SELECCI�N CULTURAL PERTINENTE� Y NEURODIDACTICA
APLICADA A LA EDUCACION INFANTIL: APORTES
ESENCIALES PARA LOS CURRICULOS EN EL SIGLO XXI.
M.Victoria Peralta E.
Consultora Internacional
I.- PRESENTACION.-
�La educaci�n infantil� a nivel mundial presenta nuevos desaf�os
que son un reto para Latinoam�rica. No s�lo cabe continuar ampliando
e instalando este nivel educativo en las Pol�ticas y en los
sistemas financieros y educacionales de nuestros pa�ses donde
a�n hay grandes metas que alcanzar en funci�n al derecho de
los p�rvulos a una educaci�n oportuna desde el nacimiento
[1] , sino que se debe� avanzar a alcanzar niveles importantes
de calidad, que aseguren� la inversi�n que los programas
implican,� y que respondan al impacto que se desea de ellos.
Esto �ltimo implica, ser capaz de generar propuestas educativas
que respondan adecuadamente y en forma desafiante, a las caracter�sticas,
necesidades, y fortalezas de las ni�as y ni�os de hoy, en un
mundo que tambi�n, al igual que ellos, ha cambiado y que genera
nuevas situaciones y oportunidades.
�� En efecto,� los escenarios donde se desenvuelven las ni�as
y los ni�os se han renovado en el nuevo siglo. Junto con lo
que acontece en sus contextos naturales pr�ximos y en sus culturas
de pertenencia, los medios de informaci�n, comunicaci�n y de
transporte han acercado espacios, tiempos, objetos y personas
que anteriormente estaban muy distantes de la experiencia de
un p�rvulo. En particular, los avances expresados en la tecnolog�a
y en los medios de comunicaci�n les han acercado a los ni�os
�mbitos culturales que antes estaban m�s distanciados de sus
experiencias; �stos junto con abrirles un mayor campo de posibilidades
de aprendizaje, aumenta la importancia de hacer una selecci�n
m�s cuidadosa de los contenidos culturales. Ello, porque en
las �ltimas d�cadas, un relativo “nuevo” proceso
pol�tico-econ�mico y cultural se ha incorporado en el contexto
Regional y en el quehacer educacional de los pa�ses como es
la globalizaci�n, situaci�n que debe ser analizada por los curriculistas,
planificadores educacionales y todo educador en definitiva.
En efecto, este fen�meno socio-cultural mundial surgido inicialmente
desde par�metros� econ�micos, pero que se ha ido configurando
aparentemente como una forma cultural que afecta a muchos sectores,
est� implicando nuevos y mayores desaf�os� para la selecci�n
y organizaci�n curricular en sociedades como son las nuestras:
mixtas, donde coexisten diferentes tipos de modernidades, junto
con rasgos de� post-modernidad, y en algunos casos, de sobremodernidad
[2] .
�� A los vertiginosos cambios culturales,� se suma tambi�n
el mayor conocimiento de las potencialidades de los ni�os peque�os,
en especial aquellos derivados de los aportes de las neurociencias
y de la sicolog�a cognitiva. Sabemos que los ni�os puedan
aprender m�s que todo lo que antes se postulaba, y que los
primeros dos a�os son esenciales para la conformaci�n del “cableado
neuronal” que va a sostener todo tipo de comportamientos
y aprendizajes [3] en su vida presente y posterior. Numerosos aportes
est�n surgiendo en este campo para el trabajo directo de los
educadores. Desde la bibliograf�a alemana nos ha llegado el
concepto de “Neurodid�ctica”, el que b�sicamente
se preocupa de derivar implicaciones al campo de la educaci�n
de los aportes de las neurociencias. Esta neurodid�ctica, que
nos entrega bases mas certeras de cu�ndo y c�mo actuar pedag�gicamente
deber�a ser aplicada por los educadores del �rea ampliamente,
enriqueciendo los curr�culos que se implementan con estos aportes.
Por ambos aportes: una mayor posibilidad de una mejor selecci�n
cultural y por lo que sabemos de las mayores potencialidades�
de los ni�os y ni�as,� es que desde los c�rculos especializados
a nivel mundial y de los diferentes pa�ses de la Regi�n, se
ha estado reconstruyendo un concepto diferente de p�rvulo,
mucho mas potente que todo lo establecido anteriormente.
La concepci�n del ni�o peque�o como persona-sujeto-protagonista,
y de actor social-cultural, con m�s derechos y posibilidades
de aprendizaje, si se le ofrece oportunidades efectivas, se
ha estado instalando en los debates y quehaceres profesionales,
y en los curr�culos nacionales de diferentes pa�ses
[4] . En ello, el cambio de eje desde una pedagog�a de
las carencias a una de las fortalezas, se evidencia como
central.
�� La conferencia que se presenta, pretende aportar en la reflexi�n
y estudio de esta tem�tica, tratando de develar algunos de las
principales desaf�os que surgen desde una pedagog�a de p�rvulos
del siglo XXI a la formaci�n y pr�cticas de los diversos agentes
educativos, considerando que en una l�nea de democratizaci�n
del saber es fundamental que los “grandes temas”
est�n en la discusi�n de la sociedad entera, �nica forma de
instalar efectivamente los desaf�os que implica la educaci�n
inicial actual. Los agentes educativos de los p�rvulos que comprenden
desde las familias, auxiliares, t�cnicos, educadores, l�deres
comunitarios, culturales y en definitiva la sociedad entera,
deben constituirse en una verdadera sociedad educativa
que asuma el derecho del ni�o y ni�a de corta edad a una educaci�n
permanente, interesante, actualizada y proyectiva, dejando pr�cticas
simplistas, homogeneizadoras, pasivas y supuestamente “seudo-infantiles”
en que muchas veces se ha constituido la educaci�n inicial,
en especial, para los sectores m�s vulnerables. Las nuevas generaciones
de ni�as y ni�os latinoamericanos merecen una educaci�n inicial
contextualizada y situada, con sentidos para ellos y potenciadora
de sus amplias capacidades, que es la que tenemos que construir
e implementar los diferentes agentes educativos partiendo desde
una reflexi�n cr�tica de nuestro quehacer y de� un acercamiento
efectivo entre el discurso liberador que se plantea, y las pr�cticas
educativas que se implementan.
�� Hoy m�s que nunca es posible estas mayores oportunidades
para nuestros ni�os, ya que el instalar una adecuada pedagog�a
depende esencialmente de un conocimiento t�cnico que puede ser
conocido, transferido y apropiado por las comunidades educativas,�
unido a una visualizaci�n curricular de los muchos contextos
socio-culturales-naturales interesantes que� tenemos actualmente.�
Mas que� grandes recursos did�cticos materiales o de sofisticados
locales de los cuales nuestros Jardines Infantiles y Escuelas�
son carenciados a�n, nuestros barrios, espacios p�blicos, ambientes
naturales, y en especial la riqueza humana y cultural que tenemos
permite el plantear una “pedagog�a de las oportunidades”
para nuestros ni�as y ni�os y nosotros mismos.� A esta difusi�n
de nuestras mayores posibilidades pretende aportar la ponencia
que se presenta.
II.- La selecci�n cultural �y la relevancia de los aprendizajes
en educaci�n infantil, a la luz de los desaf�os del siglo XXI.
�� Partiendo de la base que en los curr�culos de educaci�n
infantil est�n instalados ciertos criterios de calidad curricular
b�sicos, es decir aquellos que posibilitan que el ni�o sea eje
y actor de la construcci�n educacional en un �mbito de desarrollo
integral, el problema central que surge, es la selecci�n
cultural y la significancia de los aprendizajes que se desean
favorecer. Visualizado este aspecto desde la perspectiva
de un gran avance del conocimiento tanto en lo que se refiere
a c�mo aprende el ser humano en general y el p�rvulo en particular,
y en cuanto a contar constantemente con nuevos saberes y exigencias
en todos los �mbitos culturales (ciencias, arte, tecnolog�a,
etc.), implica para la educaci�n, un gran desaf�o que obliga
una revisi�n permanente de los objetivos, contenidos, actividades
y estrategias que se seleccionan en funci�n a los educandos.
