LAS DANZAS DEL MUNDO ADAPTADAS COMO RECURSO
PEDAG�GICO INTERCULTURAL PARA EL DESARROLLO DE LAS CAPACIDADES PSICOMOTRICES
DE NI�OS Y NI�AS DE 3 A 6 A�OS
Lic. Juan E. S�nchez Igual.
Espa�a.
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INTRODUCCI�N
Y JUSTIFICACI�N
Las danzas del mundo son contenidos cada vez m�s empleados
en psicomotricidad y educaci�n f�sica para la mejora en un ambiente l�dico
de las cualidades y capacidades f�sicas. Su pr�ctica perfecciona tambi�n el
sentido musical y r�tmico y la confianza en los propios movimientos, adem�s
de estimular las relaciones afectivas con los dem�s y crear en ni�os y ni�as
una disposici�n favorable a la desinhibici�n.
Pero las danzas del mundo no tienen porqu�
ser vistas �nicamente como un conjunto de ejercicios; su pr�ctica va unida
al conocimiento de otros pa�ses y culturas, necesario en esta sociedad cada
vez m�s multicultural, donde el protagonismo del profesorado de educaci�n
infantil es especialmente importante al ser en estas edades cuando ni�os y
ni�as desarrollan sus habilidades sociales en unos colegios donde cada vez
es m�s numerosa la incorporaci�n de ni�os y ni�as de diferentes culturas y/o
pa�ses.
�����������
A partir de este taller, a trav�s de la ense�anza de danzas fuertemente adaptadas
a estas edades, queremos optar por transmitir en el periodo de la educaci�n
infantil, el conocimiento de que existen otras culturas diferentes a la nuestra
y el respeto hacia estas, todo ello a trav�s de una serie de pr�cticas psicomotrices
que contribuir�n al desarrollo psicoevolutivo de los ni�os y las ni�as que
tengamos a nuestro cargo.
Desde este texto pretendemos dar a conocer
los fundamentos te�ricos de los que emana nuestro taller, para lo cual comenzaremos
por explicar la importancia del tema a tratar y las grandes posibilidades
que tienen este tipo de actividades dentro de la educaci�n infantil. Dado
que este taller est� entre la psicomotricidad y el trabajo intercultural,
haremos unas breves reflexiones de ambas cuestiones en las que presentemos
estas y expondremos su relaci�n con la educaci�n en la etapa de 3 a 6 a�os.
����������� Tras presentar ritmo e interculturalidad por
separado, nos centraremos en los contenidos concretos de este taller, que
son un conjunto de actividades psicomotrices con m�sicas de diferentes pa�ses.
Con relaci�n a esta cuesti�n quisi�ramos aclarar que las danzas que desarrollaremos
en este taller han sido muy modificadas para hacerlas accesibles a este rango
de edades, ya que resulta desacertado desde el punto de vista pedag�gico el
pretender ense�ar una danza r�gida, intensa y compleja de coordinar en un
grupo de edades con unas incipientes capacidades, las cuales necesitan m�s
que nunca, un clima de libertad para experimentar y crear.
����������� Esperamos que este taller sirva para crear
ideas que puedan aplicarse a las caracter�sticas concretas de cada centro.
En algunos entornos posiblemente resulte m�s interesante el sustituir las
manifestaciones culturales de otros pa�ses lejanos por aquellas culturas que
viven en nuestro propio territorio formando minor�as �tnicas. La aplicabilidad
de estos contenidos a nuestras circunstancias personales es el desaf�o que
este taller pretende transmitir a los y las asistentes.
JUSTIFICACI�N:
El planteamiento de este taller dentro de un encuentro
sobre educaci�n inicial y preescolar viene motivado por la necesidad creciente
hoy en d�a de sacar el m�ximo provecho a nuestras sesiones de psicomotricidad,
ya que actividades basadas en danzas del mundo acomodadas a nuestro alumnado
nos dar�n la oportunidad de desarrollar en este, adem�s de interesantes contenidos
psicomotrices, una serie de conocimientos y actitudes interculturales que
hacen de este tipo de aprendizaje un valioso medio para la educaci�n integral
(Escudero, 1996).
La pr�ctica de bailes populares tiene una gran capacidad
de aplicaci�n y progresi�n a cualquier edad, a lo que debemos a�adir las ventajas
que proporciona el que las necesidades materiales sean m�nimas, ya que para
su desarrollo �nicamente necesitaremos un espacio amplio, un aparato de m�sica,
un instrumento musical para llevar el ritmo y material de talleres en el caso
de que deseemos caracterizar al alumnado con un elemento representativo del
pa�s de la danza.
