Estrategias pr�cticas para apoyar el desarrollo de
los lactantes y ni�os de edad temprana con
discapacidades
Sharon Raver-Lampman, Ph.D.
Universidad Old Dominion
Dpto. de Educaci�n Especial
El t�rmino de intervenci�n temprana �se utiliza para
describir cualquier servicio, o grupos de servicios disponibles
para ni�os con discapacidades y los familiares de �stos, comprendidos
en edades que van desde su nacimiento hasta su sexto a�o de
vida. El periodo que va desde el nacimiento hasta los primeros
12 meses de vida se describe como lactancia, �mientras
que de� los 13 a los 35 meses usualmente es considerado como
el per�odo de la edad temprana. La intervenci�n preescolar
�es el t�rmino que se usa para describir� los servicios
ofrecidos a ni�os discapacitados de 3 a 5� a�os de edad (Raver,
1991).�
Los ni�os que son elegidos para los servicios de intervenci�n
temprana en los Estados Unidos manifiestan retraso en el desarrollo
o est�n en riesgo de padecer retraso en las �reas cognoscitiva,
f�sica, comunicativa, social, emocional y adaptativa.. Para
determinar si un ni�o clasifica para estos servicios, se le
hace una evaluaci�n multidisciplinaria. Esta evaluaci�n es conducida
por un equipo compuesto por un pat�logo del lenguaje oral, un
educador especial, y un Fisioterapeuta. El equipo, basado en
los resultados de esta� evaluaci�n, y en colaboraci�n con la
familia, determina que objetivos deben ense��rsele al ni�o para
que lo ayuden en su desarrollo. El trabajo en equipo requiere
de una buena comunicaci�n y la voluntad de aprender de unos
y de otros con vista a ayudar a las familias. (Thorp & McCollum,
1994).
Es� importante ofrecer estos servicios a� ni�os con necesidades
especiales antes de que empiecen en� la escuela. El hecho de
recibir estos servicios a edades tempranas puede cambiar la
forma en que el ni�o funcionar� cuando llegue a la adultez.�
Las investigaciones demuestran que ofrecer intervenci�n a ni�os
discapacitados lo mas pronto posible puede mejorar� o erradicar
algunos problemas del desarrollo.(Guralnick, & Bennett,
1987).� Durante los primeros 6 a�os de vida, se desarrolla la
base de todas las habilidades funcionales superiores, tales
como: la comunicaci�n, el pensamiento, y las relaciones sociales.
En este periodo se fortalece la uni�n padre � hijo, una de los
lazos m�s significativos y duraderos� en la vida de un ni�o.
Los servicios de intervenci�n pueden ayudar al ni�o a participar
de una manera m�s completa� en las actividades familiares y
de la comunidad. Estos servicios est�n dise�ados para apoyar
al ni�o en la medida que realiza su potencial tanto como incrementar
el bienestar de la familia del menor.� Los especialistas usualmente
tratan de involucrar a las familias en el proceso de intervenci�n,
ya que los mayores logros ocurren cuando los padres participan
de alguna manera. (Raver & Lambert, 1995).
La eficacia de la intervenci�n
(asistencia) temprana.
Investigaciones en los Estados Unidos han demostrado que la
intervenci�n temprana �pueden tener un impacto muy positivo
tanto en los ni�os con discapacidades como en sus familiares
(Bricker, Bailey, & Bruder, 1984; Guralnick, l99l; Odom,
Yoder, & Hill, 1988; Ottenbacher, 1989). Testimonios de
los familiares y estudios emp�ricos indican que la intervenci�n
temprana puede alcanzar los siguientes logros en la mayor�a
de los ni�os con discapacidades: (Raver, 1999):
� ayuda a ampliar la inteligencia en algunos ni�os
� obtiene logros en el desarrollo f�sico, cognoscitivo, en
el lenguaje y desarrollo del habla, desarrollo psicol�gico,
y en las habilidades de autoservicio.
