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Resumen de Taller
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LA EDUCACI�N MULTICULTURAL, ENFOQUES Y PROBLEM�TICAS.

El mundo actual es un mundo multicultural, y todos los seres humanos, dondequiera que se encuentren viven en un medio en el que conviven variadas culturas. En este sentido, cada individuo tiene acceso a m�s de una cultura, lo cual implica tratar con conocimientos, procesos cognoscitivos y comportamientos diversos, aunque s�lo sea con una parte de tal cultura, y ante la cual crea su propia y �nica versi�n personal, su propiospecto, como definiera W. Goodenough.

En realidad, como afirma P�rez de Cuellar, ninguna cultura es una entidad herm�ticamente cerrada, y todas las culturas est�n influenciadas por otras culturas, y a su vez, ejercen influencia sobre �stas.

El t�rmino �Cultura� ha tenido y tiene muchas acepciones, y es definido desde muy variados puntos de vista: social, antropol�gico, educacional, entre otros muchos. As�, nos encontramos definiciones amplias y restringidas tales como:

� Cultura es la formaci�n del hombre, su desarrollo, en lo sensorial, lo ps�quico y lo intelectual.

� Cultura es la compleja totalidad de soluciones que una comunidad dada hereda, adopta o inventa para enfrentar los retos de su medio social y natural.

� Cultura es el conjunto de modos de vida, valores, hechos y procesos individuales y colectivos que forma una comunidad con fronteras culturales espec�ficas que marcan su supervivencia y su futuro.

� Cultura es aquello mediante lo cual se designa la diversidad de formas de organizaci�n social, desde las formas de vida m�s simples, hasta los modos de organizaci�n m�s especializados y complejos.

� Cultura es el resultado de procesos e interacciones sociales espec�ficos, que van de lo simple a lo complejo en lo econ�mico, pol�tico, religioso, ecol�gico, alimentario, art�stico, psicol�gico y filos�fico, en un contexto social determinado y que dan sentido, identidad y pertenencia a una comunidad humana.

� Cultura es la totalidad de las creencias aprendidas, herramientas y tradiciones compartidas por un grupo de humanos para dar continuidad, orden y significado a sus vidas, de experiencias y productos acumulados por un grupo humano.

� Cultura es el conjunto de normas, valores, ideolog�as, asunciones, s�mbolos, significados, lenguaje y capital cultural, que hace posible que una estructura funcione como una unidad coherente y no se desintegre.

� Cultura es un todo estructurado de maneras de actuar, pensar y creer, que proporciona a un grupo social respuestas a los problemas del entorno, y asegura su cohesi�n.

� Cultura es un conjunto de fen�menos que crean un sentido de identidad com�n en un grupo particular, de un lenguaje, una fe religiosa, una identidad �tnica y localizaci�n geogr�fica, de factores que dan lugar a comprensiones, reglas y pr�cticas compartidas que gobiernan el desarrollo de la vida diaria.

� Cultura es un conjunto relacionado, acumulativo y din�mico de creaciones ideacionales y materiales que han sido producidas o adaptadas por una comunidad, en respuesta a un sistema de necesidades de todo tipo, y que al ser seleccionadas a trav�s de una pr�ctica hist�rica se constituyen como patrimonio social significativo para su funcionamiento, por lo cual son trasmitidas, empleadas y modificadas permanentemente.

En la decena de definiciones anteriores pertenecientes a diferentes autores (y otras muchas m�s que no se incluyen) se destaca la disimilitud de criterios respecto a lo que constituye una cultura, por lo que en realidad s�lo se puede llegar a una aproximaci�n de lo que constituye el t�rmino.

As�, la cultura es entendida por algunos como valores y costumbres, por otros, el arte, para muchos es educaci�n, donde a veces el concepto se restringe solamente a arte o a la educaci�n: el arte referido a la creatividad literaria o art�stica, la educaci�n referida a la ense�anza o la cultura general que se encuentra en la ense�anza.

Independientemente de ello, y de un an�lisis de todas ellas, se pueden llegar a planteamientos fundamentales, que a decir de M.V. Peralta pueden catalogarse en:

a) Toda cultura es esencialmente una creaci�n

b) Que la cultura al estar configurada por un conjunto vinculado de factores es b�sicamente un sistema

c) Toda cultura es un fen�meno colectivo de una comunidad humana

d) La cultura genera respuestas muy diversas

e) Toda cultura tiene una dimensi�n espacial: significados pertenecientes y comunes a todos, y significados m�s espec�ficos y diferenciados

f) La cultura es un proceso en permanente creaci�n

Cualquiera de estos planteamientos podr�a llevar p�ginas de tratamiento explicativo, mas en suma apuntan a un criterio de particular importancia: la educaci�n en s� misma constituye un proceso de adquisici�n y trasmisi�n de cultura, y a su vez es parte integral de esa cultura. Por lo tanto, cada cultura posee su tipo particular de educaci�n, que la caracteriza, la define y la organiza de acuerdo con los preceptos espec�ficos de tal cultura.

