Consensos latinoamericanos sobre los criterios de calidad de atenci�n al ni�o menor de seis a�os. [1]
Si partimos de la afirmaci�n de que todo ser humano tiene derecho a la educaci�n que satisfaga sus necesidades b�sicas de aprendizaje, (aprender, hacer, vivir con los dem�s, ser. Si afirmamos de igual manera que esta educaci�n debe estar orientada a explotar los talentos y capacidades de cada persona y desarrollar la personalidad del educando, para llegar a la meta de mejorar su calidad de vida, para superar las condiciones de pobreza y transformar su sociedad. Aceptando que vivimos un proceso acelerado de grandes transformaciones, tenemos que reconocer que solo cuidando las condiciones de calidad con las que ofrecemos la educaci�n, tendremos los resultados que har�n del conocimiento uno de los principales cimientos para la realizaci�n de la equidad social; Asimismo, al democratizar el conocimiento seremos capaces de unir modernizaci�n y desarrollo humano.
Si hago otra afirmaci�n, y acepto que todo proceso educativo es intencionado, si es educativo, esta intenci�n esta centrada en los seres humanos desde el comienzo de sus vidas. Al ser identificado como proceso educativo debe fortalecer con mas �nfasis el aspecto pedag�gico, sin embargo debe cuidar la sinergia con otros elementos que complementan lo pedag�gico� (salud, alimentaci�n, ambiente emocional) para as� habilitarnos a alcanzar una educaci�n para toda la vida. Este concepto implica intencionalidad hacia una educaci�n accesible, equitativa, de calidad, pertinente, participativa, diversificada en cada contexto, integral, integradora, democr�tica, insertada en los avances de las ciencias de la informaci�n y comunicaci�n, con �nfasis en los resultados del aprendizaje, y todas las caracter�sticas que los �ltimos compromisos de gobierno se�alan del como debe ser la educaci�n. Adem�s debe empezar desde que nace el ser humano como lo demuestra la neurociencia en sus �ltimos hallazgos, involucrar a la familia y a la sociedad civil. Como consecuencia y para ayudarnos a brindar la calidad de servicios de cuidado y desarrollo infantil debemos tener definidos los criterios de calidad, las condiciones de �stos, las cualidades, condiciones y elementos que intervienen en el proceso seguido en la Regi�n de las Am�ricas y a nivel mundial.
Una educaci�n para la vida, con productos de alta calidad, habr� que analizarla desde diferentes perspectivas: el perfil del maestro mas orientado al dinamizador cultural, el perfil de la escuela o programa orientado m�s a una funci�n social y el perfil de la gesti�n y administraci�n de la educaci�n con un servicio m�s eficiente, diversificado, de alta calidad y pertinente. Este an�lisis podr�a hacerse con cualquiera de los niveles educativos ya que la discusi�n sobre la calidad de los servicios educativos, o la calidad de la educaci�n son temas de reciente discusi�n; sin embargo, trataremos de ser mas rigurosos con los acontecimientos ocurridos en la educaci�n inicial, parvulario o preescolar.
Seg�n datos publicados por la �Educaci�n en las Am�ricas� [2] , OEA, 1998, en tres d�cadas ha habido un notable crecimiento en la tasa neta de escolarizaci�n preescolar en Latinoam�rica: desde un 2.4% en 1960 a un 23% a mediados de la d�cada de los 90�, la matricula alcanzo varios avances significativos, el porcentaje de ni�os, que asiste a la escuela entre los cinco y seis a�os de edad alcanza el 60%, si le agregamos las modalidades no escolarizadas, es posible que lleguemos a cerca del 80%. El an�lisis de Peralta � Fujimoto sostiene que en 1998 se atendi� un promedio � estimado del 25% de los ni�os menores de cero a seis a�os.
Ya en el nuevo milenio, se acepta, que la educaci�n parvularia, preescolar, inicial [3] tiene una nueva concepci�n, se ubica como el primer nivel del sistema educativo. En todos los pa�ses se reconoce su importancia, trascendencia, car�cter preventivo, influencia en el desarrollo del humano y empieza a considerarse como un derecho fundamental. Existe tambi�n informaci�n te�rico-cient�fica que la sustenta d�ndole consistencia como un nivel con identidad propia.
