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Taller
Pr�ctica Pedag�gica mediante el desarrollo
creativo a trav�s de la Afectividad y el Juego
A mas de su relevancia cient�fica la tarea
docente requiere del desarrollo emocional y afectivo del educador,
condiciones muy hermosas, pero muy complejas, descubrir esas complejidades
para conocernos mejor y entregamos mas concientemente y ser mas
sensibles y humanos con los ni�os, es una tarea que siempre ser�
importante en las nuevas concepciones educativas que plantea un
centro educativo que amplia sus fronteras, abre sus puertas a
saberes y practicas consideradas, hasta ahora, extracurriculares.
Debemos tomar en cuenta que la sociedad se encuentra
seriamente cuestionada en sus valores por su falta de humanidad,
y al mirar la agresividad y la poca creatividad en los ni�os,
que muchos veces en la practica pedag�gica les coartamos el desarrollo
creativo, ya que en muchas cosas los educadores hemos convertido
a la practica pedag�gica en un estricto horario lleno de esquemas,
un programa impuesto con anterioridad sin tomar en cuenta que
podr�a resultarnos mas fruct�fera interesante y estimulante la
labor educativa si respetamos a los ni�os, que a trav�s de sus
infinitas expresiones, especialmente del juego, hacen cobrar vida
a su imaginaci�n y creatividad explotando de mejor manera sus
aptitudes y capacidades.
Debemos comprender en la pr�ctica pedag�gica
activa la capacidad para resolver problemas de la vida:
Cuando el ni�o para conquistar el mundo se apresta
a convertir sus sue�os en realidad.
Permitir que desarrolle sus sentidos y empiece
actuar con autonom�a, y no convertir a los centros educativos
en lugares donde se coarten las libertades de movimiento, pensamiento
etc. Y donde el principal verbo que se ense�a es el deber, no
el poder. Por ejemplo, “Ni�o no hagas eso”, “Los
ni�os se callan, los ni�os deben molestar”, “Ni�o
tu no puedes”.
Por ello invito en este taller a los educadores
a convertir la pr�ctica pedag�gica en una actividad simple y divertida,
apoyada en una continua capacitaci�n. Al facilitar el descubrimiento
del mundo y favorecer su crecimiento a trav�s del juego, para
que el ni�o no solamente se entretenga, sino que concrete e interiorice
las ense�anzas y las asimile sin darse cuenta de lo adquirido,
despierta posibilidades intelectuales y f�sicas, potenciando su
dimensi�n inicial y todo en base a la afectividad en el juego
que ayuda a la practica pedag�gica
L�NEAS METODOL�GICAS DE LA EDUCACI�N INFANTIL.
La acci�n educativa en las edades tempranas se
apoya como ya dijimos antes en el
juego, como forma m�s natural de actuaci�n del
ni�o, y se emplea como recurso
did�ctico. La metodolog�a debe ser activa, aprovechando
la tendencia del ni�o a la
acci�n, y de esta forma se favorece el desarrollo
de su autonom�a, su esp�ritu de
observaci�n e investigaci�n, as� como la reflexi�n.
Esto se consigue si se combina
con una forma intuitiva de aprendizaje, en la
que el ni�o aprende por contacto directo
con los objetos.
En la educaci�n infantil hay que partir del conocimiento,
nivel y condiciones
personales de cada ni�o y de las caracter�sticas
del grupo. El maestro debe respetar el
ritmo de desarrollo y aprendizaje de cada uno,
los modos diferentes de relaci�n, hay
que atender a las diferencias individuales de
cada ni�o y desarrollar tanto la
individualidad como las relaciones sociales.
En la escuela quien mantiene una relaci�n m�s
estrecha con el ni�o es el educador, el
maestro. Esto le permite obtener un profundo
conocimiento del mismo, pues sustituye
las relaciones afectivas de los padres por el
maestro, con quien mantiene una
comunicaci�n y lazos afectivos estrechos; es
el centro de la influencia educativa. Su
intervenci�n es fundamental y de gran ayuda en
el conocimiento del medio.
El trabajo del maestro se lleva a cabo en la
escuela en colaboraci�n con otras personas que conforman el equipo
educativo. La labor educativa de la escuela se completa con la
familiar, pues esta es fundamental en la educaci�n del ni�o.