��� El problema de favorecer una mejor selecci�n cultural y
relevancia de los aprendizajes que se desean propiciar, tiene
sin dudas una serie de fundamentaciones y de dimensiones que
se hacen necesario considerar para poder aplicar adecuadamente
este criterio curricular; paralelamente, se visualiza la necesidad
de abordarlo como una importante tarea de renovaci�n pedag�gica
permanente para el educador que genera la posibilidad de introducirse
m�s activamente y junto con el ni�o, en la cultura y en las
oportunidades que ofrece el siglo XXI.
��� Se trata en definitiva de abrir a los ni�os todos los
horizontes que este mundo actual ofrece, que permite m�s
que en cualquier otra �poca hist�rica que muchos aspectos que
antes se llamaban "sue�os" se hagan realidad. Para
ello, junto con reforzar aprendizajes siempre valederos para
la Regi�n (valores, autoestima, identidad cultural, pertenencia,
etc. ) es importante que se ofrezcan nuevas situaciones que
en el contexto cultural de hoy, son relevantes para un desarrollo
pleno de los ni�os, sobre la base de sus propias necesidades,
fortalezas e intereses.
��� La pregunta central que cabe hacerse es qu� contenidos
y por tanto, aprendizajes son realmente importantes para las
ni�as y ni�as en funci�n a los requerimientos y oportunidades
que les plantea la �poca en que a ellos le ha tocado vivir,
y que valoricen a la vez, nuestra identidad y cultura.
�� La respuesta implica un proceso de an�lisis de los diferentes
contextos donde las ni�as y ni�os pueden desenvolverse, que
son mayores que los tradicionales,� y de selecci�n de aprendizajes
que sean m�s apropiados para los variados escenarios y situaciones
que se presentan actualmente.
�� Entre estos an�lisis� hay diferentes aspectos que� cabe
abordar tanto en el pensar en el sentir y en el actuar. Entre
ellos, cabe considerar en forma especial� la amplitud, diversidad
y dinamismo del conocimiento actual, y la necesidad de propiciar
competencias que sean valederas y generativas en ese escenario.
De all� surge la necesidad de objetivos que dicen relaci�n con
el “aprender a aprender”, que implica saber buscar
informaci�n en diversos tipos de fuentes y a trav�s de diferentes
medios, el saber procesarla y utilizarla adecuadamente. Tambi�n
implica analizar qu� contenidos y tecnolog�as son v�lidos e
interesantes para los ni�os por su car�cter generativo de otros
y por su contemporaneidad.
Este �ltimo aspecto es particularmente importante a nivel
de la educaci�n inicial, ya que por la mayor distancia generacional
que tienen los adultos respecto a ellos, y por la concepci�n
restringida de la infancia que se ha tenido, se tiende a limitar
los contenidos que se seleccionan. En la actualidad, los p�rvulos
que han tenido posibilidades de interactuar abiertamente con
el mundo actual, abordan todo tipo de temas desde los pr�ximos
a aquellos distantes en el tiempo y en el espacio, haciendo
diversas relaciones, formulando sus hip�tesis sobre las cosas
y situaciones, y empleando t�rminos que anteriormente los ni�os
no los utilizaban.
En el plano de lo val�rico y de la formaci�n afectiva,
el tema de respeto a la diversidad, de responsabilidad ecol�gica
planetaria, de valorizaci�n de la democracia y de� las identidades
culturales como contraparte de una globalizaci�n hegem�nica,
surgen como nuevas orientaciones curriculares a considerar.
Igualmente, los temas de mayor autonom�a, de autoestima, de
apertura y comunicaci�n con los muchos c�rculos de comunidades
pr�ximas y distantes, junto con los de resguardo a diferentes
riesgos ( drogas, abusos, etc.), y la adaptabilidad y funcionalidad
en diferentes situaciones, surgen como posibles l�neas de trabajo.
�� Entre ellas, el tema de una s�lida formaci�n en valores
humanos es fundamental. Ello, con el prop�sito que se avance
significativamente en una igualdad de oportunidades para todos,
dentro de un l�nea de desarrollo de las potencialidades de cada
uno, de respeto a la vez a las diferencias de todo tipo, de
solidaridad, en un marco de mayor democratizaci�n de las sociedades.
�� Este desaf�o, si bien es cierto es v�lido para todo educando,
cuando se trata de aquellos ni�os que provienen de sectores
con recursos econ�micamente carenciados, se transforma en un
reto mayor, ya que muchas veces la instituci�n educativa
representa la posibilidad de superar las diferentes limitaciones
que el medio les ofrece, debi�ndose potenciar las fortalezas
de los ni�os y aprovechar las� oportunidades de todo tipo que
tambi�n existen. Para ello es fundamental, ir cambiando la concepci�n
de modelos educativos que se han centrado s�lo en los "d�ficits",
los que, - se quiera o no-, siempre ponen "techo"
a los ni�os, ya que se est� equiparando o compensando aspectos
carenciales; se trata en definitiva de junto con atender estos
d�ficits, poner el �nfasis en las "fortalezas" que
son las que pueden ayudar al ni�o a salir adelante, con aportaciones
de su inter�s y de gran significancia personal.
��� En funci�n a lo expresado, se hace necesario ampliar las
concepciones sobre los p�rvulos y sus posibilidades de aprendizaje,
incorporando una dimensi�n de m�s confianza en ellos y de mayores
potencialidades en lo que son, saben y quieren hacer. Para ello,
es fundamental saber observar y escuchar a las ni�as y ni�os
de hoy. �Este planteamiento es lo que ha llevado a algunas
propuestas contempor�neas como la de Reggio Emilio ha plantear
una “pedagog�a de la escucha”, donde los adultos
detengan el �mpetu de sus intereses, imposiciones, concepciones
r�gidas de los ni�os y den lugar a captar los muchos lenguajes
de las ni�as y ni�os a trav�s de los cuales plantean sus verdaderos
intereses y necesidades de aprendizaje.
Por ello, es fundamental la contextualizaci�n de los
curr�culos que se elaboren tanto en funci�n a basarse efectivamente
en los escenarios hist�ricos-situacionales donde se desenvuelven
los ni�os, como en asumir los intereses y problemas que los
afectan. Esto �ltimo implica, que los curr�culos no deben “anular”
temas como el cuidado de su sexualidad, la pena de lo ni�os
frente a situaciones,� o el� temor de diversos or�genes.
�� Otro de los cambios que est� presentando la educaci�n en
los tiempos actuales es su mayor apertura a los diversos escenarios
y actores que constituyen la sociedad y la cultura de comienzos
de este siglo. El medio actual de gran diversidad, dinamismo
y mayor cercan�a, ofrece no s�lo un desaf�o a la educaci�n a
trav�s de las demandas educativas que de ello se desprende,
sino una oportunidad de poder favorecer m�s y mejores aprendizajes
sobre lo que es actualmente el mundo de los ni�os, y los ayuda
a prepararse para los posibles escenarios en los que vivir�n.
� Esta caracter�stica de la educaci�n actual, de generar
sociedades educativas para los ni�os, en lo que respecta
a Educaci�n Infantil� ha costado m�s instalarla, en especial
en los contextos latinoamericanos, d�ndose b�sicamente� en ciertas�
situaciones muy� particulares como son las experiencias del
Municipio de Reggio Emilia en Italia o en otras ciudades europeas
o de Estados Unidos, donde se ha aprovechado o construido un
ambiente propicio para los ni�os. En Latinoam�rica ha sido m�s
dif�cil de instalarse esta concepci�n por varias razones que
cabe precisar.
�� M�s all� de cierta carencia de medios materiales y financieros,
lo fundamental ha estado en la auto-limitaci�n que se imponen
quienes trabajan con ni�os de corta edad, por la supuesta dificultad
de sacarlos� a Museos, Bibliotecas, Salas de Exposici�n, Centros
de Investigaci�n,� y otros, debido a problemas operativos de
traslado y de su cuidado. Sin embargo, la mayor dificultad est�
en la� concepci�n general existente que los ni�os pueden ser
muy “peque�os” para ir a un Concierto, asistir a
una Obra de Teatro, a la Opera, o a visitar un cient�fico o
un poeta o un artesano en su trabajo,� por lo que� se restringe
las salidas educativas a los escenarios m�s tradicionales: la
plaza cercana, el parque, el zool�gico.