� Ayuda a prevenir discapacidades secundarias invalidantes(
por ejemplo un ni�o con S�ndrome de Down, que desarrolla dificultades
para comer)
� Reduce el estr�s familiar
� Reduce la dependencia social y la institucionalizaci�n
� Limita la necesidad de muchos servicios especiales cuando
el ni�o llega a la edad escolar
� Ahorro de� costos sustanciales a la sociedad y a las escuelas
del pa�s
�Guralnick (l99l) encontr� �que los ni�os con discapacidades
de leves a moderadas experimentan un cambio positivo, as� como
que� sus padres tambi�n experimentan cambios positivos debido
a su vinculaci�n con los servicios de intervenci�n temprana.
Otros estudios sugieren que los ni�os con discapacidades severas
se benefician de la intervenci�n, a�n cuando los resultados
pueden no ser tan positivos. Muchos estudios han encontrado
que los ni�os con discapacidades que est�n involucrados en estos
servicios manifiestan logros en el desarrollo que van mas all�
que los que se pudieran predecir por la maduraci�n natural (Hanson,
1985; Markowitz, Hebbeler, Larson, Cooper, & Edmister, l99l;
Simeonsson, 1985; Shonkoff, Hauser-Cram, Krause, & Upshur,
1988).
En los Estados Unidos los servicios de intervenci�n temprana
han demostrado que producen un ahorro significativo al gobierno.
El ahorro suele reflejarse �en los costos a largo plazo para
el apoyo y educaci�n del ni�o. A menudo, esto servicios reducen
la necesidad del costoso cuidado institucional. De hecho, se
ha reportado que por cada d�lar invertido en los servicios de
intervenci�n temprana, se produce, a largo plazo, una reducci�n
de 3 d�lares en los costos de las escuelas p�blicas para el
gobierno. (Berrueter‑Clement, Schweinhart, Barnett, Epstein,
& Weikart, 1984).� Cuando se tiene en cuenta� la influencia
positiva sobre el ni�o, la familia y la reducci�n del costo
a largo plazo, el valor de estos servicios de asistencia en
ni�os con discapacidades desde su nacimiento hasta los 5 a�os
es innegable.
Los objetivos de la Intervenci�n
Temprana
La mayor�a de los programas de intervenci�n temprana persiguen
cuatro objetivos b�sicos (Raver, 1999; Edelman, 2001):�
1. Ayudar a los ni�os en su aprendizaje y desarrollo
2. Aumentar la capacidad familiar para apoyar al ni�o en el
proceso de aprendizaje y desarrollo
3. Trabajar con la familia para lograr resultados importantes
4. Suministrar apoyo y servicios en la rutina de la vida diaria,
las actividades y los lugares.
Estos objetivos se alcanzan con el trabajo de los especialistas
con el ni�o de manera individual o en peque�os grupos. Adicionalmente
los especialistas informalmente entrenan a los padres y/o hermanos
para trabajar� con el ni�o.� Se estimula a los padres a tener
encuentros regulares con los especialistas de los servicios
de intervenci�n temprana para discutir las v�as por las cuales
sus hijos pueden continuamente avanzar en su desarrollo y participar
de una manera m�s� completa en la vida familiar. Estos especialistas
siguen un conjunto de principios del aprendizaje cuando asisten
a los ni�os para que alcancen todo su potencial
Principios del aprendizaje
para �los lactantes y los ni�os de edad temprana
Los ni�os peque�os adquieren las nuevas habilidades de muchas
formas. Las investigaciones indican que los lactantes y los
ni�os de edad temprana con discapacidades aprenden mejor: (1)
si ellos est�n activamente comprometidos en una actividad, (2)
cuando las habilidades son ense�adas usando materiales y actividades�
que el ni�o atiende, (3) cuando la ense�anza ocurre en un ambiente
donde el ni�o necesita� las habilidades, (4) cuando el adulto
sigue al ni�o, haciendo el proceso de aprendizaje natural y
divertido (Bricker, Pretti-Frontczak, McComas, 1998). En otra
palabras los ni�os aprenden mejor cuando ellos activamente interact�an
con las personas y los materiales a su alrededor.� Para los
ni�os peque�os discapacitados, es mejor cuando las actividades
de la vida diaria son usadas para ense�arles lo que ellos necesitan
aprender. A la rutina y actividades diarias� predecibles se
les llama ambientes� naturales.
