Resumen conferencia F. Mart�nez
Primera infancia, diversidad y neurociencias
Dr. Franklin Mart�nez Mendoza
Cuba
La primera infancia es por su propia esencia la m�xima expresi�n
del concepto de la diversidad.
Si partimos del hecho de considerar que el t�rmino “Diversidad”
ha adquirido una connotaci�n importante y recurrente, e incluso
se le trata de definir en la actualidad como un nuevo enfoque
de la pedagog�a, sin embargo, es considerado por muchos, entre
ellos el autor de esta ponencia, como algo que ha estado siempre
presente, al menos en la educaci�n de la primera infancia, aunque
existan modelos curriculares de educaci�n infantil para los
cuales constituye un acercamiento nuevo y novedoso.
Desde esta perspectiva, la atenci�n a las diferencias individuales,
que ha sido un paradigma de muchos modelos curriculares de la
educaci�n de la primera infancia, y que ha sido parte intr�nseca
consciente o no de la concepci�n de la diversidad, debe ser
el fundamento b�sico de la educaci�n en la primera infancia.
Vigotski, con su clara premonici�n de tantas cosas que hoy
d�a constituyen verdades irrefutables, sent� en su obra a veces
incomprendida en su �poca por su visionario enfoque, los principios
b�sicos de la diversidad. As� sus conceptos sobre la edad psicol�gica,
la edad mental ideal, la actividad rectora del desarrollo, la
situaci�n social del desarrollo, la zona de desarrollo pr�ximo
y el aprovechamiento docente, los per�odos sensitivos, el establecimiento
del diagn�stico como principio pedag�gico, la relaci�n del defecto
psicol�gico primario y su relativa independencia con los resultados
de la compensaci�n, constituyen paradigmas que est�n en la base
del actual concepto de la diversidad.
Sobre la base de estos conceptos vigotskianos planteamos nuestro
criterio de considerar a la primera infancia como una expresi�n
m�xima del concepto de la diversidad.
Esto hace que, ya de por s�, la primera infancia no pueda ser
considerada como una etapa homog�nea en su curso, por el contrario,
extraordinariamente diversa y particular en cada fase de la
misma.
De igual manera es la etapa en la cual los hallazgos de las
neurociencias tienen una implicaci�n mas profunda, por estar
las estructuras biofisiol�gicas en plena transformaci�n y maduraci�n,
y tener las particularidades del sistema nervioso y de la actividad
nerviosa superior las consecuencias m�s importantes sobre el
propio proceso educativo de estos ni�os.
No es posible educar correctamente a los ni�os si no se conocen
con profundidad las particularidades individuales de cada ni�o,
se hace un diagn�stico claro de sus logros, limitaciones y potencialidades,
y se concibe su proceso pedag�gico dentro del marco de la diversidad.�
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Asimismo, el conocimiento de que los ni�os tienen particularidades
distintivas de su actividad nerviosa superior, y que se reflejan
en el transcurso de los procesos ps�quicos, constituye una gu�a
importante del educador para su trabajo docente - educativo,
el cual puede conformar las distintas actividades y procesos
de satisfacci�n de sus necesidades b�sicas atendiendo a estas
caracter�sticas.�
Todo lo anterior refleja una comprensi�n m�s cient�fica del
psiquismo humano, y se�ala que el aprendizaje no depende solamente
de las formas y m�todos de la ense�anza, sino tambi�n de las
particularidades del funcionamiento del sistema nervioso central,
de la actividad nerviosa superior, y que a su vez ambos factores
del desarrollo tienen que ser dial�cticamente considerados a
trav�s de un enfoque de la diversidad. �Conocer estas particularidades
colabora a que los educadores puedan dirigir de manera m�s cient�fica
el proceso docente-educativo, y lograr de forma m�s efectiva
los objetivos que se propone la educaci�n en estas edades.
De esta manera las particularidades del desarrollo neurops�quico,
el desarrollo psicol�gico, y el proceso educativo, caracterizados
por la diversidad, marchan unidos de la mano en la educaci�n
de los ni�os de la primera infancia