� Esta concepci�n se contrapone en su conjunto con los intereses
de las ni�as y ni�os actuales y con las propias experiencias
que han tenido desde beb�s. Las facilidades actuales de contar
con diversos medios para transportar ni�os ( canguros, coches,
etc.), las mismas habilidades de adaptaci�n que ellos desarrollan�
para transportarse seg�n sea su contexto en todo tipo de veh�culos
terrestres, mar�timos y a�reos considerando la diversidad de
los pa�ses, ha ido formando una generaci�n mucho mas abierta
a conocer otros ambientes, personas y comunicarse con ellas.
Unido a ello,� el desarrollo de una mayor confianza b�sica que
les permite� abrirse al mundo, y los m�ltiples intereses que
presentan debido a las conversaciones de sus padres, sus juguetes
y los medios de comunicaci�n, han hecho que los ni�os de hoy
quieran conocer y preguntar sobre todo: lo cercano y lo lejano;
lo presente, y lo ausente, el pasado y en particular: el futuro.
Sus preguntas� van desde los microbios a los dinosaurios; desde
su fiesta local hasta la inauguraci�n de un hecho a nivel mundial
como las Olimpiadas o un mundial de football; desde lo que pasa
en el patio de su casa hasta el espacio sideral, todo lo cual
no es una excepci�n; es asunto de observar y registrar lo que
hablan, comentan y expresan los ni�os a trav�s de sus m�ltiples
lenguajes.
�� Esta situaci�n implica una mirada distinta por parte de
los educadores y de la sociedad en general; por una parte surge
la necesidad de captar estos intereses con una mirada amplia
y diferente para dar las oportunidades para que se contacten
con estos “nuevos escenarios y sus actores”, confiando
en sus posibilidades de exploraci�n e indagaci�n. Esto �ltimo
no implica tampoco que cualquier escenario puede ser �til para
favorecer aprendizajes esperados; como toda situaci�n curricular,
corresponde seleccionar lo m�s adecuado, y sobre todo, invitar
a los diversos actores sociales y culturales a pensar, que el
ni�o peque�o tambi�n tiene derecho a una educaci�n interesante,
actualizada y acorde a sus caracter�sticas.
Esta consideraci�n es quiz�s la que m�s ha costado instalar
en el mundo adulto, por lo que� se hace imprescindible avanzar
en ello� para una adecuada implementaci�n de una “pedagog�a
de las oportunidades”. Por las experiencias que� han hecho
diferentes Educadores de P�rvulos en la Regi�n,� se sabe que
a la par, que hay artistas, deportistas, cient�ficos y otros
representantes de la sociedad adulta� que han acogido a los
p�rvulos y sus inquisidoras preguntas e indagaciones, tambi�n
hay sectores que a�n piensan que “son muy peque�os”,
no dando las facilidades para una interacci�n educativa enriquecedora.
��� Una experiencia interesante realizada en Chile, fue la�
“inauguraci�n del a�o preescolar nacional” a comienzos
del a�o 2001, efectuada en el Museo Interactivo Mirador, presidido
por el� Presidente de la Rep�blica, donde se invit� a artistas,
fil�sofos, cient�ficos, astronautas, y diversos servidores p�blicos:
bibliotecarios, polic�as entre otros, a trabajar con ellos,
junto con educadores. Esa apertura de estos invitados, que pensaron
que ellos pod�an entregarle algo diferente a los ni�os en conjunto
con los Educadores, ha sido una se�al especial para perfilar
una educaci�n parvularia diferente.
Esta concepci�n de una sociedad� que se toma en serio la
educaci�n desde los peque�os y que asume su rol educativo,
es una de los puntales que requerimos para una educaci�n de
p�rvulos del siglo XXI. Para ello el educador debe detectar
estos posibles nuevos escenarios y actores, y potenciar a los
ni�os a ejercer sus amplias posibilidades de indagaci�n.
��� Como forma de operacionalizar algunas otras derivaciones
de este planteamiento, se hacen las siguientes sugerencias para
el desarrollo curricular de ni�as y ni�os en especial de tres
a seis a�os:
Ambiente humano.
-< Generar comunidades educativas de estudio, reflexi�n,
creaci�n y apoyo, donde
todos aporten a la gran tarea de construir una pedagog�a creativa
y pertinente.
-< Generar un ambiente humano de gran confianza en las
posibilidades de los ni�os, en todos los planos; potenciarlos
realmente, y que este pensamiento sea expl�cito y manifiesto
para ellos. Se hace necesario expresarles que son ni�os creativos,
inteligentes, sensibles, solidarios y con "buenas ideas",
y que ellos lo� sientan como tal en situaciones vinculadas con
esas manifestaciones. La autoestima de los ni�os y ni�as valorizando
su cultura de la cotidianeidad es fundamental.
-< Ampliar las relaciones de los ni�os contactando,
invitando o visitando ni�as y ni�os y familias de otros contextos
socio-culturales, descubriendo los aspectos comunes y valorando
los diferentes expresados en rasgos f�sicos, vestimenta, expresiones,�
juegos, comidas, tipos de artesan�as y tecnolog�as.
� - Visitar personajes “no tradicionales” en
el trabajo con los ni�os como cient�ficos, fil�sofos, poetas,
astronautas, m�sicos de grupos de c�mara, deportistas, etc.,
desarrollando en lo posible, actividades de sus lugares de trabajo.
-< Favorecer el acceso de los ni�os a otras personas que
no est�n en el �mbito m�s inmediato, a trav�s de las posibilidades
que ofrece la cultura actual de f�cil comunicaci�n, en un mundo
de fronteras bajas. Por ejemplo, facilitar que los ni�os se
comuniquen a trav�s del medio escrito, gr�fico, telef�nico y
por correo electr�nico con ni�os de lugares m�s distantes conociendo
as� sus intereses, y su entorno natural y cultural.��
Ambiente f�sico:
-< Equilibrar los materiales de las salas de actividades dando
lugar a: objetos elaborados tanto industrialmente, artesanalmente
como por los distintos miembros de la comunidad educativa (ni�os
y adultos ); a objetos naturales ( tierra de colores,
fibras, cester�a, etc. ), en desuso ( tel�fonos,
m�quinas que no se utilizan) y reciclables ( cajas, tubos,
etc. ) Lo importante es la diversidad de posibilidades que toda
esta gama ofrece.
-< Renovar las salas de actividades de manera que no sean
ambientes est�ticos, donde todos los d�as se ve lo mismo; colocar
objetos que cambien como: elementos naturales (plantas,
caracoles en terrariums), experimentos que producen cambios
en los objetos (alimentos que se descomponen, objetos que se
oxidan,), efectos que se producen por ingreso de luz natural
o de viento en ciertos momentos, etc. Para favorecer la capacidad
de asombro, las salas tienen que ser entretenidas, tienen que
ir variando con flexibilidad, incorporando nuevos elementos,
entre ellas, elementos significativos que aportan� propios ni�os
y que pueden constituir diferentes fuentes de conocimiento.
A trav�s de esta �ltimas se puede ense�ar que hay adem�s de
las personas otras fuentes de donde obtener informaci�n: libros,
fichas, diapositivas, cintas con m�sica, reproducciones de obras
art�sticas� de autores contempor�neos, etc.
-< Facilitar amplia participaci�n de los ni�os en la ambientaci�n
de sus espacios de trabajo, colocando objetos de su inter�s,
haciendo ellos los letreros y dibujos respectivos de se�alizaci�n;�
elaborando objetos faltantes esenciales para el funcionamiento
del grupo tales como: individuales, floreros, cortinas, papeleros,
etc.
-< Enriquecer los “rincones, zonas o �reas”
tradicionales, con otros nuevos tales como: rincones de las
exploraciones, de las sensaciones, de los inventos, de la tecnolog�a,
de las� ciencias, de la informaci�n, del espacio, de los dinosaurios,
de los experimentos, etc.
Enriquecer el especio exterior de los establecimientos
con plantas diversas en ���sus formas, tipo de hojas, flores,
frutos. Incorporar espacios de juegos de arena y agua con materiales
diversos: piedras de distinto tama�o, color y forma; arenas
de distintas texturas y colores, proveyendo envases que produzcan
diferentes efectos al trasvasijar. Tener zonas de esculturas,
murales,� elaborados por los ni�os y/o adultos.
