
y pr�cticas educativas es la del reconocimiento de la diferencia,
la manera en que se traduce en pr�cticas concretas es mas hacia
la uniformidad, a ser todos iguales, a donde ser diferente significa
no tener cabida, ser se�alado,...A�n cuando en el discurso se
hace referencia a las diferencias individuales, en cuanto a
caracter�sticas f�sicas, econ�micas, ritmos y estilos de aprendizaje;
todo ello pierde sentido cuando nos trasladamos al terreno de
lo cotidiano.
Si bien existen diferencias que hist�ricamente han marcado
a las personas que las poseen como lo es, el g�nero, capacidades
diferentes, econ�micas, entre otras, las relativas a la cultura
en los �ltimos tiempos han cobrado relevancia; ya que "fronteras
culturales" han sido rebasadas. Y ello no solamente debido
a los movimientos migratorios, sino al propio fen�meno de la
globalizaci�n en la comunicaci�n y en la econom�a entre otros.
En el aspecto cultural, la educaci�n, tienen relativamente
poco en su estudio y en la construcci�n de propuestas que posibiliten
modelos educativos pertinentes para la atenci�n a la diversidad
cultural presente en la escuela.
Al hablar de diversidad cultural no s�lo se ha de considerar
personas que pertenecen a otra raza etnia o nacionalidad. Sino
mas bien a lo que consideramos como cultura, es decir a aquello
que nos hace sentir, pensar y mirar la realidad de una manera
peculiar, lo que nos hace ser lo que somos, la esencia de nosotros
mismos. Para ello no es necesario que seamos de una raza diferente,
a�n siendo mexicanos, por ejemplo tenemos expresiones culturales
diferentes, que nos hacen ser �nicos, a�n cuando compartimos
aspectos comunes como mexicanos, como mujeres, hombres, educadores,
etc.
Es en este sentido m�s amplio en que abriremos una reflexi�n
sobre lo que ocurre en la escuela, con algunos grupos en particular
como lo pueden ser las personas que pertenecen a otras etnias.
Cabe aclarar enf�ticamente que la educaci�n para la diversidad
no est� orientada a grupos ind�genas sino que se refiere a una
educaci�n para todos y todas con una fuerte tendencia valoral
y �tica. Si bien se insiste en la atenci�n a grupos ind�genas
se debe a que son precisamente estos grupos en donde la marginaci�n
y el racismo encubierto se dejan sentir en la escuela no solamente
en la relaci�n de los adultos con los ni�os y ni�as, sino con
los propios pares entre s�, lo que se refleja dram�ticamente
en los altos �ndices de reprobaci�n, deserci�n y en la baja
calidad educativa de los que logran egresar del sistema educativo.
Y que ello tiene poco que ver con sus capacidades para el aprendizaje,
sino m�s bien est� referido a las relaciones que se establecen
dentro de las escuelas as� como a los m�todos empleados para
su ense�anza.
Desde esta perspectiva cabe se�alar que algunos estudios recientes
afirman que los estilos de aprendizaje y ritmos, entre otros
est�n fuertemente relacionados con componentes culturales, por
ello cobra relevancia el reconocimiento a la diversidad cultural
como un elemento presente dentro de la escuela. Reconocer que
se trabaja en ambientes multiculturales a�n cuando no se tenga
presencia de ni�os o ni�as de otras razas o etnias, es un primer
paso. La multiculturalidad solamente nos describe la realidad,
es decir nos habla de la presencia de culturas diferentes en
un mismo espacio y tiempo, sin embargo no cualifica las relaciones
que se establecen entre ellas; la multiculturalidad admite todo
tipo de relaciones, desde la tolerancia hasta la marginaci�n
o racismo extremo. Por su parte un enfoque intercultural nos
orienta m�s hacia si el reconocimiento de las diversas cultural
compartiendo un espacio y un tiempo pero establece enf�ticamente
el tipo de interrelaci�n que ha de median entre �stas: la tolerancia,
el di�logo, el respeto. Se trata aqu� de un enfoque propositivo
y global, en tanto en cuanto expresa el establecimiento de un
determinado tipo de relaciones entre culturas con un intento
superador de la mera constataci�n de la coexistencia de culturas.