EL RITMO
Y LA INTERCULTURALIDAD EN LA ETAPA DE 3 A 6 A�OS.
EL RITMO:
El sentido del ritmo es algo natural e individual
en las personas, no existe un ritmo com�n a todos, ya que el ritmo propio
est� relacionado con el ritmo fisiol�gico y el nivel de desarrollo psicomotor
y morfol�gico. Esta individualidad del ritmo es un fen�meno observable f�cilmente
por el hecho de que cada persona tenga una forma peculiar de andar, mover
los brazos, hablar etc.
Este sentido r�tmico
debe ser estimulado desde los primeros a�os, ya que la primera infancia es
la edad m�s indicada para trabajar estos contenidos (Lleixa, 1988), no solo
por su situaci�n madurativa, sino porque su facilidad de expresi�n y espontaneidad
proporcionar�n las condiciones ideales de trabajo.
El trabajo del ritmo
en psicomotricidad requiere el conocimiento del proceso madurativo que sufren
ni�os y ni�as en relaci�n a este. Hacia el a�o y medio, se comienza a responder
globalmente con todo el cuerpo a diversos ritmos musicales. A los 2 a�os,
estas respuestas van siendo menos globales y se manifiestan mediante balanceos,
golpes con los pies en el suelo y movimientos similares. A partir de los tres
a�os, el control de los propios movimientos permite que el ni�o o la ni�a
comiencen a ser capaces de seguir de forma r�tmica un est�mulo musical mediante
balanceos r�tmicos (Lleixa, 1988), palmadas o percusiones con las manos o
los pies, y poco a poco comienza a coordinar mejor su propio ritmo con el
musical y manifest�ndolo a trav�s del movimiento.
Dentro de la psicomotricidad, el movimiento
r�tmico permite el desarrollo de capacidades motrices como caminar, correr,
y saltar, mediante actividades como juegos de imitaci�n, destreza, precisi�n
r�tmica etc; tambi�n ayudan a la formaci�n del sistema nervioso y a tomar
conciencia y control de su cuerpo como instrumento musical y de expresi�n.
Todo ello llevar� impl�cita una mayor agilidad psicol�gica que le ayudar�
al afianzamiento de la personalidad y a una mejor adaptaci�n al medio socio-cultural.
Para que nuestro
alumnado de infantil vaya adquiriendo progresivamente destrezas r�tmicas,
deberemos llevar a cabo un plan de trabajo que comience por ejercicios sensoriales
y pase despu�s a la expresi�n corporal y los juegos musicales. Las principales
herramientas que utilizaremos ser�n los instrumentos musicales, que podr�n
ser naturales (Utilizando el propio cuerpo como instrumento de percusi�n)
o artificiales (Mediante instrumentos).
La utilizaci�n del cuerpo como instrumento de percusi�n
nos permite trabajar al mismo tiempo el esquema corporal y la coordinaci�n
motriz en cuatro niveles: pies, rodillas, manos y dedos, obteniendo diferentes
planos sonoros con gran riqueza y variedad de timbres.
LA INTERCULTURALIDAD:
Seg�n Gallego y Gallego (2003),
la educaci�n intercultural promueve relaciones de igualdad y cooperaci�n entre
personas procedentes de culturas diferentes, mediante la ense�anza-aprendizaje
de valores, habilidades, actitudes y conocimientos. Para que esto sea posible,
esta educaci�n debe basarse en el conocimiento de esas culturas para que partiendo
de aqu�, podamos trabajar actitudes y valores de respeto hacia dichas culturas.
Vivimos cada vez m�s en sociedades multiculturales
en las que no es raro ver en los mismos espacios a personas de diferentes
or�genes culturales. A trav�s de los medios de comunicaci�n y los ordenadores
entran en nuestras casas otras culturas m�s o menos cercanas que exigen cada
vez m�s el conocimiento, respeto y la convivencia entre los individuos o los
grupos socialmente diferentes. Proceso que en el periodo educativo escolar
debe comenzar en la escuela infantil si queremos que llegue a buen t�rmino.
De aprender y realizar una danza adaptada
y una m�sica de un pa�s no surge autom�ticamente un trabajo significativo
de conocimiento de esa cultura y mucho menos una mejora en actitudes y valores,
pero esa misma danza, junto con la m�sica que la acompa�a puede servir de punto de encuentro para educar en valores universales que permitir�n
el di�logo y la igualdad entre las personas.