Los servicios se identifican en la mayor�a de los pa�ses como p�blicos, privados y de gesti�n mixta. De acuerdo a su ubicaci�n geogr�fica, los servicios de educaci�n inicial se concentran preponderantemente en el �mbito urbano con predominio de servicios formales o escolarizados p�blicos o privados. En las poblaciones rurales, ind�genas, de frontera, afro � am�ricanas y urbano marginales cuentan en su mayor�a con servicios no escolarizados.
Los agentes educativos para educaci�n inicial pasan desde aquellos que tienen una relaci�n directa con los ni�os hasta los que toman decisiones pol�ticas. En el nivel de base est�n los profesionales formados en normales, institutos pedag�gicos y universidades hasta los voluntarios de las comunidades y padres de familia. En el nivel de las decisiones tenemos profesionales en el campo educativo as� como de otras �reas afines a ellas. Tambi�n desde la perspectiva de los programas formales y no escolarizados, la formaci�n de ellos est� en funci�n de la modalidad de atenci�n a la que dedican. Aunque hay grandes avances, respecto a la formaci�n y capacitaci�n de Agentes Educativos hay concentraci�n de los docentes en las modalidades formales y a pesar de los esfuerzos en �reas rurales e ind�genas hay disparidad en los pa�ses respecto a requerimientos y criterios de formaci�n.
La regi�n avanz� en el desarrollo curricular y en la diversificaci�n del curr�culum con �nfasis en la construcci�n de identidad latinoamericana, considera las edades� de 0 a 6 a�os y trata de dar respuesta a las necesidades de atenci�n integral de los ni�os. Hay logros en la pr�ctica pedag�gica, el planteamiento cooperativo, la elaboraci�n de materiales educativos para ni�os y padres de familia, el uso de ambientes de aprendizaje diversos, se cuida la pertinencia, relevancia integralidad, aunque existen debilidades en la evaluaci�n. Existen estudios dispersos que contribuyen a aportar con informaci�n y conocimiento para mejorar la calidad de los procesos de atenci�n a la ni�ez y para demostrar resultados, especialmente en las modalidades no convencionales. Respecto a la infraestructura o ambientes de trabajo, subsisten desaf�os de calidad, en ambas modalidades.
Aunque no existe un gran trabajo te�rico respecto de la clasificaci�n de las distintas modalidades alternativas de atenci�n, la regi�n ha sido creativa encontrando respuestas a la amplia diversidad que presenta su realidad socio econ�mica y cultural. Las modalidades de atenci�n se pueden clasificar en a) formal o escolarizado; b) no escolarizado, no convencional o no formal; c) Modalidades informales.
a) �Las modalidades formales o escolarizadas se refieren a aquellas que se desarrollan en una instituci�n especialmente creada (construida o adaptada) para potenciar al m�ximo la intencionalidad educativa, lo que implica un rol directo y permanente del educador (planificador, ejecutor y evaluador de todo el proceso) y la construcci�n de un curr�culum espec�fico para esa comunidad educativa, acorde al diagn�stico realizado� [4] .
b) Modalidad No escolarizada abarca todos los procesos educativos y formas de auto-aprendizaje realizados fuera de los centros educativos. Como respuesta hay acciones importantes para necesidades diversas como recursos variados. Los programas m�s comunes son los dependientes del sector educaci�n , salud, bienestar, justicia, desarrollo humano y de la mujer. La flexibilidad de estas modalidades permite adecuar sus servicios a las caracter�sticas, requerimientos, intereses y prioridades de los ni�os, condiciones geogr�ficas, socioculturales y econ�micas del medio, as� como de los recursos con que cuenta. Dentro del principio de flexibilidad tambi�n la duraci�n, frecuencia, horarios de funcionamiento, ambientes educativos, locales, metodolog�a de trabajo, contenidos (salud, higiene, alimentaci�n, estimulaci�n, afecto, comunicaci�n, etc.) y materiales educativos se adecuan a las prioridades de los ni�os y la realidad del contexto sociocultural.
c) Las Modalidades de atenci�n informal est�n relacionadas con las instancias educativas intencionadas a la sensibilizaci�n de los adultos y como consecuencia a una mayor comprensi�n y valoraci�n de la riqueza infantil.
