Ponencia Conferencia M. G. Rodr�guez
EL ENFOQUE DE LA DIVERSIDAD EN LA ATENCION Y EDUCACION DE NI�OS
Y NI�AS EN ZONAS MARGINADAS
M.C. Mar�a Guadalupe Rodr�guez Mart�nez
Direcci�n General de los Centros de Desarrollo Infantil
Del Frente Popular Tierra y Libertad,
M�xico.
Seg�n C. Laborda, la diversidad humana es un hecho real, objetivo,
innegable e ineludible. El t�rmino Diversidad no es un concepto
nuevo ni es el �ltimo avance en educaci�n, ya que de hecho es
un fen�meno consustancial al problema de educar que ha existido
a lo largo de los tiempos.
Desde este punto de vista el enfoque de la diversidad ha marcado
la historia y el desarrollo de los centros de desarrollo infantil
del Frente Popular Tierra y Libertad, pues solo con esta perspectiva
es que toda la labor realizada tiene una explicaci�n consecuente
de lo llevado a cabo en todos estos a�os, hasta alcanzar el
nivel de calidad y el reconocimiento social que tienen hoy d�a.
Este enfoque asumido por nosotros, analiza los conceptos de
igualdad y diversidad, probando que no son contradictorios,
sino todo lo contrario, forman y constituyen una unidad dial�ctica.
La diversidad reafirma el derecho de los seres humanos a ser
tratados por igual, pues exige el respeto a las personas, y
a sus derechos de igualdad de oportunidades.
De este modo, la cultura de una comunidad educativa contempla
grupos sociales diversos, que comparten un lenguaje, formas
de expresi�n, creencias, costumbres, pero que, sin embargo,
sus diversidades, deben ser consideradas dentro de cada grupo
y entre los grupos.
En nuestra exposici�n trataremos de exponer estas concepciones
y comprobar que con un enfoque diferente no habr�amos alcanzado
el nivel de desarrollo en nuestros ni�os y ni�as, y la calidad
educativa de nuestras instituciones.
Antecedentes
Hace 13 a�os se fundaron los Centros de Desarrollo Infantil
del Frente Popular "Tierra y Libertad", los cuales
surgen como respuesta del Gobierno Federal a la demanda de cientos
de mujeres que solicitaban el servicio de guarder�as.
El prop�sito central con que se concibe este proyecto educativo
es lograr el desarrollo arm�nico de las potencialidades de ni�os
y ni�as que asisten al CENDI, en zonas social y econ�micamente
desfavorecidas de la ciudad de Monterrey. Ya desde este primer
momento hay un enfoque de la diversidad, pues se trata de un
grupo particular de ni�os que hay que diferenciar de los atendidos
por otras organizaciones o el propio Estado. El hecho de la
marginalidad implica de por s� una concepci�n diferente del
desarrollo, que tome en consideraci�n factores sociales desfavorecedores,
tales como la baja escolarizaci�n de las familias, el enfoque
cerrado de sus comportamientos, la presencia de componentes
negativos tales como la violencia familiar, el trabajo infantil,
el alcoholismo y la drogadicci�n, entre tantos otros elementos
que definen a una zona marginada de la sociedad.
Ya de por s� entonces la labor del centro de desarrollo infantil
en estas comunidades marca una diferencia consustancial con
el realizado en otras zonas o territorios, e implica la aplicaci�n
de formas de trabajo particulares que tomen en cuenta estas
condiciones diferentes. Solo con este enfoque de la diversidad
es que se puede pensar en la posibilidad de tener �xito, y donde
las posibilidades iniciales de apoyo por parte de la poblaci�n
de la comunidad suelen ser inicialmente bien limitadas
Por otra parte, y el hecho de considerar que es precisamente
la primera infancia donde este principio de la diversidad es
m�s relevante, como plantea el Dr. Franklin Mart�nez, lo que
a�ade una doble condici�n a nuestra labor: el trabajo en zonas
marginales, y la educaci�n y desarrollo de los ni�os y ni�as
en la edad de cero a seis a�os, hechos ambos distintivamente
particulares y diversos.
El grupo poblacional de ni�os que se plante� atender fue a
partir de los 45 d�as de nacidos a los 6 a�os de edad, estructur�ndose
los mismos para su atenci�n en nueve niveles de atenci�n que
son: Lactantes I II y III, Maternal I, II y III y Preescolar
I, II y III, de acuerdo con los ciclos de edad.