El maestro debe crear al ni�o un ambiente afectuoso,
saludable y de bienestar, para que este encuentre los est�mulos
necesarios en su aprendizaje y se sienta bien y seguro.
El ingreso del ni�o a un centro educativo supone
para �l la entrada a un medio desconocido en el que debe iniciar
relaciones nuevas con otras personas. Necesita un tiempo para
adaptarse a la nueva situaci�n, conocer el nuevo entorno, asumir
sus costumbres y normas. Es un proceso cuya duraci�n fluct�a seg�n
las condiciones del centro y las caracter�sticas individuales
de cada ni�o. Est� determinado tambi�n por las actitudes de los
padres durante este per�odo, ya que el ni�o capta sus angustias
y dudas.
En este per�odo tan importante en la vida del
ni�o, es decisiva la actuaci�n del maestro. Debe estar siempre
cerca del ni�o y responder a sus necesidades. Debe saber lo m�s
posible acerca del ni�o a trav�s de su familia para poder actuar
con acierto. Se deben programar actividades que faciliten una
mejor adaptaci�n, que sirvan para conocer mejor a los ni�os y
que ellos se conozcan entre s�.
Hay que establecer una relaci�n estrecha con
la familia para aunar esfuerzos y conseguir una r�pida adaptaci�n.
No solo el ni�o debe adaptarse a la escuela, sino tambi�n la familia.
El maestro debe entrevistarse con los padres y explicarles todo
lo concerniente a la nueva situaci�n y que los padres pasen alg�n
tiempo en la instituci�n con el ni�o. De este modo los padres
tendr�n m�s confianza en el centro al observar el trabajo que
se realiza en �l.
El maestro es ahora una persona que proporciona
una mayor apertura al entorno, lo cual influye en la relaci�n
con la familia, cuesti�n esta muy necesaria porque padres y educadores
comparten el cuidado y la educaci�n del ni�o.
Este per�odo de adaptaci�n debe gozar de flexibilidad
en cuanto al horario habitual. Se deben programar actividades
que propicien una mejor adaptaci�n. El ni�o puede participar en
la organizaci�n de la clase, d�ndole la oportunidad de elegir,
opinar, escoger.
Hay que establecer una relaci�n muy estrecha
con la familia y se deben trazar las pautas de la actuaci�n de
los educadores, maestros y padres. El educador, el maestro informa
a los padres sobre el desarrollo de la vida de los ni�os en la
instituci�n educativa. El intercambio con los padres se lleva
a cabo a trav�s del contacto diario al dejar y recoger al ni�o,
y en las reuniones que se celebran con mayor o menor periodicidad.
Es importante la participaci�n de la familia en el centro educativo
con una mayor implicaci�n de los padres en la educaci�n de los
hijos De ah� la necesidad de que cada d�a sea m�s frecuente su
participaci�n
EL JUEGO COMO M�TODO RECTOR EN LA EDUCACI�N INFANTIL.
Seg�n las palabras de Schiller, “el hombre
no est� completo, sino cuando juega”. Esta frase
muestra la importancia que tiene el juego en
la vida del ser humano. El educador utiliza esta
tendencia natural del ni�o para planificar las
actividades educativas.
Naturaleza del juego infantil. El juego
se define como cualquier actividad que se realice con el
fin de divertirse, de acuerdo a determinadas
reglas. Esta definici�n no es la m�s adecuada, la
alegr�a del ni�o en el juego es la consecuencia
y no el fin. No en todos los juegos infantiles est�n
determinadas las reg�as.
Existen diversas teor�as sobre el juego, y son
las siguientes:
� De descanso o recreaci�n.
� De exceso de energ�a. De recapitulaci�n.
� De ejercicio preparatorio De autoexpresi�n.
� Teor�a del descanso o recreaci�n. El
juego es considerado como una
actividad que libera de los problemas, inquietudes
y cansancio; viene a ser un recreo despu�s del trabajo.
� Teor�a del exceso de energ�a. Es un
medio de liberar y dar riendas sueltas a las fuerzas que
No pueden emplearse en otros momentos del d�a.
