Curriculum
Monke - Muktha
Resumen de Taller
Taller


Traducci�n ponencia Lowell-Jost

Los ni�os, la tecnolog�a y la diversidad: propiciando que las herramientas para el� aprendizaje apoyen la diversidad cultural

Lowell Monke, Muktha Jost y La Alianza para la Ni�ez�

Durante los �ltimos cuatro a�os he estado trabajando de conjunto con la Alianza para la Ni�ez desarrollando pautas para ense�ar la alfabetizaci�n de tecnolog�a a j�venes de todas las edades. Recientemente terminamos el borrador de la secci�n que trata sobre �los ni�os que van desde el nacimiento hasta el kindergarten. Puede parecer raro incluso pensar sobre la necesidad de una alfabetizaci�n tecnol�gica dentro un grupo tan joven. Pero ello s�lo es verdad si: 1. uno iguala la tecnolog�a con la alta tecnolog�a - las computadoras, la televisi�n, etc. - cuyo funcionamiento ninguna persona sensata espera que un ni�o peque�o entienda; o 2. Uno ve la alfabetizaci�n tecnol�gica como alguna instrucci�n intencional en el uso de herramientas poderosas.���

La Alianza para la Ni�ez entiende que a la alfabetizaci�n de tecnolog�a en �un concepto mucho m�s amplio. Creemos que el elemento m�s importante en la alfabetizaci�n de tecnolog�a es el desarrollo de las disposiciones y relaciones con el mundo de �manera tal, que los encuentros que uno tiene con todo tipo de tecnolog�a, desde los martillos y l�pices hasta Internet, son encuentros positivos y ecol�gicamente� beneficiosos. Desde esa perspectiva, la educaci�n de los ni�os peque�os se vuelve crucial para el desarrollo de sus capacidades futuras, para juzgar y emplear herramientas poderosas en beneficio no s�lo de ellos, sino de sus comunidades y del mundo en su conjunto. M�s all� de eso, es indispensable que los ni�os peque�os contin�en cumpliendo con la antigua tarea de descubrir sus plenos poderes como seres humanos, antes de que se involucren de una forma demasiado profunda en las tecnolog�as poderosas que pueden servir para abreviar e incluso sustituir ese desarrollo.�

El tema de esta conferencia, la diversidad, apunta a la amplia variedad de formas que tienen los ni�os para desarrollar sus poderes como seres humanos. As�, las pautas que hemos desarrollado, aunque no hablan espec�ficamente del problema de la diversidad, endorsan fuertemente la importancia de conservar y promover la individualidad y diversidad cultural en un mundo que, a trav�s del despliegue de tecnolog�as poderosas, est� volvi�ndose cada vez m�s estandarizado y homog�neo.��

He decidido presentar como base te�rica para el taller que estar� dirigiendo, el texto completo del borrador de las pautas para la alfabetizaci�n de tecnolog�a desde el nacimiento hasta el kindergarten, pero insertando una secci�n que habla directamente de las formas fundamentales en que ellas apoyan el tema de la diversidad en la educaci�n de los ni�os peque�os. Espero, que aqu�llos que lean estas pautas sepan reconocer el v�nculo entre la diversidad y la tecnolog�a, y aprecien la necesidad de desarrollar en nuestros ni�os los tipos de actitudes hacia tecnolog�a que se promueven en este documento.

Mi agradecimiento a la Alianza para la Ni�ez por permitirme hacer uso de este documento y en especial a Colleen Cordes, autor� principal de este cap�tulo.�

Las Pautas del desarrollo para la instrucci�n de la Alfabetizaci�n de Tecnolog�a desde el �nacimiento hasta el kindergarten.�

Los lactantes y los ni�os peque�os tienen una capacidad natural para el descubrimiento y el aprendizaje. Tambi�n tienen un innato y fuerte sentido del ritmo de ese aprendizaje. Nadie necesita ense�arle a un lactante saludable c�mo virarse, gatear, o caminar - incluso cuando cada ni�o individualmente difiere ampliamente en el tiempo en que logra estos desaf�os del desarrollo. El ni�o los domina y m�s bien solo, con el est�mulo de los padres y otros cuidadores, observando y experimentando.�

La poderosa relaci�n entre la gu�a interna del peque�o ni�o para ese dominio y sus conexiones humanas con sus atentos cuidadores est� muy clara en el desarrollo del idioma. Cada ni�o nace con la capacidad de realizar este hecho intelectual monumental, pero la forma espec�fica de ese logro (ingl�s, chino, farsi, el lenguaje de los signos) depender� de los ejemplos que lo gu�en.�

