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Resumen de Ponencia
Ponencia
 

TRAYENDO EL CEREBRO A LA ESCUELA PREESCOLAR:�

Aplicando las investigaciones del neurodesarrollo en los ambientes de la ni�ez temprana�

Jane M. Healy, Ph.D.�

���������� Todav�a estamos lejos de una comprensi�n completa sobre como el cerebro humano se desarrolla y funciona.� A�n as� las investigaciones que se llevan a cabo en las neurociencias ofrecen claras direcciones sobre la manera en que se desarrollan a lo largo de los primeros a�os las mentes de los ni�os, sus emociones, y sus habilidades personales y del aprendizaje. Una revisi�n de los principios generales que emergen de esta investigaci�n nos ayuda a construir un marco humano y eficaz a medida que planificamos los escenarios educativos para los ni�os peque�os.�� Es m�s, estos principios ofrecen pautas claras a los padres para ayudar a sus ni�os a comenzar con una buena arrancada en el� aprendizaje -y en la vida.

Debe tenerse en cuenta una importante advertencia en todo intento de aplicar las neurociencias a las situaciones pr�cticas de la vida: Nada en la investigaci�n ha sugerido� una violaci�n del sentido com�n� o una ruptura antinatural de las actividades normales, el juego, y la socializaci�n del ni�o en crecimiento.� Las interpretaciones que persiguen "presionar" a los ni�os para adquirir las habilidades de manera impropia desde el punto de vista del desarrollo (denominado a veces como "Superbabying") son francamente err�neas y potencialmente da�inas. Igualmente, los reclamos de los anuncios comerciales que reclutan a la neurociencia para vender las tecnolog�as electr�nicas como v�a para hacer a los ni�os m�s "inteligentes", carecen tanto de ciencia como de sentido com�n.�� Las investigaciones en los per�odos llamados "cr�ticos" o "sensibles" del desarrollo neuronal se han usado recientemente para justificar los curr�culos que presionan el aprendizaje abstracto (por ejemplo, descifrar las palabras mientras se lee) antes de que el ni�o tenga la madurez o el inter�s de dominar la habilidad competentemente y alegremente.� Claramente, uno debe proceder con� cautela bien documentada cuando abordamos el desaf�o cr�tico de suministrar� el mejor inicio posible a� todos nuestros ni�os.�

����������� Mi presentaci�n se centra en diapositivas que ilustran principios del desarrollo del cerebro. En este documento tendr� que limitarme a explicar cinco principios generales sobre el cerebro y el aprendizaje que han surgido de las investigaciones de las neurociencias.� Ellos son a la vez robustos y �tiles como un buen comienzo a la hora de penetrar los misterios del crecimiento mental.�� Ellos son:��

(1) El concepto de neuroplasticidad, o el cambio constante del cerebro y su adaptaci�n a los est�mulos medioambientales.���

(2) Los per�odos cr�ticos o sensibles y la necesidad de diferentes tipos de est�mulos para edades diferentes.�

(3) La importancia del llamado "cerebro emocional", las� conexiones subcorticales, y el efecto de los mensajeros qu�micos (neurotransmisores.)�

(4) La b�squeda del cerebro de patrones y significados a trav�s de la experiencia.���

(5) El papel del� lenguaje en el desarrollo de la inteligencia, el aprendizaje, y las habilidades ejecutivas.��

Examinar�, tambi�n, algunas de las influencias en la cultura contempor�nea que tienen� un impacto particular en los ni�os peque�os. A lo largo de la presentaci�n har� �recomendaciones para un acercamiento al desarrollo tanto para los padres como para los ni�os.�

(1). Neuroplasticidad: El cerebro es conformado� por una combinaci�n de factores gen�ticos y medioambientales.��

����������� Antes del nacimiento, el cerebro se desarrolla r�pidamente; �ste es un per�odo cr�tico para la arquitectura b�sica del cerebro y los fundamentos de su futuro potencial.� El programa por el cual las c�lulas nerviosas, o "neuronas", se conforman entre s�, est� determinado principalmente por un programa gen�tico, pero puede ser alterado, tambi�n, por� "insultos" medioambientales como lo son el abuso de alguna sustancia, ciertas enfermedades, o toxinas en el entorno de la madre.� Hay que enfatizar en la importancia de una buena� nutrici�n,� educaci�n pre-natal y cuidados por las madres de nuestra pr�xima generaci�n de ciudadanos. El efecto exacto de las influencias prenatales puede variar, en dependencia de qu� sistemas del cerebro se est�n desarrollando concurrentemente.��

(Ilustraciones: el cerebro prenatal)�

La nutrici�n es importante en cada etapa del desarrollo del cerebro, y la malnutrici�n aguda antes o despu�s del nacimiento se ha asociado con la reducci�n del volumen de la materia blanca ("mielina") que facilita la "conectividad" del cerebro.� Una inmensa red de conexiones se desarrolla gradualmente durante la ni�ez y la adolescencia.� Tanto la maduraci�n como la experiencia impulsan a las miles de millones de neuronas del cerebro a formar v�nculos que transmiten los mensajes de c�lula a c�lula.� Con el uso repetido, estas conexiones se vuelven m�s abundantes y fuertes, conformando el basamento de toda una vida de inteligencia.���

(Ilustraciones: la neurona y su desarrollo; la sinapsis)��

Al nacer, el cerebro realmente contiene un exceso de neuronas y conexiones potenciales ("sinapsis"). Inmediatamente despu�s del nacimiento, un proceso llamado� "poda neuronal" empieza a eliminar las conexiones en� exceso para aumentar la eficacia del cerebro, as� como fortalecer aquellas conexiones que son usadas.� En los casos de la suspensi�n severa de un est�mulo de entrada, como la falta de audici�n o de estimulaci�n visual, las redes subyacentes de c�lulas� pueden no desarrollarse o da�arse.� Por ello se recomienda que el lactate experimente una amplia variedad de est�mulos� interesantes.� Esto no implica, sin embargo, cargar excesivamente al cerebro infantil con un exceso de "enriquecimiento" o "estimulaci�n; "� los cerebros j�venes necesitan de un ritmo tranquilo,� y ciertamente� no crecen� en una atm�sfera fren�tica o cargada de ansiedad y presi�n.� La mayor�a� necesita tener sentido de la seguridad, definido �ste como la satisfacci�n prontamente de sus necesidades, el contacto f�sico amoroso y c�lido, y el cuidado sensible a lo largo de los primeros a�os de la ni�ez.�� Esto �ltimo, de hecho, ha sido asociado con una dram�tica mejor�a en los resultados de las habilidades intelectuales y personales.� Ense�ar a los padres y cuidadores infantiles para responder apropiadamente - f�sica, emocional, e intelectualmente - es uno de los� mayores regalos que� podemos ofrecerles a los ni�os peque�os.���

����������� El cerebro humano est� programado para buscar el desaf�o, y los lactantes y parvulitos probablemente son llevados a� actividades disponibles, que son apropiadas para el cerebro a cualquier edad.� Por ejemplo, es f�til intentar y "ense�ar" a un ni�o de seis meses de nacido para que camine, considerando que cuando le llegue el tiempo preciso para hacerlo, �va a ser dif�cil detenerlo!� De la misma manera, los ni�os normalmente son “llevados” a� comunicarse, no s�lo con palabras, sino tambi�n con el gesto y la expresi�n facial.� Ellos necesitan a los adultos, que conocen c�mo observar y responder sensiblemente a cada necesidad surgida.���

Yo creo que los medios de comunicaci�n electr�nicos, como la televisi�n o los software de juegos de computadora, est�n entre las pocas cosas que pueden distraer al peque�o cerebro de sus tareas cr�ticas de desarrollo.� Estos programas est�n hechos� literalmente para� "robar" la atenci�n del ni�o, lo que podr�a apuntar al hecho de que la cantidad de tiempo expuesto ante la televisi�n a edades tempranas se correlaciona con los s�ntomas del trastorno del d�ficit de� atenci�n� en los a�os elementales.� La Academia Americana de Pediatr�a ha recomendado cero tiempo ante la pantalla para ni�os menores de los dos a�os de edad y l�mites estrictos despu�s de ese tiempo, tanto en la cantidad de tiempo, como en el contenido de los programas vistos.��

Para abreviar, el cerebro del ni�o realmente se forma a s� mismo a trav�s de las respuestas a una amplia variedad de est�mulos, a la actividad f�sica, al juego social creativo, al juego manipulativo, a la adquisici�n del lenguaje,� y otros desaf�os mentales.�� No debemos permitir a los padres y� educadores olvidar de que el juego es, hasta donde le compete al� cerebro, el trabajo m�s importante del ni�o.� De hecho, a lo largo de la vida humana, un cerebro sano puede continuar "jugando" con nuevas ideas y responder a nuevos desaf�os forjando nuevas conexiones entre las neuronas.�� La continuada habilidad para jugar de� esa forma, constituye una caracter�stica que define a los adultos muy exitosos y creativos.��

(2) El cerebro tiene necesidades diferentes en las distintas etapas del desarrollo�

En general, la maduraci�n o la mielinizaci�n ocurre desde la parte basal trasera de la corteza hacia la parte frontal superior.���

(Ilustraciones: la corteza)�

As�, las �reas sensoriales y motoras se hayan en un r�pido brote de desarrollo que empieza con el� nacimiento, y el refinamiento de estos sistemas contin�a a lo largo de los a�os preescolares.� Entre la edad de cinco a siete a�os ocurre un desplazamiento, cuando las �reas sensoriales refinan su habilidad para integrar los est�mulos de entrada dentro de y entre los sentidos -- en� "�reas de asociaci�n" m�s altas.� Al mismo tiempo, un brote acelerado de desarrollo empieza con el crecimiento de la corteza prefrontal, el "sistema ejecutivo" del cerebro.� Nuevos estadios de desarrollo contin�an a lo largo de la adolescencia y probablemente incluso hasta alrededor de los treinta a�os de edad.�

Como cualquier maestro puede atestiguar, cada individuo tiene su propio ritmo y patr�n para este desarrollo.� Muchos de los ni�os brillantes son "retrasados" cuyo ritmo es un poco m�s lento que el de otros; una implicaci�n cr�tica para los educadores es resistirse a una mentalidad de "un mismo rasero para todos" en el curr�culo, las pruebas de comprobaci�n, o las expectativas.�� De igual forma, cada cerebro humano tiene un conjunto� �nico� de talentos� fuertes y� d�biles, que describimos como un "estilo de aprendizaje."� A los padres se le debe ayudar a que entiendan que los ni�os necesitan apoyo y� expectativas apropiadas no importa su ritmo de desarrollo o el �perfil individual de las habilidades.� La maleabilidad del cerebro es tal que incluso una "debilidad" clara a menudo puede ser ayudada considerablemente o incluso superarse completamente mediante una ense�anza sensible y apropiada.

La investigaci�n actual, de hecho, sugiere que los "per�odos sensitivos" para la mayor�a de las formas de aprendizaje humanas tienen ventanas mucho� m�s amplias de lo se ha cre�do.� As�, es importante, no importa lo que haya pasado antes - o lo que� haya fallado - que nunca nos rindamos con cualquier ni�o.