Estrategia general para estimular el desarrollo
Los especialistas usan varias estrategias para implementar
estos principios con los lactantes y los ni�os de edad temprana.
Solo ser�n discutidas dos estrategias: (1) la ense�anza en ambientes
naturales, y (2) el uso de estrategias de habla paralela.
(1) Ense�anza en ambientes naturales.�
Los ni�os discapacitados peque�os aprenden de una forma m�s
efectiva cuando el proceso ocurre mientras ellos est�n haciendo
alguna actividad que tenga alg�n significado para ellos.� Las
investigaciones han mostrado que los padres y los hermanos
�pueden ser maestros efectivos para los peque�os ni�os discapacitados.
(Raver, 1999). Casi todas las habilidades pueden ser ense�adas
mientras el ni�o participa en la rutina o actividad familiar,�
tales como la comida, vestirse, ba�arse, ir de compras, ir de
visitar,� y jugar. En vez de crear una �situaci�n de ense�anza�
separada para ense�ar a un parvulito a ponerse su camisa, la
madre puede ense�arle al ni�o esta habilidad, cuando lo viste
en las ma�anas.� La ense�anza en los ambientes naturales requiere
de un menor tiempo de dedicaci�n por parte de los padres y hace
del aprendizaje un proceso� m�s concreto para el ni�o. Ello
le permite a los especialistas utilizar los materiales y recursos
presentes en la casa para facilitar el aprendizaje del ni�o.
Mediante la utilizaci�n de ambientes
naturales a los padres se les hace posible el convertir cualquier
interacci�n, rutina o actividad� en una �oportunidad para ense�ar�.�
Un beneficio de este enfoque es que la educaci�n se distribuye�
a lo largo del d�a� del ni�o, de manera que a este no se le
sobrecarga en ning�n momento. Al ni�o se le deben ense�ar las
habilidades a medida� que �stas le son necesarias o est�n relacionadas
con sus juegos (Wolery, 2001). Lo mejor es ense�ar al ni�o dentro
de las actividades y rutinas que llaman su atenci�n (por ejemplo,
llevar al hermano a la escuela, lavar la ropa con la mam�, peinarse).
Sencillamente, los ambientes naturales
ofrecen una oportunidad ilimitada� para que los ni�os aprendan.
Por ejemplo, si la madre sostiene sus llaves en las manos y
su hijo las agarra, ella puede utilizar esta situaci�n para
ense�arle muchas cosas �tiles. Ella puede nombrar el objeto
(�Llaves. Llaves. Las llaves de mam�), o discutir sobre los
usos del objeto (�Llaves. Las llaves abren la puerta�), o describir
algunas caracter�sticas� del objeto (�Las llaves son duras.
Est�s agarrando mis llaves�). Manteni�ndose alerta �ante las
oportunidades informales para la educaci�n, los padres pueden
ense�ar la mayor�a de las habilidades sin necesidad de cambiar
sus h�bitos y horarios. (Gargiulo & Kilgo, 2000).
Organice la Ense�anza / Aprendizaje en Ambientes
Naturales.