� Teor�a de la recapitulaci�n. Seg�n
esta teor�a, el ni�o desde que nace hace una especie de
recapitulaci�n de la evoluci�n del hombre. De
este modo aparecen las distintas actividades, m�s o menos en el
mismo orden en que se han sucedido en la historia.
� Teor�a del ejercicio preparatorio. De
acuerdo a esta teor�a el juego es un ejercicio de
entrenamiento de las acciones propias de los
adultos. As� durante el juego simb�lico el ni�o imita al hombre
en muchas de sus acciones
� Teor�a de la autoexpresi�n. Esta teor�a
encuentra en el juego el medio para expresar las
� necesidades y satisfacerlas.
Autores que han influido en la did�ctica de
la educaci�n infantil.
A lo largo de la historia una serie de
pedagogos han contribuido con sus ideas
�pedag�gicas a la educaci�n de los ni�os. A continuaci�n
citamos algunos de los m�s importantes.
Jean Jacques Rousseau (17 12-1778).
Es considerado como uno de los precursores de
la Escuela Nueva por sus principios pedag�gicos. El preconiza
la educaci�n basada en la sencillez de la naturaleza exenta de
convencionalismos sociales. Considera al ni�o un ser diferente
del adulto que en el devenir de su desarrollo atraviesa distintas
etapas. Cada una de estas etapas requiere una educaci�n distinta.
El pedagogo debe tener conocimientos de este desarrollo. El ambiente
en que transcurre la educaci�n ha de ser estimulante, provocar
m�ltiples experiencias y facilitar la autoeducaci�n. El adulto
debe respetar el ritmo individual de cada ni�o y propiciar su
participaci�n activa, de forma que �l sea el protagonista de la
educaci�n.
Heinrich W. Pestafozzi (1746-182 7).
La educaci�n de la escuela debe completar la
educaci�n de la familia y la educaci�n de la vida; la conjunci�n
de las tres lleva a la formaci�n de la persona, procurando una
educaci�n integral. El papel de la madre en el desarrollo psicol�gico
del ni�o es muy importante. La educaci�n no debe ser dirigista,
est� basada en la espontaneidad y la acci�n, en la intuici�n,
en las circunstancias personales. Rechaza el aprendizaje memor�stico:
por la comprensi�n de las cosas y sus relaciones.
Friedrich Fr�bel (1782-1852).
Pedagogo alem�n, creador del primer jard�n Infantil
“kindergarten”. Se�ala la
importancia de la educaci�n de los primeros a�os
para la educaci�n posterior.
Considera la educaci�n como un proceso evolutivo
y natural que se deriva las
necesidades y tendencias de los ni�os. Su m�todo
se basa en el
�puerocentrismo �principio que considera al ni�o
como centro y punto de
�partida de la acci�n
pedag�gica-, la unidad del ser humano, la autoactividad,
la actividad
espont�nea del ni�o, el principio de la individualidad
y la cooperaci�n. Le
da gran importancia al trabajo manual y al juego
como recurso para la actividad.
Crea un conjunto de materiales de juego que denomina
“dones”. Son
Seis dones:
1 la pelota, 2. La bola, el cilindro y el cubo,
3. Cubo dividido en otros
8 cubos, 4. Cubo dividido en 8 bloques, 5. Cubo
dividido en cubos,
subdivididos a su vez por una o dos diagonales,
6 Cubo dividido en bloques,
cuadrados y columnas. Con estos materiales desarrolla
los procesos de an�lisis y s�ntesis, dando primac�a a los aspectos
sensoriales. Utiliza en su manipulaci�n la ley de los contrastes
— consiste en ofrecer est�mulos contrastados - , y la ley
de gradaci�n de est�mulo� t�cnica que presenta las nociones m�s
simples
Seguidas de las m�s complejas -. Este material
puede agruparse en dos series
Complementarias, una anal�tica y otra sint�tica,
seg�n el proceso que desarrollen.
Rosa y carolina Agazzi (1866-1951)
(1870-1945).