El p�rvulo no necesita que lo ense�en a hablar en cualquier sentido formal. Lo har� solo, a medida que se exponga al idioma humano. Sin el ejemplo de los adultos u otros ni�os que hablen (o se�alicen), el ni�o peque�o puede desarrollar un sistema rudimentario de comunicaci�n a trav�s del balbuceo, se�alando con la mano, y otros gestos simples, sin embargo, no desarrollar� la verdadera facilidad del idioma. Cuando un ni�o de dos a tres a�os nos asombra con su habilidad de aprender centenares de nuevas palabras, conforma oraciones completas, y expresa ideas originales es porque ha absorbido e imitado de forma profunda el lenguaje que le rodea - en la conversaci�n, las historias, las canciones de cuna, y los libros le�dos en voz alta. El sentido innato de lo que los ni�os necesitan aprender y el c�mo hacerlo solo se cumplimenta en su relaci�n con los adultos, que proporcionan un ejemplo viviente y una gu�a gentil.�

Muchas personas suponen que los ni�os pueden aprender el lenguaje mirando la televisi�n y jugando con los llamados programas interactivos de la computadora, pero hay poca evidencia que apoyen esas asunciones. Al contrario, la investigaci�n sugiere que el idioma, la m�sica, y de hecho todas las otras capacidades que brotan del ser humano se desarrollan principalmente en estos primeros a�os a trav�s del contacto directo con seres vivos reales. La relaci�n con otro ser humano que habla, canta, baila, o trabaja inspira el despliegue de las capacidades del ni�o de una manera que simplemente las im�genes planas sobre una pantalla no pueden hacer. Muchos expertos del desarrollo advierten que la inquietante incidencia de problemas en el lenguaje, la integraci�n sensorial, y el movimiento en los ni�os peque�os de hoy puede relacionarse con la creciente cantidad de horas que los ni�os pasan sentados frente a las pantallas de todos los tipos. La soluci�n, afirman, es desconectar todos los enchufes el�ctricos y sumergir a los ni�os en la rica textura de la vida humana.�

Los psic�logos Jane Healy y David Elkind, el pediatra T. Berry Brazelton, el psiquiatra infantil Stanley Greenspan, y muchas otras autoridades del desarrollo coinciden en que los ni�os peque�os aprenden mejor - y avanzan mejor - cuando se les permite explorar el mundo en actividades pr�cticas directas en un ambiente d�nde ellos desarrollan relaciones �ntimas con los adultos y otros ni�os [i] .� Es en el contexto de esas atentas relaciones que florece el desarrollo cognitivo.

Tambi�n los ni�os tienen una capacidad natural para dar y recibir amor - un factor cr�ticamente importante en el desarrollo a corto plazo y el bienestar a largo plazo. Un ambiente que nutra esa capacidad ofrece el escenario m�s prometedor para el crecimiento emocional, social, intelectual, y f�sico. Sumergir a los ni�os en un ambiente de alta tecnolog�a puede realmente privarlos del contacto interpersonal de alta calidad, esencial para un crecimiento saludable.

Los ni�os peque�os adoran hacer preguntas, pero se benefician tambi�n de descubrir sus propias respuestas. Los adultos pueden honrar las preguntas de los ni�os no apresur�ndolos a contestarlas. Podemos mantener viva la profundidad y amplitud de su fascinaci�n, compartiendo con ellos esa fascinaci�n. Ellos, por primera vez, est�n encontrando el vasto mundo.�

Por ejemplo, cu�ndo un ni�o pregunta "�Por qu� el cielo es azul?" la pregunta no viene de ninguna necesidad por una explicaci�n cient�fica de la f�sica de la luz y el color. Lo m�s probable es que sea una reflexi�n apreciativa e imaginativa del sentido de fascinaci�n del ni�o por la belleza del mundo. Se necesita sensibilidad y humildad, no especializaci�n t�cnica, para contestar ese tipo de preguntas apropiadamente - a la par de un reconocimiento de que las preguntas de los ni�os nos ofrecen, ya como adultos, una oportunidad para reencontrarnos con el mundo una vez m�s como si fuera la primera vez.�

A menudo es dif�cil para los adultos apreciar el mundo interno de los p�rvulos y preescolares. El pensamiento de los ni�os suele ser como un sue�o: fluido, creativo, y menos contenido dentro de los l�mites convencionales del pensamiento racional. Como los sue�os, tiene elementos de realidad pero se eleva en sus propias direcciones, �nicas y en ocasiones de otro mundo. Como cultura nos vemos, cada vez m�s, intentando forzar las mentes de los ni�os peque�os en los cauces convencionales del pensar, a edades a�n m�s tempranas, present�ndoles la numeraci�n y la alfabetizaci�n impresa (y empezando a probar su dominio a la edad de cuatro a�os) y los conceptos cient�ficos en los t�rminos abstractos de los �adultos.�

El psic�logo del desarrollo William Crain describe un ejemplo chocante de la desconexi�n que existe entre la mente libre de un preescolar y los esfuerzos de los adultos para forzarla en una caja acad�mica:�

������������� Una pareja neoyorquina se paso un a�o preparando a su hija de cuatro

���������� ���a�os para pasar la prueba de inteligencia Stanford-Binet requerida para

������������� su admisi�n en una guarder�a prestigiosa. Pero cuando el examinador de

������������� la prueba le pregunt� el nombre a la ni�a, ella contesto, "Amanda", el

������������ �nombre de su gato. Entonces, a cada pregunta del examinador la ni�a

������������ �simplemente respondi�, "Miau" [ii] ���

Los ni�os claro que aman los n�meros, el lenguaje, la naturaleza, y mucho m�s. Pero en estos primeros a�os, sobre todo les gusta explorarlos seg�n su forma infantil, con los ejemplos que le brindan los adultos, que expresan su propio amor por estas cosas y las exploran de su misma manera. El desarrollo intelectual a largo plazo se beneficia y no se perjudica, si se permite a los ni�os explorar la vida a su propio ritmo, flexionando sus mentes imaginativas y ponderando los misterios de �la vida de una manera diferente a la de los adultos, pero igual de profunda.�

Cuando se le pregunt� a �Einstein c�mo hab�a llegado a realizar sus grandes descubrimientos, �l lo atribuy� a una ni�ez inusualmente prolongada. Por ejemplo, �l aprendi� a leer tarde y por tanto pudo pensar sobre el mundo de manera infantil, durante mucho m�s tiempo que la mayor�a de los ni�os [iii] .� Los grandes artistas han expresado un punto de vista similar refiri�ndose a la naturaleza especial de la perspectiva del ni�o. Picasso coment�, "Una vez dibuj� como Rafael, pero me ha tomado una vida entera aprender a dibujar como los ni�os. [iv] "��

Cuando uno ve a los ni�os peque�os jugar, este pensamiento creador, imaginativo se hace evidente. Objetos simples como bloques, pelotas, y ramitas se vuelven cualquier cosa que se necesita para cumplir con el escenario del juego. Los educadores especializados en los juegos consideran que el buen juguete est� conformado en un “90% por el ni�o,� y en un 10% por el juguete en s�”. El ni�o toma el objeto y lo adapta a su propia historia inventada - prefiri�ndolo a un juguete que define su uso de una maneta estrecha, como hacen tantos juguetes hoy. Pero incluso el peor juguete es m�s flexible que la mayor�a de los programas de� computadora, con sus dise�os abrumadoramente sofisticados, absolutamente m�s all� de la comprensi�n o la conformaci�n imaginativa de la mente del ni�o.�

La capacidad para el juego imaginativo es primordial� para el desarrollo saludable de los ni�os peque�os. Es su manera de aprehender el mundo, procesarlo, y hacerlo� propio. A�n as� este tipo de juego �a menudo se ve como una p�rdida de tiempo en nuestros d�as - mucho menos valioso que las actividades organizadas en deportes y las artes, y ciertamente menos importante que las lecciones de matem�tica, inform�tica, y alfabetizaci�n. Para la salud f�sica y mental global de los ni�os peque�os, sin embargo, nada sustituye un juego imaginativo que haya sido iniciado por un ni�o. “La habilidad de jugar es uno de los criterios principales de salud mental”, escribi� el antrop�logo Ashley Montague [v] .� De este punto de vista se hacen eco muchos psic�logos de vanguardia �y psiquiatras de hoy.�

Montague tambi�n esboza una l�nea directa entre el juego de los ni�os y el pensamiento creativo de los cient�ficos, artistas, empresarios, e innovadores. "Para la mayor�a de los cient�ficos", escribe, "su 'trabajo' no ha sido otra cosa que una continuaci�n del juego en su ni�ez." [vi] � El cient�fico, como el ni�o que juega, “pretende”, se imagina “lo que” (la hip�tesis) y luego prueba muchos escenarios diferentes en el laboratorio, as� como hace el ni�o en su cuarto de juego. Se dice, Montague agrega, que los cient�ficos prefieren ser conocidos como� pensadores con imaginaci�n y no como “polilla de hechos”.�

El juego de los ni�os, claro est�, tambi�n conlleva narraciones emocionales fuertes. Hay un eslab�n natural entre la empat�a y la responsabilidad social. En el juego, los ni�os trabajan mediante sus sentimientos sobre los desaf�os de la vida, e imaginan lo que otros, en circunstancias diferentes, podr�an sentir. Por tanto mantener la capacidad para el juego real a lo largo de la �ni�ez- y tambi�n en la adultez - es crucial para desarrollar la inteligencia emocional, sobre todo la empat�a, un sentido del humor, y la flexibilidad en las relaciones interpersonales.�

La capacidad para el juego imaginativo est� en estado de sitio en nuestros d�as. Los educadores y trabajadores de la salud en edades tempranas informan que los ni�os peque�os son cada vez m�s incapaces de generar sus propias ideas en los juegos. Algunos ni�os se han olvidado realmente de c�mo jugar, o encuentran muy aburrido jugar por si solos, a menos que sea a trav�s de una pantalla o con artilugios impulsados por bater�as. En otros casos, su juego es violento o perturbador.�

La psiquiatra infantil y del adolescente, Marilyn Beno�t del Howard University� Hospital cree que hay una conexi�n entre la creciente exposici�n de los ni�os peque�os a la tecnolog�a y el aumento de la incidencia de la ira narcisista y la conducta "explosiva" que ella y sus colegas observan en sus pacientes:�

Estoy choqueada por el claro v�nculo entre la tecnolog�a, la satisfacci�n instant�nea, la baja tolerancia a la frustraci�n, la falta de empat�a, y la agresi�n. A pesar de que no sugiero que la tecnolog�a sea la causa directa de los horrendos episodios de violencia que hemos visto en las personas j�venes en a�os recientes, si pienso que debemos estar atentos a algunos de los impactos negativos de las nuevas tecnolog�as. Como con todos los adelantos tecnol�gicos, existen consecuencias imprevistas. Debemos estar preocupados, sobre todo en un momento de nuestra historia en que los padres pasan menos tiempo con sus ni�os, y no ejercen tanta funci�n protectora como alguna vez hicieron. [vii] ��

Nutrir la capacidad para un juego saludable requiere de juguetes simples y materiales en el aula, as� como de amplias oportunidades para la exploraci�n y las actividades al aire libre. Ello le da una completa oportunidad para el despliegue de la imaginaci�n de los ni�os, los desaf�a a desarrollar sus fuentes internas de motivaci�n por el aprendizaje, y los conectan fuertemente con el mundo f�sico y natural. La dependencia temprana a la mediaci�n electr�nica, por otro lado, puede m�s tarde, poner en cortocircuito su capacidad para imaginar una libre decisi�n a la hora de adoptar o renunciar al �ltimo "adelanto" tecnol�gico.�

�Hay alguna ventaja para introducir las computadoras en los ni�os peque�os? Excepto en los casos de ni�os con ciertas discapacidades d�nde la asistencia tecnol�gica parece ofrecer beneficios claros, nosotros no encontramos ninguna. Los ni�os peque�os deben librarse tanto como les sea posible, de las limitaciones de una dependencia temprana hacia las tecnolog�as sofisticadas. De lo contrario, pueden faltarles las habilidades, la imaginaci�n, y la confianza para basar sus decisiones relacionadas con los problemas tecnol�gicos en lo que es importante �y beneficioso para la vida a largo plazo, en lugar de lo que es muy conveniente y agradable a corto plazo.� �

La tendencia actual de insertar las sofisticadas tecnolog�as entre los ni�os peque�os y su mundo f�sico y sensorial es desacertada desde toda perspectiva del desarrollo saludable del ni�o, incluso del desarrollo saludable de sus cuerpos, mentes, y finalmente, �de una relaci�n saludable con la tecnolog�a. Esto �ltimo, en una democracia tecnol�gicamente avanzada, requiere de una capacidad muy bien afinada para tomar decisiones y no simplemente para adaptarse a las presiones del mercado.�

Puede parecer parad�jico que esa exposici�n temprana a la tecnolog�a pueda realmente �impedir el desarrollo de la alfabetizaci�n tecnol�gica. Pero recu�rdese que los cient�ficos e ingenieros que desarrollaron las primeras computadoras, no hab�an hecho uso de estas cuando ni�os. La gran mayor�a ellos, apunta �el neur�logo Frank R. Wilson, de la Stanford Medical School, pas� gran parte de sus ocupaciones banales en la juventud con los radios de onda corta y los autom�viles - o sea, usando sus manos para construir cosas y resolver los problemas. Wilson tambi�n reporta que los l�deres de la ciencia e industria de hoy se sienten alarmados ante el aumento de la evidencia de que la generaci�n m�s joven de programadores e ingenieros, crecida entre las computadoras, en lugar de entre los cacharros, es incapaz de hallar soluciones creativas a los problemas, en comparaci�n con sus colegas m�s viejos. "Ten�a 36 a�os antes que alguna vez pusiera los ojos en una computadora", escribe, "y a�n tengo que o�r un argumento convincente de que la vida o el futuro de cualquier ni�o por debajo de los �10 a�os puede mejorarse materialmente con el uso de �la computadora" [viii] .

� Los ni�os peque�os se benefician m�s del tiempo que pasan en compa��a de los adultos que los cuidan, con los otros ni�os, y del juego activo en �el mundo natural. Todo esto falta muy a menudo en la vida del peque�o. Ofrecemos las sugerencias siguientes para alimentar y educar a nuestros ni�os m�s j�venes, desde el nacimiento hasta el kindergarten.�

C�mo esta comprensi�n de la tecnolog�a y la ni�ez se relaciona con la diversidad.

