TALLER
HERRAMIENTAS PARA EL TRABAJO EN DIVERSIDAD
Y SEXUALIDAD CON NINOS Y NI�AS PREESCOLARES
Lic- Gabriela Garc�a, M�xico
OBJETIVO GENERAL
Proporcionar en las docentes y personas interesadas en la educaci�n
temprana, las herramientas te�ricas y metodol�gicas para favorecer
una educaci�n de la sexualidad que atienda la diversidad y se
torne libre de mitos, prejuicios y tab�es, con el fin de dise�ar
estrategias que posibiliten un abordaje adecuado ante las manifestaciones
sexuales que presentan los ni�os y ni�as.
RESUMEN
Para enfrentarnos a un estilo de vida que se muestre abierto
a la diversidad y �sta en relaci�n a la sexualidad, y adem�s,
crear la expectativa de formar a otros en este lenguaje incluyente,
en la tolerancia a las diferencias y en un s� a la libertad
de la sexualidad de otros y otras, con la bandera que conlleva
la valoraci�n del ser humano por el simple hecho de ser persona
y no por las diferencias que nos desunen, es considero, el mayor
de los retos que decidimos asumir los que somos educadores y
educadoras, los que creemos en la importancia de la educaci�n
a temprana edad, como una etapa importante para formar actitudes
positivas ante la diversidad y la sexualidad que ser�n la pauta
de la convivencia social futura.
Para reflexionar sobre estos aspectos y� replantarnos el papel
del adulto y de la y el docente, se propone el an�lisis desde
la revisi�n de qu� es la normalidad, la diversidad, c�mo es
el desarrollo de la sexualidad en edad temprana, en personas
con discapacidad, diferencias de g�nero, entre otros aspectos
que implican las diferencias que lejos de limitarnos nos enriquecen
como sociedad.
NORMALIDAD EN LA SEXUALIDAD
La palabra �normal�, pareciera tener una connotaci�n universal,
sin embargo, en el an�lisis podemos inferir que no hay una uniformidad,
dado que pude responder a t�rminos descriptivos, como valorativos,
en donde tambi�n debe considerarse lo que es �anormal�.
Se cree que la referencia de lo normal nace de un concepto
estad�stico, que responde a la distribuci�n de frecuencias,
marcado por la desviaci�n est�ndar; es decir, desde este tipo
de an�lisis se puede concluir cuando una situaci�n lleva un
cause normal dentro de la media, de lo com�n de la generalidad
y aquellos aspectos que se encuentran en extremos y que hay
poca frecuencia por lo que no es parte de loa com�n, considerado
como aceptable para la mayor�a que se encuentra dentro de la
media.� Esto mismo sucede cuando se entra en pol�mica en funci�n
de si algunos comportamientos sexuales, preferencias sexuales
y/o actitudes ante la sexualidad responden o no, a lo normal
o com�nmente aceptado por la generalidad de la sociedad.
Los profesionales de la salud, tienen una visi�n hacia lo normal,
utilizando como gu�a los constantes cambios biol�gicos del funcionamiento
f�sico est�ndar que entra en la norma.� Por lo que en ocasiones
se considera lo normal como un valor positivo que nos lleva
a hablar de lo saludable; por otro lado lo anormal hace referencia
a un valor negativo que es la enfermedad.� La palabra normal
lleva entonces, un concepto descriptivo que se transforma en
valorativo, a partir de juicios de valor.
Los valores sexuales que se han fortalecido de una manera no
formal son aquellos que asocian la sexualidad reducido a la
reproducci�n y el placer se mira desde la carga valorativa secundado
por el sentimiento de culpa, finalmente las expresiones de comportamientos
sexuales no comunes son en su mayor�a concebidos como perversiones
y/o enfermedades que desvalorizan a las personas asignando la
etiqueta de �degenerados� a aquellos que no son parte de la
generalidad.� Esto pues es una negaci�n y un rechazo a la diversidad,
a las diferencias.
La funci�n educativa y el papel del educador y educadora, ser�
entonces de prevenci�n de la salud, donde los primeros educadores
en edad temprana ser�n la familia, adem�s de los y las docentes
de educaci�n inicial y preescolar.
DIVERSIDAD Y SEXUALIDAD
La diversidad es m�s a�n que la tolerancia en s� de las diferencias,
implica una aceptaci�n de convicci�n de otros y otras que son
diferentes a m�.� Las diferencias existen y dentro de la sexualidad
son variadas las particularidades con forme a las diferentes
culturas, religiones, costumbres, ideolog�as, �pocas, razas,
mitos, g�neros, entre otros.� Sin embargo son estas diferencias
las que han llevado a las sociedades a ser ricas en la diversidad
pero tambi�n en ocasiones los inicios de cargas valorativas
negativas que invitan a la intolerancia y destrucci�n de estas
diferencias y un ejemplo de esto son las guerras, la agresi�n
a personas con preferencia homosexual, la discriminaci�n racial,
la negaci�n de las personas con discapacidad, por mencionar
algunos aspectos.