En resumen:� Tanto el desarrollo del cerebro como el aprendizaje provienen, en primer lugar de las experiencias sensorio-motoras concretas, la manipulaci�n del ambiente f�sico y social, y el inicio� del desarrollo del lenguaje (la mirada del ojo, el gesto, la expresi�n facial, el juego de voltearse, las vocalizaciones tempranas). A medida que avanzan los a�os preescolares, las habilidades motoras, el dominio del lenguaje, el creciente� autodominio, la atenci�n, y la autoexperiencia como un poderoso� aprendiz conforman la base para el aprendizaje acad�mico.� El aprendizaje simb�lico se expresa a trav�s del lenguaje y de la habilidad de pensar� o dibujar algo que no est� presente en el ambiente f�sico inmediato.� Por ejemplo,� las habilidades b�sicas para la lectura se construyen en la propia experiencia simb�lica del ni�o con los sonidos y las secuencias del lenguaje oral, y s�lo despu�s con los s�mbolos m�s abstractos� de la palabra escrita.� Las� habilidades de la comprensi�n� y la escritura son dominadas a trav�s de la experiencia� en la construcci�n de� conceptos con los objetos y eventos, de las discriminaciones visuales (por ejemplo, igual / diferente), del lenguaje oral, las historias, las rimas, los ritmos. Los conceptos matem�ticos crecen de la manipulaci�n pr�ctica de objetos concretos (mayor / menor, m�s / menos,� causa / efecto) y los juegos (por ejemplo "mueve el marcador� 5 espacios adelante".) Una vez m�s, los padres deben saber que� tales actividades "infantiles" de� juego, realmente son la base m�s fuerte para el dominio temprano de las matem�ticas.� M�s tarde, el aprendizaje abstracto contin�a dependiendo de la base concreta y simb�lica fundada en la ni�ez temprana.� Los adultos proporcionan el andamiaje� para este crecimiento por medio de� la conversaci�n, las actividades familiares, y mediante la continua crianza� f�sica y emocional.��

(Ilustraciones:� construyendo bloques de pensamientos)�

Alg�n tiempo despu�s de la edad� de cinco a�os, para la mayor�a de los jovenzuelos, llega el momento para la escritura de los s�mbolos, tales como las letras del alfabeto y los n�meros.� Si la "disposici�n" del cerebro� ha sido preparada tanto por el desarrollo neural, como por el tipo apropiado de experiencias, estas habilidades deben dominarse con relativa facilidad� y placer.� En un mundo ideal, se notar�n las dificultades y se dirigir�n con una instrucci�n especial antes de que el pavoroso t�rmino de� "trastornos del aprendizaje" entre en escena.� �”El diagn�stico por el fracaso" es un sustituto devastador para la pedagog�a temprana apropiada!�

La maduraci�n gradual y el ejercicio del� sistema prefrontal ejecutivo permite finalmente el pensamiento formal, abstracto y lleva al �xito en la educaci�n de nivel superior.� Junto con las habilidades acad�micas, sin embargo, este sistema media tambi�n con los "h�bitos personales de la mente" como la atenci�n, la motivaci�n intr�nseca, la planificaci�n, el seguimiento de metas, y las interacciones sociales exitosas. Las edades tempranas conforman el fundamento para estas habilidades, a medida que los adultos las van modelando y proporcionan un ambiente bien regulado para el ni�o, con reglas consistentes, consecuencias, y expectativas realistas .��� Al mismo tiempo, los adultos no s�lo estimulan el desarrollo de la creatividad y el desarrollo mental� proporcionando� actividades y experiencias enriquecedoras con las artes, sino tambi�n por la aceptaci�n de las ideas y creaciones espont�neas del ni�o.� Los ni�os que son aut�nticamente respetados� tienen una mucho mejor oportunidad para realizar el potencial nativo que poseen.���

3. La Importancia del "Cerebro Emocional", las conexiones� subcorticales, y los neurotransmisores.

Hist�ricamente, la educaci�n se ha enfocado casi exclusivamente en el desarrollo mental y la adquisici�n de las habilidades acad�micas.� No obstante, las ciencias del cerebro confirman que la corteza - o el "cerebro pensante"-� comprende s�lo una parte de un sistema complejo.�� Es hora de que la pol�tica educativa tome en cuenta al ni�o completo, que no s�lo posee un intelecto, sino tambi�n poderosos impulsos emocionales y necesidades.� Toda la actividad intelectual involucra al denominado "cerebro emocional" o sistema l�mbico, un� conjunto de �rganos que est�n debajo de la corteza.� Son cr�ticas tambi�n, muchas �reas� subcorticales ubicadas profundamente� en el cerebro.� �stas controlan funciones corporales b�sicas y respuestas instintivas como la de "luchar o volar", pero tambi�n proporcionan el "jugo" que habilita las conexiones para un funcionamiento intelectual� m�s avanzado.���

�Hace varias d�cadas, el Dr. Paul MacLean propuso que estos tres tipos de funciones representan un "cerebro tri�nico”��

(Ilustraciones:� el "cerebro tri�nico”)�

Seg�n la teor�a de MacLean, los centros subcorticales y� emocionales act�an un poco como un interruptor de "encendido - apagado" para el cerebro del pensamiento (la corteza), ya que las necesidades b�sicas deben satisfacerse� antes de que la actividad intelectual avanzada se haga necesaria o valga la pena.� As�, si un ni�o est� asustado severamente o� emocionalmente estresado, el aprendizaje acad�mico puede ser muy dif�cil, a medida que el cerebro y el cuerpo se esfuerzan en lidiar� con esta fuente de estr�s mucho m�s potente.� Mientras que la conceptualizaci�n de MacLean es� considerablemente simple a la luz de la investigaci�n de hoy, los estudios actuales confirman su autenticidad b�sica y su utilidad.

La investigaci�n actual nos muestra arreglos complejos de lazos de retroalimentaci�n hacia delante o hacia atr�s que se extienden de arriba y de abajo entre la corteza, los �rganos l�mbicos, y los centros reflexivos m�s bajos en la base del cerebro, incluyendo el cerebelo.��

(Ilustraciones: lazos de atenci�n)��

Estas redes est�n involucradas en todas las actividades mentales, un ejemplo claro de la imposibilidad de separar la cognici�n y la emoci�n.� Es importante� notar que hay muchos m�s conexiones que corren hacia abajo desde la corteza, que hacia arriba desde los centros m�s bajos, sugiriendo la existencia de un proceso de desarrollo por el cual� el cerebro humano aprende gradualmente a poner a la corteza� "m�s a cargo"� de las conductas impulsivas.� Indudablemente, los ni�os que han tenido experiencias repetidas en las que� aprenden a ejercer este control tienen una mejor oportunidad de practicar y por tanto fortalecer estas funciones.�� Algunos individuos parecen tener� sistemas de atenci�n m�s o menos efectivos al nacer, �pero la plasticidad del cerebro sugiere que un ambiente bien regulado, f�sicamente sano y apoyador con modelos de conducta apropiados debe ayudar a fortalecer las� funciones de control� de cualquier ni�o.��

El funcionamiento del cerebro se habilita por numerosas sustancias qu�micas que circulan en su interior,� particularmente en las sinapsis.� Estas sustancias, denominadas neurotransmisores, neuromoduladores, neurohormonas, o p�ptidos facilitan la transmisi�n de mensajes a trav�s de las inmensas redes del cerebro, compuestas por miles de millones de neuronas.�� Ellas tambi�n son poderosos moduladores del estado emocional; una escasez del neurotransmisor serotonina, por ejemplo, se ha asociado a la depresi�n, y los medicamentos utilizados para tratar este estado regulan el equilibrio de la serotonina del cerebro.� Igualmente, el neurotransmisor dopamina se asocia a muchos casos de desorden de la atenci�n, y se piensa que la droga ritalina act�a sobre este sistema para aumentar la capacidad de atenci�n.� Es bien interesante que algunos estudios han sugerido que ciertos h�bitos conductuales (por ejemplo, los juegos del video excitantes) o las terapias (por ejemplo, la terapia cognoscitivo-conductual) tambi�n pueden afectar el equilibrio� de estos neurotransmisores en los adultos, dejando abierta la pregunta acerca de cu�nto de los "h�bitos"� de regulaci�n de los neurotransmisores del cerebro son innatos, y cu�nto se aprende de las experiencias medioambientales repetidas.� El estudio del curso de desarrollo de la qu�mica del cerebro apenas est� en su infancia, significativamente detr�s de nuestra comprensi�n de c�mo ocurre su cambio estructural a lo largo de la vida.� Esta nueva �rea de investigaci�n ciertamente presenta un conjunto importante y provocativo de desaf�os.� Hasta que ellos no se desenreden,� nunca podremos analizar las dis�miles influencias de los genes y los distintos ambientes en el desempe�o de los de ni�os.�

4. El Cerebro Humano est� programado para buscar modelos de significado en la experiencia�

�C�mo es posible que un ni�o de tres a�os de edad ya ha dominado el sistema� b�sico y las reglas gramaticales de su lenguaje sin siquiera� haber recibido alguna instrucci�n formal?� El cerebro es un organismo de b�squeda del significado, e incluso un lactante de ocho meses� ha empezado ya a inducir, de los innumerables ejemplos diarios,� los modelos abstractos de los sonidos del lenguaje y generaliza el significado de las expresiones faciales de sus diferentes cuidadores.� Durante los primeros a�os del ni�o se dominan complejos sistemas de reglas,� con un esfuerzo evidentemente peque�o (como hablar en plural, c�mo identificar los tiempos, etc.) �Los investigadores cognoscitivos han concluido que� tal aprendizaje tiene lugar de un proceso de ver y buscar patrones en la experiencia diaria; el ni�o que se desarrolla normalmente es impelido a formar categor�as e inducir las relaciones.� Algunos creen que una dificultad fundamental en el autismo es la incapacidad para relacionar experiencias separadas y aisladas en un tal conjunto significantemente modelado.� As� el ambiente del ni�o autista se procesa en una serie� de confusos pedazos individuales que, por supuesto, carecen de sentido o comprensi�n.

Muchas partes del cerebro son reclutadas en ese inmenso esfuerzo para ganar la comprensi�n, y para el ni�o peque�o la integridad de los sistemas sensoriales y los enlaces neuronales entre ellos son cr�ticos para este proceso.� He aqu�� otra raz�n por la cual el aprendizaje temprano eficaz y la ense�anza deben proceder de la base del propio inter�s y comprensi�n del ni�o,� en un formato real y pr�ctico. El cerebro es capaz de memorizar� datos sin sentido (como recitar el alfabeto, por ejemplo, por un ni�o muy peque�o), pero ello es una forma relativamente baja de cognici�n comparada con la comprensi�n del significado de las palabras, o representar objetos o ideas en� palabras aunque estos no est�n presentes en el ambiente inmediato.� A prop�sito, aqu� yace el problema� de la mayor�a de los programas de aprendizaje por computadoras que� tan �vidamente se� est�n vendiendo de puerta en puerta� en los Estados Unidos; los ni�os aprenden a repetir y recitar, para deleite de sus padres, pero, sin entender el ejercicio no s�lo es f�til a la larga, sino tambi�n que� roba un valioso tiempo a las actividades importantes y apropiadas seg�n la edad, que forman el fundamento de las habilidades del pensamiento de mayor nivel.� No queremos criar a� ni�os como el de� 5 a�os de edad que lleg� de la escuela una tarde y su madre le pregunt�, "�Qu� aprendiste� en la escuela hoy?"�

Con un suspiro, �l respondi�, "Bueno, aprend� que cinco m�s tres son ocho.� �Mam�, que quiere decir ocho?"�

5. El cerebro necesita al lenguaje tanto para� el desarrollo acad�mico como para el desarrollo personal�

Es de conocimiento com�n que el desarrollo del lenguaje es importante para que los ni�os� aprendan a comunicarse, leer� y escribir.� Generalmente no se entiende que el lenguaje tambi�n representa una piedra angular para el desarrollo de habilidades personales como la atenci�n, la motivaci�n intr�nseca, la planificaci�n, la organizaci�n, la autodisciplina, el seguimiento de metas, y la relaci�n social.� Estas habilidades son normalmente asociadas con la corteza prefrontal, el llamado "cerebro ejecutivo"� que� como se describi� anteriormente que tiene fuertes lazos conectados a los centros m�s bajos.�� He afirmado en el pasado -- y contin�o haci�ndolo, -- que este sistema ejecutivo pronto ser� cambiado en nuestra cultura saturada de medios de comunicaci�n visuales d�nde a muchos padres les faltan la comprensi�n y habilidad para apoyar� el proceso de desarrollo del lenguaje y la atenci�n en sus ni�os. De hecho, en el presente, el t�rmino "desorden de la funci�n ejecutiva" no s�lo ha entrado en la corriente principal del� diagn�stico de los trastornos del aprendizaje, sino que parece estar afectando de una manera dram�ticamente creciente a� jovenzuelos cada a�o, por lo menos en los Estados Unidos.���

Esta categor�a, claro est�, incluye la pol�mica "epidemia"� del� trastorno del d�ficit de atenci�n (hiperactividad) (TDAH) qu� apunta� por grandes cantidades de� ni�os que reciben medicamentos� psicotr�picos.

Un mecanismo por el cual se atan estrechamente el lenguaje y las habilidades ejecutivas parece ser el� proceso de desarrollo del� "lenguaje� interior"� o "hablar para s�. "� Este talento instintivo crece en cuanto el lactante empieza a calmarse a s� mismo con el� balbuceo,� contin�a a medida que el p�rvulo intenta regular su propia conducta hablando en voz alta a s� mismo(“El socket de la luz. �No, no!"� "Este va aqu�……. "), y alcanza la fruici�n a la edad de los siete a�os (o despu�s) a medida que interioriza el lenguaje� como un adjunto natural para la soluci�n de los problemas, la conducta social, la planificaci�n� o la auto supervisi�n.�� Los estudios han indicado que los ni�os con trastornos en la atenci�n o� la conducta no tienden a emplear el lenguaje interno de esta manera; algunas terapias conductuales se basan en intentos para entrenar esta facilidad.

As�, los beneficios obvios de desarrollo del lenguaje para los talentos ling��sticos del cerebro humano son complementados por estos procesos ejecutivos involucrados.� Es posible que� el acto de traducir el pensamiento en palabras inevitablemente recluta las �reas de la corteza prefrontal, que responde a su vez con el desarrollo de habilidades a�n m�s refinadas, a medida que� estas son adquiridas y practicadas.

�Claramente que un escenario de aprendizaje para un ni�o peque�o no debe ser un lugar tranquilo!� Si privamos a un ni�o peque�o de la oportunidad - de� hecho, de la necesidad - de hablar consigo mismo a alg�n nivel sobre lo que est� comprometido, colocamos un cortocircuito en la ruta hacia� funciones cognoscitivas superiores.

Los estudios en padres de grupos socio-econ�micos diferentes han mostrado que muchos padres de los m�s bajos SES tienden a valorar a los ni�os callados y de buenas maneras por encima aquellos que son curiosos, cuestionadotes y habladores (y algunas veces molestadores). De hecho, esa diferencia en la forma de criar a los ni�os ha sido se�alada como una explicaci�n parcial para las disparidades persistentes en el rendimiento escolar a edades� tempranas� entre los ni�os de clase� media y baja.� Los educadores de los padres y los cuidadores de ni�os de edades� tempranas debieran tomar nota de ello.

El hecho simple que salta de toda la investigaci�n es que el cerebro que se desarrolla� -a cualquier� edad -- es aquel que hace preguntas, que busca activamente el significado de las cosas, y es lo suficientemente afortunado para disponer de situaciones abiertas donde pueda� jugar con los objetos y las ideas.�� Este es el clima intelectual que� debemos animar para los ni�os peque�os del siglo XXI, que enfrentar�n una miriada de nuevas preguntas nunca hechas antes, retos no so�ados a�n hoy d�a, y un mundo lleno de� promesas y peligro.�� El resultado - incluyendo el futuro de la vida humana en este planeta - depende en lo que nosotros - como padres y maestros podemos aprender o no a entender, respetar, y honrar las raras y preciosas cualidades de la mente del ni�o peque�o.