En este sentido, no se puede hablar de una educaci�n universal y com�n a todos los grupos sociales, y cada uno de ellos ha de tener su propia manera de considerar la educaci�n de sus integrantes. Mas, si el hombre se enfrenta en el mundo actual a numerosas culturas, esto implica tratar de definir a la educaci�n multicultural en su sentido m�s amplio como el proceso por el cual una persona desarrolla competencias en m�ltiples sistemas de esquemas de percepci�n, pensamiento y acci�n, es decir, en m�ltiples culturas.

Esta definici�n conlleva las ventajas, de acuerdo con Gibson, de no equivalenciar educaci�n con escolaridad ni educaci�n multicultural con programas escolares formales; de no seguir equiparando una cultura con una lengua o un grupo �tnico correspondiente; la eliminaci�n de las escuelas �tnicamente separadas, la competencia en m�ltiples culturas, la conciencia de la multiplicidad cultural que rodea al individuo y a la que est� accediendo, entre otros aspectos.

Sean cierto o no estos planteamientos, lo verdaderamente real es que la educaci�n multicultural se presenta en la actualidad como una problem�tica acuciante, tanto en lo que respecta a la inserci�n de las minor�as �tnicas como de los inmigrantes en una comunidad cualquiera.

Al decir que la sociedad actual es multicultural, ello implica que la educaci�n multicultural no constituye un programa dirigido a los grupos minoritarios, sino para todos los grupos sociales, y que, por lo tanto, no es un problema particular sino una problem�tica general que la educaci�n ha de plantearse en el momento actual y a la cual ha de suponerse que hay que darle alguna soluci�n.

La educaci�n multicultural es una necesidad� impuesta a la sociedad por una realidad (la de que cualquier sociedad actual se est� convirtiendo progresivamente en una babel cultural), y a pesar de ello a�n se observa que muchos grupos sociales y gobiernos no est�n suficientemente conscientes de la naturaleza y dimensi�n del problema, lo cual conlleva que en muchos lugares las escuelas no hayan sido dise�adas y organizadas para enfrentar esta realidad.

A su vez, y esto es una disyuntiva inherente a cada cultura, la adecuada selecci�n de los significados a transmitir e intercambiar del enorme conjunto de datos provenientes de cada cultura para interpretar su realidad, es un problema bien serio, y al cual no se le ha dado la suficiente atenci�n ni soluci�n.

De igual manera el hecho comprobado de que los inmigrantes y minor�as �tnicas tienden a tener una conexi�n muy fuerte con la cultura de su pa�s o regi�n (en lo referente al arte, el lenguaje, las convicciones �ticas o religiosas, los valores, etc.), en detrimento de la del pa�s receptor o localidad que los acoge (en el que solo ven sus ventajas materiales, sus productos tecnol�gicos y su prosperidad), crea obst�culos para una educaci�n multicultural apropiada, a lo que se une muchas veces la intransigencia, consciente o inconsciente, del pa�s receptor, de obligar a la asimilaci�n de los que llegan para integrarlos a su cultura dominante sin tomar en cuenta los distintos modos de pensar, las diferentes maneras de vivir y ser de aquellos.

Finalmente el choque de valores entre ambas culturas, que pueden ser a veces a veces f�cilmente superables como puede ser una forma de vestir o de expresar los estados de �nimo, otros un poco m�s complejos, como pueden ser determinadas reglas referentes a la alimentaci�n (no comer un determinado animal o no trabajar en un d�a espec�fico), y a�n otros, en ocasiones los mas, que pueden conducir a serios enfrentamientos como puede ser el fanatismo religioso o rechazo de igualdad de g�nero, constituyen elementos que afectan la posibilidad de una apropiada educaci�n multicultural.

En resumen, el menosprecio o desconocimiento del problema, el conflicto entre la necesidad de respetar una cultura y aceptar y abrirse a la otra, y la existencia de valores inaceptables de una cultura en relaci�n con la otra, son grandes problemas entre otros muchos, a los que se enfrenta la educaci�n multicultural.