Son maestras que comienzan en primaria y parvularia,
dirigiendo con posterioridad dos parvularios donde inician el
desarrollo de su m�todo. Parten del puerocentrismo y consideran
al ni�o como un “germen vital que aspira al desarrollo”,
al desarrollo global. Al ni�o hay que crearle un ambiente escolar
que sea lo m�s parecido a la casa, ya que escuela y familia son
dos instancias complementarias. Dan gran importancia al aporte
cultural del medio. Se apoyan a trav�s de actividades en la necesidad
del juego infantil, estimulando la espontaneidad que caracteriza
esta edad. Estas actividades suelen ser ejercicios de la vida
pr�ctica, del lenguaje, trabajos manuales, de discriminaci�n intelectual,
jardiner�a canto, realiz�ndolos de modo muy variado. Resaltan
la importancia de la observaci�n. Emplean objetos caseros como
material educativo que clasifican, ordenan por marcas seg�n las
edades, dando lugar al “museo”.
Mar�a Montessori (1870-1952).
Pedagoga italiana, doctora en medicina, pediatra.
Al inicio se interesa por la educaci�n de los deficientes y luego
por la educaci�n infantil en general. Crea un m�todo educativo
de gran �xito e influencia. Funda la primera escuela Montessori
en 1907 “La casa dei Bambini”. Sus principios son:
Puerocentrismo: todo gira en torno a las
caracter�sticas del ni�o.
Autoeducaci�n: facilita la educaci�n por
s� mismo proporcion�ndole un ambiente y material adecuado.
Individualidad: el ni�o es un ser �nico
que ha de conquistar su autonom�a.
Libertad y disciplina: el ni�o tiene necesidad
de libertad marcada por unos l�mites que le permiten expresarla
sin perjudicar a otro, con autodominio,
Trabajo: los ejercicios son un trabajo
art�stico o constructivo.
Orden:�� el ni�o es ordenado por naturaleza.
El m�todo est� basado en el desarrollo fisiol�gico
y psicol�gico del ni�o, se orienta hacia la educaci�n
motriz, sensorial, intelectual y de la vida pr�ctica. Trata
de llegar a ideas abstractas a partir de nociones concretas, partiendo
de la educaci�n de los sentidos, relacionando el lenguaje con
la actividad manual para alcanzar la educaci�n intelectual. Da
gran importancia al ambiente, que ha de estar cuidadosamente preparado;
es decir, un ambiente estructurado que favorezca el desarrollo
del ni�o, donde cada cosa tenga su lugar y todo est� adaptado
al tama�o del ni�o. El profesor por este m�todo ha de tener una
formaci�n espec�fica: se encarga de preparar el ambiente y su
papel es de observador, orientador, gu�a, no sustituye la acci�n
del ni�o, ni se adelanta a �l, interviene cuando el ni�o le pide
ayuda.
El material es uno de los aspectos m�s caracter�sticos
del m�todo. Los distintos materiales est�n cient�fica y cuidadosamente
dise�ados. Es un
Material anal�tico que potencia el desarrollo
de los sentidos de modo aislado, y es una de sus caracter�sticas
m�s sobresalientes la posibilidad de la auto educaci�n y la de
ser auto correctivo. Lo que le permite al ni�o comprobar por s�
mismo si ha cometido un error.
Puede dividirse en tres bloques:
•��� Educaci�n de los sentidos: tacto,
temperatura, sensibilidad b�sica, formas, gusto, olfato, vista,
percepci�n diferencial de las formas (visual y t�ctil-muscular),
percepci�n diferencial de colores, diferenciaci�n por el sonido.
•��� Educaci�n intelectual: escritura,
lectura, gram�tica, matem�tica (c�lculo, geometr�a, numeraci�n
y mediciones).
•��� De la vida pr�ctica: platos,
vasos, cordones de zapatos, etc�tera.
Ovidio Decroly (1871 — 1932).
M�dico, psic�logo y pedagogo belga, al inicio
trabaja con ni�os deficientes y sin abandonar este campo se dedica
a la educaci�n de ni�os normales. En 1901 en Bruselas fund� la
escuela de L’Hermitage a la que llam� “Escuela para
la vida y por la vida”. Da una especial importancia al correcto
desarrollo biol�gico del ni�o y a la higiene f�sica. Propugna
la diferenciaci�n de ni�os seg�n sus caracter�sticas y necesidades.
Adecua los objetivos educativos a sus capacidades. Para Decroly,
la educaci�n se basa en la actividad, que estar� adecuada a las
necesidades del ni�o, prepar�ndolo para la vida social.