En este sentido, la opci�n generalizada en la labor educativa,
de la cual no escapa la educaci�n de los ni�os en los primeros
seis a�os de la vida, ha sido la de homogeneizar los grupos,
para un tratamiento similar y semejante, y diferenciarlos en
grupos, solo de acuerdo con sus posibilidades y dificultades
para el aprendizaje, sin tomar en cuenta que a�n dentro de una
homogeneizaci�n de grupos, existe indiscutiblemente una diversidad
de ni�os y ni�as espec�fica, que obliga, a�n dentro de una concepci�n
flexible de grupo, a la particularizaci�n de cada menor, que
tiene caracter�sticas propias e individuales que lo diferencian
de los dem�s.
Nuevamente se impone un enfoque de la diversidad a�n dentro
de una concepci�n ya marcada por este enfoque. La natural diferenciaci�n
entre los grupos, que implica enfoques, m�todos, procedimientos,
actividades pedag�gicas, contenidos y formas de evaluaci�n particulares,
implica de por s� "una diversidad dentro de la diversidad",
si pudi�ramos llamarlo de esta manera.
La filosof�a con que nace nuestra instituci�n retoma, adem�s,
los principios de equidad y calidad educativa, principios que
fundamentan nuestro quehacer educativo y que nos han motivado
al impulso y evoluci�n sistem�tico y permanente de sistemas
y procesos institucionales, y que son detonantes para la innovaci�n
educativa y tecnol�gica, esta �ltima como coadyuvante de un
excelente auxiliar did�ctico y pedag�gico.
Para su atenci�n interact�a un equipo multidisciplinario de
especialistas, personal pedag�gico, de servicios generales y
administrativos.
En 1990 nos dimos a la tarea de realizar un primer diagn�stico
integral, que comprendi� desde un estudio socio-econ�mico de
las familias de los ni�os y ni�as del CENDI, as� como el conocimiento
de la situaci�n nutricional, de salud, y maduracional de los
peque�os a asistir a los CENDI.
Esta informaci�n le dio un car�cter distinto al concepto que
ten�amos contemplado. El an�lisis de los resultados de este
primer diagn�stico marc� de manera muy definida las caracter�sticas
del ni�o marginado y de las familias que en nuestra ciudad viven
en condiciones de alta vulnerabilidad social. (Primeras estad�sticas
de 1990).
Esta diversidad marcada por la marginalidad en las condiciones
de vida y de desarrollo de los ni�os y ni�as que asist�an en
un total de 100 en el arranque de nuestro proyecto, ameritaban
mas que el seguimiento de un programa de estrategias pertinentes,
que requer�an abordar diferentes �ngulos de tratamiento.
1�.- Un profundo conocimiento del ni�o, de su desarrollo y
evoluci�n por parte del personal, lo cual implicaba, en nuestra
concepci�n, la necesidad de una capacitaci�n del personal.
Aqu� surge uno de nuestros principales soportes de calidad
que es el programa de capacitaci�n continua.
2�.- Abrir un puente de interrelaci�n con los padres de familia,
a fin de compartir informaci�n y criterios para una correcta
crianza de los hijos.
De esta necesidad incipientemente en 1990 arranca, lo que hoy
es un sistema permanente y bien estructurado que es la Escuela
de Padres.
3�.- Apoyar la labor educativa con una verdadera concepci�n
cient�fica, por lo que en 1994-1996 iniciamos nuestra incursi�n
al terreno de la investigaci�n educativa, para lo cual, de acuerdo
y en coordinaci�n con el Instituto Pedag�gico Latinoamericano
y Caribe�o (IPLAC), de Cuba, nos convertimos en grupo de investigaci�n
cient�fica y logramos en dos a�os caracterizar a los ni�os de
Nuevo Le�n de 0 a 6 a�os que asisten y no asisten a una instituci�n
educativa. El resultado arroj�, que si bien exist�a desarmon�a
en el desarrollo de los ni�os que asisten a instituciones educativas
p�blicas y privadas, estos rezagos son aun m�s graves en los
ni�os de comunidad marginada que no asisten a ninguna instituci�n.
Esto conllev� con el tiempo al surgimiento del Programa de V�as
No Formales, para la atenci�n de los peque�os que no asisten
a nuestras instituciones infantiles por falta de capacidad de
las mismas.
Si bien, en este primer momento, (1996) solamente nos planteamos
buscar v�as de transformaci�n social que coadyuvaran a aminorar
esta problem�tica.