La funci�n educativa y del la y el educador es muy importante
desde temprana edad, por que somos modelos y moldeadores de
actitudes que bien pueden encaminarse al respeto a las diferencias,
a valorar la diversidad como la oportunidad del enriquecimiento
colectivo,� a reconocer que cada persona es �nica e irrepetible
y es justamente esto lo que la hace sumamente valiosa, es decir,
es la oportunidad para hacer del lenguaje incluyente un estilo
cotidiano y de la discriminaci�n y exclusi�n situaciones ajenas
para lograr mayor armon�a en el mundo que habitamos.
El reto es dar el primer paso, y ese no es otro que empezar
conmigo mismo/a y con las personas cercanas: la familia, los
amigos, las y los alumnos; ya que es en las comunidades educativas
donde se siembra y se consolida la condici�n humana que deseamos
tener.
DESARROLLO SEXUAL INFANTIL
Los seres humanos a�n antes de nacer somos seres sexuales y
al momento del nacimiento comenzamos un desarrollo no solo biol�gico
sino que incorporamos elementos psicol�gicos y sociales que
influyen en el desarrollo pleno de la sexualidad infantil; en
muchas ocasiones va cargado de prejuicios, mitos, costumbres,
dogmas de f�, que en su mayor�a al ser introyectados marcan
la pauta del desarrollo personal, de pareja, familiar y social
de nuestra edad adulta.
Antes y despu�s del embarazo el adulto hace conclusiones adelantadas
de lo que su ceder� si se trata de un var�n o de una mujer,
se asignan nombres, colores de ropa seg�n el g�nero, esteriotipos
de afecto, juguetes clasificados desde lo aceptable o prohibido
socialmente, entre otros aspectos.
En ocasiones se cree que la sexualidad comienza su desarrollo
hasta la adolescencia; sin embargo, ahora se sabe que los ni�os
y ni�as peque�os presentan una respuesta sexual semejante a
la del adulto, pero en un per�odo m�s corto en las diferentes
etapas.� Esta respuesta sexual puede presentarse ante cambios
de temperatura, como una reacci�n al roce con el pa�al u otro
objeto, durante el aseo corporal, cuando una madre alimenta
a su peque�o o peque�a o ante diferentes estados de �nimo.
Durante la primera infancia se desarrolla la identidad sexual,
el reconocimiento corporal, se dan los primeros v�nculos afectivos
que impactan en la formaci�n de la autoim�gen, autoconcepto
y autoestima.� Desde el aspecto social se reconocen y se imitan
los roles sexuales, esteriotipos, las formas de socializar y
relacionarse con otros y otras.
Desde temprana edad se presenta la desnudez, masturbaci�n y
los juegos sexuales; aspectos que contribuyen al pleno desarrollo
psicosexual de todo ser humano.� Sin embargo, ente estas pr�cticas
sexuales la familia, la escuela y los medios de comunicaci�n
han tenido un papel encaminado a la represi�n, negaci�n y prohibici�n,
posiblemente porque es ahora cuando se comienzan abrir canales
que permiten enfrentar miedos, ignorancia, prejuicios que se
aprendieron por generaciones.
El papel del educador o educadora debe partir desde el propio
trabajo con la propia sexualidad, enfrentando estos obst�culos
que impiden adecuados canales de comunicaci�n para educar la
sexualidad con responsabilidad, respeto, tolerancia, amor, congruencia;
que impulse la autonom�a, confianza, aceptaci�n, y otros valores
que lleven a la convivencia social de manera libre y plena.
G�NERO Y SEXUALIDAD
El g�nero re�ne aspectos psicol�gicos� y sociales, es parte
de un todo que conforma la sexualidad del ser humano.� La identidad
de g�nero es la percepci�n intima subjetiva y personal que hace
que una persona pueda sentirse hombre o mujer, se establece
entre los 18 y 24 meses de edad.
Hablar de g�nero implica que muchas cosas que creemos que son
naturales por que nacimos con un sexo determinado de acuerdo
a las caracter�sticas gen�ticamente heredadas o biol�gicas,
no lo son.� Las mujeres y los hombres no actuamos por instinto
o por una caracter�stica ya determinada de manera femenina o
masculina.
La funci�n educativa es muy importante en este aspecto de la
sexualidad, ya que se aprende a ser hombre y mujer conforme
a las conductas socialmente establecidas.� Entonces al aspecto
biol�gico con lo que nacemos se a�ade lo aprendido. En nuestra
sociedad los g�neros est�n esteriotipados, existen conductas
que se esperan sean exclusivas del hombre o la mujer; est�n
jerarquizados desde aspectos culturales, psicol�gicos y sociales.
