5º ENCUENTRO INTERNACIONAL DE
E
DUCACIÓN INICIAL Y PREESCOLAR
25, 26, 27, 28 - MAYO 2005

CONFERENCIAS TALLERES
COMUNICACIONES
 

Taller “Lenguaje y pr�ctica pedag�gica. Lenguaje escrito”

Lic. Liliana Villafranca Fanyten
Secretar�a de Educaci�n P�blica, Direcci�n Educaci�n Inicial, M�xico

�C�mo se aprende?, pues bien dar respuesta a este cuestionamiento significa adentrarse en aspectos epistemol�gicos m�s complicados y profundos que no tienen en este momento� cabida, en vista de que va m�s all� de lo que se pretende abordar.

Lo cierto es que los ni�os/as pasan por una serie� de “pasos” o “etapas”, en el proceso de construcci�n de la lengua escrita. Como bien se�alan algunos profesionales en la materia (Ferreiro, Teberosky, Kaufman, Pimentel, Lerner, entre otros), el infante desde que ingresa al sistema escolarizado, viene con una serie de experiencias que van a favorecer el tr�nsito en la adquisici�n el lenguaje escrito.

No se puede� dejar de lado la influencia del entorno en donde juega un papel importante el docente como “mediador del conocimiento” y la interrelaci�n con los pares. A tal efecto, es necesario reconocer en que “nivel” de construcci�n se encuentre el menor, a fin de propiciar en �ste los cuestionamientos suficientes que lo lleven a resolver las distintas “hip�tesis”, que van surgiendo a medida que pasa de un nivel a otro.

Pero veamos primero cuales son los “niveles” y las “hip�tesis” que se van generando en el camino del ni�o/a hacia la alfabetizaci�n. Se habla de cuatro categor�as “presil�bico” se caracteriza por una lectura global, no hay diferenciaci�n entre dibujo y escritura donde en ocasiones �sta, tiene atributos f�sicos referentes al tama�o y cantidad; “sil�bico” se distingue una correspondencia t�rmino a t�rmino entre cantidad de letras y sonido, inclusive se puede presentar valor� sonoro estable de las graf�as; “sil�bico-alfab�tico” �se manifiesta un porcentaje alto de correspondencia entre graf�as y los sonidos y, “alfab�tico” hay total correspondencia entre grafema y fonema, as� mismo se presenta la reflexi�n sobre los aspectos formales de la escritura (ortograf�a, correcta separaci�n de las palabras, entre otras). Dentro de las “hip�tesis” que surgen est� la de variedad, es decir, una palabra no se puede escribir con las mismas letras y la de cantidad que no es otra cosa que una palabra necesita un m�nimo de letras para poderse escribir.

Pues bien, una vez revisado este proceso de adquisici�n de la lengua escrita, es importante se�alar como ingresa el infante a �ste: el ni�o/a cuando incursiona en el sistema escolar, trae consigo una serie de conocimientos previos e interrogantes que deben considerarse como el punto de partida para que el docente facilite en �ste la conquista� de la lecto escritura, dentro de estos conocimientos se encuentran la cercan�a o no con el material impreso, la representaci�n funcional y social de los adultos significativos ante los textos, la curiosidad del menor por saber �c�mo se escribe? determinada palabra, nombre, etc., entre otros eventos de �ndole familiar y cultural.

Lo que encuentra el menor con frecuencia al ingresar a la escuela es su nombre, ya sea en los libros, vianda, cartelera de asistencia e inclusive ropa, todo esto se convertir� as� como las palabras pap� y mam� (por lo general) en las primeras “formas fijas” del peque�o/a en sus intentos de escritura, hasta que adquieran un significado social en el cual ya no solo se escriben tales palabras o sus letras aisladas en sus intentos de escritura espont�nea, sino que tienen un significado afectivo y de identidad con los otros/as.

Esto constituye un paso relevante en ese ir y devenir del menor en su proceso escritor, ya que se pone de manifiesto un elemento intr�nseco, que va a jugar un papel significativo en la adquisici�n y posterior comprensi�n de lo que se lee o escribe: el significado social y el afecto, es decir para qu� me sirve leer y escribir, adem�s de expresarse y darse a conocer a trav�s de estas dos acciones. Como se ha visto ya son varios los escalones que el infante ha transitado para llegar a este hecho social como lo es la alfabetizaci�n.

Pasemos ahora al papel que juega el docente en todo esto, como se dijo anteriormente, el maestro/a, a trav�s del lenguaje como herramienta mediadora por excelencia para propiciar el aprendizaje, facilitar� en el ni�o/a los progresos que lo dirigir�n exitosamente a apropiarse de la lecto escritura, a partir del “cuestionamiento constructivo” sistem�tico de las producciones de los infantes, a fin de que estos reflexionen y se den cuenta de qu� es lo que est�n escribiendo y c�mo lo est�n haciendo, es decir, que empiecen a reconocer sus “errores” y los conviertan en “aciertos” que le permitir�n ir expresando sus ideas.

Es importante en todo momento valorar la creatividad y espontaneidad del menor, ya que en ocasiones incurrimos en el error de dirigir �stos actos y no permitir que el infante manifieste voluntariamente lo que quiere escribir, as� mismo es relevante orientar a los padres y madres de familia, sobre el momento de construcci�n de la lecto escritura que esta viviendo su hijo/a� para que as� puedan dar continuidad en el hogar.

Una vez adquirido el proceso, es pertinente ir progresivamente ense��ndole al ni�o/a, las reglas que rigen el sistema escrito, a fin de que �ste vaya perfeccionando sus representaciones gr�ficas, con m�s sentido y pertinencia social de su uso.

Finalmente es elemental recordar, que cada ni�o/a tiene su propio ritmo de construcci�n del conocimiento y que este no deber� ser forzado/a a transitar este camino al mismo paso que los otros /as; s�lo propicie la necesidad de producir manifestaciones escritas en los menores y el intercambio de �stas entre el alumnado, con la finalidad de reflexionar sobre las mismas, a fin de corregir y aumentar las creaciones de los infantes.

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