Entonces, la educaci�n para la interculturalidad significa
formar en el respeto del otro, del que es diferente, de aquellos
que proceden de una cultura diferente a la propia, con idioma
distinto, que poseen creencias religiosas diversas, presentan
dificultades sensoriales, f�sicas o ps�quicas, son de otra orientaci�n
sexual o padecen el rechazo social por su pobreza, miseria o
marginaci�n social. Ello, en el discurso no tiene mayor problema,
todos o casi todos podr�amos estar de acuerdo, pero c�mo llevar
esta visi�n a la pr�ctica a lo cotidiano de las escuelas para
que se vuelva realidad. Una clave es dotar al sujeto de los
instrumentos id�neos que le permitan convivir en sociedad, por
lo que es necesario concebir la diversidad de culturas como
una riqueza y defender en la pr�ctica el derecho a la diferencia;
buscar lo com�n sin renunciar a las diferencias de cada cultura,
como b�squeda de acciones cooperativas. El n�cleo de la educaci�n
intercultutal es, pues, la formaci�n en valores de solidaridad,
comunicaci�n y actitudes de respeto, aceptaci�n interpersonal
y corresponsabilidad social.
Si bien la esencia de la educaci�n con enfoque intercultural
lo constituye la formaci�n �tica y valoral, cu�les son entonces
aqu�llas competencia sociomorales que tanto adultos como el
alumnado hemos de favorecer y desarrollar en lo cotidiano.
� Capacidades sociomorales necesarias para el logro de la simetr�a
valoral
o Autoconocimiento y autoestima
o Conocimiento de los dem�s
o Razonamiento moral
o Di�logo
o Comprensi�n cr�tica
o Autonom�a.
Autoconocimiento y autoestima. Es una de las capacidades que
en la primera infancia adquieren vital importancia, no solamente
para el trabajo de la educaci�n intercultural sino para el desarrollo
con calidad de todo ser humano. Para ello es necesario que se
adquiera la sensibilidad necesaria para describir los propios
sentimientos, emociones, valores y motivaciones; que se comprenda
la propia manera de ser, de pensar y de sentir. En el desarrollo
del autoconocimiento y autoestima la identidad personal como
el sentido del yo proporciona una unidad a la personalidad en
el transcurso del tiempo; por lo tanto construir y valorar positivamente
el propio yo, conocerse a s� mismo, decidir un proyecto de vida
personal, constituyen elementos imprescindibles tanto con el
alumnado como con los adultos que estamos en contacto con ellos
y ellas.
La identidad cultural como una dimensi�n de la identidad personal,
hace referencia a la conciencia de pertenencia, el es conocimiento
por el cual alguien se considera miembro de un grupo, una colectividad
o una cultural; en este sentido resulta relevante que los ni�os
y ni�as, adultos y familias nos sintamos identificados entre
s�.
La autoestima est� matizada por las apreciaciones y las valoraciones
que recibimos de las personas que nos rodean, se constituye
a trav�s de la percepci�n que se tienen de s� en los diferentes
�mbitos en los que se relaciona, la escuela, la familia, el
trabajo, el grupo de amigos o amigas, etc. Una autoestima positiva
posibilita el establecimiento de relaciones sociales propositivas,
facilitan el trabajo colaborativo y una capacidad en el desarrollo
de proyectos personales.
En el trabajo cotidiano del jard�n de ni�os es indispensable
que los ni�os y ni�as tengan un alto nivel de interrelaci�n
entre s�, es decir no solamente con sus pares cercanos sino
con grupos lo mas extendido posible. Es importante que se sientan
parte de varios grupos, de su familia, de su grupo � clase;
de la escuela; de la comunidad; de sus amigos o amigas, etc.
La imagen que los y las preescolares tienen de s� mismos, est�
fuertemente definida por las expectativas que los dem�s tienen
de ellos y ellas, por lo que es importante que los ni�os y ni�as
se sientan apreciados por sus compa�eros, compa�eras, maestros,
maestras y adultos con los que convive cotidianamente en la
escuela.
Es necesario potenciar la singularidad de las personas que
interact�an en el jard�n de ni�os, en especial la de los ni�os
y ni�as, en este sentido apoyar a que reconozcan sus cualidades,
acepte y supere sus dificultades, ayudar� a que se consideren
especiales y diferentes. Hacer que cada uno sean respetados
en sus valores, cualidades y dificultades favorecer� la creaci�n
de un ambiente c�lido y de aceptaci�n; en el cual todos y todas
se sientan capaces y puedan plantearse actividades o formas
diferentes de actuar que les reten a s� mismos.
Tambi�n se requiere que se desarrolle y favorezca una fuerte
identidad cultural, en este sentido el jard�n de ni�os habr�
de recuperar, valorar y fomentar un acercamiento a las familias
y al comunidad, en el cual se escuchen las expectativas, motivaciones,
ideas, etc. que se tienen sobre la educaci�n de los ni�os y
ni�as, las formas de resolver problemas, de festejar,...as�
como una actitud de recepci�n activa sobre los que la poblaci�n
infantil dice y hace de manera cotidiana.