�- �Remirar los espacios cercanos al establecimiento, redescubriendo
nuevas posibilidades de aprendizaje. Por ejemplo, la comparaci�n
entre dos edificios construidos en �pocas diferentes con materiales
y estilos distintos, o las diferencias en las veredas y calles
al ser construidas con materiales y t�cnicas diferentes. Observar
los diferentes tipos de �rboles desde diversos �ngulos: desde
el suelo, desde un segundo piso, uno detr�s de otro, etc.
�- �Seleccionar escenarios de aprendizaje ubicados en otras
comunidades, que ofrezcan a los ni�os otras posibilidades:
salas de exposiciones, planetarios, zoos, museos,�� bibliotecas,
ferias, teatros, centros de ensayos de coros, grupos de baile,
etc.
-< Explorar mediante internet otros espacios reales
(museos, otros pa�ses,� ciudades, etc.) , como tambi�n espacios
virtuales.
Organizaci�n del� tiempo diario.
-� �Crear per�odos distintos a los tradicionales; por
ejemplo, el per�odo de los inventos, donde los ni�os elaboren
desde recetas� de cocina hasta "maquinarias", ropa,
etc., todo lo que propicie� el favorecer la inventiva. Per�odos
de los “chistes”, “de las noticias”,
de “la sorpresa” donde cada uno de los ni�os y adultos
deben sorprender a los dem�s.
-< Revisar el uso del tiempo diario en especial los
pasos de un per�odo a otro, donde se desaprovechan momentos
importantes, generando estrategias para que los� ni�os desarrollen
actividades individuales de lectura de im�genes, de exploraci�n,
etc.
Planificaci�n.
Lo fundamental es que las planificaciones se constituyan en
instrumentos t�cnicos �tiles, que orienten sobre lo relevante,
dando los niveles de flexibilidad, adaptaci�n y permanente actualizaci�n
que cada situaci�n de ense�anza-aprendizaje� continuamente requiere.�
En tal sentido, en funci�n a una “pedagog�a de las oportunidades”
se requiere que:
- En las planificaciones se haga� una renovaci�n de objetivos,
seleccionando aquellos que son relevantes en funci�n al "ser,
al saber y al saber hacer" de diferentes tiempos y espacios,
en relaci�n a los distintos �mbitos culturales. Por ejemplo,
respecto a la cultural global, enfatizar objetivos que fortalezcan
la capacidad del ni�o de sentirse seguro en diferentes ambientes,
de valorizar la diversidad, con posibilidades de participaci�n
efectiva en diferentes contextos, de desarrollar actitudes cient�ficas,
de tener capacidad de asombro, de construir teor�as explicativas,
de explorar, etc. Otros objetivos tienen que ver con desarrollar
habilidades tendientes a ampliar las t�cnicas y lenguajes que
se manejan, como igualmente el uso de aparatos, herramientas
y c�digos diversos, y en particular el desarrollo de pensamiento
cr�tico e imaginativo.
-�� En cuanto a contenidos, es fundamental la selecci�n
de aquellos que tienen la caracter�stica de ser "fundantes
y generativos"; �es decir� dado que en educaci�n inicial
se asientan las bases de todos los valores y saberes, es necesario
escoger aquellos realmente v�lidos, relevantes y actualizados
en la� construcci�n de cada �rea del ser o del conocimiento,
y que permitan a su vez� una adecuado desarrollo o construcci�n
a partir de ellos. Por ejemplo, en m�sica,� las distintas cualidades
del sonido son esenciales de identificarlas� para un adecuado
desarrollo musical, pero a la vez, la diversidad r�tmica, timbr�stica
y tonal, para una comprensi�n y valoraci�n de la diversidad
de la m�sica actual.
� -�� En cuanto a actividades, propiciar aquellas donde
los ni�os construyan� a partir de proyectos que se planteen,�
nuevos objetos, o asignen nombres a elementos no conocidos,
inventen aparatos, creen lenguajes, construcciones, etc. Lo
fundamental es que los ni�os tengan amplias posibilidades de
ser ellos los que hagan sus propuestas de trabajo en el plano
del pensar, sentir y actuar.
-��� Sobre estrategias, favorecer aquellas que
le se�alan el sentido de lo que van a a hacer los ni�os. Igualmente
el generar preguntas divergentes que dan muchas posibilidades
de respuesta es un recurso poderoso. Emplear tambi�n la t�cnica
del absurdo es tambi�n un buen medio para constatar pensamiento
propio por parte de los ni�os. Por� ejemplo, decir que uno ve
cosas muy extra�as en la pared , y observar qu� hacen los ni�os
frente a ello, permite detectar las actitudes de ellos.� Aprovechar
pedag�gicamente situaciones de conflicto y error para� sacar
lo positivo debe ser tambi�n un tipo de estrategia permanente.
A su vez, la pregunta, es uno de los mejores recursos para movilizar
el pensamiento y la imaginaci�n.
-< En evaluaci�n, es importante que adem�s de los procedimientos
de los educadores,� que los ni�os mismos hagan comentarios o
juicios de las actividades que han hecho, acorde a sus posibilidades,
sin caer en exageraciones. Si hicieron un trabajo, preguntar
abiertamente: �qui�n quiere contar lo que hizo?, �c�mo lo hizo?,
teniendo presente que siempre se eval�a lo significativo, lo
que es importante.�
�� ���En s�ntesis, se trata de buscar sistemas de planificaci�n
y evaluaci�n que se centren en lo relevante y significativo,
y que den cuenta realmente de lo importante de favorecer en
una ni�a o ni�o con identidad local, nacional y latinoamericana,
pero a la vez, con las competencias para moverse en este mundo
actual que debe ser su laboratorio de descubrimientos y aprendizajes.
III.- Los posibles aportes de una neurodid�ctica.
3.1.- Conceptualizando la “neurodid�ctica”.
Para abordar el� concepto de “neurodid�ctica”,�
debemos considerar primeramente qu� se entiende por did�ctica.
Luis Alves de Mattos nos se�ala que: “la did�ctica es
el conjunto sistem�tico de principios, normas, recursos y procedimientos
espec�ficos que todo profesor debe conocer y saber aplicar para
orientar con seguridad a sus alumnos en el aprendizaje de las
materias de los programas, teniendo en vista sus objetivos educativos.” [5]
Aplicando este concepto a� este campo dir�amos que
la neurodid�ctica [6] , comprender�a: un conjunto de criterios y procedimientos
que se desprenden desde los aportes de las neurociencias, y
que orientan el desarrollo curricular, en especial, en sus aspectos
de selecci�n, secuenciaci�n y organizaci�n de situaciones de
aprendizaje referidas a objetivos deseados,� y que se construyen
a partir de los planteamientos de una pedagog�a respetuosa de
la complejidad de la formaci�n humana. Esta �ltima observaci�n
la hacemos para evitar un enfoque tecnol�gico de la did�ctica
como habitualmente se traduce, lleg�ndose a elaborar m�dulos
con actividades rigurosamente secuenciadas con un “c�mo
metodol�gico” aparentemente resuelto del todo , que expresa
una visi�n unilineal y homog�nea de los aprendizajes.
Reiteramos este tema de la consideraci�n de la complejidad
de la formaci�n humana, agregando desde ya a las habituales
fundamentaciones filos�ficas, sicol�gicas, socio-culturales
y pedag�gicas sobre la diversidad humana,� la que provendr�a
desde las neurociencias en cuanto al car�cter singular del desarrollo
del sistema nervioso. En tal sentido cabe tener presente que
“el sistema nervioso es din�micamente cambiante, se
organiza por s� mismo, no sigue un orden establecido, es enormemente
flexible y adaptativo, nunca est�tico, siempre desarrollando
nuevas redes neuronales como respuesta a las experiencias y
vivencias”
[7] . Igualmente cabe considerar que
no existen dos neuronas id�nticas entre s�, y que cada cerebro
humano, es un �rgano que es �nico y distintivo en sus�� interconexiones,
que resulta de la interacci�n din�mica entre lo gen�tico, el
entorno, y el inter�s personal. Por tanto,� consider�ndose siempre
como base los grandes per�odos de crecimiento y desarrollo en
el ser humano,� esta singularidad del desarrollo del sistema
nervioso hace que se requiera de un tratamiento educativo personal
y por tanto, diversificado, no siempre controlable del todo
como lo es en toda formaci�n humana.