Posteriormente, y como consecuencia de enfocar de manera diversa
la labor educativa no solo dentro de la instituci�n, sino con
la familia y la comunidad, surge con mas arraigo un programa
denominado Programa Extraescolar, en la que se refuerzan metas
y objetivos y nos tendimos a la comunidad de una manera sistem�tica,
desdoblando la acci�n del CENDI, con el fin de impulsar el bienestar
social a trav�s de acciones soportadas por un Programa de Acci�n
Comunitaria, dirigido por los especialistas del CENDI y los
responsables del �rea pedag�gica.
Este programa comprend�a estrategias que aminoraron los puntos
m�s conflictivos de convivencia social y que afectaban la armon�a
familiar y principalmente el desarrollo de la personalidad del
ni�o. Entre la problem�ticas m�s agudas encontramos fen�menos
propios de la pobreza, como son violencia y desintegraci�n familiar,
la baja escolaridad, el vandalismo, hechos de sangre y muerte
por acciones pandilleras, desempleo y bajos salarios, drogadicci�n,
alcoholismo y prostituci�n entre otros.
El ni�o que atend�amos en el CENDI llevaba una carga social
que impactaba en su personalidad, a esto se agregaba su deficiente
estado de salud, nutrici�n, emocional, y madurativo producto
de la situaci�n de pobreza de la familia. Esta diversidad social
infantil tan marcada, defini� la orientaci�n y estrategias a
largo plazo que deb�amos cumplir, principalmente abarcando tres
entornos: el del ni�o en la instituci�n, el de la de la familia
y el de la comunidad.
En este entonces nos centramos en buscar v�as de transformaci�n
social dirigidas a la familia y comunidad. Se elaboraron programas
anuales por los especialistas, con temas mensuales donde participaban
alternativamente los diferentes t�cnicos y docentes de los CENDI.
Los resultados se evaluaban anualmente y pudimos comprobar que
se reportaban al paso de los a�os avances muy significativos
de cambios, lo cual fue comprobado mediante la investigaci�n
llevada a cabo por la autora, y que constituy� mi tesis de Maestr�a,
en la que se presentan un estudio bastante s�lido de los indicadores
de cambio como son:
- Una mejor�a notable de la problem�tica social, de acuerdo
con el 72% de los criterios planteados por la comunidad,
- La valoraci�n de una mayor seguridad ambiental y social
en la comunidad,
- La valoraci�n, por la mayor�a de la poblaci�n, de que la
comunidad es un buen lugar para vivir.
- El hecho de que la misma es un lugar apropiado para la
educaci�n de los ni�os y ni�as,
- Una consideraci�n altamente positiva de la labor comunitaria
realizada por los CENDI,
- La reducci�n significativa de los componentes sociales
negativos (vandalismo, pandillerismo, alcoholismo y prostituci�n,
violencia familia, entre otros).
De este modo la opini�n generalizada de la comunidad y de los
l�deres de opini�n refleja un cambio positivo de ambiente social,
pero lo m�s importante es lo que refleja hasta hoy el cambio
cultural que se da en el seno de las familias de los ni�os y
ni�as que acuden al CENDI.
Esto no hubiera podido ser alcanzado, sin afrontar esta problem�tica
con un enfoque de la diversidad. Pues no es solo diverso el
contexto educativo, sino tambi�n lo es el cultural, familiar,
comunitario, y social. Si esto es as�, es obvio, que al ser
el medio social el factor fundamental en el desarrollo de la
personalidad individual, que los seres humanos son diversos
por naturaleza y por su formaci�n, la acci�n sobre el medio
comunitario y social se vuelve definitoria para alcanzar cualquier
logro que se plantee respecto al desarrollo de los ni�os y ni�as
que viven en esa comunidad.
Proyecciones actuales
En cuanto a los ni�os mantenemos estrategias diversas para
atender la diversidad que es propia de cada uno de ellos en
el aula. El sistema de evaluaci�n que se mantiene de manera
perfectible desde 1990, no es un mecanismo para etiquetar a
los ni�os, sino un instrumento para detectar oportunamente sus
necesidades y para apoyar aquellas potencialidades que el ni�o
o la ni�a demuestran tener. La evaluaci�n se lleva en tres per�odos
que son inicial, media y final.
La inicial es de car�cter diagn�stico y nos permite trazar
estrategias a trav�s del proyecto anual. La media nos permite
conocer si del grupo control se cumplieron las metas o si los
rezagos subsisten. Esta etapa de an�lisis nos lleva de nuevo
a continuar otra fase del programa del grupo control, conjugando
con el plan de acci�n cada mes.
Al final del ciclo damos cuenta de avances y progresos obtenidos,
y as� tenemos un conocimiento claro de las necesidades o rezagos.