Esto est� dado porque la educaci�n en un mundo multicultural es una cuesti�n muy compleja, que incluso abarca hasta sus propios t�rminos de definici�n: educaci�n multicultural, educaci�n intercultural, entre otros. Para unos el multiculturalismo es la simple convivencia de culturas, donde cada una existe al lado de la otra, para otros implica la interacci�n adecuada de tales culturas sin perder cada una su identidad. El interculturalismo, que tambi�n supone la coexistencia de diversas culturas, para sus seguidores, implica una acci�n componente, la participaci�n de dos o m�s culturas en un proceso com�n.

Sea cual fuere la respuesta correcta, lo cierto es que entre cultura y educaci�n hay estrech�simos v�nculos, en los que la vinculaci�n entre la ense�anza escolar y lo que se suele llamar cultura, est� dada en que los contenidos, las formas de trabajo y todo el sistema de trabajo escolar, forman parte de la cultura de la comunidad dada. Pero como la escuela no puede trasmitir la totalidad de la cultura de la sociedad, tiene que elegir aquellas cosas que considera significativas, que se asumen como responsabilidad para ser trasmitidos a las nuevas generaciones. Esto conlleva profundos problemas sobre que elegir, y que sentido darle a lo que se trasmite, y como correlacionarlo con las diferentes culturas. La soluci�n no es nada f�cil, y promueve cambios en el propio concepto de la educaci�n, y en el que se busca que los procesos de ense�anza-aprendizaje se conviertan mas que en pr�cticas de informaci�n, en pr�cticas de formaci�n, adecuando los programas escolares a las necesidades reales de las comunidades.

Para entender los problemas educativos se hace indispensable examinar el contexto social donde se desenvuelve la pr�ctica educativa, la relaci�n que el centro escolar establece con la sociedad. La discusi�n entonces sobre la educaci�n multicultural surge en la medida en que determinados aspectos de la cultura, como variable de la diversidad, se introducen en el aula y el centro escolar.

As�, al darse en el contexto la presencia de grupos �tnicos claramente diferenciados por su color de piel, lengua materna, valores, comportamientos �ticos y religiosos, junto con diferencias socioecon�micas diversas, se plantea la necesidad de una educaci�n que pueda dar respuesta a tal diversidad., ll�mese educaci�n multicultural o intercultural, o como se ver�, de otras maneras.

La educaci�n multicultural aparece como consecuencia de la existencia de minor�as en las escuelas, que requieren de un trato adecuado y de una atenci�n �particular�, y que poseen una cultura distante de la social dominante. Esto ha implicado la necesidad de analizar las diferentes maneras de entender la educaci�n multicultural, y crear modelos de educaci�n multicultural en los que en cada uno subyace una concepci�n de la cultura.

LOS VALORES

Todos coincidimos en que aprender a vivir juntos, como afirma UNESCO, ha de ser un pilar fundamental en el proceso educativo. Esta claro que los educadores hemos de buscar todo tipo de estrategias para construir este principio en la mente de TODOS los ni�os.

En una sociedad, cada d�a mas intolerante, es imperativo que ya se haga realidad que ning�n ni�o sea discriminado por nadie, incluidos los propios ni�os por motivos de raza, color, sexo, idioma, religi�n, origen nacional o social, posici�n econ�mica, nacimiento u otra condici�n, ya sea del propio ni�o o de su familia.

Por ello vamos a realizar unas actividades encaminadas a que los ni�os tomen conciencia de la importancia de una vida pacifica, no violenta, de respeto por s� mismo y los dem�s as� como del aprecio a la diversidad.

En definitiva, UN PROGRAMA DE ADQUISICI�N DE VALORES, que todos coincidimos se deben adquirir durante la infancia, cuando los ni�os empiezan a madurar y a construir sus marcos de referencia cognitivos y afectivos.

Hoy ya todos somos conscientes de la importancia que tiene la labor del educador como modelo significativo para los ni�os, los cuales juntos con la familia, conformar�n y forjar�n una imagen del mundo adulto. De ah�, que HEMOS PROMOVER ACTUACIONES EDUCATIVAS QUE OFREZCAN MODELOS TOLERANTES EN LOS MAS VARIADOS CONTEXTOS E INTERCULTURALIDAD QUE PUEDAN PLANTEARSE.

