Diagn�stico e intervenci�n temprana de los
trastornos de audici�n y del lenguaje.
Dra. Mar�a Cecilia P�rez Abalo
Especialista de Neurofisiolog�a,�� Dr. Cs. M�dicas (PhD)
Investigador Titular del Centro Neurociencias de Cuba
INTRODUCCI�N
La p�rdida total o parcial de la audici�n que ocurre al nacer,
o durante� los primeros tres a�os de la vida (per�odo privilegiado
para la adquisici�n del lenguaje) trae graves consecuencias
para el futuro de estos ni�os y de sus familias. Este tipo de
d�ficit provoca severos trastornos en la adquisici�n del lenguaje,
dificulta el desarrollo cognitivo e interfiere con el progreso
escolar de estos ni�os. M�ltiples investigaciones han demostrado
que mientras m�s temprano se realiza el diagn�stico y se inicia
la atenci�n m�dica e intervenci�n psicopedag�gica, mejores resultados
pueden esperarse en el manejo y desarrollo de estos ni�os (Yoshinaga-
Itano y col., 1998, Reigosa y col. 2002). Es por eso que se
recomienda la organizaci�n de programas de pesquisaje auditivo
que permitan identificar� tempranamente el da�o auditivo e iniciar
la intervenci�n antes de los 6 meses de edad (Organizaci�n Mundial
de la Salud, 2000,� Conferencia de Consenso Europeo� NHS 2002).
La necesidad de buscar activamente a los ni�os con trastornos
auditivos se justifica si se considera que estos trastornos
cumplen� estrictamente los� criterios internacionales propuestos
para pesquisaje,� que son los siguientes:
1) La enfermedad debe constituir un problema de salud con
peligro para la vida o efectos negativos sobre el desarrollo:
Los efectos de las p�rdidas auditivas pueden ser muy variados
en dependencia de la severidad de la p�rdida, de su naturaleza
y causa, y de la edad de aparici�n. En las p�rdidas auditivas
permanentes bilaterales que ocurren por da�o en las estructuras
sensoriales y neurales que intervienen en la audici�n (sensorineurales)
los efectos adversos para el ni�o, de no ser intervenido a tiempo,
son m�s� graves. Como resultado de la deprivaci�n sensorial
hay cambios importantes a� nivel fisiol�gico (reorganizaci�n
cerebral) y a nivel psicol�gico (d�ficit severo en la comunicaci�n
y el lenguaje, retraso cognitivo y problemas emocionales). Esto
a su vez dificulta� la adaptaci�n al medio social y familiar.�
Incluso en p�rdidas SN menos severas, �como las que afectan
un solo o�do (trastornos unilaterales) se han encontrado d�ficit
ligeros� en �reas del conocimiento psicoling��stico, en la comunicaci�n,
el progreso educacional y la conducta en las clases� Mas aun
en los trastornos auditivos transitorios de tipo conductivo
(por bloqueo mec�nico en o�do externo y medio)� cuando ocurren
en forma recurrente durante el periodo critico de adquisici�n
del lenguaje, se producen efectos a largo t�rmino, que se evidencian
como un ligero retraso en el lenguaje y desarrollo intelectual
del ni�o.
2) La enfermedad debe tener una alta prevalencia:
Los trastornos auditivos constituyen un problema de salud muy
frecuente en la poblaci�n infantil.� De acuerdo con estad�sticas
internacionales se estima que en la poblaci�n general aproximadamente
1-3 de cada 1000 ni�os nacen con p�rdidas auditivas severas
bilaterales (Mauk y col, 1991). La incidencia de p�rdidas moderadas
y ligeras es mucho mayor (1 de cada 100). Estas cifras de prevalencia
se refieren a p�rdidas auditivas cong�nitas, que est�n presentes
al nacer. Si se a�aden las adquiridas en el periodo preverbal,
por ejemplo a consecuencia de infecciones severas como la meningitis
bacteriana, infecciones recurrentes del o�do,�� o algunas de�
causa gen�tica que aparecen m�s tard�amente,� la prevalencia
de trastornos auditivos es aun mucho mayor. Datos obtenidos
en un estudio de toda la poblaci�n de un municipio de Ciudad
Habana encuentran un una tasa de prevalencia general (todas
las edades)� de discapacidad auditiva de 2.59 x 100 habitantes
(Colectivo de Autores Libro Por la Vida, 2002).
