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Resumen de Ponencia
Ponencia

"Neurodesarrollo, neuronutrientes y estimulación".

 

Jairo Alberto Zuluaga Gomez.

"Está reduciendo el número de revoluciones por minuto, -explicó Mr. Foster-.

El sucedáneo circula más despacio; por consiguiente pasa por el pulmón a intervalos más largos; por tanto aporta menos oxígeno al embrión. No hay nada como la escasez de oxígeno para mantener a un embrión por debajo de lo normal.

-¿Y para qué quieren mantener a un embrión por debajo de lo normal?- preguntó un estudiante ingenuo.

-¡Estúpido!- exclamo el director, -¿No se le ha ocurrido pensar que un embrión de Epsilon debe tener un ambiente Epsilon y una herencia Epsilon también?-".

Aldous Huxley.

Un mundo feliz

 

 

"Hay que comer para crecer": es bien reconocida esta frase en el transcurrir pediátrico. Pero no así, conocemos el impacto específico de la nutrición en el desarrollo del sistema nervioso y en general en otros aspectos del desarrollo del niño. El tamaño corporal que alcanzan los seres humanos en la vida adulta está determinado por la interacción de factores genéticos, ambientales y nutricionales, la velocidad de crecimiento y de envejecimiento puede ser modulada por el aporte de energía en etapas críticas del desarrollo.

Es indiscutible la importancia de una nutrición óptima, tanto en la madre gestante como en el mismo individuo, particularmente durante el primer año de vida para una adecuada función de desarrollo. Cabe aquí relacionar la frase de Jean Anthelme Brillat-Savarin "el destino de una nación depende de su nutrición".

Alimentarse además de nutrir, es proceso generador de sensaciones y descubrimientos. Colores, olores, sabores; convergen como forma sustancial de estimulación a partir de uno de los instintos básicos de los seres vivos: nutrirse. Sería imposible desligar el caudal de eventos sensoriales, motores y cognitivos, vinculados a la alimentación. Sin embargo en la práctica diaria pasan desapercibidos como herramientas de interacción y desarrollo. Sostener el biberón, utilizar la cuchara, coordinar ojos con manos y boca, comer sin apoyo, ser capaz de preparar solo su comida; implican estos eventos todo un trayecto de vida, desde la total dependencia hasta la libertad y la autonomía.

¿MADRES SUBNUTRIDAS, HIJOS...?

El estado de salud materno previo a la gestación, es básico para el desarrollo fetal. De la futura madre es necesario tener en cuenta: su carga genética, su estado nutricional, su situación emocional y familiar, el estado de su aparato genital (relacionado con el cuerpo graso) y su entorno social y económico. En nuestros países en desarrollo, tales consideraciones no son determinantes de actitudes políticas prioritarias, y nuestras mujeres en edad fértil se mueven, en un porcentaje muy alto, dentro de rangos de subnutrición y pobreza, que poco ofrecen al porvenir cerebral del país futuro (ver epígrafe).

Durante la gestación, pueden asociarse factores no necesariamente vinculados a la ingesta: la hiperemesis gravídica, restricciones dietarias excesivas no asistidas, ejercicio intenso, depresión y estrés; factores estos que en los países desarrollados ocupan los primeros lugares como causas de desnutrición materna.

En la mujer embarazada, tempranamente se inicia la acumulación de grasa, con incremento marcado durante el segundo trimestre. La no adquisición de este cuerpo graso por baja nutrición o exceso de ejercicio puede conducir a cambios en la función gestacional.

Antecedentes como: menarca temprana, peso bajo preconcepcional, corto intervalo intergenésico, partos de frutos con bajo peso; anticipan un riesgo incrementado de gestaciones con frutos pequeños para la edad gestacional. Son numerosos los reportes que asocian el retardo en el crecimiento intrauterino como antecedente materno y su mantenimiento por generaciones a pesar de la restauración nutricional.