Traducci�n Ponencia Taller Craemer
El trabajo social como arte social
Reflejando las actividades sociales desarrolladas por la
Asociaci�n Comunitaria Monte Azul
Ute Craemer, Brasil
El siguiente texto est� basado en 25 a�os de experiencia de trabajo en la
Asociaci�n Comunitaria Monte Azul. Esta organizaci�n no-gubernamental
ha desarrollado un amplio rango de actividades sociales
en las favelas Monte Azul, Peina, y Horizonte Azul, que est�n situadas en
la periferia sure�a de Sao Paulo.
En educaci�n, el programa Monte Azul actualmente atiende mas de 1000 ni�os
en estas tres favelas, mediante el �rea de lactantes,
clases en guarder�as, preescolares, espacios para los adolescentes, talleres
profesionales y su escuela para discapacitados. En la parte m�dica, atendemos
las necesidades de 2000-3000 pacientes mensuales en facilidad ambulatoria.
Tambi�n ofrecemos un rango amplio de talleres culturales y profesionales.
Gracias a estas actividades hemos -en el tiempo- incrementado grandemente
la calidad de vida aqu�, logrando decrecimientos considerables de la tasa
de cr�menes y de la deserci�n escolar en cada favela.
Mas a�n, hemos expandido nuestro alcance geogr�fico
abriendo ventanas de oportunidad para aquellos que no viven en estas tres
favelas. Esto fue posible tanto por el Centro Cultural, el Instituto Mainumby
(formaci�n de educadores comunitarios), como por los servicios de consultor�a
social y pedag�gica para innumerables entidades sociales y actividades editoriales
(literatura educacional, experiencias sociales, etc.)
Los problemas sociales descuellan grandemente en una ciudad como Sao Paulo.
Cada d�a ni�os, adolescentes y adultos se convierten en v�ctimas de los mas
variados actos de violencia. La mayor�a de los que vivimos en Sao Paulo hemos
tenido encuentros con alg�n tipo de violencia. Al reflejar esto nos preguntamos
el por qu� alguien asume el valor de arriesgar su vida y la vida de otro.
�Por un reloj costoso? �Por un par de zapatos deportivos de marca? Pero la
pregunta m�s grande es de donde proviene esa violencia. �C�mo se genera?�Cu�l es su origen? �Es la sociedad en s� misma la que inspira
sus motivos?�Tiene cada ser humano albergado en s�
mismo el potencial de violencia o el impuso anti-social?��
�Qui�n es culpable?�La sociedad� o el ser humano?
Pienso que es, en primer lugar, el ser humano, ya que los seres humanos tambi�n
forman la sociedad. Una persona consta de tres factores principales: su caracterizaci�n
gen�tica, su medio, y algo que solo a �l le pertenece, algo aut�nomo que forma
la ra�z de su n�cleo individual. Este es su yo superior, su ser superior.
Sin embargo, mi experiencia de trabajo en las favelas me ha tambi�n ense�ado
que la sociedad es igualmente responsable, y que el ser humano tiene que crear
estructuras sociales para minimizar los impulsos anti-sociales y maximizar
los aspectos positivos de su ser.
Por lo tanto, debemos igualmente comprender las leyes del desarrollo humano
y de la organizaci�n de la sociedad. Tambi�n necesitamos tener una perspectiva
comprensiva que tome el mundo “real” visible tan seriamente como el mundo
invisible o espiritual.