La incidencia y/o prevalencia de trastornos auditivos se ha
referido tambi�n a poblaciones infantiles �en riesgo�. Cuando
se preselecciona la poblaci�n a estudiar en base a la presencia
de determinados factores cl�nicos de alto riesgo para la audici�n,
la incidencia de trastornos auditivos se incrementa en un orden
de magnitud (de 10 a 14 veces mayor).
3) Debe existir tratamiento o intervenci�n remedial efectiva
para curar o reducir las consecuencias perjudiciales de las
mismas:
Existen� m�ltiples alternativas de tratamiento y/o intervenci�n
remedial para los trastornos auditivos, que de instaurase a
tiempo y de forma adecuada pueden evitar o reducir sensiblemente
las consecuencias perjudiciales de los mismos. La conducta terap�utica
(pr�tesis audiof�nicas,�� tratamiento m�dico y/o quir�rgico)
y la intervenci�n remedial,� deben ser adecuadas� seg�n el�
tipo y severidad del trastorno auditivo. En el caso por ejemplo
de las p�rdidas SN ligeras, moderadas y severas� la instauraci�n
de una terapia prot�sica oportuna (aud�fonos o pr�tesis auditivas
convencionales) unido a� un programa de estimulaci�n temprana
y atenci�n psicopedag�gica especializada, posibilita un desarrollo
ling��stico adecuado del ni�o afectado evit�ndose por consiguiente
el retraso cognitivo y los problemas psicosociales� que de otra
forma se producir�an. Desde el punto de vista de la� intervenci�n
remedial pueden adoptarse diferentes estrategias que enfatizan
la ense�anza o bien del lenguaje hablado (oralismo) o� de la
lengua de se�as (signos) hasta el uso de enfoques mixtos como
el biling�ismo, la palabra complementada y/o los m�todos de
comunicaron total. En cualquier caso estas metodolog�as� resultan
m�s eficientes mientras m�s temprano se utilicen.�
En� las p�rdidas SN muy severas y/o profundas, en las cuales
las pr�tesis convencionales no resulten efectivas, puede considerarse,
de cumplir los criterios cl�nicos requeridos�� el implante coclear.
Varios investigadores han reportado que uso de� IC� en ni�os
y lactantes con este tipo de trastornos puede� resultar una
soluci�n muy efectiva (Carreras y col., 2000). M�s aun mientras
mas temprano se� indique mejor resulta el desarrollo del lenguaje
y la comunicaci�n oral.
Por otra parte las p�rdidas conductivas, son en su mayor�a
tributarias de tratamiento medico curativo. Este tipo de trastorno
tiende� a la recurrencia y cronicidad si no es detectado y tratado
a tiempo y en ese caso, los efectos perjudiciales son mucho
m�s severos.�
4) Deben existir criterios diagn�sticos reconocidos junto a
un m�todo de pesquisaje sensible y confiable:
Un instrumento de pesquisaje �ptimo es aquel que combina la
sencillez de operaci�n y el bajo costo con un alto nivel de
eficiencia diagn�stica. La eficiencia del m�todo diagn�stico
se mide a trav�s de dos indicadores: sensibilidad y especificidad.
Estos a su vez se calculan como el reciproco de la proporci�n
de� falsos positivos (casos normo oyentes identificados err�neamente
como patol�gicos)� y de falsos negativos (proporci�n de casos
con trastornos auditivos identificados err�neamente como normales).
Existen en la actualidad m�ltiples t�cnicas o procedimientos
para el pesquisaje temprano de defectos auditivos, que han sido
recomendadas por su adecuada eficiencia diagn�stica y confiabilidad.
Estos procedimientos realizan el examen de la capacidad auditiva
del ni�o en forma objetiva, y por tanto no requieren de la cooperaci�n
del paciente. Los m�s utilizados se� basan en el registro de
los potenciales auditivos de tronco cerebral (ABR siglas en
ingl�s) descritos por (Jewet y col., 1970)�� o de las emisiones
otoac�sticas (OEA) descritas por (Kemp 1978). Estudios de seguimiento
a largo plazo que utilizan como criterio de verdad el resultado
de la audiometr�a convencional,� obtenido cuando el ni�o alcanza
edades en que este examen resulta confiable, han reportado una��
sensibilidad y especificidad diagn�stica equivalente para ambas
t�cnicas y superior a� un 80 % (Norton y col. 2002).