Para hacer que el aprendizaje dentro de la rutina familiar
sea m�s eficiente, a menudo los maestros involucran a los miembros
de la familia� para desarrollar una matriz de planificaci�n
para la casa. Una matriz de Objetivos de Rutina para la casa
(Horn et al., 2001) enlista los objetivos que debe alcanzar
el� ni�o por �rea de dominio (ejemplo, motricidad fina, lenguaje
expresivo, etc.) e identifica como los padres deben ajustar
ligeramente su rutina diaria para ense�ar a sus hijos estas
habilidades. La Matriz de Objetivos de Rutina proporciona una
r�pida referencia sobre lo que se debe ense�ar, de manera que�
los padres, y los hermanos, puedan enfocar su interacci�n
con el ni�o. La Figura 1 muestra un ejemplo de� Matriz de Objetivos
de Rutina para Luisa.
Si el ni�o asiste a un centro de desarrollo infantil o un programa
preescolar, adicionalmente se desarrolla una Matriz Individual
de Objetivos de Rutina �en colaboraci�n con el especialista
de intervenci�n temprana y el maestro. Esta gu�a ayuda al maestro
a ense�ar lo que cada ni�o individualmente necesita aprender
dentro de las actividades. Por ejemplo, mirando la matriz, la
Sra. Garc�a, la educadora de Luisa en el centro infantil, sabe
que ella debe hacer que Luisa busque la foto de su amigo durante
el tiempo de C�rculo Abierto.� La matriz asegura que no sea
ignorada ninguna oportunidad de ense�aza � aprendizaje en la
escuela.
Para desarrollar una matriz para la escuela y/o casa deben
seguirse tres pasos: 1) identificar las habilidades que deben
ense�arse, 2) identificar las actividades y/o rutinas en las
cuales las habilidades ser�n ense�adas, y 3) establecer un sistema
de monitoreo. Cada paso ser� discutido utilizando la Matriz
de Objetivos de Rutina de la escuela y la casa de Luisa. ( vea
las Figuras 1 y 2.).
Paso 1: Identificaci�n de las habilidades a ense�ar.
�Obtenido de una evaluaci�n multidisciplinaria, el especialista
identifica de 4 a 6 habilidades que el ni�o necesita aprender.�
Se escriben los objetivos de manera que representen una amplia
gama de competencias que f�cilmente se pueden entretejer en
las actividades de la familia y la escuela. Por ejemplo, se�alando
que Luisa nombrar� �objetos comunes� (nombres) le posibilita
a su maestro, y a los miembros de la familia, enfocarse en las
palabras que Luisa encontrar� de manera natural cada d�a, tales
como �jugo�, �libro�, �zapato�, y as� sucesivamente. Para ense�arle
este objetivo a Luisa en la escuela, la Sra. Garc�a, s e las
ingenia para decirle a Luisa lo que est� comiendo en la merienda
(�una galleta�), y nombrar lo que ella est� utilizando durante
la actividad art�stica (�arcilla�). En la casa, la mam� de�
Luisa trabaja sobre la misma habilidad durante el mes dentro
de la rutina familiar, como por ejemplo en los paseos familiares
en la tarde.
Paso 2: Identificar las actividades y/o rutinas en las
cuales� deben ense�arse las habilidades. �La ense�anza
informal a lo largo del d�a tiene mayor posibilidad de ocurrir
si son identificadas las rutinas en las cuales ser�n ense�adas
las habilidades. (Vea las Figuras l y 2). Los maestros deciden
que habilidad ser� ense�ada durante la actividad escolar. Los
padres determinan qu� rutina familiar en particular les gustar�a
utilizar para ense�ar determinada habilidad. Cada esfuerzo se
hace para evitar una demanda excesiva tanto de los maestros
como de los padres. �Las intervenciones que requieren poco o
ning�n costo a la familia se consideran las �ptimas. �La matriz
asegura que Luisa tendr� suficiente pr�ctica sobre las habilidades
que necesita aprender en ambos lugares (Raver, 1991; 1999; Wolery,
2001).
