TRAYENDO EL CEREBRO A LA ESCUELA PREESCOLAR:�
Aplicando las investigaciones del neurodesarrollo en los ambientes
de la ni�ez temprana�
Jane M. Healy, Ph.D.�
���������� Todav�a estamos lejos de una comprensi�n completa
sobre como el cerebro humano se desarrolla y funciona.� A�n
as� las investigaciones que se llevan a cabo en las neurociencias
ofrecen claras direcciones sobre la manera en que se desarrollan
a lo largo de los primeros a�os las mentes de los ni�os, sus
emociones, y sus habilidades personales y del aprendizaje. Una
revisi�n de los principios generales que emergen de esta investigaci�n
nos ayuda a construir un marco humano y eficaz a medida que
planificamos los escenarios educativos para los ni�os peque�os.��
Es m�s, estos principios ofrecen pautas claras a los padres
para ayudar a sus ni�os a comenzar con una buena arrancada en
el� aprendizaje -y en la vida.
Debe tenerse en cuenta una importante advertencia en todo intento
de aplicar las neurociencias a las situaciones pr�cticas de
la vida: Nada en la investigaci�n ha sugerido� una violaci�n
del sentido com�n� o una ruptura antinatural de las actividades
normales, el juego, y la socializaci�n del ni�o en crecimiento.�
Las interpretaciones que persiguen "presionar" a los
ni�os para adquirir las habilidades de manera impropia desde
el punto de vista del desarrollo (denominado a veces como "Superbabying")
son francamente err�neas y potencialmente da�inas. Igualmente,
los reclamos de los anuncios comerciales que reclutan a la neurociencia
para vender las tecnolog�as electr�nicas como v�a para hacer
a los ni�os m�s "inteligentes", carecen tanto de ciencia
como de sentido com�n.�� Las investigaciones en los per�odos
llamados "cr�ticos" o "sensibles" del desarrollo
neuronal se han usado recientemente para justificar los curr�culos
que presionan el aprendizaje abstracto (por ejemplo, descifrar
las palabras mientras se lee) antes de que el ni�o tenga la
madurez o el inter�s de dominar la habilidad competentemente
y alegremente.� Claramente, uno debe proceder con� cautela bien
documentada cuando abordamos el desaf�o cr�tico de suministrar�
el mejor inicio posible a� todos nuestros ni�os.�
����������� Mi presentaci�n se centra en diapositivas que ilustran
principios del desarrollo del cerebro. En este documento tendr�
que limitarme a explicar cinco principios generales sobre el
cerebro y el aprendizaje que han surgido de las investigaciones
de las neurociencias.� Ellos son a la vez robustos y �tiles
como un buen comienzo a la hora de penetrar los misterios del
crecimiento mental.�� Ellos son:��
(1) El concepto de neuroplasticidad, o el cambio constante
del cerebro y su adaptaci�n a los est�mulos medioambientales.���
(2) Los per�odos cr�ticos o sensibles y la necesidad de diferentes
tipos de est�mulos para edades diferentes.�
(3) La importancia del llamado "cerebro emocional",
las� conexiones subcorticales, y el efecto de los mensajeros
qu�micos (neurotransmisores.)�
(4) La b�squeda del cerebro de patrones y significados a trav�s
de la experiencia.���
(5) El papel del� lenguaje en el desarrollo de la inteligencia,
el aprendizaje, y las habilidades ejecutivas.��
Examinar�, tambi�n, algunas de las influencias en la cultura
contempor�nea que tienen� un impacto particular en los ni�os
peque�os. A lo largo de la presentaci�n har� �recomendaciones
para un acercamiento al desarrollo tanto para los padres como
para los ni�os.�
(1). Neuroplasticidad: El cerebro es conformado� por una
combinaci�n de factores gen�ticos y medioambientales.��
����������� Antes del nacimiento, el cerebro se desarrolla