El g�nero implica una red de creencias, rasgos de personalidad,
actitudes, sentimientos, valores, conductas y actividades que
diferencian a mujeres de hombres; y con ello se da la transmisi�n
y aprendizaje de normas y comportamientos, que son fortalecidos
en la familia, la escuela, religi�n y medios de comunicaci�n.
Es evidente que desde esta formaci�n el sistema patriarcal
ha tenido superioridad y dominio favoreciendo al g�nero masculino,
en ocasiones quedando como inferior y sometidas las mujeres.
Este contexto social nos lleva nuevamente a una discriminaci�n,
inequidad, desvalorizaci�n del ser humano condicionado al g�nero,
por lo que la tarea educativa desde ser formadora de nuevas
perspectivas en v�as de diversas �pticas no predeterminadas
o esteriotipadas es la meta mayor, y nuevamente el lenguaje
tiene un papel importante cuando es incluyente, conlleva un
mensaje positivo, como una forma de aceptaci�n a la diversidad
e igualdad social; es decir, ni�os y ni�as formadas para ser
libres en igualdad de condiciones.
SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
La poblaci�n con diferentes capacidades, es tambi�n una parte
de nuestra sociedad que ha sido golpeada por la exclusi�n, negaci�n
y discriminaci�n a lo largo de la historia; por tal se han tenido
que enfrentar a situaciones que los ponen en desventaja al resto
de la poblaci�n, a los que representan la mayor�a, en base a
juicios de valor como lo es la asignaci�n de sobre nombres:
inv�lido, minusv�lido, loco, raro, enfermo, por mencionar algunos.
Las personas que viven con alguna discapacidad nos muestran
otra visi�n de la diversidad, a partir de ser diferentes de
manera f�sica y/o mental.�
Desde el �mbito de la sexualidad, tambi�n se presentan particularidades
que favorecen o no un desarrollo pleno de su persona, ya que
los cambios fisiol�gicos se presentan en ellos de la misma manera
que suceden en cualquier persona y es a partir de las diferentes
caracter�sticas y particularidades de la discapacidad que se
vive, para que se experimente un dif�cil desarrollo pleno de
la sexualidad.�
Desde las primeras experiencias de vida, las personas con capacidades
diferentes pueden experimentar rechazo por parte de sus seres
m�s cercanos como es la familia y esto se enfatiza a�n m�s cuando
socializan con otros y otras ni�as que son parte de su ambiente
social como puede ser el escolar.
Generalmente se aprecian poco deseables y esto afecta su autoim�gen,
lo que golpea con fuerza del desarrollo de su autoestima y la
capacidad para desarrollarse en la sociedad a la que pertenecen.�
Es fundamental el que logran considerarse dignos de amor y afecto.
La familia es el principal socializante del ser humano y constituye
el medio principal para el desarrollo de la expresi�n de la
sexualidad humana, pues es en el entorno familiar que se imitan
esteriotipos culturales masculinos y femeninos, es el principal
molde para aprender las formas de comportamiento y roles sexuales
y sobre todo representa la oportunidad para que una persona
aprenda actitudes y manifestaciones de sentimientos que ser�n
el precedente para su desarrollo en el ambiente escolar.
Cuando el adulto muestra sobreprotecci�n, rechazo, l�stima,
negaci�n antela sexualidad de ni�os y ni�as con discapacidad
esto dificulta a�n m�s el desarrollo personal y social.
La Funci�n de la o el docente es vital sobre todo si se comienza
a formar en educaci�n inicial y preescolar, por que es la oportunidad
para favorecer la integraci�n educativa, la inclusi�n al socializar
libre de prejuicios con otros y otras de su edad, es pues este
el reto a formar generaciones abiertas a las diferencias.
ACTITUDES DOCENTES FRENTE AL ALUMNADO CON RESPECTO A LA
SEXUALIDAD Y LA DIVERSIDAD
No puede ser un tema acabado, el construir nuevas posibilidades
traducidas en actitudes desde mi quehacer docente encaminados
a la tolerancia hacia las diferencias, respeto a la diversidad,
convivencia arm�nica como un estilo de vida, modelaje no discriminatorio,
congruencia, reconstrucci�n de mitos, miedos, prejuicios que
obstaculizan la convivencia social, inquietud y apertura hacia
nuevos elementos que enriquezcan y posibiliten la plenitud de
mi propia sexualidad; sin embargo, no hay recetas hechas, no
hay caminos trazados, es la labor de cada educador y educadora
de educaci�n inicial y preescolar decidirse a sembrar nuevas
semillas nuevos elementos donde los frutos se valoren dentro
de una sociedad m�s plena y feliz, donde el reto mayor sigue
siento comenzar por uno mismo.