� Friedrich y Preiss (2003) expresan que el gran principio
fundamental de la neurodid�ctica es: “hacer que los
infantes aprendan en consonancia con sus dotes y talentos” [8] . Agregan que no deber�a ser el plan de estudios el que decida
qu� hacer, porque se sabe que no se nace con las mismas condiciones
previas al aprendizaje. Se sabe que las condiciones cognitivas
previas est�n gen�ticamente dadas s�lo en potencia, y que se
desarrollan en una interacci�n con el entorno, es decir por
el aprendizaje. “Cada ni�o posee su propio repertorio
de posibilidades de desarrollo, tiene sus talentos peculiares,
pero tambi�n sus limitaciones”.
[9] Explicitan se�alando que el cerebro sabe donde est�n
los puntos fuertes de la persona y trata de explotarlos y ampliarlos
por medio de b�squedas y preguntas atinadas. “La curiosidad
infantil, que muchas veces parece insaciable, no es, pues, arbitraria
y sin prop�sito, sino que est� dirigida por la dotes personales.
A un ni�o le interesa, en la mayor�a de los casos, aquello que
mejor conoce y preguntar� con insistencia por el tema”.
[10]
��� Por tanto, la tarea mas importante de una neurodid�ctica,
es descubrir qu� dominan mejor los ni�os y ni�as, qu� despierta
su curiosidad, que les gusta. “Desde la neurodid�ctica,
una clase ideal adecua el contenido de las materias a las competencias
individuales. S�lo los pedagogos que conocen las capacidades
de sus alumnos, pueden alimentar el cerebro que aprende con
lo que anhela”. [11] Aclaran que ello no significa
que los alumnos deban s�lo aprender lo que desean ya que socialmente
deben aprender contenidos b�sicos, pero que no deber�a siempre
priorizarse lo que no les interesa ya que ello acaba con las
verdaderas ganas de aprender que impulsan a un permanente investigar
y avanzar por caminos propios, lo que ayuda a superar otros
d�ficit. Lo fundamental, es favorecer la disposici�n por aprender.
�� �Sobre la importancia de contar con una neurodid�ctica de
apoyo al trabajo educativo, Friedrich y Preiss (2003) se�alan:
“El desarrollo de las capacidades cognitivas y el del
cerebro est�n, por tanto, inseparablemente ligados uno con otro
y, por ello, tambi�n la did�ctica y la neurolog�a. S�lo la colaboraci�n
entre ambos puede desarrollar nuevas estrategias de aprendizaje
que tengan en cuenta a los ni�os, con las que educadores y profesores
pueden conocer mejor y hacer prosperar los talentos de sus pupilos.
Y quien sabe c�mo y bajo qu� condiciones se modifica el cerebro
al aprender, es quien puede ense�ar mejor”. [12]
�3.2.- �Cu�les son algunos de los principales aportes que
nos entregan las neurociencias para una did�ctica en general
?
� Los diferentes especialistas en este campo nos se�alan
como algunos de los principales antecedentes a tener presentes:
�< El ser humano est� siempre en permanente aprendizaje
porque las sinapsis habilitadas se refuerzan o debilitan por
medio de nuevos est�mulos, vivencias, pensamientos y acciones;
sin embargo, la etapa donde las conexiones neuronales se forman
en mayor cantidad y donde hay mayor plasticidad a nuevas situaciones,
es en la primera infancia. Por tanto, los ni�os son los que
mas y mejor aprenden. Friedrich y Preiss (2003)
�< El cerebro necesita de la interacci�n continua con el
mundo exterior para su desarrollo, interes�ndose por los cambios
que se producen en el entorno. La diversidad de los est�mulos
exteriores determina la complejidad con que se conectan y se
intercomunican las neuronas. Friedrich y Preiss (2003) El cerebro
humano est� preparado en t�rminos de evoluci�n, para buscar
y abordar lo que es inesperado o inusitado, como informaciones
nuevas absolutamente in�ditas venidas del mundo exterior. Al
abordar la novedad, la actividad cortical aumenta en varias
�reas del cerebro. Ello fortalece las conexiones sin�pticas,
liga �reas en nuevos patrones y acelera la producci�n de neutrofinas.
L.Katz y M.Rubin (2000)
�< La formaci�n de conexiones neuronales requiere de un
proceso de selecci�n y ordenaci�n en el cerebro ante la
profusi�n de est�mulos existentes. Esa labor la realiza la
atenci�n, la que se centra en lo nuevo, lo sorprendente
o lo que se mueve, es decir los cambios operados en el entorno.
Lo desconocido excita sorprendentemente las redes neuronales,
memorizando f�cilmente. Friedrich y Preiss (2003)
�< El sentido que otorguemos a un suceso incidir� en los
est�mulos que se seleccionen del medio y en su internalizaci�n.
Cuando hay altas expectativas por algo, es decir una atenci�n
focalizada, ciertos est�mulos esperados son captados mejor.
Friedrich y Preiss (2003)
�< La corteza cerebral se ocupa de aprender de lo exterior,
sobre todo cuando se relaciona con los aprendizajes que ya posee.
Cuantos m�s datos acertados se dan, mejor se graba lo nuevo.
Aprender constituye un proceso de autoimpulso: cu�nto m�s se
sabe de algo, m�s r�pidamente se progresa en ese �mbito. Friedrich
y Preiss (2003)
�< Cuando se ordena una nueva informaci�n con una conexi�n
ya existente, es decir se aprende algo nuevo, se generan dos
neurotransmisores: la dopamina y la acetilcolina, que provocan
ganas de continuar aprendiendo. �Friedrich y Preiss (2003)
�< Cuando se aprende algo por primera vez, se hace lentamente
con cierto ritmo, pero cuando se activa repetidamente las neuronas,
se produce mas mielina, la que incrementa la velocidad de la
transmisi�n, se agiliza ese aprendizaje. L.Ibarra, (1997)
�< Cuando no se produce un aprendizaje, cabe buscar una
forma nueva de hacerlo, lo que es m�s f�cil para el cerebro,
que reforzar conexiones defectuosas por situaciones no entendidas
y memorizadas a la fuerza. El buen aprendizaje aumenta la
dopamina (mol�cula transmisora) produciendo un sentimiento de
felicidad que refuerza a la persona, lo que es diferente a la
sensaci�n de frustraci�n. Friedrich y Preiss (2003)
�< El sistema emocional es el que decide sobre qu� est�mulos
son importantes y valiosos, a trav�s del sistema l�mbico. Por
tanto, los sentimientos pueden fomentar el aprendizaje en la
medida que intensifican la actividad de las redes neuronales
y refuerzan las conexiones sin�pticas. Las informaciones a las
que el sistema l�mbico ha impreso un sello emocional, se graban
profundamente y perdurablemente en la memoria. Al olvidarse
el saber, queda la base emocional que ayuda posteriormente a
incorporar a la red existente un aprendizaje nuevo ligada a
esa situaci�n. Friedrich y Preiss (2003) “Se aprende mejor
si el ambiente es emocionalmente positivo, si est�n mas contentos,
si lo pasan bien”. N.Acar�n, (2003) Las emociones son
energ�as en movimiento que pueden controlarse, manejarse y expresarse,
estimulan grandes �reas del cerebro logrando conexiones poderosas
entre el pensamiento. A mayor emoci�n en el aprendizaje, mayor
integraci�n y recuerdo de �ste. L.Ibarra (1997)
�< Emoci�n y motivaci�n son los que dirigen la atenci�n
que decide qu� informaciones se archivan en los circuitos neuronales,
y por tanto, se aprende, siempre que se concentren en una actividad
central. Dif�cilmente se puede dirigir la atenci�n a dos
asuntos a la vez. Se debe excitar la red pertinente, retenerla
activamente y dejarla reposar.� Friedrich y Preiss (2003)
�< En el cerebro emocional, la “valencia emocional”
o competencia para evaluar una situaci�n dada o el valor de
la informaci�n recibida, es parte importante de la competencia
emocional para aprender y funcionar adecuadamente. Esta �ltima
incluye la capacidad de estar consciente de uno mismo, tener
autocontrol, capacidad para resolver conflictos y cooperar con
otros.� Sobre el autocontrol, que permite controlar los impulsos
a fin de retrasar la gratificaci�n y que asegura el �xito en
el aprendizaje, activa una zona espec�fica del cerebro ( c�ngulo
anterior)� que tiene un rol cr�tico en las redes del cerebro
responsables de detectar errores y de regular el proceso cognitivo
y las emociones. (O.E.C.D, (2003)
�< Se puede alterar estados emocionales formando im�genes
mentales espec�ficas, ya que el cerebro emocional tiene
tambi�n conexiones con las �reas perceptivas del cerebro. El
imaginar o visualizar, activa muchas de las mismas �reas del
cerebro que la percepci�n pone en acci�n. O.E.C.D. (2003) A
la vez, el recuerdo de sentimientos de afecto o de frustraci�n
afectan directamente el sistema nervioso aut�nomo y cambia el
ritmo del coraz�n, efecto que permanece en el cuerpo durante
horas. (B.Stock,(2002)
�< Todos los aprendizajes son almacenados al comienzo en
la memoria de corto plazo. Para pasar a la que largo plazo deben
tener lugar qu�micos y el�ctricos y una mayor intensidad de
la impresi�n, lo cambios que va formando enagramas (modelo de
s�lidas conexiones) que constituyen la memoria a largo plazo.