r�pidamente; �ste es un per�odo cr�tico para la arquitectura
b�sica del cerebro y los fundamentos de su futuro potencial.�
El programa por el cual las c�lulas nerviosas, o "neuronas",
se conforman entre s�, est� determinado principalmente por un
programa gen�tico, pero puede ser alterado, tambi�n, por� "insultos"
medioambientales como lo son el abuso de alguna sustancia, ciertas
enfermedades, o toxinas en el entorno de la madre.� Hay que
enfatizar en la importancia de una buena� nutrici�n,� educaci�n
pre-natal y cuidados por las madres de nuestra pr�xima generaci�n
de ciudadanos. El efecto exacto de las influencias prenatales
puede variar, en dependencia de qu� sistemas del cerebro se
est�n desarrollando concurrentemente.��
(Ilustraciones: el cerebro prenatal)�
La nutrici�n es importante en cada etapa del desarrollo del
cerebro, y la malnutrici�n aguda antes o despu�s del nacimiento
se ha asociado con la reducci�n del volumen de la materia blanca
("mielina") que facilita la "conectividad"
del cerebro.� Una inmensa red de conexiones se desarrolla gradualmente
durante la ni�ez y la adolescencia.� Tanto la maduraci�n como
la experiencia impulsan a las miles de millones de neuronas
del cerebro a formar v�nculos que transmiten los mensajes de
c�lula a c�lula.� Con el uso repetido, estas conexiones se vuelven
m�s abundantes y fuertes, conformando el basamento de toda una
vida de inteligencia.���
(Ilustraciones: la neurona y su desarrollo; la sinapsis)��
Al nacer, el cerebro realmente contiene un exceso de neuronas
y conexiones potenciales ("sinapsis"). Inmediatamente
despu�s del nacimiento, un proceso llamado� "poda neuronal"
empieza a eliminar las conexiones en� exceso para aumentar la
eficacia del cerebro, as� como fortalecer aquellas conexiones
que son usadas.� En los casos de la suspensi�n severa de un
est�mulo de entrada, como la falta de audici�n o de estimulaci�n
visual, las redes subyacentes de c�lulas� pueden no desarrollarse
o da�arse.� Por ello se recomienda que el lactate experimente
una amplia variedad de est�mulos� interesantes.� Esto no implica,
sin embargo, cargar excesivamente al cerebro infantil con un
exceso de "enriquecimiento" o "estimulaci�n;
"� los cerebros j�venes necesitan de un ritmo tranquilo,�
y ciertamente� no crecen� en una atm�sfera fren�tica o cargada
de ansiedad y presi�n.� La mayor�a� necesita tener sentido de
la seguridad, definido �ste como la satisfacci�n prontamente
de sus necesidades, el contacto f�sico amoroso y c�lido, y el
cuidado sensible a lo largo de los primeros a�os de la ni�ez.��
Esto �ltimo, de hecho, ha sido asociado con una dram�tica mejor�a
en los resultados de las habilidades intelectuales y personales.�
Ense�ar a los padres y cuidadores infantiles para responder
apropiadamente - f�sica, emocional, e intelectualmente - es
uno de los� mayores regalos que� podemos ofrecerles a los ni�os
peque�os.���
����������� El cerebro humano est� programado para buscar el
desaf�o, y los lactantes y parvulitos probablemente son llevados
a� actividades disponibles, que son apropiadas para el cerebro
a cualquier edad.� Por ejemplo, es f�til intentar y "ense�ar"
a un ni�o de seis meses de nacido para que camine, considerando
que cuando le llegue el tiempo preciso para hacerlo, �va a ser
dif�cil detenerlo!� De la misma manera, los ni�os normalmente
son “llevados” a� comunicarse, no s�lo con palabras,
sino tambi�n con el gesto y la expresi�n facial.� Ellos necesitan
a los adultos, que conocen c�mo observar y responder sensiblemente
a cada necesidad surgida.���
Yo creo que los medios de comunicaci�n electr�nicos, como la
televisi�n o los software de juegos de computadora, est�n entre
las pocas cosas que pueden distraer al peque�o cerebro de sus
tareas cr�ticas de desarrollo.� Estos programas est�n hechos�
literalmente para� "robar" la atenci�n del ni�o, lo
que podr�a apuntar al hecho de que la cantidad de tiempo expuesto
ante la televisi�n a edades tempranas se correlaciona con los
s�ntomas del trastorno del d�ficit de� atenci�n� en los a�os
elementales.� La Academia Americana de Pediatr�a ha recomendado
cero tiempo ante la pantalla para ni�os menores de los
dos a�os de edad y l�mites estrictos despu�s de ese tiempo,
tanto en la cantidad de tiempo, como en el contenido de los
programas vistos.��
Para abreviar, el cerebro del ni�o realmente se forma a s�
mismo a trav�s de las respuestas a una amplia variedad de est�mulos,
a la actividad f�sica, al juego social creativo, al juego manipulativo,
a la adquisici�n del lenguaje,� y otros desaf�os mentales.��
No debemos permitir a los padres y� educadores olvidar de que
el juego es, hasta donde le compete al� cerebro, el trabajo
m�s importante del ni�o.� De hecho, a lo largo de la vida humana,
un cerebro sano puede continuar "jugando" con nuevas
ideas y responder a nuevos desaf�os forjando nuevas conexiones
entre las neuronas.�� La continuada habilidad para jugar de�
esa forma, constituye una caracter�stica que define a los adultos
muy exitosos y creativos.��
(2) El cerebro tiene necesidades diferentes en las distintas
etapas del desarrollo�
En general, la maduraci�n o la mielinizaci�n ocurre desde la
parte basal trasera de la corteza hacia la parte frontal superior.���
(Ilustraciones: la corteza)�
As�, las �reas sensoriales y motoras se hayan en un r�pido
brote de desarrollo que empieza con el� nacimiento, y el refinamiento
de estos sistemas contin�a a lo largo de los a�os preescolares.�
Entre la edad de cinco a siete a�os ocurre un desplazamiento,
cuando las �reas sensoriales refinan su habilidad para integrar
los est�mulos de entrada dentro de y entre los sentidos -- en�
"�reas de asociaci�n" m�s altas.� Al mismo tiempo,
un brote acelerado de desarrollo empieza con el crecimiento
de la corteza prefrontal, el "sistema ejecutivo" del
cerebro.� Nuevos estadios de desarrollo contin�an a lo largo
de la adolescencia y probablemente incluso hasta alrededor de
los treinta a�os de edad.�
Como cualquier maestro puede atestiguar, cada individuo tiene
su propio ritmo y patr�n para este desarrollo.� Muchos de los
ni�os brillantes son "retrasados" cuyo ritmo es un
poco m�s lento que el de otros; una implicaci�n cr�tica para
los educadores es resistirse a una mentalidad de "un mismo
rasero para todos" en el curr�culo, las pruebas de comprobaci�n,
o las expectativas.�� De igual forma, cada cerebro humano tiene
un conjunto� �nico� de talentos� fuertes y� d�biles, que describimos
como un "estilo de aprendizaje."� A los padres se
le debe ayudar a que entiendan que los ni�os necesitan apoyo
y� expectativas apropiadas no importa su ritmo de desarrollo
o el �perfil individual de las habilidades.� La maleabilidad
del cerebro es tal que incluso una "debilidad" clara
a menudo puede ser ayudada considerablemente o incluso superarse
completamente mediante una ense�anza sensible y apropiada.
La investigaci�n actual, de hecho, sugiere que los "per�odos
sensitivos" para la mayor�a de las formas de aprendizaje
humanas tienen ventanas mucho� m�s amplias de lo se ha cre�do.�
As�, es importante, no importa lo que haya pasado antes - o
lo que� haya fallado - que nunca nos rindamos con cualquier
ni�o.