El registro de ABR� provocados por un clic� o chasquido ha
sido utilizado exitosamente por muchos investigadores en la
detecci�n temprana de p�rdidas auditivas (Galambos y cols. 1994,
Hyde y col 1990,�� P�rez y cols., 1986, 1988; Diureux y col,
1991). Sus principales ventajas radican en el hecho de que su
respuesta es detectable hasta niveles de intensidad sonora muy
cercanos al momento en que se deja de o�r el est�mulo ac�stico.
Adem�s al ser una respuesta que se genera a diferentes niveles
ascendentes de la v�a auditiva, desde el nervio ac�stico hasta
el col�culo inferior en el tronco encef�lico, no se afecta por
el sue�o o la sedaci�n y permite ubicar la lesi�n topogr�ficamente.
Si bien el PEATC se ha utilizado y se sigue utilizando actualmente
como un m�todo diagn�stico confiable para la detecci�n de trastornos
auditivos, la t�cnica tiene algunas limitaciones. La primera
esta relacionada con su valor para la caracterizaci�n precisa
de la audici�n residual en toda la gama de frecuencias audibles.
Esto resulta imprescindible para poder adoptar una conducta
terap�utica y de rehabilitaci�n eficaz. Por otra parte la t�cnica
de PEATC a click puede no identificar ni�os con p�rdidas a predominio
de frecuencias graves. Se ha reportado que una proporci�n de
casos con trastornos auditivos no fueron detectados en� la prueba
de pesquisaje mediante la t�cnica de PEATC a clic (Durieux Smith
y col 1991, Norton y col 2002).
Otra t�cnica muy utilizada han sido las emisiones otoac�sticas
(EOA). Las EOA, por la facilidad y rapidez del m�todo, tiene
una serie de ventajas sobre todo para programas masivos de pesquisaje.
Sin embargo presentan tambi�n algunas� limitaciones. Este tipo
de respuesta no mide, como si lo hace el PEATC,� la actividad
del nervio auditivo o del tallo cerebral y en consecuencia no
permiten detectar lesiones a este nivel. Hoy en d�a se conoce
que entre 7 y 10 % de los ni�os que fueron normales en un pesquisaje
con EOA, presentan un trastorno auditivo conocido como Neuropat�a
Auditiva por lesi�n a nivel m�s alto de la v�a sensorial que
puede ser identificado con PEATC. Por otra parte las EOA no
son igualmente �tiles� para determinar el grado y naturaleza
de la p�rdida auditiva, de los pacientes ya detectados en un
programa de pesquisaje. Este tipo de se�ales est�n abolidas
cuando existe una p�rdida auditiva superior a los 50 dB HL.�
Si bien como m�todo de pesquisaje las EOA tienen� una alta sensibilidad
diagn�stica, su especificidad es pobre (menor que la del PEATC).
Adem�s cuando se exploran reci�n nacidos en riesgo la efectividad
diagnostica disminuye sensiblemente.
Se ha reportado recientemente que los Potenciales Evocados
Auditivos de Estado Estable (PEAee) a m�ltiples frecuencias
constituyen una t�cnica confiable para la exploraci�n audiom�trica
objetiva de toda la gama de frecuencias audibles en lactantes
y ni�os (Lins y cols., 1996, Savio, y col. 1997, P�rez y col.
2001). Esta t�cnica�� permite realizar una evaluaci�n simult�nea
de las frecuencias audiom�tricas (entre 0.5 y 4 Khz.) en en
ambos o�dos al mismo tiempo. En consecuencia se reduce considerablemente
la duraci�n de la prueba sin que se pierda exactitud en la estimaci�n
(P�rez y col. 2001). Mas aun la detecci�n de la respuesta umbral
se realiza en forma autom�tica mediante indicadores estad�sticos
lo que reduce el sesgo introducido por la mayor o menor experiencia
del evaluador. Es decir la audiometr�a se hace doblemente objetiva
tanto por parte del sujeto como por el evaluador.�� Por estas
razones la audiometr�a por� PEAee a MF ha� alcanzado un uso
muy difundido en los �ltimos a�os. Esta metodolog�a puede ser
de gran valor para lograr un ajuste prot�sico m�s efectivo.