Esta requiere de concentraci�n, repetici�n y variaci�n. Respecto
a esta �ltima caracter�stica, se se�ala que mientras mas formas
variadas se transmita una informaci�n o mientras mas sentidos
intervengan, mas anclados quedan los aprendizajes a largo plazo,
ya que se puede acceder a ellos por distintos canales, comunic�ndose
las neuronas entre s� por impulsos el�ctricos. Friedrich y Preiss
(2003)N.Acar�n,(2003)
�< La formaci�n de conexiones requiere de un tiempo
que no se conoce a�n, pero por ello, el aprendizaje deber�a
ser a intervalos dando tiempo a este “almacenaje”.
Alternar aprendizajes con momentos distendidos de juegos ser�a
lo m�s adecuado did�cticamente para evitar sobreposiciones.
Friedrich y Preiss (2003) Al aprender se requieren pausas que
permitan la relajaci�n mental o la interacci�n social que no
estrese. Caminar, hacer ejercicio ayuda a abrir la mente a la
estimulaci�n sensorial del mundo real. L.Katz y M. Rubin (2000)
�< El cerebro necesita ordenar y explicarse todo lo que
est� internalizando. No se aprende en un caos, se necesita
ordenar el entorno, buscar una l�gica que puede ser desde m�gica
a cient�fica. La curiosidad lleva a buscar respuestas a lo que
se desconoce [13] . N. Acar�n (2003)
�< Se aprende innatamente por mimetismo los aprendizajes
impl�citos de las situaciones cotidianas: caminar, hablar;
las situaciones distintas, irregulares, los aprendizajes expl�citos�
exigen una voluntad consciente. N.Acarin (2003) Lo mismo sucede
con la percepci�n innata de cantidades, de n�meros y en las
manipulaciones aritm�ticas; operaciones mas complejas donde
deben vincular una representaci�n de cantidad con s�mbolos visuales
y verbales y sus transformaciones, requieren aprendizaje de
tipo cultural. [14] O.E.C.D.(2003)
�< Hay neurotransmisores que producen una sensaci�n de
bienestar que permite mantener una disposici�n positiva a aprender.
Por ejemplo, la serotonina y la endorfina que pueden ser liberadas
por el cerebro naturalmente como resultado de la risa, de un
gesto afirmativo o de una relaci�n humana significativa. C.Ramos
(2002)
�< Una buen condicionamiento f�sico y una buena funci�n
cardiovascular, pareciera tener implicaciones positivas en mantener
el funcionamiento de regiones del cerebro asociadas con
procesos ejecutivos que tienen que ver con orientaci�n espacial,
o con actividades que combinan tareas complejas como el manejar.
O.E.C.D. (2003)
3.3.- ���Cu�les son algunos de los principales aportes que
nos entregan las neurociencias para una did�ctica en los primeros
a�os de vida?
��� La revisi�n bibliogr�fica, nos entrega una serie
de aportes a considerar:
�< En el feto, lo primero que se desarrolla es el o�do;
a las doce semanas los nervios, pulmones y diafragma empiezan
a sincronizarse con los primeros patrones de sonidos absorbidos
por el sistema nervioso: coraz�n de la madre, ruidos de su digesti�n,
de su respiraci�n, de la voz a trav�s del l�quido amni�tico,
capt�ndose incluso ruidos del exterior. Ello lleva a que aprenda
los sonidos de su idioma materno desde el vientre. L.Ibarra,
citando a Dr.Tomatis. (1997)
�< El primer sistema sensorial que se desarrolla totalmente
(se mieliniza a los cinco meses de la concepci�n) es el vestibular
que controla la sensaci�n de movimiento y equilibrio. En
el embri�n el sistema vestibular es ya visible a los dos meses.
La cabeza se mantiene muy activa mientras el feto se mueve dentro
del fluido amni�tico, y gracias a ello, el ni�o puede seguir
movi�ndose, lo que es crucial en sus procesos cerebrales. La
conexi�n entre el sistema vestibular, la neocorteza cerebral,
los ojos y otros m�sculos es de suma importancia en el proceso
de aprendizaje. Si no nos movemos, se desactiva el sistema vestibular
y no se adquiere la informaci�n completa del medio ambiente.
En el primer a�o y medio de nacidos, el sistema vestibular est�
muy activo, ya que se aprende a desafiar la sensaci�n de gravedad
conociendo el entorno f�sico a trav�s del movimiento; cada movimiento
estimular� el sistema vestibular, que a la vez estimular� al
cerebro para incorporar nuevos aprendizajes; entonces se logran
los mayores desaf�os del equilibrio: sentarse, pararse, caminar,
subir escalas, dar vueltas, deslizarse, columpiarse, etc. L.Ibarra
(1997)
�< El gusto es un sentido importante en el per�odo natal
y post-natal: brinda informaci�n valiosa sobre la madre,
el medio ambiente, los objetos al alcance y el propio cuerpo
al gustarlo. L.Ibarra (1997)
�< El olfato est� muy ligado a la memoria por lo que juega
un rol importante en los primeros aprendizajes de personas,
alimentos, ambientes y situaciones gratas o peligrosas,� a
trav�s de las feromonas que se liberan en este �ltimo caso,
y que son captadas por el beb�. Los malos olores desencadenan
respuestas negativas en el cerebro, en cambio el ox�geno natural
lo estimula. L.Ibarra (1977)
�< El tacto, inmediatamente despu�s del nacimiento, estimula
el crecimiento de las terminaciones sensoriales del cuerpo comprometidas
en los movimientos motores, en la orientaci�n espacial y en
la percepci�n visual. Si no se presenta esa activaci�n,
los movimientos musculares ser�n deficientes y se presentar�n
distorsiones en el aprendizaje. El tocar a su vez, permite conocer
la dimensi�n, textura, forma, peso de los objetos. L.Ibarra
(1997)
�< Los beb�s pueden ver al nacer, pero no perciben los
detalles m�nimos. Todav�a no han adquirido la habilidad para
focalizar ambos ojos sobre un mismo objeto o la percepci�n de
profundidad, para lo cual es ejercicio natural y el control
es fundamental. M.Nash (1999) El sentido de la vista funciona
mejor cuando los ojos est�n en movimiento activamente, recogiendo
la informaci�n sensorial del medio. En una situaci�n de
aprendizaje activo, los m�sculos externos del ojo se mueven
constantemente de arriba abajo, de lado a lado o en c�rculos.
Cuanto m�s se fortalezcan y se muevan en equipo los m�sculos
de los ojos, m�s conexiones se desarrollar�n en el cerebro y
m�s disponibles se encontrar�n para brindar una mejor respuesta.