En casi todas las programaciones hay unos aspectos cognitivos de los que de una manera u otra encontramos bibliograf�a y fuentes de informaci�n, pero existen otros, ya mas importantes, que a pesar de no encontrar casi nada, son nuestra raz�n de ser, nuestro objetivo b�sico como educadores de la infancia: QUE LOS NI�OS Y NI�AS APRENDAN A SER ELLOS MISMOS Y QUE SEPAN INTERRELACIONARSE CON LOS DEMAS, RECONOCIENDO, COMPRENDIENDO Y ASUMIENDO LA DIVERSIDAD. Los dos ejes fundamentales de la educaci�n infantil que define el Dr. Delors: APRENDER A SER Y A VIVIR JUNTOS. Asegura el Dr. Delors en el informe que realiz� para UNESCO que la educaci�n en el siglo XXI ha de tener una doble misi�n: "Ense�ar la diversidad de la especie humana y contribuir a una toma de conciencia de las semejanzas y la interdependencia entre todos los seres humanos. Desde la primera infancia, la escuela debe aprovechar todas las oportunidades que se presenten para esa doble ense�anza".

Esta claro que en la programaci�n de cada d�a hemos de incluir LOS VALORES, en el mas amplio sentido de la palabra, como un autentico eje transversal de nuestra actuaci�n.

Resulta evidente que, a trav�s de la educaci�n, debemos ayudar a los ni�os a crecer como personas libres, con capacidad cr�tica, exigiendo lo mejor que cada uno puede aportar de s� mismo a la sociedad, ayudando a formar su car�cter y a que aprendan a conducirse razonablemente a trav�s de la interiorizaci�n de roles y valores morales y sociales.

Hoy nuestra actuaci�n debe de estar encaminada a que los ni�os aprendan a ser ellos mismos (aprender a SER) aprendan comprender, tanto en los aspectos de tipo social (aprender a VIVIR JUNTOS) como meramente cognitivo (aprender a CONOCER, y a HACER).y todo ello hasta el m�ximo de las posibilidades que la naturaleza ha dotado al ni�o.

Partiendo de esta premisa y sabiendo que el ni�o cuando nace desconoce los roles, las normas, las pautas y los valores morales y sociales de su comunidad, los agentes educativos nos convertimos en facilitadores de experiencias y relaciones que facilitan su progresiva madurez social.

Podriamos definir un valor como un elemento real, deseable, objetivo y conveniente al ser humano que lo interioriza a trav�s de la experiencia individual y se convierte en una norma moral de conducta.

Los ni�os, a trav�s de sus experiencias seleccionan, eligen y hacen suyo un sistema de valores que les ayudar� a desarrollar una conciencia moral y a adquirir el compromiso individual de organizar su conducta llev�ndolos a la pr�ctica.

La educaci�n, ha de ofrecer una gu�a de conducta al ni�o desde su primera infancia promoviendo la madurez interna necesaria para adquirir una conciencia aut�noma.

El peque�o, en las primeras etapas del desarrollo, se abre al conocimiento de s� mismo, del mundo que le rodea y de las personas de su entorno: se educa influenciado por el ambiente en que se desenvuelve. Este ambiente debe ofrecer unos modelos de roles y valores positivos aceptados por la comunidad, ayud�ndole a alejarse de los valores negativos, las fuerzas destructivas o los contravalores.

LA EDUCACI�N TEMPRANA EN VALORES

Para aprender a vivir juntos, ser� imprescindible educar desde la primera infancia las normas por las que se rige, o deber�a regirse, esta convivencia.

Los logros fundamentales del desarrollo de la personalidad en educaci�n temprana consisten en la formaci�n de la autoconciencia y de una indudable subordinaci�n y jerarquizaci�n de motivos. Gracias a esto el ni�o adquieren un mundo interior bastante estable, que les permite una activa y consciente participaci�n en el mundo que les rodea e imprime una determinada tendencia a toda su conducta.

La condici�n fundamental para poder hablar de una formaci�n de la personalidad en esta edad es que su comportamiento puede ser previsto, lo cual implica una direcci�n del comportamiento. El punto central de esta formaci�n es la observancia de reglas de conducta que son socialmente aceptadas. Normas que los ni�os asimilan en su actividad y en la comunicaci�n con los adultos y el mundo circundante, y que les permiten regular su conducta de manera mucho mas efectiva que en etapas posteriores

Desde este punto de vista, los valores se conforman en el proceso de desarrollo del individuo, a partir de sus etapas m�s tempranas.