LAS DANZAS POPULARES ADAPTADAS COMO CONTENIDO
PARA EL TRABAJO PSICOMOTOR EN LA ETAPA DE 3 A 6 A�OS:
CONSIDERACIONES PREVIAS:
Coincidimos con Zamora (1996) cuando afirma que antes
de los 6 a�os no es conveniente ense�ar ning�n tipo de danzas de un modo sistem�tico
dentro del contexto escolar, ya que en este periodo no tiene sentido ni ser�a
pedag�gico el ense�ar a coordinar una serie de movimientos precisos en funci�n
de un ritmo impuesto por una m�sica. En este taller, el objetivo no ser� el
aprender unas danzas correctamente desde el punto de vista t�cnico, sino que
convertiremos estas danzas en actividades psicomotrices para presentar diferentes
pa�ses y culturas y adquirir esquemas r�tmicos, respetando siempre el esquema
de los alumnos y las alumnas. Todo ello exige la modificaci�n de estas danzas
hasta el punto de cambiar o distorsionar estas casi en su totalidad, pero
esto no nos importa, ya que la danza en si no es el fin, sino una herramienta
que debemos ser capaces de personalizar seg�n nuestras necesidades educativas.
OBJETIVOS A CONSEGUIR:
Como no pod�a ser de otra manera, los objetivos generales
de este tipo de actividades deben ser contextualizados dentro del proyecto
curricular de centro, teniendo en cuenta siempre las caracter�sticas propias
del alumnado y su desarrollo psico-evolutivo.
1.
OBJETIVOS PSICOMOTRICES:
�
Disfrutar con la pr�ctica de juegos y actividades r�tmicas.
�
Estimular el conocimiento corporal mediante la educaci�n del
sentido r�tmico y la capacidad de expresi�n.
�
Desarrollar la capacidad creativa del ni�o y la ni�a a trav�s
de actividades, canciones y juegos de m�sica con movimiento.
�
Dar a conocer las posibilidades del propio cuerpo para expresar
sonoramente diferentes ritmos mediante palmeos, gestos y otro tipo de movimientos.
2.
OBJETIVOS INTERCULTURALES:
�
Conocer que en
este mundo global existen otras culturas diferentes a la nuestra [1] .
�
Desarrollar actitudes
y valores de respeto a otras culturas diferentes.
�
Fomentar la colaboraci�n
entre alumnos y alumnas dentro de un clima de clase distendido y alegre.
METODOLOG�A A EMPLEAR:
����������� El comienzo del trabajo del esquema r�tmico
en psicomotricidad debe comenzar por actividades poco dirigidas como caminar,
correr o avanzar saltado, en las que los ni�os y ni�as tengan la oportunidad
de expresar libremente su propio ritmo personal (Lleixa, 1988 y Schinca, 1983).
A la hora de proponer actividades r�tmicas en educaci�n
infantil, debemos tener presente que cada alumno o alumna tiene su propio
ritmo. (Lleixa, 1988 y Schinca, 1983), el cual debe prevalecer antes que otros
ritmos exteriores. Tambi�n debemos recordar que el esquema corporal y la coordinaci�n
no est�n todav�a preparadas para aprender detalladamente una danza ya predeterminada.
El alumnado investiga, curiosea, y explora continuamente con su propio cuerpo,
y esa creatividad debe ser respetada y valorada, por todo ello, deberemos
anteponer los ritmos y movimientos naturales del alumnado a los prefijados
por la danza.
Antes de desplazarse al ritmo de una m�sica, es necesario
que los ni�os y las ni�as conozcan su ritmo musical. Antiguamente se ense�aba
el ritmo solo de o�do, pero hoy en d�a se ha mostrado m�s eficaz esta ense�anza
mediante movimiento y ritmo corporal (Zamora, 1996). Por todo ello, antes
de realizar una danza deberemos usar su ritmo como base para juegos de palmas
(Ortiz, 2002) y otras percusiones corporales.
Como todas las sesiones que realicemos, despu�s de las
l�gicas medidas de seguridad, deberemos partir siempre del respeto y estimulaci�n
de la creatividad, partiendo de la curiosidad e inter�s del ni�o o la ni�a,
siempre en un ambiente l�dico y estimulante (Hugas, 1996).
El lenguaje hablado
es una importante ayuda para la formaci�n del esquema r�tmico (Schinca, 1983)
por lo que en nuestras sesiones deberemos recurrir a este recurso, ya sea
inventando canciones o utilizando frases o palabras que nos sirvan para facilitar
las vivencias de la expresi�n r�tmica.