5) Relaci�n costo beneficio, equipamiento y personal:
Para la realizaci�n exitosa de un programa de pesquisaje auditivo
deben existir facilidades de tipo legislativas en salud, as�
como los recursos financieros que garanticen una disponibilidad
de la tecnolog�a diagn�stica y del personal calificado para
utilizarla. Asimismo resulta vital tener servicios para la atenci�n
audiol�gica, el tratamiento m�dico y/o prot�sico y la intervenci�n
psicopedag�gica de los casos detectados en el programa de pesquisaje.��
Por esta raz�n�� es necesario que en cada caso se seleccione
el modelo organizativo que mejor se adecue al presupuesto y
los recursos humanos,� y de salud y educaci�n con que cuenta.
Aun cuando no existe un �nico modelo de pesquisaje que resulte
�ptimo en todos los casos, los m�s difundidos en la actualidad
son los modelos de pesquisaje masivo o universal. En este tipo
de pesquisaje se evalu�n todos los reci�n nacidos durante su
estad�a en la maternidad y para esto se utilizan generalmente
equipos port�tiles que realizan la prueba auditiva de manera
autom�tica y pueden ser operados en forma m�s sencilla por personal
menos calificado. Frecuentemente se utiliza la t�cnica de EOA
para un primer estudio de todos los reci�n nacidos sin factores
de riesgo y el PEATC a clic para los egresados de unidades de
Cuidados Intensivos.� Esto tiene como ventaja que la EOA es
una prueba m�s r�pida y relativamente menos costosa que la de
Potenciales evocados,� pero a la vez tiene las limitaciones
intr�nsecas de la t�cnica antes mencionadas. Por esta raz�n
se ha recomendado una segunda evaluaci�n de los reci�n nacidos
que fallan la prueba inicial de pesquisaje utilizando� una t�cnica
de potenciales evocados auditivos. Esto permite� confirmar a
nivel de la maternidad el resultado y reduce el n�mero de casos
(falsos positivos) referidos innecesariamente a los servicios
de audiolog�a.
Como quiera y aun cuando estos modelos sean los m�s difundidos
quedan aun aspectos relevantes por resolver antes de que puedan
ser adoptados de forma masiva. En una revisi�n sobre el pasado
presente y futuro del pesquisaje auditivo neonatal� realizada
por varios investigadores l�deres en el terreno� (Mencher y
col. 2001) se plantean cuestionamientos acerca del modelo de
pesquisaje universal que deben ser resueltas antes de considerarlo
como la alternativa m�s efectiva. Los m�s importantes son acerca
de la baja� prevalencia de p�rdidas auditivas encontrada en
la poblaci�n de RN sin riesgo, sobre todo si se� compara con
poblaciones en riesgo (10 veces mayor),� el mayor volumen de
falsos positivos y la consecuente demanda en recursos audiol�gicos
que implica� el manejo de poblaciones numerosas,� unido a los
efectos negativos que pueden provocar en la familia. Asimismo
se plantea el problema de la no identificaci�n de p�rdidas SN
de latencia m�s tard�a,� que no est�n presentes al nacer,� entre
las que se encuentran muchas de tipo gen�tico que constituyen
a su vez una proporci�n considerable de los trastornos� auditivos
preverbales.������
Teniendo en cuenta lo antes expuesto el modelo de pesquisaje
adoptado en Cuba desde 1983, que se describe a continuaci�n,
pudiera considerarse� una alternativa� v�lida para la detecci�n
temprana de trastornos auditivos en caso de contar con recursos
m�s limitados. El programa de salud para la identificaci�n temprana
de ni�os con trastornos auditivos se instaur� en Cuba desde
Noviembre de 1983 y funciona en dos etapas: una primera de preselecci�n
cl�nica mediante factores de alto riesgo y una segunda fase
en la que se realiza un examen audiom�trico objetivo mediante
el registro de las respuestas auditivas de tronco cerebral a
clic.� Para� aprovechar mejor los recursos del programa se adopta
un enfoque territorial, ubicando la tecnolog�a diagn�stica y
el personal especializado en un centro de referencia al cual
se remiten m�ltiples grupos �en� riesgo� de padecer un da�o
auditivo y en diferentes momentos del desarrollo (reci�n nacidos
y menores de tres a�os). Seg�n la experiencia cubana estos centros
pueden recibir como promedio entre 1000 y 1500 ni�os al a�o.
Al mismo tiempo este tipo de centros� puede brindar atenci�n
cl�nica a una cifra considerable de casos remitidos por otras
v�as.