En resumen:� Tanto el desarrollo del cerebro como el aprendizaje
provienen, en primer lugar de las experiencias sensorio-motoras
concretas, la manipulaci�n del ambiente f�sico y social,
y el inicio� del desarrollo del lenguaje (la mirada del ojo,
el gesto, la expresi�n facial, el juego de voltearse, las vocalizaciones
tempranas). A medida que avanzan los a�os preescolares, las
habilidades motoras, el dominio del lenguaje, el creciente�
autodominio, la atenci�n, y la autoexperiencia como un poderoso�
aprendiz conforman la base para el aprendizaje acad�mico.� El
aprendizaje simb�lico se expresa a trav�s del lenguaje
y de la habilidad de pensar� o dibujar algo que no est� presente
en el ambiente f�sico inmediato.� Por ejemplo,� las habilidades
b�sicas para la lectura se construyen en la propia experiencia
simb�lica del ni�o con los sonidos y las secuencias del lenguaje
oral, y s�lo despu�s con los s�mbolos m�s abstractos� de la
palabra escrita.� Las� habilidades de la comprensi�n� y la escritura
son dominadas a trav�s de la experiencia� en la construcci�n
de� conceptos con los objetos y eventos, de las discriminaciones
visuales (por ejemplo, igual / diferente), del lenguaje oral,
las historias, las rimas, los ritmos. Los conceptos matem�ticos
crecen de la manipulaci�n pr�ctica de objetos concretos (mayor
/ menor, m�s / menos,� causa / efecto) y los juegos (por ejemplo
"mueve el marcador� 5 espacios adelante".) Una vez
m�s, los padres deben saber que� tales actividades "infantiles"
de� juego, realmente son la base m�s fuerte para el dominio
temprano de las matem�ticas.� M�s tarde, el aprendizaje abstracto
contin�a dependiendo de la base concreta y simb�lica fundada
en la ni�ez temprana.� Los adultos proporcionan el andamiaje�
para este crecimiento por medio de� la conversaci�n, las actividades
familiares, y mediante la continua crianza� f�sica y emocional.��
(Ilustraciones:� construyendo bloques de pensamientos)�
Alg�n tiempo despu�s de la edad� de cinco a�os, para la mayor�a
de los jovenzuelos, llega el momento para la escritura de los
s�mbolos, tales como las letras del alfabeto y los n�meros.�
Si la "disposici�n" del cerebro� ha sido preparada
tanto por el desarrollo neural, como por el tipo apropiado de
experiencias, estas habilidades deben dominarse con relativa
facilidad� y placer.� En un mundo ideal, se notar�n las dificultades
y se dirigir�n con una instrucci�n especial antes de que el
pavoroso t�rmino de� "trastornos del aprendizaje"
entre en escena.� �”El diagn�stico por el fracaso"
es un sustituto devastador para la pedagog�a temprana apropiada!�
La maduraci�n gradual y el ejercicio del� sistema prefrontal
ejecutivo permite finalmente el pensamiento formal, abstracto
y lleva al �xito en la educaci�n de nivel superior.� Junto con
las habilidades acad�micas, sin embargo, este sistema media
tambi�n con los "h�bitos personales de la mente" como
la atenci�n, la motivaci�n intr�nseca, la planificaci�n, el
seguimiento de metas, y las interacciones sociales exitosas.
Las edades tempranas conforman el fundamento para estas habilidades,
a medida que los adultos las van modelando y proporcionan un
ambiente bien regulado para el ni�o, con reglas consistentes,
consecuencias, y expectativas realistas .��� Al mismo tiempo,
los adultos no s�lo estimulan el desarrollo de la creatividad
y el desarrollo mental� proporcionando� actividades y experiencias
enriquecedoras con las artes, sino tambi�n por la aceptaci�n
de las ideas y creaciones espont�neas del ni�o.� Los ni�os que
son aut�nticamente respetados� tienen una mucho mejor oportunidad
para realizar el potencial nativo que poseen.���
3. La Importancia del "Cerebro Emocional", las
conexiones� subcorticales, y los neurotransmisores.