Dentro de esta concepci�n de NORMA MORAL DE CONDUCTA, los valores son infinitos, en el sentido en que es infinita la realidad objetal e ideal. Ello hace que realizando acciones que abarquen una gama importante de aspectos de la realidad, se est�n sentando las bases para la formaci�n de m�ltiples valores

�QU� CARACTERISTICAS HAN DE TENER LOS PROGRAMAS DE FORMACION DE VALORES EN EDADES TEMPRANAS?

Los programa educativo para la formaci�n de valores en edades tempranas han de ser:

sencillo de llevarse a la pr�ctica,

ofrecer un modelo positivo de roles

transmitir cualidades o virtudes fundamentales.

En un mundo cada d�a m�s globalizado han de ser universales. Han de poder adaptarse a las diferentes culturas y comunidades.

La formaci�n de valores en la educaci�n temprana debe realizarse de la misma manera en que se conforman los h�bitos, habilidades, conocimientos y capacidades, y mediante los mismos procesos y procedimientos educativos, ESTO ES DE MANERA GLOBALIZADA.

En los primeros a�os de la vida los valores, como todo en el ni�o, tienen un enfoque globalizado, al igual que sucede con los conceptos, las normas, las nociones, las capacidades, habilidades y otras formaciones psicol�gicas, porque la actividad del ni�o en estas edades tiene un car�cter generalizado.

Dentro del enfoque "global del ni�o " se instauran las premisas de los distintos valores espec�ficos que van a caracterizar al ser humano adulto, sin que se pueda pretender hablar de valores espec�ficos en tan tiernas edades.

Solo en el final de la edad preescolar es que se comienza a plantear una diferenciaci�n de estos valores globales, en la medida en que el desarrollo afectivo y cognoscitivo permite un conocimiento y una vivencia mayor de la realidad circundante.

Como toda formaci�n psicol�gica, es imposible actuar directamente en la estructuraci�n de los valores, al igual que lo es en el de las capacidades o la motivaci�n. Para ello es necesario llevar a cabo actividades bien organizadas y concebidas metodol�gicamente, que permitan que los ni�os se orienten por s� mismos en su realizaci�n, base de orientaci�n que se transfiere a cualquier otra actividad semejante, y que progresivamente forma la capacidad, el motivo o el valor en dependencia de que es lo que se pretenda formar.

Bajo nuestro punto de vista constituye un error conceptual plantearse el trabajo directo en la formaci�n de valores, por lo que debe hacerse es trabajar en las habilidades, h�bitos, conceptos, nociones y vivencias que van a dar como resultado la formaci�n del valor.

Los valores realmente no se ense�an como tales, sino que surgen como consecuencia de la realizaci�n de actividades que sean de inter�s para los ni�os y en las cuales se realizan acciones que van actuando sobre la composici�n de estos futuros valores.

Cuando en un juego de roles o en una dramatizaci�n "el h�roe" ayuda al amigo desvalido, se est�n realizando hechos que ejercen una determinada influencia sobre la concepci�n de lo que es la amistad y la solidaridad humana, que paulatinamente, y por la repetici�n y enriquecimiento de esta actividad, van convirti�ndose en lo que posteriormente ha de constituir un valor en la personalidad.

El valor como tal se conoce, se aprende y se elige en las acciones de la vida cotidiana, por los comportamientos que los ni�os asimilan y por los que observan en los adultos, y su formaci�n puede darse de manera espont�nea, o dirigirse pedag�gicamente. Esto �ltimo garantiza que el valor individual concuerde con lo que constituye la norma o valor social.

Si las actividades que se propician para la formaci�n de los valores se acompa�an de satisfacci�n y bienestar emocional, el ni�o tender� a repetirlas, y se convertir�n en habituales en la medida en que pasan a formar parte del sistema regulador de la conducta.

Es decir, que la formaci�n de h�bitos y realizaci�n de actividades dirigidas a formar valores deben desarrollar sentimientos y vivencias, y no solo reforzamientos externos para orientar su conducta.

En este sentido, los conocimientos por s� solos no garantizan la formaci�n del valor, sino que han de acompa�arse de vivencias emocionales, que expresan en este plano la unidad de los procesos afectivos y cognoscitivos.

Con todos los condicionantes anteriores, hemos dise�ado, el programa:

UN MUNDO PARA CONVIVIR

Por que sin duda, si conseguimos que los ni�os aprendan a compartir, respetar, conocer y amar la diversidad, habremos conseguido una autentica formaci�n en valores y en consecuencia de aceptaci�n de las culturas o multicultural. Habremos conseguido nuestro objetivo basico como educadores.