P�rez y col (1989) demuestran que al emplear la estrategia
de selecci�n por m�ltiples registros de alto riesgo y explorar
los ni�os� en diferentes momentos del desarrollo (y no s�lo
al nacer) se logra aumentar la cobertura del programa. En este
estudio un primer subgrupo de riesgo estuvo constituido por
todos los beb�s que presentaron al nacer, al menos uno de los
factores cl�nicos de riesgo pre, peri y postnatales recomendados.�
Estos casos eran remitidos para un examen mediante PEATC a clic
que se efectuaba a los tres meses de edad en el Centro territorial
de Referencia. Como un segundo grupo de riesgo se evaluaron
todos los ni�os menores de tres a�os que sufrieron meningitis
bacteriana, traumatismo craneal, tratamiento con drogas otot�xicas
y/o hipoxia severa. Estos ni�os eran remitidos de las unidades
de terapia intensiva de todos los hospitales pedi�tricos (UTIP).
M�s recientemente se decidi� incorporar como una tercera poblaci�n
infantil en riesgo a los ni�os con un retraso en la adquisici�n
del lenguaje, captados por la red comunitaria de m�dicos de
familia.
Los casos detectados como positivos en cualquiera de los� grupos
de riesgo son evaluados por un equipo interdisciplinario de
profesionales integrado por audi�logo, neurofisi�logo, psic�logo,
defect�logo etc el cual realiza el diagn�stico diferencial y
decide la conducta terap�utica (m�dica y/o prot�sica). Asimismo
se inicia desde los primeros meses de vida un programa de estimulaci�n
temprana y atenci�n psicopedag�gica dirigido a lograr un desarrollo
cognitivo y ling��stico adecuado.�
Otro aspecto importante que contribuy� a elevar la relaci�n
costo beneficio del programa fue el hecho de que el equipamiento
y los programas de c�mputo fueron desarrollados en el pa�s (Mart�n
y col. 1987). Esto permiti� introducir tecnolog�as de avanzada
con un costo reducido. Un ejemplo de esto fue la reciente introducci�n
de una novedosa tecnolog�a para la caracterizaci�n precisa de
la audici�n residual. Esta t�cnica se basa en el registro de
potenciales evocados de estado estable provocados por est�mulos
tonales modulados en amplitud a frecuencias 80 -110 Hz.�
En estudios pioneros de validaci�n cl�nica se demuestra que
esta t�cnica� permite la obtenci�n de un audiograma objetivo
detallado por frecuencias en lactantes y ni�os peque�os (Lins
y cols 1996, Savio y cols. 1997).
Resultados del Programa Pesquisaje Auditivo en Ciudad Habana
En el per�odo entre 1983 y 2001 se realizaron varios estudios
de investigaci�n en la Ciudad de La Habana para evaluar la efectividad
y cobertura del programa de pesquisaje organizado en el pa�s.�
A continuaci�n se describen los principales resultados obtenidos.
Incidencia de Trastornos auditivos en diferentes poblaciones
infantiles �en riesgo�.
Un primer aspecto que se evalu� fue la proporci�n de ni�os
con d�ficit auditivo identificados mediante el pesquisaje y
la naturaleza de los trastornos diagnosticados. La Tabla 1 muestra
en forma comparativa la incidencia de trastornos auditivos encontrada
en los dos grupos de riesgo que fueron pesquisados (reci�n nacidos
y ni�os menores de tres a�os) durante el per�odo entre 1986
y 1988.
|
RECIEN NACIDOS (3 meses) |
MENORES 3 A�OS (UTIP) |
| N
= 4637 |
N
= 602 |
| Normales
4158 (89,6%) |
Normales��
513 (82%) |
| Ligero
/ Moderado 443 (9,6 %) |
Ligero
/ Moderado 85 (13,7 %) |
| Severos
36 (0,8 %) |
Severos
25 (4 %) |
N�tese que cuando se eval�an grupos de ‘alto riesgo’
la proporci�n de ni�os con d�ficit auditivo se incrementa en
un orden de magnitud, con respecto a la prevalencia que se reporta
para la poblaci�n general de RN� (1-3 x 1000 nacidos vivos).