Hist�ricamente, la educaci�n se ha enfocado casi exclusivamente
en el desarrollo mental y la adquisici�n de las habilidades
acad�micas.� No obstante, las ciencias del cerebro confirman
que la corteza - o el "cerebro pensante"-� comprende
s�lo una parte de un sistema complejo.�� Es hora de que la pol�tica
educativa tome en cuenta al ni�o completo, que no s�lo posee
un intelecto, sino tambi�n poderosos impulsos emocionales y
necesidades.� Toda la actividad intelectual involucra al denominado
"cerebro emocional" o sistema l�mbico, un�
conjunto de �rganos que est�n debajo de la corteza.� Son cr�ticas
tambi�n, muchas �reas� subcorticales ubicadas profundamente�
en el cerebro.� �stas controlan funciones corporales b�sicas
y respuestas instintivas como la de "luchar o volar",
pero tambi�n proporcionan el "jugo" que habilita las
conexiones para un funcionamiento intelectual� m�s avanzado.���
�Hace varias d�cadas, el Dr. Paul MacLean propuso que estos
tres tipos de funciones representan un "cerebro tri�nico”��
(Ilustraciones:� el "cerebro tri�nico”)�
Seg�n la teor�a de MacLean, los centros subcorticales y� emocionales
act�an un poco como un interruptor de "encendido - apagado"
para el cerebro del pensamiento (la corteza), ya que las necesidades
b�sicas deben satisfacerse� antes de que la actividad intelectual
avanzada se haga necesaria o valga la pena.� As�, si un ni�o
est� asustado severamente o� emocionalmente estresado, el aprendizaje
acad�mico puede ser muy dif�cil, a medida que el cerebro y el
cuerpo se esfuerzan en lidiar� con esta fuente de estr�s mucho
m�s potente.� Mientras que la conceptualizaci�n de MacLean es�
considerablemente simple a la luz de la investigaci�n de hoy,
los estudios actuales confirman su autenticidad b�sica y su
utilidad.
La investigaci�n actual nos muestra arreglos complejos de lazos
de retroalimentaci�n hacia delante o hacia atr�s que se extienden
de arriba y de abajo entre la corteza, los �rganos l�mbicos,
y los centros reflexivos m�s bajos en la base del cerebro, incluyendo
el cerebelo.��
(Ilustraciones: lazos de atenci�n)��
Estas redes est�n involucradas en todas las actividades mentales,
un ejemplo claro de la imposibilidad de separar la cognici�n
y la emoci�n.� Es importante� notar que hay muchos m�s conexiones
que corren hacia abajo desde la corteza, que hacia arriba desde
los centros m�s bajos, sugiriendo la existencia de un proceso
de desarrollo por el cual� el cerebro humano aprende gradualmente
a poner a la corteza� "m�s a cargo"� de las conductas
impulsivas.� Indudablemente, los ni�os que han tenido experiencias
repetidas en las que� aprenden a ejercer este control tienen
una mejor oportunidad de practicar y por tanto fortalecer estas
funciones.�� Algunos individuos parecen tener� sistemas de atenci�n
m�s o menos efectivos al nacer, �pero la plasticidad del cerebro
sugiere que un ambiente bien regulado, f�sicamente sano y apoyador
con modelos de conducta apropiados debe ayudar a fortalecer
las� funciones de control� de cualquier ni�o.��
El funcionamiento del cerebro se habilita por numerosas sustancias
qu�micas que circulan en su interior,� particularmente en las
sinapsis.� Estas sustancias, denominadas neurotransmisores,
neuromoduladores, neurohormonas, o p�ptidos facilitan la
transmisi�n de mensajes a trav�s de las inmensas redes del cerebro,
compuestas por miles de millones de neuronas.�� Ellas tambi�n
son poderosos moduladores del estado emocional; una escasez
del neurotransmisor serotonina, por ejemplo, se ha asociado
a la depresi�n, y los medicamentos utilizados para tratar este
estado regulan el equilibrio de la serotonina del cerebro.�
Igualmente, el neurotransmisor dopamina se asocia a muchos casos
de desorden de la atenci�n, y se piensa que la droga ritalina
act�a sobre este sistema para aumentar la capacidad de atenci�n.�
Es bien interesante que algunos estudios han sugerido que ciertos
h�bitos conductuales (por ejemplo, los juegos del video excitantes)
o las terapias (por ejemplo, la terapia cognoscitivo-conductual)
tambi�n pueden afectar el equilibrio� de estos neurotransmisores
en los adultos, dejando abierta la pregunta acerca de cu�nto
de los "h�bitos"� de regulaci�n de los neurotransmisores
del cerebro son innatos, y cu�nto se aprende de las experiencias
medioambientales repetidas.� El estudio del curso de desarrollo
de la qu�mica del cerebro apenas est� en su infancia, significativamente
detr�s de nuestra comprensi�n de c�mo ocurre su cambio estructural
a lo largo de la vida.� Esta nueva �rea de investigaci�n ciertamente