Otros recursos importantes para el trabajo mediante
danzas adaptadas a la educaci�n infantil son la introducci�n de elementos
motivadores diversos como balones, pa�uelos, papeles, panderetas, o la confecci�n
de un disfraz o elemento caracter�stico de cada pa�s. La figura del pasaporte
o billete de avi�n que nos permitir� hacer un viaje imaginario por diferentes
pa�ses del mundo puede resultar especialmente interesante como hilo conductor
del viaje imaginario. Poner un mapa en el aula donde al alumnado sit�e los
pa�ses “visitados” es otro recurso que puede ser interesante.
A la hora de convertir una danza en una actividad
psicomotora para estas edades deberemos tener en cuenta una serie de criterios
para establecer la dificultad que esa actividad tendr� para los destinatarios.
Estos criterios pueden modificarse con creatividad por parte del maestro o
maestra y son los que adecuar�n esos ejercicios al estado evolutivo de nuestros
ni�os y ni�as. Debemos recordar que la danza en si no es un fin, sino un medio
para conseguir otros objetivos.
Si la danza resulta demasiado complicada de convertir
en juegos psicomotrices siempre queda la opci�n de buscar otra danza m�s sencilla
de transformar. No obstante, toda danza puede ser adaptada utilizando alguna
o algunas de las medidas propuestas en el cuadro siguiente:
| CRITERIO
� |
PROBLEMA
L |
SOLUCIONES
J |
| Velocidad con
la que se ejecuta la m�sica (Tempo). |
Tempo demasiado
r�pido para coordinar los movimientos. |
� Actividades a media
velocidad. |
| � Pedir
al profesorado de m�sica que adapte dicha m�sica. |
| Facilidad de
percepci�n del ritmo. |
Ritmo poco marcado
o dif�cil de percibir en estas edades. |
� Comenzar con percusiones
corporales o mediante un pandero o similar hasta que se
conozca el ritmo a seguir. Cantar. |
| � Bajar
el volumen de la m�sica y marcar su ritmo con percusiones
o canci�n. |
| Utilizaci�n del
espacio. |
Formaciones demasiado complejas
como corros interiores y exteriores, cuadrados, estrellas
... |
� Pasar a una formaci�n
sencilla y controlable visualmente (Corro, l�nea, sin
formaci�n ...) |
| Demasiados
cambios de direcci�n y sentido que hacen a la danza dif�cil
de coordinar. |
� Eliminar
dichos elementos para que el maestro o la maestra est�n
siempre frente a su clase. |
| Espacio
requerido demasiado amplio. |
� Danzar
al exterior si la temperatura lo permite. |
| � Reducir
el espacio necesario. |
| Complejidad de
movimientos. |
Movimientos simult�neos
dif�ciles de coordinar. |
� Realizar movimientos
�nicamente con una parte del cuerpo. |
| � Movimientos
sim�tricos. |
| � Crear
nuevos movimientos. |
| Danzas por parejas
mixtas. |
No igual n�mero de chicas
que de chicos. |
� Hacer grupos mixtos
de tigres y leones. Repartir pegatinas de dos colores
diferentes y ponerlas en la frente, o el�sticos en la
mu�eca ... |
| Movimientos
de chica y de chico. |
� Cambiar
los roles (“Ahora los tigres ser�n los leones y
al rev�s”). |
| Enlaces de los
bailarines. |
Bailarines enlazados de
formas complejas como en X, mariposa, en W, en T etc.
|
� Cambiar el enlace a
cogidos de la mano. (Como mucho puede indicarse que la
palma derecha estar� hacia delante y la izquierda hacia
atr�s). Bailar individualmente. |
| Enlaces que
pueden resultar fatigosos si no se realizan correctamente. |
� No mantener
ese enlace durante mucho tiempo. |
| Partes de la
danza. |
Requieren demasiadas evoluciones
en equipo y sincronizaci�n entre los miembros del grupo. |
� Todo el alumnado hace
los mismos movimientos. |
| Muchas partes |
� Se sustituyen partes r�gidas por movimientos libres
(Atenci�n a los enlaces con la siguiente parte de la danza,
marcar con voz, pandero o similar). |
| Partes de
la danza dif�ciles de coordinar. |
| Enlaces entre
movimientos complejos de coordinar. |
� Buscar
otros movimientos o parar la m�sica, introducir una actividad
y luego continuar. |
| Esfuerzo f�sico
requerido (Duraci�n e intensidad). |
Alto esfuerzo
f�sico que puede fatigar al alumnado. |
� Buscar movimientos menos
amplios para acortar la velocidad de ejecuci�n necesaria. |
| � Hacer
movimientos menos intensos, por ejemplo sustituir saltos
por palmadas y similar. |
| � Estructurar
la sesi�n en tres partes (Calentamiento, parte central
y vuelta a la calma). |
| Danza
demasiado larga. |
� Hacer
descansos. |
| � Finalizar
la danza bajando el volumen. |
CONTENIDOS
Como no pueden ser otros, los contenidos de este
taller estar�n compuestos por las danzas que pueden ense�arse en cursos posteriores
dentro de la clase de educaci�n f�sica, pero estas danzas habr�n de ser enormemente
modificadas para convertirlas en juegos psicomotores. Estas actividades ser�n
programadas en funci�n de las necesidades motrices de los ni�os y ni�as de
3 a 6 a�os y nunca deber�n agotar su condici�n f�sica ni ser tan cerradas
hasta el punto de restringir la creatividad y tendencia a la exploraci�n que
debe primar en estas etapas.