Hay dos maneras primarias que este punto de vista sobre la lenta �exposici�n

a la alta tecnolog�a promueve, y es promovida, por una apreciaci�n de la diversidad cultural y social:

1. La adquisici�n del lenguaje, que tanto requiere del contacto cara a cara entre el ni�o y el padre o maestro, se facilita mejor dentro del contexto de la lengua vern�cula local. Los gestos y la m�mica del� sonido de los ni�os peque�os solo asume un significado claro para el ni�o, si es consecuente� con las formas tonales y del movimiento de la cultura que lo rodea. Los ni�os que pasan mucho tiempo observando o interactuando con un lenguaje generado o mediado de manera electr�nica, que t�picamente es culturalmente homogenizado y no localizado, encontrar� tonos y gestos que ser�n sutilmente, si no descaradamente, diferentes del de su cultura local. Calle S�samo podr� ser transmitido en idioma espa�ol, pero mientras las palabras son �entendibles, el contexto cultural no lo ser� do, ni el tono o el lenguaje corporal que acompa�an las palabras traducidas. Los t�rminos que llevan significados locales espec�ficos ceder�n su lugar a los� significados globales y lo que constituye una cultura local ceder� a una cultura m�s universal.��

S�lo si el ni�o aprende el lenguaje en un �escenario local, sin la mediaci�n de las �tecnolog�as que favorecen pr�cticas del lenguaje y la escritura m�s global, puede preservarse �la memoria local por generaciones. La importaci�n del lenguaje e im�genes desde fuera de la comunidad antes de que el ni�o interiorice las formas expresivas locales, probablemente llevar�n �a la disminuci�n de esas formas de expresi�n y, as�, de la propia cultura.�

2. Tan importante como es el uso del lenguaje local, es el uso de materiales locales en el aprendizaje y juegos de los ni�os. No es dif�cil de reconocer la destrucci�n que puede hacerse, digamos, a una cultura amaz�nica si todos sus ni�os crecieran jugando con los mu�ecos de acci�n de la serie del Recluta Joe. En los EE.UU. se ha reconocido la necesidad de la sensibilidad cultural a trav�s del desarrollo de mu�ecas y juguetes, racial y �tnicamente apropiados. Sin embargo, el impacto homogeneizando de juguetes tan ampliamente comprados como las mu�ecas Barbie, ya sean de tez negra o blanca, raramente se reconoce, �pero esta ampliamente claro.��

Mucho m�s perjudiciales a la preservaci�n de la diversidad cultural son las im�genes diseminadas a lo largo del mundo por �la televisi�n� y las computadoras. Como las obras de Jerry Mander “En� ausencia de lo sagrado” y de Stephan Hill en “La tragedia de la tecnolog�a” lo han dicho claro, la introducci�n de la televisi�n en las culturas remotas rompe las tradiciones culturales locales inmediata e irrevocablemente [ix] .� Pero la televisi�n no es la �nica culpable. Las herramientas de todos los tipos, de las motonieves hasta los rifles, desde los motores fuera de borda hasta los radios transistorizados, han alterado radicalmente las pr�cticas culturales de las culturas ind�genas donde fueron introducidas. A menudo, es el joven qui�n da el paso adelante y adopta las nuevas tecnolog�as antes de que haya aprendido el valor de las herramientas tradicionales de su cultura local. La cultura local se marchita muy r�pidamente cuando tienen lugar tales interrupciones generacionales de las pr�cticas tradicionales. Parecer�a prudente para cualquier comunidad local, que valora sus propias pr�cticas culturales, dar �nfasis al uso de las herramientas y materiales tradicionales y locales por parte de sus ni�os antes de exponerlos a las tecnolog�as importadas, que toman su lugar. M�s importante a�n, las herramientas como las computadoras y la televisi�n, que no s�lo pueden reemplazar las formas tradicionales de aprendizaje y entretenimiento del ni�o, sino que promueven im�genes de culturas distantes y extranjeras, deben usarse con gran cautela.��

Si los ni�os han de entender, apreciar y continuar las diversas pr�cticas culturales de sus comunidades, necesitan crecer usando herramientas, juguetes y lenguajes locales, que proporcionan el contexto para esas pr�cticas. Necesitan o�r las historias de su propia cultura que s�lo cuenteros locales pueden relatar. Necesitan caminar por la naturaleza que los conecta con su propia herencia. Necesitan jugar vestidos con la ropa tradicional de su historia. La alta tecnolog�a, no importa cu�nto pueda conectar una cultura local con el resto del mundo, promueve de manera m�s en�rgica la cultura de donde proviene esa �tecnolog�a. Mientras mayor es la adopci�n de una tecnolog�a en particular por una comunidad local, �sta tender� a parecerse m�s a la cultura de la cual tom� prestada dicha tecnolog�a [x] .� Ello puede ser a veces muy beneficioso para la comunidad, pero disminuye la diversidad. Entonces es crucial que se haga, en las casas y en las escuelas a la que asisten los ni�os, un esfuerzo por compensar esa p�rdida, concentr�ndose en las edades m�s j�venes para que usen las herramientas, los juguetes, las historias, la naturaleza y los juegos que son una parte �ntegra de la cultura tradicional.�

Dado este an�lisis, la preparaci�n para mantener la diversidad cultural en cualquier sociedad vinculada a la alta tecnolog�a conectada globalmente, necesita empezar al� nivel m�s local, centrando el �esfuerzo en vincular �a los ni�os peque�os no con otros grupos culturales distantes - muchos de los cuales s�lo est�n interesados en explotarlos en busca de alguna ganancia financiera - sino �con los adultos que los cuidan, que los ayudar�n a entender el mundo y la cultura en que nacieron. Esos adultos pueden conectar a los ni�os con los materiales y las herramientas que han sido un instrumental en la formaci�n y mantenimiento de esa cultura. Ellos pueden presentarles a los ni�os la s�lida experiencia del mundo f�sico y cultural alrededor de ellos, antes de que se encuentren con el mundo, extra�o, desorientador y descontextualizado que existe fuera de su experiencia personal. Esto es una alfabetizaci�n tecnol�gica que va m�s all� de aprender a usar una herramienta de �alta tecnolog�a, de aprender qu� herramientas tienen valor para determinada cultura y qu� tecnolog�as son apropiadas para el tipo de vida que queremos vivir. La diversidad s�lo se mantendr� si las respuestas a esas preguntas tambi�n son diversas y se avienen a los usos tradicionales de las herramientas que han nacido de �las experiencias vividas por una cultura en particular.�

Formas de aplicar los principios de la nueva alfabetizaci�n tecnol�gica desde el nacimiento hasta el Kindergarten.�

1. Fortalezca las relaciones de los ni�os con los adultos que los cuidan - en parte mediante la desconexi�n de los enchufes el�ctricos y protegiendo a los ni�os de la explotaci�n comercial.�

� Declare un d�a a la semana - o incluso s�lo una tarde a la semana- como zona libre de entretenimiento electr�nico. Este paso tan simple y poderoso podr�a hacer mucho para reavivar la cultura infantil, la vida familiar, el vecindario, y la vida de la comunidad urbana y rural. Coordine ese d�a con otros vecinos de su barrio, escuela, y la comunidad mayor. Apague los televisores, las computadoras, los juegos de video, los tel�fonos celulares, los radios, etc., y minimice las llamadas telef�nicas para crear un espacio en que �todos enfoquen �la indivisible atenci�n entre s� en las relaciones cara a cara y con el mundo viviente a su alrededor. �ste puede ser tambi�n un espacio para aflojar el ritmo en la vida de los ni�os y los adultos y� encontrarse a si mismos. Aquellas familias que han probado esta idea reportan �que incluso los adolescentes pueden nuevamente entretejerse dentro del tejido de la vida familiar cuando se silencian las distracciones electr�nicas.

� Guarde la televisi�n en un armario u otro lugar apartado. En particular, no ponga una televisi�n o computadora en la alcoba de un ni�o. (Una investigaci�n reciente encontr� que el 26 por ciento de los ni�os americanos menores de los dos a�os tienen televisi�n �en sus alcobas. [xi] )�

� Reserve la operaci�n de las computadoras y otros dispositivos de alta tecnolog�a, incluso la televisi�n y los aparatos de video, para los adultos. Vea el Cap�tulo Dos del libro “Ilusi�n educativa: Una cr�tica al uso de las computadoras en la ni�ez”, para una discusi�n detallada de c�mo el uso de la computadora por parte de los ni�os peque�os puede impedir su desarrollo saludable y puede extraer la savia de su sentido de la iniciativa.�

� Minimice la exposici�n de los ni�os peque�os a los mensajes comerciales, que les ense�an que hay siempre algo que falta en sus vidas que el dinero lo podr�a comprar.

� Abogue �por una mayor responsabilidad social y atenci�n a las necesidades de los ni�os por parte de los negocios. Mantenga a cada compa��a comercial individual como la responsable del impacto que sus productos y anuncios tienen en �el ambiente cultural de los ni�os e inste a que dejen de presionar a los ni�os con los mensajes comerciales. La Alianza para la Ni�ez apoya la prohibici�n de todo anuncio de televisi�n dirigido a los ni�os por debajo de los 12 a�os de edad - una pol�tica que varias naciones europeas ya han llevado a cabo con �xito de una forma u otra.