presenta un conjunto importante y provocativo de desaf�os.�
Hasta que ellos no se desenreden,� nunca podremos analizar las
dis�miles influencias de los genes y los distintos ambientes
en el desempe�o de los de ni�os.�
4. El Cerebro Humano est� programado para buscar modelos
de significado en la experiencia�
�C�mo es posible que un ni�o de tres a�os de edad ya ha dominado
el sistema� b�sico y las reglas gramaticales de su lenguaje
sin siquiera� haber recibido alguna instrucci�n formal?� El
cerebro es un organismo de b�squeda del significado, e incluso
un lactante de ocho meses� ha empezado ya a inducir, de los
innumerables ejemplos diarios,� los modelos abstractos de los
sonidos del lenguaje y generaliza el significado de las expresiones
faciales de sus diferentes cuidadores.� Durante los primeros
a�os del ni�o se dominan complejos sistemas de reglas,� con
un esfuerzo evidentemente peque�o (como hablar en plural, c�mo
identificar los tiempos, etc.) �Los investigadores cognoscitivos
han concluido que� tal aprendizaje tiene lugar de un proceso
de ver y buscar patrones en la experiencia diaria; el ni�o que
se desarrolla normalmente es impelido a formar categor�as e
inducir las relaciones.� Algunos creen que una dificultad fundamental
en el autismo es la incapacidad para relacionar experiencias
separadas y aisladas en un tal conjunto significantemente modelado.�
As� el ambiente del ni�o autista se procesa en una serie� de
confusos pedazos individuales que, por supuesto, carecen de
sentido o comprensi�n.
Muchas partes del cerebro son reclutadas en ese inmenso esfuerzo
para ganar la comprensi�n, y para el ni�o peque�o la integridad
de los sistemas sensoriales y los enlaces neuronales entre ellos
son cr�ticos para este proceso.� He aqu�� otra raz�n por la
cual el aprendizaje temprano eficaz y la ense�anza deben proceder
de la base del propio inter�s y comprensi�n del ni�o,� en un
formato real y pr�ctico. El cerebro es capaz de memorizar� datos
sin sentido (como recitar el alfabeto, por ejemplo, por un ni�o
muy peque�o), pero ello es una forma relativamente baja de cognici�n
comparada con la comprensi�n del significado de las palabras,
o representar objetos o ideas en� palabras aunque estos no est�n
presentes en el ambiente inmediato.� A prop�sito, aqu� yace
el problema� de la mayor�a de los programas de aprendizaje por
computadoras que� tan �vidamente se� est�n vendiendo de puerta
en puerta� en los Estados Unidos; los ni�os aprenden a repetir
y recitar, para deleite de sus padres, pero, sin entender el
ejercicio no s�lo es f�til a la larga, sino tambi�n que� roba
un valioso tiempo a las actividades importantes y apropiadas
seg�n la edad, que forman el fundamento de las habilidades del
pensamiento de mayor nivel.� No queremos criar a� ni�os como
el de� 5 a�os de edad que lleg� de la escuela una tarde y su
madre le pregunt�, "�Qu� aprendiste� en la escuela hoy?"�
Con un suspiro, �l respondi�, "Bueno, aprend� que cinco
m�s tres son ocho.� �Mam�, que quiere decir ocho?"�
5. El cerebro necesita al lenguaje tanto para� el desarrollo
acad�mico como para el desarrollo personal�
Es de conocimiento com�n que el desarrollo del lenguaje es
importante para que los ni�os� aprendan a comunicarse, leer�
y escribir.� Generalmente no se entiende que el lenguaje tambi�n
representa una piedra angular para el desarrollo de habilidades
personales como la atenci�n, la motivaci�n intr�nseca, la planificaci�n,
la organizaci�n, la autodisciplina, el seguimiento de metas,
y la relaci�n social.� Estas habilidades son normalmente asociadas
con la corteza prefrontal, el llamado "cerebro ejecutivo"�
que� como se describi� anteriormente que tiene fuertes lazos
conectados a los centros m�s bajos.�� He afirmado en el pasado
-- y contin�o haci�ndolo, -- que este sistema ejecutivo pronto
ser� cambiado en nuestra cultura saturada de medios de comunicaci�n
visuales d�nde a muchos padres les faltan la comprensi�n y habilidad
para apoyar� el proceso de desarrollo del lenguaje y la atenci�n
en sus ni�os. De hecho, en el presente, el t�rmino "desorden
de la funci�n ejecutiva" no s�lo ha entrado en la corriente
principal del� diagn�stico de los trastornos del aprendizaje,
sino que parece estar afectando de una manera dram�ticamente
creciente a� jovenzuelos cada a�o, por lo menos en los Estados
Unidos.���
Esta categor�a, claro est�, incluye la pol�mica "epidemia"�
del� trastorno del d�ficit de atenci�n (hiperactividad) (TDAH)
qu� apunta� por grandes cantidades de� ni�os que reciben medicamentos�
psicotr�picos.