����������� Algunas de las actividades a realizar
estar�n basadas en m�sicas de diferentes culturas, las cuales son por si mismas
excelentes recursos para realizar diferentes juegos culturales, por lo que
junto con las danzas simplificadas, se incluir�n gran cantidad de juegos de
palmas y de actividades r�tmico - grupales que ayudar�n a lograr nuestros
objetivos psicomotrices, pero tambi�n interculturales.
CRITERIOS DE EVALUACI�N
����������� La evaluaci�n deber� hacerse en tres
etapas que ser�n: anteriores a estas actividades, durante las actividades
y una evaluaci�n final. La evaluaci�n inicial del grupo deber� establecer
las necesidades de este, siendo posible que en centros multiculturales resulte
m�s interesante desde el punto de vista intercultural las actividades centradas
en culturas provenientes de minor�as �tnicas presentes en el centro que las
de pa�ses lejanos. La evaluaci�n inicial deber� incluir tambi�n la de los
diferentes ritmos naturales del alumnado.
����������� A lo largo de las actividades, la evaluaci�n
deber� centrarse en la adecuaci�n de las danzas al grupo de alumnos y alumnas,
de modo que progresivamente, vayamos cumpliendo los objetivos prefijados.��
����������� La evaluaci�n final deber� incidir en
los siguientes temas: actividades efectuadas y grado de adecuaci�n al grupo,
clima de clase, evoluci�n grupal y como han incidido las actividades en el
conocimiento de otras culturas diferentes a la nuestra. Toda esta evaluaci�n
permitir� evaluar la experiencia de cara a mejorarla en futuros cursos. Los
instrumentos de evaluaci�n ser�n en primer lugar la observaci�n directa de
las sesiones y en segundo lugar el an�lisis del material sobre estas culturas
preparado en actividades similares.
BIBLIOGRAF�A UTILIZADA
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M. P. (1996) Lenguaje musical y did�ctica de la educaci�n musical 2.
Madrid: San Pablo.
GALLEGO, C. I. & GALLEGO M�. M. (2003) “Interculturalidad
en educaci�n infantil y primaria con la m�sica”,
Filom�sica. N�mero 37� - Febrero 2.003 [Revista mensual de publicaci�n en
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17/01/04). ISSN: 1576-0464.
HUGAS,
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Celeste.
LLEIXA,
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M�. M. (2002) Expresi�n corporal. Una propuesta did�ctica para el profesor
de E. F. Granada: Grupo Editorial Universitario.
SCHINCA,
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Espa�ola S.A.
ZAMORA,
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BIBLIOGRAF�A RECOMENDADA
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M. O. (1996) La primera infancia y la m�sica. Chile: Ediciones Universidad
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y psicomotricidad. M�xico: Ed. Trillas.
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Ediciones Paid�s. T�cnicas y lenguajes corporales.
PECHANSKY, M. & EIDELBERG, A. (1980) La expresi�n
corporal en la escuela primaria. Buenos Aires: Editorial Plus Ultra.
STOKOE,
P. (1986) Expresi�n corporal. Gu�a did�ctica para el docente. Buenos
Aires: Ricordi.
STOKOE P. & HARF, R. (1987) La expresi�n corporal en el jard�n de infantes.
Buenos Aires. Ediciones Paid�s. T�cnicas y lenguajes corporales.
[1] Con relaci�n a este objetivo,
recordamos que aunque este taller se centre en culturas de otros pa�ses, sus contenidos
pueden aplicarse a culturas existentes en el propio pa�s.