La incidencia de p�rdidas auditivas encontrada los RN �en riesgo�
de nuestro estudio resulta comparable con� las cifras reportadas
en la literatura. Una revisi�n sobre la practica y resultados
obtenidos en estudios de pesquisaje de diversas poblaciones
de RN en riesgo, reporta cifras medias comparables de alrededor
de 10% (Davis y col., 1997). Obs�rvese que en el grupo de ni�os
menores de tres a�os, remitidos de las UTIP, se encontr� un
incremento en la proporci�n de p�rdidas severas bilaterales
con respecto al grupo de reci�n nacidos. Este incremento result�
estad�sticamente significativo (p<0.001) y se asociaba fundamentalmente
a secuelas de la meningitis bacteriana.
Cobertura, Sensibilidad y Especificidad diagn�stica del
pesquisaje
Otra cuesti�n importante a analizar se refiere a la� cobertura
y eficiencia diagn�stica de este programa, es decir cu�ntos
ni�os con d�ficit auditivo fueron correctamente identificados
por el programa de pesquisaje y cuantos fueron falsas alarmas.�
Para conocer esto se realiz� un estudio de prospectivo a largo
plazo (5 a�os) de los ni�os pesquisados en la Ciudad de la Habana
entre 1986 y 1988 (P�rez y col 1989).� Se utiliz� como criterio
de verdad (�gold standard�) el status audiol�gico del ni�o (audiometr�a
convencional) evaluado cuando �ste alcanzaba una edad en la
cual el examen audiom�trico convencional resulta confiable (3-4
a�os). Se obtuvo adem�s de forma independiente un estimado de
la poblaci�n total de discapacitados auditivos nacidos en ese
per�odo en la Ciudad de la Habana, revisando los archivos de
los centros de diagn�stico y orientaci�n de la Ciudad as� como
la matr�cula de las escuelas especiales de sordos e hipoac�sicos.
Finalmente se aplic� una variante de la metodolog�a de las
curvas caracter�sticas de receptor (ROC)� desarrollada por Biscay
y col. (1992) para evaluar la eficiencia de un modelo de doble
decisi�n diagn�stica como este, donde se combina la selecci�n
por un registro cl�nico de factores de riesgo y los resultados
del examen de PEATC. Se calcul� entonces por separado en� cada
grupo de riesgo y globalmente despu�s,� la proporci�n de ni�os
sordos correctamente identificados por el modelo de pesquisaje
y la proporci�n correspondiente de falsas alarmas (casos que
fallaron la prueba de pesquisaje y que resultaron normoyentes
en el seguimiento). Los resultados se muestran en la figura
1
En cada curva se representa la proporci�n de aciertos o verdaderos
positivos en el eje vertical vs. la proporci�n de falsas alarmas
en el eje horizontal.� El �rea baio la curva o distancia con
respecto a la diagonal (d�) representa la efectividad alcanzada
por el sistema de pesquisaje en cada grupo de riesgo o de forma
global.� N�tese como con un programa territorial de este tipo,
dirigido a m�ltiples subpoblaciones ‘en riesgo’,
se logr� identificar una proporci�n considerable de los deficientes
auditivos (72.5 %) con una cifra de falsos positivos relativamente
baja (1%). Si s�lo se tamizara a los reci�n nacidos ‘en
riesgo’ el porciento de ni�os con trastornos auditivos
detectados por el programa seria mucho menor (56%). La baja
efectividad relativa del programa neonatal se debe a que no
todos los ni�os con p�rdidas cong�nitas presentan al nacer�
factores de riesgo pre, peri y postnatales. Esto es un hecho
conocido que ha sido reportado ya en la literatura y ha sido
la raz�n por la que actualmente se recomienda realizar pesquisaje
universal, es decir evaluar a todos los ni�os que nacen. Sin
embargo, resulta interesante que de acuerdo a las evidencias
aportadas en nuestro estudio la efectividad y cobertura del
pesquisaje puede incrementarse significativamente si se consideran
otros factores cl�nicos de riesgo que se presentan despu�s del
nacimiento. Esto permite a su vez� identificar p�rdidas adquiridas
en la etapa pre-verbal.� Seg�n nuestros datos las perdidas�
pre-verbales,� constituyeron el� 17% de los trastornos auditivos
severos bilaterales detectados por el programa.� Las causas
mas frecuentes fueron la meningitis bacteriana y el tratamiento
con drogas otot�xicas (P�rez y col., 1989). La presencia de
este tipo de trastornos de tipo adquirido durante el periodo
pre verbal es necesario tenerla en cuenta aun cuando se adopte
un modelo de pesquisaje universal. Otra cuesti�n de inter�s
es que la mayor�a de los casos con d�ficit auditivo,� no identificados
por el pesquisaje,� eran precisamente los de etiolog�a gen�tica.