De ah�, el trabajo social de Monte Azul est�
basado en una construcci�n filos�fica que puede ser resumida como sigue:
En la base de esta construcci�n� descansa la comprensi�n de la realidad en
que actuamos. Esta realidad incluye, por ejemplo, una favela, sus habitantes,
Brasil, y el mundo. El cenit de esta construcci�n es el desconocido mundo
espiritual al cual como seres humanos aspiramos, en la medida en que ayuda
a crear una unidad dentro de nosotros. Nuestra b�squeda espiritual nos d�
fuerza, confianza e inspiraci�n. El acto del pensar inicia este proceso espiritual.�
Arte social
El arte social se desarrolla en el campo de una tensi�n constructiva
entre nuestro mundo espiritual y la realidad cotidiana. Podemos decir que este
arte descansa en cinco pilares:
1) El pilar de la educaci�n, o m�s bien, del desarrollo
del ni�o
2) El pilar de la auto-educaci�n: Sinceridad, optimismo,
valor, y conciencia
3) El pilar de una entidad social, significando la estructura
y conocimiento de sus leyes de desarrollo
4) El pilar de la inclusi�n y mezcla de or�genes y diferentes
cualidades humanas
5) El pilar de la sociedad trisectorial (sector estatal,
sector privado y el sector de las organizaciones no gubernamentales que incorporan
la cultura y la educaci�n), y el conocimiento de las leyes que gobiernan cada
sector.
Esta iniciativa social comprende
una firme base en la realidad social, una visi�n del mundo espiritual, y los
cinco pilares de implementaci�n se�alados antes. Obviamente esto es un proceso
vivo, no est�tico, y en verdad un arte que configura el rol iniciativo en
la vida, el trabajo, y la sociedad. As� la iniciativa forma un equilibrio
que fluct�a entre lo real y lo ideal, entre la forma r�gida y el caos, entre
la unidad y la multiplicidad.
El primer pilar: La educaci�n
Existen necesidades b�sicas y precondiciones sin las cuales un ni�o no puede
desarrollar plenamente su capacidad, autoestima, valor y fuerza de voluntad
para perseguir sus metas en la vida. En encuestas recientes estas caracter�sticas
fueron identificadas como la resiliencia, o capacidad humana de un ser humano
para afrontar las dificultades sin poner en peligro la p�rdida de sus cualidades
esenciales.��� �
El ni�o necesita un modelo de rol, preferentemente de los padres, pero tambi�n
los educadores de las guarder�as, los hogares sociales, los refugios, etc.
Los educadores deben ser tan permanentes como sea posible, de modo que el
ni�o no tenga que ajustarse constantemente a nuevos individuos. Sin estos
paradigmas humanos el ni�o no puede alcanzar una ligaz�n positiva con el mundo.
Esta ligaz�n, sin�nima con la resiliencia antes descrita, se construye principalmente
en los tres primeros a�os de la vida y se completa antes de los nueve.
Por lo tanto, es en los primeros cinco a�os de vida del ni�o cuando su medio
pedag�gico debe ser particularmente bien planeado y comprendido. Los descubrimientos
que se han hecho respecto al desarrollo neurol�gico del cerebro ayudan sustancialmente
a comprender e implementar este cuidado entre la infancia temprana y el comienzo
de la escuela. La educaci�n va desde el juego, al desarrollo de sentimientos,
a la comprensi�n� del mundo mediante el pensamiento.
A continuaci�n se enumeran las necesidades absolutas para un desarrollo saludable:
1) Un
modelo de rol adulto que inspire auto-confianza y seguridad en el nuevo ser.
2) La
priorizaci�n del bienestar f�sico mediante la educaci�n y la nutrici�n para
desarrollar el poder de voluntad del ni�o.
3) Un
medio cultural en el cual el ni�o sienta que es parte de un grupo cultural,
del lenguaje, de tradiciones, etc.
4) La
realizaci�n de que el ser humano comparte no solamente similitudes sino tambi�n
diferencias con los animales. Ense�ar al ni�o, por ejemplo, a ser agradecido,
a venerar a un superior, a demostrar individualismo pero tambi�n solidaridad
en el grupo, a descubrir los talentos individuales y ponerlos en acci�n.
5) La
devoci�n de tiempo individual para el desarrollo: un ser humano no est� “hecho”;
aparte de constituir un ser natural “como un animal”, una persona es tambi�n
un ser cultural y en adici�n, un ser individual.
Encuestas realizadas entre los j�venes en una penitenciar�a en los E. U.
A. descubrieron que ellos ni o�an cuentos ni jugaron verdaderos juegos cuando
ni�os. En su lugar fueron educados mediante la televisi�n y los videojuegos,
sin nadie a su alrededor que les proveyera de una sensaci�n de seguridad en
la edad temprana.