Estos se consideran como parte del nuevo ciclo.
Este enfoque de la evaluaci�n es en su propia esencia, un an�lisis
multilateral y diverso de cada grupo, en el cual se mueven individualidades,
que son los propios ni�os y ni�as.
As�, la singularidad, y por tanto la diversidad, son hechos
inherentes al ser humano, y forman una parte intr�nseca de su
esencia y de su propia naturaleza. Desde esta perspectiva, la
diversidad es un concepto comprensivo que parte de la realidad
y el derecho de las personas a ser diferentes, seg�n afirma
Garc�a Pastor y, consecuentemente, defiende el pluralismo aplicando
el principio de equidad e igualdad de oportunidades.
Esto se refleja en la concepci�n que tenemos de la evaluaci�n,
que es el instrumento que nos informa de cuanto hemos logrado
en el desarrollo de los ni�os y ni�as.
Consecuentemente, la educaci�n debe atender a la diversidad
como condici�n indispensable, es imposible desarrollar una verdadera
tarea pedag�gica si no se atiende a la diversidad, no hay forma
de concebir la educaci�n al margen de esta perspectiva.
La perspectiva actual del trabajo en los centros de desarrollo
infantil mantiene esa condici�n de la diversidad. As�, a pesar
de los logros obtenidos en el desarrollo de los ni�os, derivados
de las acciones que se propusieron a partir de los resultados
de la investigaci�n de la caracterizaci�n general, y que nos
ha proporcionado la satisfacci�n de obtener diversos premios
nacionales e internacionales de calidad educativa, se destacaba
que en el �rea del desarrollo del lenguaje ten�amos resultados
no satisfactorios, en los cuales las acciones desplegadas no
hab�an obtenido grandes cambios, lo cual fue comprobado por
un estudio comparativo iniciado en el a�o 2000, con vista a
comprobar el cambio alcanzado en esos a�os, en los ni�os y ni�as,
en la familia, en la comunidad.
A partir de estos datos, nos dimos a la tarea de hacer una
caracterizaci�n general espec�fica del desarrollo del lenguaje,
y sobre su base concebir la elaboraci�n de un programa de lengua
materna, actualmente en fase de elaboraci�n y que ya ha comenzado
a aplicarse en los CENDI, dirigido a resolver esta problem�tica
que a�n afecta el desarrollo general de nuestros ni�os y ni�as.
De no haber tenido un enfoque de la diversidad, no hubi�ramos
sido capaces de detectar estos problemas, porque los resultados
generales, por su nivel de homogeneidad apuntaban a que todo
estaba bien (por basarse en medias y porcentajes generales),
cuando ello no era as� en todas las �reas de desarrollo, espec�ficamente
la de lenguaje.
Por ello es importante educar en y para la diversidad, y concebir
cualquier acci�n que se d� en la pr�ctica educativa con este
enfoque, de ah� la relevancia de conocer su verdadero significado
y las implicaciones que tiene para el desarrollo de los ni�os
y ni�as.
Perspectivas futuras
El acelerado avance obtenido en la educaci�n y desarrollo actual
de nuestros ni�os y ni�as de las zonas marginadas, y la consecuci�n
de los logros que los equiparan, y porque no decirlo, superan,
a la de los ni�os y ni�as de zonas m�s favorecidas, nos refuerza
la necesidad de continuar el trabajo desde esta perspectiva
de la diversidad.
Ello hace que el estudio particular de cada centro, y dentro
de cada centro de cada grupo, y dentro del mismo de cada ni�o
o ni�a en espec�fico, ha de constituir el n�cleo principal del
enfoque pedag�gico que hemos de seguir para mantener los niveles
cualitativos alcanzados, y superarnos a nosotros mismos.
Esperamos que con la misma mentalidad, y con el mismo esfuerzo
del cual hemos hecho gala estos a�os, as� sea.
Referencias
Bell, R. y R. L�pez. Construyendo la diversidad. Editorial
Pueblo y Educaci�n, La habana, 2002.
Gonz�lez Jim�nez, C. Construyendo la diversidad, Editorial
SEP, UPN. M�xico, D.F., 2000.
Lomas, �Iguales o diferentes? G�nero, Diferencia sexual, lenguaje
y educaci�n. Editorial Paid�s Educador, Barcelona, 1999.
Rodr�guez Mart�nez, M. G. Un programa de acci�n comunitaria
para familias en zonas marginales a trav�s del centro de desarrollo
infantil. Tesis de Maestr�a, Monterrey, 2001.