Cuanto mayor sea el movimiento ocular, mas m�sculos de ambos
ojos trabajar�n juntos en una labor coordinada. L.Ibarra (1977)
�< Si se coordinan los diferentes sentidos en el aprendizaje
de un nuevo objeto o situaci�n, se activan m�s zonas del cerebro
y se retienen m�s los aprendizajes. El olor por ejemplo,
puede “anclar” otras sensaciones. L.Ibarra (1997)
�< Los per�odos cr�ticos son fundamentales de considerar
para desplegar todas las posibilidades de desarrollo y aprendizaje
de los ni�os. En el caso de la vista, una vez que nace el
ni�o,� requiere el influjo del entorno para el ajuste o sincronizaci�n
fina. Si� ello no es posible, en especial en la fase cr�tica,
la capacidad visual s�lo se desarrolla parcialmente o se puede
perder notablemente. Friedrich y Preiss (2003) Con pocas excepciones,
las ventanas de oportunidades del cerebro humano no se cierran
tan abruptamente. Parece haber una serie de ventanas para el
desarrollo del lenguaje. La relativa a la sintaxis puede cerrarse
temprano, entre los cinco y seis a�os, mientras que la que sirve
para aprender nuevas palabras puede que no se cierre nunca.
M.Nash (1999) Mientras el aprendizaje contin�a a trav�s del
ciclo de vida, hay “per�odos �ptimos (prime)” para
el desarrollo, per�odos durante los cuales el cerebro es particularmente
eficiente para ciertos tipos espec�ficos de aprendizajes. Al
primer mes de vida, hay una intensa actividad en las regiones
corticales y sub-corticales que controlan las funciones sensorio-motrices.
La actividad cortical aumenta entre el segundo y tercer mes,
lo que ser�a un per�odo �ptimo para la estimulaci�n visual y
auditiva. A los ocho meses, el cortex frontal muestra extraordinaria
actividad metab�lica. Esta parte del cerebro est� asociada con
la habilidad para regular y expresar emoci�n, como igualmente
el pensamiento y la planificaci�n. R.Shore, ( 1997)
�< Es necesario darle oportunidad a los intereses de los
ni�os. Se aprende mejor cuando lo que se aprende, nos interesa.
Pam Schiller (2001)
�< En el aprender, se debe darle valor a la reiteraci�n
peri�dica. Las conexiones se fortalecen y algunas veces se reinstalan
o se extienden por la repetici�n. Pam Schiller (2001)
�< La inteligencia es en gran parte nuestra habilidad de
descubrir patrones. Es necesario hacer situaciones que estimulen
a los ni�os a encontrar o construir patrones. Pam Schiller (2001)
�< En las situaciones de aprendizaje, incluya m�sica y
movimiento. Las investigaciones se�alan el valor de la m�sica
y del movimiento. Ambos ayudan a desarrollar la formaci�n de
patrones. Pam Schiller (2001) El verdadero aprendizaje significativo
no se completa hasta que no encuentra una salida o expresi�n
de tipo personal a trav�s del pensamiento o del movimiento.
El movimiento, es por tanto, una parte indispensable del aprendizaje
y del pensamiento. Cada movimiento que se efect�a se convierte
en un enlace vital para el aprendizaje y el proceso cerebral.�
En cada m�sculo se guarda la memoria de los movimientos que
hemos aprendido. Si a trav�s de los movimientos se desarrolla
la capacidad cerebral formando redes neuronales a trav�s de
los m�sculos, entonces es esencial para el proceso de aprendizaje
permitir que los ni�os exploren cada aspecto del movimiento
y equilibrio en su medio ambiente, que se expresen movi�ndose.
L.Ibarra (1997)
�< El cantar tiene muchos beneficios. Ayuda a desarrollar
lenguaje, reduce la ansiedad, permite un sentimiento de felicidad
y desarrolla la discriminaci�n auditiva. Pam Schiller (2001)
La combinaci�n de vista y sonidos, ayuda al ni�o a hacer conexiones,
por lo que hay que realizar actividades de buscar a trav�s del
sonido.� J. Silberg (2000)
�< El aprendizaje en los ni�os, puede incorporar en ciertos
aspectos, perspectivas diversas, siendo capaces de manejar
dos situaciones diversas, como por ejemplo, dos lenguas que
tienen modelos ac�sticos y estructuras organizativas distintos.
Friedrich y Preiss (2003)
�< La memoria de la pronunciaci�n se forma imitando los
sonidos escuchados, los que identifica y distribuye en los
componentes b�sicos de una lengua; si escucha los de otras lenguas,
los grabar� y se sentir� mas seguro al aprenderla posteriormente,
memorizando m�s f�cilmente. Friedrich y Preiss (2003)
�< Las bases de la comprensi�n matem�tica, se establecen
en los primeros a�os a trav�s de juegos vinculados a la vida
pr�ctica, como la correspondencia uno a uno de objetos en
relaci�n a las personas existentes, y mediante la participaci�n
de todos los sentidos. (experiencias matem�ticas con colores,
movimientos, evocaciones, canciones, etc. Friedrich y Preiss
(2003)
�< Emplee la observaci�n como una gu�a. Los ni�os aprenden
de la pr�ctica pero no sin apoyo. La observaci�n provee una
base para ayudar a los educadores y padres a conocer c�mo y
cu�ndo ofrecer apoyos. Pam Schiller (2003)
�< La imaginaci�n activa patrones sensomotores en relaci�n
con la emoci�n y memoria. Por ello, cuando el ni�o se imagina
un cuento, y es cambiado en alg�n relato, �ste identifica el
cambio porque no coincide con las redes neuronales ya formadas.
L.Ibarra (1997)
�< El juego representa la integraci�n total de mente y
cuerpo; por ello, se aprende mejor jugando y en ambientes
libres de estr�s. L.Ibarra (1997)
3.4.- Aplicando los aportes de las neurociencias al desarrollo
curricular en general.
Acorde a todos los aportes obtenidos de la bibliograf�a
analizada anteriormente, cabe tener presente que el trabajo
educativo en esta etapa se perfila como un todo integral y arm�nico,
donde mucho de la pedagog�a desarrollada hasta el momento se
ratifica, agreg�ndose algunas nuevas perspectivas, que en todo
caso, no debilita, sino por lo contrario, fortifica los principios
y criterios generales que en general, se han aplicado.
� En efecto, una pedagog�a atenta, responsiva, propositiva
y respetuosa de las necesidades y requerimientos de los p�rvulos,
sigue siendo el gran sustento del trabajo educativo en esta
etapa.
� En ello, el rol de los padres sigue siendo insustituible,
el que debe ser potenciado y apoyado por los educadores con
orientaciones que los empoderen en sus conocimientos y ampl�en
sus pr�cticas educativas cotidianas. Respecto a esta sincron�a
que debe� existir entre padres comprometidos y el desarrollo
de sus beb�s en especial, nuevamente las neurociencias nos
entregan antecedentes que evidencian cu�nto se deber�a favorecer
esta relaci�n. La Dra. Nash (1999) por ejemplo se�ala: “los
padres son los primeros y mas importantes maestros del cerebro.
Entre otras cosas, parece que los padres ayudan al aprendizaje
de sus beb�s al adoptar el estilo de expresi�n r�tmica y de
tono alto con el que muchos se dirigen a ellos”. Agrega:”de
alg�n modo los sonidos exagerados y ricos en vocales del habla
especial que adoptan los padres, se parecen a los trozos seleccionados
de alimentos que los p�jaros adultos les dan de comer a sus
polluelos”.
[15]
�Fundamentales son tambi�n las condiciones de entrada de
los ni�os en funci�n al aprendizaje: una situaci�n de salud
en general adecuada, en lo cual una nutrici�n integral y equilibrada
es importante; una adecuada alternancia entre per�odos de vigilia
y de sue�o reponedor es esencial para un buen aprovechamiento
de ambos momentos;� una adecuada� oxigenaci�n, junto con pr�cticas
de vida saludable� que den bienestar a los ni�os y generen carencia
de estr�s, constituyen una base fundamental para desarrollar
situaciones educativas intencionadas.
�� Junto con ello, las condiciones donde se desarrollen
las situaciones de aprendizaje son importantes: ambientes
saludables, seguros, iluminados, que permitan a los ni�os focalizar
su atenci�n al evitar una sobrecarga de est�mulos presentes
por ejemplo, lo que unido a expresiones de afecto, amor, aceptaci�n,
deben� generar en los ni�os sensaciones de confianza, agrado
e inter�s por explorar.