Segundo pilar: Formaci�n de adultos y auto-educaci�n
El segundo pilar, concerniente a la formaci�n de adultos y la auto-educaci�n,
complementa el pilar de la educaci�n. Esto incluye cualidades tales� como
ser capaz de escuchar viendo lo positivo en situaciones complejas, tener una
mente abierta hacia las cosas nuevas y poseer empat�a en lugar de solamente
simpat�a y antipat�a. Estas son habilidades sociales que ayudan en el trabajo
grupal. Ellas remedan los ocho pasos del Budismo. Aparte de esto, es importante
evaluar las acciones y actitudes, y usar esta evaluaci�n en el planeamiento
futuro. Estas facultades est�n enlazadas con la auto-educaci�n (planeamiento
retrospectivo y participativo, escuchar, etc.). Contra este tel�n, es necesario
comprender los antecedentes de cada adulto
Tercer pilar: La estructuraci�n de una
organizaci�n social
El pilar de la auto-educaci�n� en cambio est� �ntimamente enlazado con el
tercer pilar, que trata de la estructuraci�n de una organizaci�n social. Para
comprender las leyes del desarrollo de una organizaci�n, uno debe percatarse
que ellas son un espejo de aquellas del individuo humano. Hay una fase pionera
en la cual un grupo que se funda, trabajando con escaso material y ayuda financiera,
debe a menudo desarrollar todas las tareas, grandes y b�sicas, aut�nomamente
por su cuenta. La falta de materiales se compensa con la abundancia del esp�ritu
y el entusiasmo que exhiben estos colaboradores iniciales
Esta fase pionera eventualmente da paso a una fase organizativa, en la que
la extensi�n de actividades crece m�s r�pidamente. Aunque esto es positivo,
tambi�n conlleva el reto de integrar el creciente n�mero de co-trabajadores,
que a lo mejor valoran los objetivos profesionales por encima de los sociales.
En el curso de la evoluci�n de esta estructura interna, la organizaci�n divide
a los trabajadores en �reas espec�ficas, caus�ndoles posiblemente el comenzar
a perder contacto de uno con el otro. Este dilema debe ser resuelto motivando
a los co-trabajadores mediante d�as de conferencias, reuniones, encuentros generales,
excursiones, festivales y otras actividades, y tambi�n mediante grupos de estudio
relacionados con la conciencia, la misi�n y los valores de la instituci�n.
Monte Azul est� basado en un tipo muy diferenciado de auto-administraci�n.
Esta divisi�n del trabajo no es totalmente democr�tica, ya que -en el inter�s
de la eficiencia- no todo el mundo puede decidir en cada detalle todo el tiempo.
Al mismo tiempo, sin embargo, hay momentos en los que cada cual puede participar,
como en un encuentro general, o en encuentros de �reas particulares de trabajo,
como las facilidades ambulatorias y las comisiones.
Para ser capaz de participar significativamente en el �rgano que asume las
decisiones - “el grupo nuclear”, cuyas decisiones conllevan el mayor peso
-cada persona requiere y se le procura un entrenamiento preparatorio en la
llamada Escuela Taller Social. La escuela Taller Social funciona con la premisa
de que “el aprender a trabajar es trabajar aprendiendo”. Todos los empleados
tienen la opci�n de participar en la Escuela, aunque es obligatoria solo para
aquellos que pretenden entrar al �rgano asumidor de decisiones. Los trabajadores
incrementan su conocimiento del trabajo social. Ellos aprenden acerca de las
ideas centrales de Monte Azul, la teor�a de “tres veces” de Rudolf Steiner,
los asuntos del dinero, la ciencia espiritual de la antroposof�a, el arte,
ejercicios de pensamiento, y las funciones de las comisiones. Este conocimiento
te�rico incrementado del trabajo social complementa el aprendizaje d�a-a-d�a
adquirido en el trabajo, que tambi�n est� sometido a una evaluaci�n constante.
La fundaci�n del trabajo de Monte Azul permanece consistente con sus ideales,
que pueden ser ubicados en una estructura de bajo (realidad) a alto (espiritual),
y de alto a bajo. No es ni democr�tica ni autoritaria, en su lugar ajustando
a las carencias y necesidades diarias de la gente que concierne..