Se constat� adem�s que muy frecuentemente la presencia de antecedentes
hereditarios familiares no era detectada� en el momento de nacer.
Efecto� sobre la edad de detecci�n y el desarrollo cognitivo
Nos interes� conocer tambi�n la efectividad del programa implementado
en relaci�n con el desarrollo intelectual alcanzado por estos
ni�os.
Para eso examinamos el desarrollo ling��stico y cognitivo de
un grupo de ni�os hipoac�sicos entre 6 y 7 a�os de edad seleccionados
de una escuela de educaci�n especializada de la Cuidad Habana
utilizando la prueba de Vallet.� Se encontr� que existe una
correlaci�n estad�sticamente significativa entre el desarrollo
cognitivo alcanzado por los deficientes auditivos y la edad
de detecci�n. Mientras m�s temprano se hace el diagn�stico m�s
elevado es el puntaje que se alcanza en las pruebas de desarrollo
cognitivo y menor la diferencia que existe entre su edad mental
y su edad cronol�gica.
Asimismo se evidenci� en nuestro estudio que el desarrollo
alcanzado por el ni�o es el resultado de una compleja interacci�n
entre la edad del diagn�stico (mientras m�s temprano mejor)
la efectividad del tratamiento con aud�fonos y la calidad y
estabilidad de la intervenci�n psicopedag�gica y de la rehabilitaci�n.
Resultados a largo plazo del programa
Como parte de una investigaci�n psico-social realizada recientemente
en el pa�s se estudi� a toda la poblaci�n de discapacitados
auditivos de un municipio (Cotorro)� de la Ciudad de La Habana
(libro Por la Vida, 2001). Uno de los objetivos de este estudio
fue evaluar los efectos a largo plazo del programa de pesquisaje
auditivo.� En particular se examin� en qu� medida el programa
logr� reducir la edad media a la que se identifica una p�rdida
auditiva y que efecto tuvo la detecci�n temprana sobre el desarrollo
ling��stico e intelectual alcanzado por el ni�o� (Reigosa y
col. 2001). Para poder comparar los resultados obtenidos por
el programa de pesquisaje (instaurado a partir de Noviembre
de 1983) se seleccion� como grupo control a los discapacitados
auditivos del municipio en cuesti�n,� nacidos entre 1970 y 1983.
Se puede asumir que estas personas tuvieron oportunidades gratuitas
de atenci�n m�dica y educaci�n especializada, equivalentes al
grupo pesquisado, pero no fueron� tributarias de los beneficios
del programa de pesquisaje. Los resultados de este estudio muestran
que durante el periodo de funcionamiento �ptimo del programa
(1984-1991) se logr� reducir la edad a la cual se identifica
una p�rdida auditiva a 10 meses como promedio. Esto resulta
un logro importante del programa por cuanto en pa�ses en los
cuales funciona un sistema de pesquisaje similar, de amplia
cobertura y dirigido a grupos de riesgo, como por ejemplo el
Reino Unido,� se han� reportado cifras superiores,� con una�
edad media de detecci�n de 20 meses (Mencher y col., 2001)�����
Un segundo aspecto examinado en este trabajo por Reigosa y
col. (2002) fue el efecto de la detecci�n temprana sobre el
desarrollo cognitivo y ling��stico de los casos detectados por
el pesquisaje. Si bien se demuestra que el grupo pesquisado
logr�, gracias a la detecci�n m�s temprana, resultados superiores
a los no pesquisados en ambos aspectos (menor grado de retraso
del lenguaje y mejor rendimiento cognitivo), queda tambi�n en
evidencia queda tambi�n en evidencia que los efectos de la intervenci�n
temprana no se aprovechan de manera �ptima. En la poblaci�n
pesquisada la� mayor�a de los ni�os ten�an cierto retraso del
lenguaje y del desarrollo intelectual.�� Un an�lisis de los
posibles factores implicados revel� bajo aprovechamiento de
las pr�tesis auditivas, en ocasiones por una� selecci�n inadecuada
y un ajuste deficiente de las mismas, as� como necesidad de
optimizar y ampliar las estrategias de estimulaci�n e intervenci�n
tempranas utilizadas.��
Los Potenciales Auditivos de Estado Estable y su papel en un�
programa de pesquisaje.