��� La observaci�n atenta de las diferentes “se�ales
que manifiestan los ni�os”, en relaci�n a� sus ritmos
y formas de actuar, favoreciendo las situaciones y juegos que
les interesan, agradan y producen placer tratando de entender
lo que� quieren comunicar desde que son beb�s� y que son propias
y singulares en cada uno de ellos, es otro factor esencial de
desarrollar en los adultos que se comprometen en el trabajo
educativo con los ni�os.
� Hablarles, cantarles, leerles, hacerles juegos corporales
y verbales, hacerles preguntas, deben ser recursos� habituales
de la relaci�n adulto-ni�o/a, que adem�s permiten reiterar
situaciones de aprendizajes ya favorecidas, y generar nuevos.
�� Estimularlos a ser permanentes exploradores en ambientes
seguros, seleccionados o preparados para ellos debe ser
otro aspecto fundamental para fortalecer su autonom�a, seguridad,
curiosidad,� actitud indagativa y el “aprender a aprender”.
��� El establecer reglas claras y consistentes que dicen
relaci�n con su seguridad, la relaci�n con los dem�s, pero en
una perspectiva de factibilidad de realizaci�n y comprensi�n
para los ni�os y ni�as, debe ser otro componente importante
en su cotidianeidad.� Hacerles ver qu� se quiere de ellos y
lo que no corresponde hacer, ir�n favoreciendo la formaci�n
de una autodisciplina necesaria para su relaci�n con los dem�s;
sin embargo ello no debe inhibir otras caracter�sticas de su
personalidad, como su actuar y� el inter�s indagativo.
��� El considerar todos los aportes sobre los “per�odos
cr�ticos” como base para la selecci�n de los aprendizajes,
viene a ser una base fundamental, que un trabajo pedag�gico
basado en las neurociencias, ya que van desarrollando en mejores
condiciones si se dan en ciertos per�odos que posibilitan un
“estallido” de conexiones favorables. En el caso
de los beb�s, se ha visto que requieren por ejemplo de est�mulos
visuales desde el nacimiento para evitar la disminuci�n de su
agudez visual, en la percepci�n de fondos, en la binocularidad
(coordinaci�n en el uso de ambos ojos), lo que en el caso de
ni�os con problemas visuales (visi�n cruzada) tiene mayor incidencia
a�n.
Las conductas vinculadas al lenguaje dependen cr�ticamente
de “inputs” verbales desde las primeras semanas
para impactar en� la pronunciaci�n y en la gram�tica. El cerebro
est� programado en reconocer el habla humana, a discriminar
diferencias entre sonidos individuales, poner las palabras y
los significados juntos, extraer las reglas gramaticales y ordenar
las palabras en frases. Sin embargo, el dominio de una determinada
lengua, el tama�o de su vocabulario y el acento est� determinado
por el medio. El D.N.A., no ense�a a los ni�os a hablar: ello
sucede en la medida en que se les hable correctamente desde
el nacimiento vinculado a situaciones reales de su medio. Los
especialistas se�alan que el per�odo cr�tico para el aprendizaje
del lenguaje comienza a cerrarse alrededor de los cinco a�os
y termina en la pubertad.
��� Otros per�odos cr�ticos son: el de control emocional (
0 a 2 a�os ); percepci�n visual ( 0 a 2 a�os ), apego social
( 0 a 2 a�os ) vocabulario ( 0 a 3 a�os), segundo idioma, de
0 a 10 a�os, l�gica-matem�tica de 1 a 4 a�os, y desarrollo musical
de 3 a 10 a�os. (Begley, 1996 ). Cabe recordar, que esstos per�odos
que marcan� momentos sensibles para las conexiones y el desarrollo,
si se pierden, hacen m�s dif�cil el logro en plenitud de esos
aspectos que son b�sicos para el aprendizaje, por lo que es
fundamental realizar experiencias pertinentes en esas “ventanas
de oportunidades”.
�� ��CUADRO DE FORMACION DE CONEXIONES NUERONALES
Fuente: C.Nelson, in “From Neurons to neighborhoods”,
2000
��� Integrando todo lo expresado, cabe tener presente que todas
estas condiciones generales b�sicas y criterios que se derivan
desde las neurociencias son esenciales ya que “el cuidado
de los primeros a�os y la nutrici�n tienen un decisivo y a largo
efecto impacto en c�mo las personas se desarrollan, su habilidad
para aprender y su capacidad para regular sus propias emociones”. [16]
IV.- A modo de conclusi�n.
� �En el marco de los antecedentes presentados, la
formaci�n de educadores infantiles o de p�rvulos y la capacitaci�n
de otros agentes educativos, debe revisarse y renovarse a fin
que se puedan constituir en efectivos mediadores de los aprendizajes
que las ni�as y ni�os requieren en el siglo XXI. Ello debe
considerar en primer lugar, una s�lida y actualizada fundamentaci�n
que revise desde las fuentes: hist�rico-situacionales, filos�ficas,
socio-antropol�gico-culturales, ecol�gicas, de las neurociencias,
sicol�gicas y pedag�gicas,� los diversos aportes que la teor�a
y la investigaci�n entregan sobre los cambios producidos en
los contextos y condiciones de vida de las ni�as y ni�os actuales.
Igualmente, es necesario analizar los avances que surgen desde
las neurociencias y que nos se�alan sobre las amplias y flexibles
posibilidades de desarrollo y aprendizaje que tienen los ni�os
y las ni�as, ya que todo ello cambia la forma de enfocar la
pedagog�a. Esta �ltima debe tambi�n asumir estos nuevos desaf�os,
seleccionando mejor la cultura que se valida en los curr�culos
expl�citos, siendo mas oportuna en funci�n a los aprendizajes
que se plantean, resignificando criterios y desarrollando pr�cticas
pertinentes.� A ello, pretendemos haber aportado a trav�s de
esta ponencia.
Stgo, Mayo, 2004.
[email protected]
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[1] Cabe tener presente que en 1998, se estimaba la
cobertura promedio de la Regi�n en un 25% ( Peralta y Fujimoto,
1998) con grandes desigualdades cuantitativas y cualitativas.
[2] Empleamos este concepto en la acepci�n de Marc
Aug�, quien se�ala que corresponde a “una aceleraci�n
de la historia, a un encogimiento del espacio y a una individualizaci�n
de las referencias que alteran los procesos acumulativos de
la modernidad”. (1998:148)
[3] Las investigaciones en esta �rea demuestran que
� de todas las conexiones neuronales que va a ocupar el ser
humano a lo largo de su vida es establecen en los dos primeros
a�os de vida.
[4] Por nombrar algunos: Nueva Zelanda y Australia
del Sur son muestra de ellos; en Latinoam�rica, Chile, Brasil,
Per�, Nicaragua, Ecuador son de los m�s recientes.
[5] De Mattos, Alves. “Compendio de Did�ctica
General”.Kapeluz, Bs.Aires.
[6] Como ya lo hemos se�alado este concepto ha sido
acu�ado por diferentes investigadores germanos tales como:
G.Gridrich y G.Preiss, W. Brandl, entre otros, quienes han
desarrollado obras con ese t�tulo.
[7] Ibarra, Luz Mar�a. “Aprende mejor con gimnasia
cerebral”. Garnik ediciones, M�xico, 1997, p�g.15
[8] Friedrich, G. y G.Preiss. “Neurodid�ctica”,
en: “Mente y cerebro”. N� 4, Espa�a, 2003, pag.
45
[12] Friedrich, G. y G.Preiss. “Neurodid�ctica”,
en: “Mente y cerebro”. N� 4, Espa�a, 2003, P�gs.
40-41.
[13] Acar�n, Nolasc. “Higiene, alimentaci�n,
afecto y estimulaci�n”., en; “Infancia”
N�82, Barcelona, Noviembre-Diciembre 2003, p�g.36.
[14] O.E.C.D. “La comprensi�n del cerebro.
Hacia una nueva ciencia del aprendizaje”. Aula XXI Santillana,
M�xico, 2003.p�gs 76-78.
[15] Nash, Madelaine. ”Mentes f�rtiles”,
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[16] Shore, Rima. “Rethinking the brain”.
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