Conocimiento de los dem�s. El conocimiento de los dem�s tienen
una fuerte relaci�n con la empat�a, como esa capacidad para
tener consideraci�n hacia los dem�s, lograr sentir lo que el
otro siente desde sus propia perspectiva, es decir desde los
valores, motivaciones, ideas del otro. Ello permite interiorizar
actitudes dirigidas a la cooperaci�n y solidaridad; posibilita
que las personas puedan enfrentar problemas morales desde una
perspectiva donde se busque el bien com�n. En el caso de los
y las preescolares se ha de generar un clima en donde se les
apoye a que se esfuercen por "ponerse en el lugar del otro"
ayud�ndoles a que escuchen las razones que los otros tienen,
las explicaciones que tienen sobre los diversos sucesos que
ocurren as� como las ideas que cada uno tiene sobre un punto
en particular.
Razonamiento moral. Esta capacidad esta orientada hacia el
desarrollo de la sensibilidad moral y la resoluci�n de conflictos
morales de manera justa y solidaria. En el jard�n de ni�os se
fomentar� la reflexi�n sobre normas, acuerdos, sobre los propios
derechos humanos y c�mo estos orientan o gu�an la resoluci�n
de conflictos; asimismo apoyar a la construcci�n de razones
y argumentos morales justos y solidarios. Ello implica que en
la vida cotidiana del jard�n de ni�os los adultos que conviven
con la poblaci�n infantil compartan y vivan dentro de esta misma
din�mica, es decir es necesario que la soluci�n de conflictos
en los que se ven implicados juicios de valor se resuelvan a
trav�s de un di�logo razonado orientado por lo valores universalmente
deseables.
Di�logo. Es una capacidad necesario para el desarrollo de una
educaci�n intercultural, �sta se orienta hacia la capacidad
para intercambiar opiniones y establecer un razonamiento de
los diversos puntos de vista que se puedan exponer entre los
participantes del di�logo. Una condici�n necesaria en el establecimiento
del di�logo es que los involucrados se conciban como iguales,
es decir establezcan relaciones sim�tricas. Tambi�n implica
una disposici�n genuina al entendimiento; el di�logo constituye
una capacidad necesaria para lograr una comunicaci�n entre personas
de diferentes culturas.
En el jard�n de ni�os favorecer situaciones de di�logo entre
los ni�os y ni�as implica abrir espacios donde en los que se
comuniquen entre s� y con los adultos; implica apoyar a que
expresen sus inquietudes, ideas, conocimientos, miedos, ...Es
necesario otorgar la palabra a los ni�os y ni�as, apoyarlos
a que se apropien de ella y adem�s favorecer diversas formas
de expresi�n y comunicaci�n.
Comprensi�n cr�tica. La comprensi�n cr�tica se refiere al conjunto
de " habilidades que permiten realizar juicios acerca de
la realidad para evaluar cada situaci�n y contexto particular
y comprender las razones que hacen plausible algo. La informaci�n,
la vida, su persona misma. " La comprensi�n cr�tica implica
poder adquirir informaci�n sobre la realidad a fin de conocerla,
comprenderla y mejorarla, es decir avanzar hacia un pensamiento
cr�tico y hacia una actitud creativa. En el nivel preescolar
la comprensi�n cr�tica adquiere relevancia dado que los y las
preescolares se encuentran en una etapa en la cual el desarrollo
intelectual se caracteriza por tener un desarrollo sustantivo,
en este sentido, el jard�n de ni�os ha de favorecer espacios
y ambientes en los cuales los y las ni�as encuentren respuestas
o explicaciones a sus cuestionamientos, as� como continuar haci�ndose
preguntas sobre el mundo.
Autonom�a. La autonom�a se caracteriza por el desarrollo de
una voluntad en la que se piensa, se act�a con base a los propios
criterios construidos y adem�s se responsabiliza de la decisi�n;
es una capacidad en la que el discernimiento y la contrastaci�n
con el exterior juegan un papel importante. En el desarrollo
de la autonom�a, la autorregulaci�n como un proceso estructural
de la misma, en tanto que el sujeto es capaz de orientar su
propia acci�n hacia la superaci�n, adquisici�n, transformaci�n,
... de sus acciones, h�bitos, destrezas,...
