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Taller “Lenguaje y pr�ctica pedag�gica.
Lenguaje escrito”
Lic. Liliana Villafranca Fanyten
Secretar�a de Educaci�n P�blica, Direcci�n Educaci�n Inicial,
M�xico
�C�mo se aprende?, pues bien dar respuesta a
este cuestionamiento significa adentrarse en aspectos epistemol�gicos
m�s complicados y profundos que no tienen en este momento� cabida,
en vista de que va m�s all� de lo que se pretende abordar.
Lo cierto es que los ni�os/as pasan por una serie�
de “pasos” o “etapas”, en el proceso de
construcci�n de la lengua escrita. Como bien se�alan algunos profesionales
en la materia (Ferreiro, Teberosky, Kaufman, Pimentel, Lerner,
entre otros), el infante desde que ingresa al sistema escolarizado,
viene con una serie de experiencias que van a favorecer el tr�nsito
en la adquisici�n el lenguaje escrito.
No se puede� dejar de lado la influencia del
entorno en donde juega un papel importante el docente como “mediador
del conocimiento” y la interrelaci�n con los pares. A tal
efecto, es necesario reconocer en que “nivel” de construcci�n
se encuentre el menor, a fin de propiciar en �ste los cuestionamientos
suficientes que lo lleven a resolver las distintas “hip�tesis”,
que van surgiendo a medida que pasa de un nivel a otro.
Pero veamos primero cuales son los “niveles”
y las “hip�tesis” que se van generando en el camino
del ni�o/a hacia la alfabetizaci�n. Se habla de cuatro categor�as
“presil�bico” se caracteriza por una lectura
global, no hay diferenciaci�n entre dibujo y escritura donde en
ocasiones �sta, tiene atributos f�sicos referentes al tama�o y
cantidad; “sil�bico” se distingue una correspondencia
t�rmino a t�rmino entre cantidad de letras y sonido, inclusive
se puede presentar valor� sonoro estable de las graf�as; “sil�bico-alfab�tico”
�se manifiesta un porcentaje alto de correspondencia entre
graf�as y los sonidos y, “alfab�tico” hay total
correspondencia entre grafema y fonema, as� mismo se presenta
la reflexi�n sobre los aspectos formales de la escritura (ortograf�a,
correcta separaci�n de las palabras, entre otras). Dentro de las
“hip�tesis” que surgen est� la de variedad, es decir,
una palabra no se puede escribir con las mismas letras y la de
cantidad que no es otra cosa que una palabra necesita un m�nimo
de letras para poderse escribir.
Pues bien, una vez revisado este proceso de adquisici�n
de la lengua escrita, es importante se�alar como ingresa el infante
a �ste: el ni�o/a cuando incursiona en el sistema escolar, trae
consigo una serie de conocimientos previos e interrogantes que
deben considerarse como el punto de partida para que el docente
facilite en �ste la conquista� de la lecto escritura, dentro de
estos conocimientos se encuentran la cercan�a o no con el material
impreso, la representaci�n funcional y social de los adultos significativos
ante los textos, la curiosidad del menor por saber �c�mo se escribe?
determinada palabra, nombre, etc., entre otros eventos de �ndole
familiar y cultural.
Lo que encuentra el menor con frecuencia al ingresar
a la escuela es su nombre, ya sea en los libros, vianda, cartelera
de asistencia e inclusive ropa, todo esto se convertir� as� como
las palabras pap� y mam� (por lo general) en las primeras “formas
fijas” del peque�o/a en sus intentos de escritura, hasta
que adquieran un significado social en el cual ya no solo se escriben
tales palabras o sus letras aisladas en sus intentos de escritura
espont�nea, sino que tienen un significado afectivo y de identidad
con los otros/as.
Esto constituye un paso relevante en ese ir y
devenir del menor en su proceso escritor, ya que se pone de manifiesto
un elemento intr�nseco, que va a jugar un papel significativo
en la adquisici�n y posterior comprensi�n de lo que se lee o escribe:
el significado social y el afecto, es decir para qu� me sirve
leer y escribir, adem�s de expresarse y darse a conocer a trav�s
de estas dos acciones. Como se ha visto ya son varios los escalones
que el infante ha transitado para llegar a este hecho social como
lo es la alfabetizaci�n.
Pasemos ahora al papel que juega el docente en
todo esto, como se dijo anteriormente, el maestro/a, a trav�s
del lenguaje como herramienta mediadora por excelencia para propiciar
el aprendizaje, facilitar� en el ni�o/a los progresos que lo dirigir�n
exitosamente a apropiarse de la lecto escritura, a partir del
“cuestionamiento constructivo” sistem�tico de las
producciones de los infantes, a fin de que estos reflexionen y
se den cuenta de qu� es lo que est�n escribiendo y c�mo lo est�n
haciendo, es decir, que empiecen a reconocer sus “errores”
y los conviertan en “aciertos” que le permitir�n ir
expresando sus ideas.
Es importante en todo momento valorar la creatividad
y espontaneidad del menor, ya que en ocasiones incurrimos en el
error de dirigir �stos actos y no permitir que el infante manifieste
voluntariamente lo que quiere escribir, as� mismo es relevante
orientar a los padres y madres de familia, sobre el momento de
construcci�n de la lecto escritura que esta viviendo su hijo/a�
para que as� puedan dar continuidad en el hogar.
Una vez adquirido el proceso, es pertinente ir
progresivamente ense��ndole al ni�o/a, las reglas que rigen el
sistema escrito, a fin de que �ste vaya perfeccionando sus representaciones
gr�ficas, con m�s sentido y pertinencia social de su uso.
Finalmente es elemental recordar, que cada ni�o/a
tiene su propio ritmo de construcci�n del conocimiento y que este
no deber� ser forzado/a a transitar este camino al mismo paso
que los otros /as; s�lo propicie la necesidad de producir manifestaciones
escritas en los menores y el intercambio de �stas entre el alumnado,
con la finalidad de reflexionar sobre las mismas, a fin de corregir
y aumentar las creaciones de los infantes.
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