Un mecanismo por el cual se atan estrechamente el lenguaje
y las habilidades ejecutivas parece ser el� proceso de desarrollo
del� "lenguaje� interior"� o "hablar para s�.
"� Este talento instintivo crece en cuanto el lactante
empieza a calmarse a s� mismo con el� balbuceo,� contin�a a
medida que el p�rvulo intenta regular su propia conducta hablando
en voz alta a s� mismo(“El socket de la luz. �No, no!"�
"Este va aqu�……. "), y alcanza la fruici�n
a la edad de los siete a�os (o despu�s) a medida que interioriza
el lenguaje� como un adjunto natural para la soluci�n de los
problemas, la conducta social, la planificaci�n� o la auto supervisi�n.��
Los estudios han indicado que los ni�os con trastornos en la
atenci�n o� la conducta no tienden a emplear el lenguaje interno
de esta manera; algunas terapias conductuales se basan en intentos
para entrenar esta facilidad.
As�, los beneficios obvios de desarrollo del lenguaje para
los talentos ling��sticos del cerebro humano son complementados
por estos procesos ejecutivos involucrados.� Es posible que�
el acto de traducir el pensamiento en palabras inevitablemente
recluta las �reas de la corteza prefrontal, que responde a su
vez con el desarrollo de habilidades a�n m�s refinadas, a medida
que� estas son adquiridas y practicadas.
�Claramente que un escenario de aprendizaje para un ni�o peque�o
no debe ser un lugar tranquilo!� Si privamos a un ni�o peque�o
de la oportunidad - de� hecho, de la necesidad - de hablar consigo
mismo a alg�n nivel sobre lo que est� comprometido, colocamos
un cortocircuito en la ruta hacia� funciones cognoscitivas superiores.
Los estudios en padres de grupos socio-econ�micos diferentes
han mostrado que muchos padres de los m�s bajos SES tienden
a valorar a los ni�os callados y de buenas maneras por encima
aquellos que son curiosos, cuestionadotes y habladores (y algunas
veces molestadores). De hecho, esa diferencia en la forma de
criar a los ni�os ha sido se�alada como una explicaci�n parcial
para las disparidades persistentes en el rendimiento escolar
a edades� tempranas� entre los ni�os de clase� media y baja.�
Los educadores de los padres y los cuidadores de ni�os de edades�
tempranas debieran tomar nota de ello.
El hecho simple que salta de toda la investigaci�n es que el
cerebro que se desarrolla� -a cualquier� edad -- es aquel que
hace preguntas, que busca activamente el significado de las
cosas, y es lo suficientemente afortunado para disponer de situaciones
abiertas donde pueda� jugar con los objetos y las ideas.�� Este
es el clima intelectual que� debemos animar para los ni�os peque�os
del siglo XXI, que enfrentar�n una miriada de nuevas preguntas
nunca hechas antes, retos no so�ados a�n hoy d�a, y un mundo
lleno de� promesas y peligro.�� El resultado - incluyendo el
futuro de la vida humana en este planeta - depende en lo que
nosotros - como padres y maestros podemos aprender o no a entender,
respetar, y honrar las raras y preciosas cualidades de la mente
del ni�o peque�o.