Paso 3: Establecer un sistema de monitoreo. Los
maestros y los padres deben mantener el seguimiento de cuando
el ni�o aprende una habilidad, de manera que puedan incluir
una nueva habilidad, m�s compleja, a ense�ar en la matriz. (
Raver 2003). Cuando una habilidad se aprende, la misma es borrada
y sustituida por otra en la matriz. La evaluaci�n peri�dica
de las habilidades ayuda a los maestros y padres seguir el progreso
del ni�o.
(2) Uso de la conversaci�n (habla) �paralela. La mayor�a
de los ni�os con retraso en el desarrollo poseen discapacidad
o retraso en� la comunicaci�n. Una tendencia com�n de los maestros
y padres es hacerle al ni�o peque�o una gran cantidad de preguntas
para estimular y presionar su comunicaci�n. Un padre puede preguntar,
��Qu� est�s bebiendo?� ��Qu� es esto?� Pero para un ni�o con
retrasos en la comunicaci�n, el constante interrogatorio provoca
una presi�n extrema en la respuesta verbal del ni�o. Lejos de
alcanzar� los resultados deseados, el cuestionamiento, a menudo,
causa que el ni�o se desconecte de la interacci�n con el adulto.
Con los lactantes y p�rvulos es mejor limitar las preguntas.
Una t�cnica �til para facilitar la comunicaci�n �en infantes
y p�rvulos con retraso en el lenguaje se llama la conversaci�n�
paralela. El habla paralela involucra al padre utilizando
sentencias cortas para describir lo que el ni�o est� haciendo
(ejemplo, �Empujar carro�, �Soltar carro�); lo que el ni�o est�
pensando (ejemplo, �Est�s mirando el carro�); y qu� es lo que
el ni�o est� viendo (ejemplo, �Eso es un carro azul. Carro�).
Esta estrategia le proporciona al ni�o una narraci�n en tiempo
real de lo que �l esta haciendo, de manera que las palabras
puedan asociarse a las acciones y objetos que ellos est�n manipulando.
En lugar de dedicar �un �tiempo de ense�ar� para ense�ar al
ni�o a utilizar palabras de palabras de acci�n (verbos), los
maestros / padres utilizan el habla paralela para describir
las acciones que el ni�o realiza. Como quiera que las palabras
se ajustan a las manipulaciones del ni�o, ellas poseen un significado
para �ste. No es necesario utilizar la t�cnica del� habla paralela
�todo el tiempo. Sin embargo, destinar un poco de tiempo
cada d�a (tal vez� 2 sesiones de 10 minutos) para usar la t�cnica
del habla paralela� ayudar� a desarrollar el vocabulario y las
habilidades comunicativas del ni�o.
M�s tarde cuando el ni�o sea capaz de nombrar de manera correcta
algunos objetos (ejemplo, �galleta�), y/o palabras de acci�n
(ejemplo, �Ve�), los padres o maestros pueden empezar a expandir
la informaci�n que le suministran al ni�o. Ellos pueden discutir
la funci�n del objeto (ejemplo, �Las pelotas son para lanzarlas�),
y describir algunas cualidades del objeto, tales como la textura,
color, o tama�o (ejemplo, �La pelota es redonda�). Adicionalmente,
los padres y maestros necesitan recordar que deben hacer pausas
entre cada comentario, de manera que la informaci�n pueda ser
procesada y le posibilita al ni�o la oportunidad de responder.
Es importante que los padres y maestros usen un lenguaje simple,
y eviten usar oraciones de adultos durante el uso de esta t�cnica.
Para un ni�o de 2 a�os de edad con S�ndrome de Down, el cual
est� utilizando palabras simples y solamente aproximaciones
a las palabras (ejemplo, �alleta�), los adultos deben reducir
la cantidad de palabras que ellos utilizan, de manera que el
ni�o pueda entender mejor. As�, para el ni�o una oraci�n de�
2 a 4 palabras (ejemplo, �Esto es una pelota�) ser� lo mejor
y evitar� abrumarlo. La repetici�n de palabras importantes ayudar�,
adem�s, que el ni�o las recuerde.