� Luche por pol�ticas y rutinas en la �casa y en la escuela que les permitan a los padres, maestros, y otros cuidadores infantiles estar verdaderamente �disponibles para los ni�os que dependen de ellos. Aseg�rese que hay bastante tiempo cada d�a para que el ni�o se nutra de la presencia del �adulto que lo cuida. Los ni�os absorben ese �cuidado amoroso como un tipo de comida para sus cuerpos y almas. Demasiados ni�os padecen de malnutrici�n en relaci�n con este aspecto.�

2. Ayude a los ni�os a desarrollar un sentido de amor hacia la naturaleza y el mundo que les rodea.�

� Maximice la exposici�n del ni�o a la belleza del mundo natural, que mayormente est� disponible libremente a todos. Ayude a los ni�os a explorar las maravillas de la naturaleza en su barrio y en el mundo natural m�s amplio a su alrededor. Incluso el �m�s modesto de los hogares puede proporcionarle una oportunidad a los ni�os para plantar una semilla y dar testimonio del milagro de la vida y la muerte, a medida �que una planta pasa por las diferentes estaciones, creando sus propias semillas para el futuro y asegurando que una nueva vida renacer� m�s adelante. Cree una casita �para una oruga y ayude a los ni�os a esperar por su transformaci�n en una polilla o mariposa.��

� Permita que los ni�os muy peque�os sean testigos de los actos de sensibilidad y cortes�a de los adultos a otros necesitados dentro de la comunidad. Proporcione las oportunidades para que los ni�os gradualmente se involucren m�s en la ayuda a los adultos que �ayudan otros, con el enfoque en el adulto que finalmente se est� echando sobre sus espaldas la responsabilidad�

� Anime a que los ni�os peque�os se preocupen por otras personas y por la �naturaleza a trav�s de las historias, la exploraci�n al aire libre, ayudando con quehaceres y tareas simples en la casa y en el aula, y compartiendo el propio entusiasmo de uno, ya sea maestro o padre, hacia �el mundo de las plantas y los animales.�

� Estimule la gratitud durante las horas de la comida, a trav�s de las bendiciones u otras expresiones calladas de apreciaci�n, por las plantas

���� �y animales cuya vida y muerte sostienen nuestras propias vidas y buena

����� salud, y por todas las personas cuyo buen trabajo han tra�do esos

����� regalos a la mesa.

3. Honre �el juego creativo iniciado por el ni�o como una parte fundamental de la ni�ez temprana�

� Cree ambientes y tiempo para comprometer a los ni�os de conjunto en el juego imaginativo y social, ya que la alegr�a es la ra�z de ingeniosidad humana. Los ni�os no necesitan de la �abundancia de juguetes elaborados. Un cesto de ramitas y piedras, sogas y telas, y algunos juguetes como pelotas, mu�ecas, una bicicleta o carro les bastar�.�

4. Ayude a los ni�os a desarrollar el �amor por el lenguaje.�

� Fortalezca las habilidades de prelectoras de los ni�os peque�os, compartiendo las experiencias del lenguaje con ellos, incluyendo la conversaci�n, las historias, las rimas, y las lecturas en voz alta.�

� Comparta con ellos los cuentos de hadas y otras historias simples, tradicionales sobre la muerte y el renacimiento, �que son un tema com�n a lo largo de las diferentes culturas. Escoja cuentos simples para tres� y cuatro a�os de edad como el Pr�ncipe de Mazap�n o los Tres Cerditos; cuentos ligeramente m�s complejos para cinco y seis a�os de edad, como el Pr�ncipe Encantado y la Bella Durmiente del Bosque; y cuentos a�n m�s complejos para los ni�os de �primer grado o mayores.�

� Los ni�os m�s peque�os aman de manera especial las nanas. Incluso los lactantes y p�rvulos �responden a ellos.�

5. Estimule la participaci�n pr�ctica de los ni�os en la vida cotidiana.�

� Anime a los ni�os a comenzar a tener destreza en el uso de herramientas simples, como las crayolas y las cucharas, y luego avance hacia �herramientas como los martillos peque�os y las tijeras, que exigen una mayor coordinaci�n entre el ojo y la mano y requieren una mayor supervisi�n por parte del adulto. Ayude a los ni�os a usar herramientas sin partes mec�nicas invisibles o complejas, sin funcionamientos abstractos que frustran su tendencia natural a querer entender c�mo trabajan de las cosas.�

� Proporcione las suficientes actividades f�sicas atractivas, que son cruciales para desarrollar la rica e intrincada red neuronal de los cerebros de los ni�os peque�os. Ello a su vez apoyar� el funcionamiento abstracto complejo que necesitar�n los estudiantes mayores para comprometerse en el trabajo acad�mico creador y m�s exigente, incluso en �proyectos creativos con tecnolog�as de avanzada.�

� Debido a que los ni�os peque�os aprenden principalmente a trav�s de la imitaci�n, ay�deles a desarrollar una relaci�n saludable con la comida a trav�s del ejemplo, en lugar de a trav�s de la instrucci�n. Ay�deles ��a aprender a cocer y a cocinar, a apreciar los regalos de la tierra y el mar, alimentados por el sol y la lluvia, �que constituyen nuestra comida diaria. Ofrezca una dieta rica en frutas y verduras frescas, granos enteros; ens��ele una nutrici�n saludable y mantenga viva la relaci�n entre la naturaleza, la granja, y la mesa familiar. Pres�ntele a los ni�os los principios de una agricultura sustentable y la econom�a animal humana.�

� D�le su importancia a las preguntas de los ni�os peque�os no apur�ndolos a responder con informaci�n t�cnica, estrechamente estructurada. De la misma manera evite inundar al peque�o ni�o con preguntas que reflejan el ritmo de los adultos para el aprendizaje acad�mico.

6. Ofrezca a los ni�os plenas oportunidades� para la expresi�n� art�stica.

� Proporcione abundantes oportunidades para la m�sica y otras manifestaciones art�sticas, que alimentan en el ni�o el sentido de la belleza y bondad en el mundo en si mismos. Ello debe ser en forma de experiencias en vivo, y no por ejemplo, simplemente oyendo m�sica grabada. Ayuda m�s al ni�o observar a un adulto batallar� para superar las imperfecciones en el canto o al tocar un instrumento, que experimentar la perfecci�n de una grabaci�n profesional.

7. Cree� ritmo� y disciplina en la vida del ni�o.

� Prepare al ni�o para una vida completa de autodisciplina, mediante la creaci�n de un ambiente, en la casa y en la escuela, con rutinas dependientes y suficiente tiempo tanto para las actividades de juego como para el descanso, el sue�o y actividades m�s tranquilas, para disponer de tiempo al aire libre y tiempo dentro de la casa, para las comidas y meriendas regulares y para el horario de descanso nocturno y de siesta. Muchos ni�os hoy padecen de falta de sue�o o sufren de desordenes del sue�o. Un ritmo regular durante el d�a es tambi�n de gran ayuda para llevar a los ni�os a un ritmo saludable durante la noche.

� Introduzca la hora de la limpieza, un trabajo que todos comparten, como una parte regular del tiempo de juego y de las comidas.

� Modele el uso responsable y creativo de las tecnolog�as de avanzada - especialmente fijando los l�mites apropiados. Por ejemplo: maneje con cuidado y obedezca los l�mites de velocidad establecidos. De la misma manera de que un adulto responsable no permitir�a que un p�rvulo maneje un auto, los adultos debieran estar sentados en el asiento del chofer, al conducir por la supercarretera de la informaci�n. Los ni�os pueden observar a los padres y maestros usar este tipo de herramientas para su uso, y obtener un sentido de su relaci�n con el mundo del trabajo, en lugar de que les sean presentadas como juguetes.

� Dedique un tiempo aparte� en la vida familiar y preescolar para que los ni�os peque�os sue�en despiertos y ejerciten si propio sentido de la importancia de prestarle atenci�n a cualquier cosa excitante, maravillosa o triste que se les presente en el momento.�


Notas

[i] Alianza para la Ni�ez, “los ni�os desde el nacimiento hasta los 5 a�os: Declaraci�n de los primeros principios en educaci�n� temprana para educadores y creadores de pol�ticas educacionales” (declaraci�n de posici�n� hecha por� 18 prominentes educadores y m�dicos; vea www.allianceforchildhood.net/projects/play/index.htm).

[ii] William Crain, Reclamando la ni�ez: Dejar a los ni�os ser ni�os en nuestra sociedad del �xito, 2003, p. 34

[iii] Albert Einstein, Ideas y Opiniones, 1993

[iv] Citado en Howard Gardner, Garabatos art�sticos, 1980, p. 8.

[v] Ashley Montagu, Creciendo joven, 1981, p. 156

[vi] Montagu, idem, p. 155

[vii] Marilyn B. Benoit, “Los ni�os punto com y la desaparici�n de la tolerancia a la frustraci�n,” www.allianceforchildhood.net/projects/computers/computers_articles_dot_com_kids.htm

[viii] Frank R. Wilson, “La Educaci�n de los ni�os en la era Digital,” conferencia presentada en Ciudad M�xico en Feb. 25, 2002.

[ix] Jerry Mander, En ausencia de lo sagrado, 1991; Stephan Hill, La Tragedia de la Tecnolog�a, 1988

[x] Lowell Monke, La telara�a del enga�o, Teacher Magazine, Enero 1998, pp 42-43

[xi] Tamar Lewin, “Un creciente numero de televidentes desde la cuna,” New York Times, Octubre 29, 2003