Para los y las preescolares la vida cotidiana dentro del jard�n
de ni�os representa un espacio id�neo para el desarrollo de
la autonom�a en tanto que se propicien la toma de decisiones
y la responsabilidad que ello implica; la posibilidad para planear
acciones, llevarlas a cabo as� como evaluarlas; apoyarlos a
que elijan y posibilitarles que su elecci�n sea la pertinente,
entre otros.
Todas estas capacidades sociomorales tienen un marco en la
acci�n cotidiana del jard�n de ni�os, es decir no es suficiente
el que est�n en las intenciones educativas para ser logradas
con los educandos sino que han de constituirse como condiciones
de operaci�n en las escuelas. Ello es factible que se realice
a partir de considerar cuatro aspectos importantes en la vida
escolar. Un de ellos son las actitudes y expectativas del equipo
de trabajo hacia la poblaci�n infantil, sus familias y la comunidad
de la que provienen, este aspecto es decisivo en el desempe�o
y alcances que puedan tener los ni�os y las ni�as. En este punto
se hace �nfasis acerca de que se habla del equipo de trabajo,
es decir todas las personas involucradas en el trabajo del jard�n
de ni�os influyen en la construcci�n de una escuela intercultural.
Ahora bien qu� es necesario que el equipo de trabajo considere
para avanzar hacia su trabajo intercultural. Un elemento importante
lo constituye el reconocimiento de que en la poblaci�n que la
escuela atiende existen diversidad cultural, aun cuando no haya
presencia de poblaci�n de otras etnias, razas o nacionalidades.
Es necesario que el equipo establezca mecanismos de actualizaci�n
que les posibilite abatir procesos de etiquetaci�n, marginaci�n
o segregaci�n encubiertos y que es muy posible que est�n presentes
en la relaciones que se establecen entre s� y con los dem�s.
Es importante identifiquen los patrones de comportamiento de
las diversas culturas presentes en los jardines, relacionados
con el uso del tiempo, del espacio, expectativas, con la crianza,
los valores, entre otros. Identificar grupos minoritarios a
fin de facilitarles el acceso a la cultura escolar.
Otro de los aspectos que influye en la construcci�n de una
escuela intercultural es lo que se refiere a la organizaci�n
del propio plantel; es decir esforzase por crear un clima que
acoja y respete la diversidad, a partir de considerar la organizaci�n
de los espacios en relaci�n a las necesidades de la poblaci�n,
a que los espacios disponibles no refuercen patrones de segregaci�n
o marginaci�n � instalaciones diferentes de acuerdo al tipo
de poblaci�n que las usa, (ba�os de los maestros o maestras
de primera para los alumnos y alumnas de 2�, para los trabajadores
de apoyo al servicio de 3�. ), salones oscuros con o sin material
para los m�s retrasados o para la maestra nueva, - . La construcci�n
de un clima escolar respetuoso implica reuniones del equipo
de trabajo donde se discutan, analicen y se busquen soluciones
a las situaciones de ense�anza aprendizaje del alumnado, ello
implica fortalecimiento del trabajo colegiado. Se requiere una
funci�n directiva que reconozca la diversidad de su equipo de
trabajo as� como de las familia y de la poblaci�n y sea sensible
a ella. La escuela tendr� que reflexionar sobre las formas en
que: se organizan y asignan los grupos; se concreta la participaci�n
de las familias y los ni�os y ni�as en las diversas acciones
que se realizan. Se requiere una escuela que pueda establecer
una relaci�n con las familias con base en el di�logo y el respeto.
Un aspecto de suma importancia es el referido a las formas
de ense�anza, es decir lo que ocurre en las aulas, habr� que
hacer una profunda reflexi�n sobre los estilos de comunicaci�n
que predominan en el aula, refiri�ndose a lo verbal, lo no verbal;
qui�nes y c�mo hacen uso de la palabra, entre otros. Asimismo
los diversos estilos de aprendizaje del grupo y su atenci�n,
la apropiaci�n que todos los ni�os y ni�as tienen del curr�culo;
el trabajo en peque�os equipos como forma para favorecer la
atenci�n a la poblaci�n y las estrategias que se tienen para
favorecer del trabajo colaborativo, como aquellos aspectos de
mayor relevancia.
Un elemento sobre el cual es importante tambi�n detenerse a
analizar los constituye el curr�culo; en tanto a revisar sus
componentes � objetivos, contenidos, materiales, m�todos de
ense�anza as� como el proceso de planeaci�n y evaluaci�n - es
decir si consideran la diversidad como un elemento sustantivo
y sobre todo si es posible que se concrete en el aula.