Las tres modalidades de atenci�n tienen los mismos CRITERIOS B�SICOS DE CALIDAD, ninguna de �stas es mas importante que las otras. El consenso generado en diversos Simposios organizados por la OEA entre 1992 y 1996, en donde participaron masivamente delegados de gobierno y la sociedad civil, aprobaron como los criterios de calidad mas importantes:
� ACTIVIDAD: el rol protag�nico en la construcci�n activa de aprendizajes es de los ni�os.
� INTEGRALIDAD: atiende el desarrollo arm�nico de las dimensiones f�sica, emocional, social, intelectual del ni�o.
� PARTICIPACI�N: intervienen activamente en la acci�n educativa: el ni�o, la familia y la comunidad y se convierten en agentes educativos.
� PERTINENCIA: respectan las necesidades y contexto de los ni�os, apreciando su cultura, valores y tradiciones con curr�culum diversificados, aprendizajes relevantes y pertinentes.
� INNOVACI�N Y MODERNIZACI�N: incorpora aprendizajes significativos y �tiles para el ni�o, la sociedad y cultura en las que participa.
� FLEXIBILIDAD: respeta necesidades y caracter�sticas socio-culturales y responde a la diversidad con diferentes modalidades de atenci�n.
� SOSTENIBILIDAD: procura la permanencia, la continuidad de las acciones no solo con los ni�os, genera la apropiaci�n de programas y servicios por los padres de familia y comunidad.
Este avance en la educaci�n infantil debemos reconocerle a la Dra. Mar�a Victoria Peralta, educadora chilena que a trav�s de los a�os fue ordenando el consenso latinoamericano respecto al tema de la calidad. La �ltima contribuci�n a este tema son los ensayos publicados por profesionales destacados de la Regi�n donde hacen, a partir de Mar�a Victoria Peralta un examen de la avanzado.
No hemos encontrado hasta la fecha, a nivel mundial, trabajo te�rico conceptual sobre calidad de la educaci�n, la apreciaci�n de destacados profesionales como Vital Didonet, que comparto, es que se hace el traslado de las exigencias de calidad de la producci�n en las �reas de la econom�a a la educaci�n a ra�z de los procesos neoliberales de los �ltimos tiempos.
Sin embargo, a pesar del gran avance logrado por las contribuciones y consensos alcanzados en la educaci�n infantil, quedan algunas reflexiones que hacer que considero necesario plantearlas como parte de los elementos que intervienen en la calidad de la educaci�n, entre ellos los pol�ticos. Estos no son contrarios a lo ya avanzado, son complementarios y a la vez condicionantes que afectan la calidad de la educaci�n y de los resultados de la misma.
[1] Dra. Gaby Fujimoto-G�mez , Especialista Senior� de Educaci�n de la Unidad de Desarrollo Social y Educaci�n de la Organizaci�n de los Estados Americanos.
[2] Educaci�n de las Am�ricas, Calidad y equidad en los procesos de globalizaci�n. OEA, USA, 1998
[3] La educaci�n infantil, entendida como la educaci�n que desde una perspectiva integral, oportuna y pertinente, abarca desde el nacimiento hasta los primeros seis o siete a�os de vida; se puede desarrollar a trav�s de diversas modalidades o formas de atenci�n, desde aquellas en que se potencia la labro educativa de la familia en sus escenarios cotidianos, hasta aquellas modalidades en ambientes educativos especialmente organizados para el aprendizaje de los ni�os. involucra la necesidad de atenderlos con programas intersectoriales de salud, educaci�n y alimentaci�n, conceptualizando as� la atenci�n integral del ni�o de cero a seis a�os y la necesidad de atenci�n en todas sus dimensiones: f�sica, intelectual y socioemocional.
[4] La Atenci�n Integral de la Primera Infancia en Am�rica Latina: Ejes centrales y los desaf�os para el Siglo XXI. Mar�a Victoria Peralta y Gaby Fujimoto-G�mez, Santiago de Chile, 1998. P�g. 21.