Especialistas efectivos de intervenci�n temprana.
Los especialistas de estos servicios necesitan disponer de
una fuerte base sobre el desarrollo t�pico y at�pico del ni�o
a edades tempranas, y poseer conocimientos de como las diferentes
discapacidades impactan sobre el desarrollo.� (Concilio para
ni�os excepcionales, 1996). Ellos necesitan tener una buena
planificaci�n y habilidades para llevar apuntes y datos (Raver,
2003)� as� como el conocimiento de c�mo propiciar el aprendizaje
en la casa.
Los especialistas de los servicios de intervenci�n temprana
necesitan conocimientos sobre como trabajar exitosamente con
los padres y dem�s miembros de la familia.�� Ellos deben construir
sobre las fortalezas de la familia, en vez de enfocarse en las
necesidades de las familias. ( Bailey, Farel, O�Donnell, Simeonsson,
& Millar, 1986). Ellos deben entrenar a los miembros de
la familia a conducir actividades terap�uticas o educacionales
con el ni�o, e identificar que interacciones son beneficiosas.
�Adicionalmente, deben intentar� anticiparse a las dificultades,
o a las dificultades potenciales, de manera que se puedan tomar
pasos concretos para ayudar al ni�o y/ o la familia a prevenir,
evitar y/o minimizar los problemas.� ��
Sumario
En la Intervenci�n temprana, los especialistas deben ser organizados
de manera que puedan crear las suficientes �oportunidades para
la ense�anza� a lactantes y p�rvulos con necesidades especiales.
Cuando los padres utilizan una Matriz de Objetivos de rutina
para la casa, ellos pueden enfocarse en lo que necesita aprender
su hijo sin interrumpir o alterar significativamente el espacio
familiar. Mediante el uso de la Matriz de Objetivos de rutina
individual en el aula, los maestros pueden ense�ar al ni�o lo
que necesita aprender cuando ello tiene el mayor significado
para �l� (Sandall, Malean, & Smith, 2000). Para ense�ar
en ambientes naturales no es necesario que los padres y los
maestros modifiquen sus rutinas. El cambio se produce seg�n
como sean utilizadas las actividades y rutinas existentes. La
ense�anza en ambientes naturales le ofrece a los maestros y
familiares una mirada hacia las habilidades del ni�o bajo circunstancias
reales, en vez de circunstancias constre�idas, sin interrumpir
el comprometimiento del ni�o con la interacci�n. (Neisworth
& Bagnato, 2000; McLean, Bailey & Wolery, 1996). �Ense�ando
de esta manera, los maestros y los padres pueden utilizar procedimientos
que acomodan las diferencias temperamentales, comunicativas,
f�sicas y sensoriales de cada ni�o. (Neisworth & Bagnato,
2000).
En los Estados Unidos la intervenci�n temprana es el primer
paso de la larga relaci�n con la Educaci�n Especial� en la vida
del ni�o. Los servicios de Intervenci�n Temprana ofrecen informaci�n
sobre las discapacidades del ni�o y sus necesidades, y estimulan
a la familia a participar lo m�s posible, en el proceso de intervenci�n.�
Significa que, a menudo, los especialistas modelan t�cnicas
terap�uticas o educativas para padres y maestros, que ser�n
beneficiosas para el desarrollo del ni�o. (como aquellas disponibles
en los centros infantiles). Ello puede significar que los especialistas
comparten y mantienen los registros del progreso del ni�o (Raver
2003). Los servicios de Intervenci�n Temprana intentan promover
tanto el desarrollo del ni�o como el sentimiento de competencia,
logro, y autosuficiencia en la familia. Las investigaciones
demuestran� que proporcionar estos servicios a los ni�os con
necesidades especiales a edades tempranas es un paso esencial
para ayudar a que ese ni�o despliegue todo su potencial cuando
sea adulto.
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