Perspectivas actuales y futuras.
A partir de 1999� se comenz� la introducci�n en la red nacional
de pesquisaje� de la t�cnica de los Potenciales Evocados Auditivos
de estado estable (PEAee) a m�ltiples frecuencias (MF) y el
equipo Audix. Las caracter�sticas de esta nueva t�cnica y sus
bondades se tratan con mayor detalle en Lins y col. (1995, 1996,
P�rez y col. 2001, 2003). Aqu� queremos referirnos a algunos
resultados obtenidos por Savio y col. (2003)� en el contexto
del programa cubano de pesquisaje auditivo.
En este estudio se evalu� una muestra de 513 lactantes con
factores de riesgo al nacer a los cuales se les realiz� una
primera prueba de pesquisaje con PEATC a clic y� PEAee a MF
a los 3 meses de edad. La prueba de pesquisaje con PEAee a MF
se realiz� estudiando s�lo 2 frecuencias simult�neas (500 Hz
y 2000 Hz).� Los beb�s que fallaron en la primera prueba de
pesquisaje (positivos), fueron citados por segunda� vez,� 1-2
meses despu�s,� para estudio cl�nico confirmatorio. Este seguimiento
incluy� evaluaci�n audiol�gica completa, pruebas audiom�tricas
subjetivas y otras pruebas objetivas como la impedanciometr�a
y reflejos ac�sticos. Adem�s se les realiz� una electroaudiometr�a
con PEAee a MF evaluando todas las frecuencias audiom�tricas
(500, 1000, 2000 y 4000 Hz) y con PEATC a clic. Los resultados
mostraron que ambos m�todos fueron comparables en la detecci�n
de da�os auditivos (PEATC 12.2% y PEAee a MF 11.3%) y la mayor�a
de los ni�os que no pasaban una prueba de pesquisaje fallaban
tambi�n en la otra..Sin embargo hubo algunas discrepancias entre
ambos m�todos. Una peque�a proporci�n de ni�os� fallaron en
la prueba de PEATC a clic y pasaron el examen de PEAee a Mf�
Todos estos ni�os resultaron normales en el seguimiento (falsos
positivos) o presentaron un trastorno conductivo transitorio.
Por el contrario de los 6 ni�os que fallaron selectivamente
la prueba de PEAee a MF (resultado normal en el PEATC a clic)
hubo uno que fue confirmado en el estudio de seguimiento como
una hipoacusia SN� moderada a predominio de bajas frecuencias.
Esto probablemente se explica por la baja sensibilidad del PEATC
a clic� para detectar da�o en estas frecuencias. M�s aun cuando
se eval�a el valor de ambas t�cnicas para caracterizar la audici�n
residual en los casos identificados previamente, la audiometr�a
con PEAee a MF resulto m�s efectiva. La correlaci�n frecuencia
a frecuencia entre los umbrales electrofisiol�gicos y los umbrales
conductuales (obtenidos en la audiometr�a tonal convencional)
fue mayor para el PEAee a MF que para el PEATC a clic. Adem�s
de los 17 ni�os detectados con p�rdidas SN bilaterales,�� 7
mostraron restos auditivos (en las bajas frecuencias)� con PEAee
a MF y no tuvieron sin embargo respuestas identificables a la
m�xima intensidad (95 dB nHL) con el PEATC a clic. Esta posibilidad
de la t�cnica de� PEAee a MF para evaluar restos auditivos,
que no son evidenciables con el PEATC, brinda informaci�n valiosa
al audi�logo para la selecci�n y� ajuste de la pr�tesis auditiva.
Tambi�n abre la posibilidad de evaluar tempranamente la una
posible candidatura para implante coclear en lactantes y ni�os
peque�os con� p�rdidas severo-profundas.�
De forma general los resultados obtenidos en este estudio muestran
que la t�cnica de PEAee a MF constituye una herramienta muy
�til en la evaluaci�n de la audici�n a edades tempranas, permitiendo
una caracterizaci�n m�s precisa de la audici�n residual que
la que puede obtenerse con el PEATC a clic. M�s aun, la t�cnica
pudiera tener un valor potencial como m�todo de pesquisaje,
para identificar casos con p�rdidas auditivas a predominio de
las frecuencias graves. Se requieren sin embargo nuevas investigaciones
dirigidas al perfeccionamiento de esta metodolog�a que pudieran
quiz�s hacer de este objetivo una realidad.���
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