Concretamente, esto significa que los habitantes de una favela, como, por
ejemplo, un trabajador de la cocina, es ubicado en
igual condici�n que un psic�logo para decidir sobre los objetivos de Monte
Azul. Es crucial que la persona est� directa y completamente involucrada en
el trabajo mas que ser solamente un trabajador a tiempo parcial. Tambi�n hay
un consejo consultivo de “afuera” de la organizaci�n que tiene una funci�n
legal, pero sin rol en la definici�n de objetivos. Esto nos lleva al cuarto
pilar, que concierne a la inclusi�n.
Cuarto pilar: La inclusi�n
Esto significa inclusi�n en vasto sentido, si bien quiz�s una mejor palabra
ser�a participaci�n o integraci�n. En cualquier forma, esta inclusi�n est�
basada en el principio de que cada cual puede aprender de cada cual. Nadie
lo conoce todo, as� como no hay nadie en el mundo que no tenga algo que ofrecer
a los dem�s. Por lo tanto, ocurre un intercambio, y en el trabajo de Monte
Azul est� entre:
1)
La gente de fuera de la favela y los de adentro de la favela,
tambi�n en las funciones de toma de decisiones.
2)
Los extranjeros, en la posici�n de internos, y nuestros colaboradores,
aprendiendo unos de otros.
3)
Personas ligadas a la antroposof�a y aquellos no ligados a
la misma, trabajando juntos hacia un ideal social.
Quinto pilar: Implementaci�n en la comunidad
y en la sociedad
Hasta el momento he hablado m�s de los trabajos internos de Monte Azul. Estos
mismos conceptos, sin embargo, son implementados en la comunidad de la favela,
la sociedad brasile�a en general, y el mundo.
La comunidad
Nuestras facilidades, en gran medida, est�n localizadas en la favela. Esto
ha sido una decisi�n consciente porque nuestra localizaci�n nos permite crear
una relaci�n �ntima con los habitantes. Crea una l�nea de interacci�n congenial
(en los festivales, en el trabajo comunitario, etc.), pero tambi�n una dolorosa
(aprender a vivir con criminales, etc.). En otras palabras, esto ha creado
un matrimonio en la felicidad y en la tristeza.
La sociedad en general:
La idea de un organismo tres veces social, desarrollada por el fil�sofo austr�aco
Rudolf Steiner, ofrece un consejo valioso de c�mo estructurar no solamente
una organizaci�n social, sino tambi�n a la sociedad como un todo. Obviamente
no alcanzaremos esto solos. El Forum por la Humanizaci�n de la Sociedad intenta
propagar las ideas de una asociaci�n tri-sectorial ligada con ciertos valores:
1) Libertad
en la vida espiritual, cultural, educacional e individual, en todo lo relacionado
con el desarrollo humano, incluyendo la salud.
2) Igualdad
en derechos y vida pol�tica, incluyendo los criterios sobre salarios.
3) Fraternidad
en la vida econ�mica.
Nosotros peleamos, por ejemplo, por una escuela
libre de interferencia estatal. La tarea del gobierno es garantizar el DERECHO
a estudiar, pero no a desarrollar un curr�culo. Una escuela debe ser organizada
por sus propios maestros.
Peleamos por la igualdad en las relaciones humanas,
creyendo en el n�cleo divino de cada ser, y, por lo tanto, en la fuerza de
transformaci�n de cada individuo.
Tratamos de estimular la fraternidad en la vida econ�mica de un mundo globalizado
libre de la interferencia del estado, e invirtiendo su fortuna en el desarrollo
humano sin impedir la libertad y autonom�a de las instituciones.
Este quinto pilar nos une en la lucha global hacia una sociedad humana, en
la que cada ser humano tenga iguales derechos para un desarrollo individual
y sea respetado por sus diferencias, y donde cada ser humano tenga derecho
a la suficiente subsistencia f�sica, ps�quica y espiritual, y como consecuencia,�
asegurando su dignidad.