Su m�todo se basa fundamentalmente en dos principios:
Inter�s. El ni�o solo aprende lo que le
interesa: todo inter�s nace de una necesidad.
Globalizaci�n. El ni�o percibe lo que
lo rodea de un modo global, y la educaci�n ha de facilitar la
forma natural del conocimiento del ni�o.
Modifica tos programas tradicionales mediante
la globalizaci�n de los contenidos y los llama “centros
de inter�s”. En estos programas re�ne todas las materias
del �rea de estudio y se disponen seg�n las necesidades del ni�o.
Agrupa las necesidades en cuatro:
•��� De alimentarse: alimento, respiraci�n...
•��� De luchar contra la intemperie: calor,
fr�o, humedad, viento
•��� De defenderse contra los peligros
y enemigos varios limpieza, enfermedad, accidentes...
•��� De actuar y trabajar solidariamente,
de descansar, de divertirse, y desarrollarse.
Estas cuatro necesidades constituyen centros
de inter�s. Se estudian bajo tres puntos de vista: ventajas, inconvenientes,
y conclusiones de comportamiento. Cada punto de vista se analiza
de cuatro modos: con la experiencia personal inmediata, con los
recuerdos personales, con el examen de documentos actuales y con
el examen de documentos del pasado.
Caracter�sticas del juego infantil. La
actividad fundamental del ni�o es el juego; es imprescindible
para su desarrollo adecuado, por lo que el
ni�o debe disponer de tiempo y espacio suficientes seg�n su
edad y necesidades de juego.
La actividad l�dica en el per�odo de la infancia
tiene un fin en s� misma. El ni�o juega por el placer de hacerlo,
no busca otro objetivo. El juego promueve momentos de alegr�a,
porque le permite al ni�o divertirse, aunque no sea esto lo que
busque. El ni�o no persigue otro prop�sito que el juego por el
juego. En esta actividad se implica todo su ser, su pr�ctica reafirma
su personalidad. Se encuentra absorto totalmente en lo que para
�l es una actividad seria.
Se programa actividades decentes es decir se
juega para educar y se educa jugando por ello se ha tomado el
juego� de las principales l�neas mitol�gicas en la educaci�n infantil
DESARROLOLO AFECTVO
VIVENCIAR EL DESARROLLO AFECTIVO EN LA PRACTICA
PEDAGOGICA
Es una parte de un sistema de capacitaci�n dirigido
a los docentes con la finalidad de que
comprendamos la importancia que tiene la vida
afectiva en todos los infantes y la forma
como hay que tomarle encuentra para que� la labor
educativa sea realmente integral y
eficiente
Es una forma cient�fica,� din�mica, l�dico vivencial
de un aprendizaje rico en
Experiencias individuales y grupales.
La metodolog�a es no directiva, ya que es el
mismo grupo con una ayuda m�nima� del
monitor la que conduce gu�a�� y propicia experiencias�
de diferente
Naturaleza, todas ellas� relacionadas con el
aspecto afectivo de los infantes y de las
personas en general la no directivita �de Carl
Rogers se la que se vive directamente,
pues cada uno de los integrantes por turno ir�n
haciendo de facilitadotes de informaci�n.
Por ello nuestras experiencias vividas en la
practica pedag�gica nos han demostrado� que la mejor manera de
ayudar a estimular y desarrollar el proceso de aprendizaje ser�
mediante el juego con afectividad ya que la practica docente que
se realiza en los infantiles tiene como� fin preparar los alumnos
para la vida en sociedad la cual exige formar personalidades apta
para participar activamente en el proceso t�cnico cient�fico y
social con suficiente capacidad creada teniendo suficiente sentido
�tico tolerante y flexible para ello es necesario tener como eje
en nuestro que hacer educativo� a la efectividad y no convertirnos
ni convertir a los ni�os en� entes sabatizados� que acuden a una
educaci�n “bancaria” basada en orden y situaciones
que poco a poco llenen al ni�o a un� mundo totalmente mecanizado
sin sentimientos ni reacciones� y experiencias es decir seguros�
de si mismo, necesidad de protecci�n de parte de� sus seres queridos
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