INSTITUTO SUPERIOR PEDAG�GICO
Rafael Mar�a de Mendive
Pinar del R�o.
PONENCIA
T�tulo:
El rol de los educadores potenciadores del desarrollo infantil en la elevaci�n
de la calidad de la Educaci�n Inicial y Preescolar.
Autora:
MSc. Mar�a del Pilar Silva Rodr�guez.
Cuba
2001
Hasta no hace mucho, la infancia
preescolar era considerada como un per�odo en el cual el ni�o s�lo crec�a,
jugaba, se entreten�a, y que, por tanto, era necesario esperar a que
transcurriera para comenzar a formar al futuro hombre.
Sin embargo, tanto las investigaciones
cient�ficas y los estudios te�ricos realizados por conocidos psic�logos y
pedagogos (L. Vigotsky, A. Leontiev, A. Zaporozhets, A. Usova), como la
pr�ctica pedag�gica, nos permite afirmar que la edad preescolar constituye una
etapa fundamental en todo el desarrollo de la personalidad del ni�o.
Dichos estudios e investigaciones han
evidenciado que en esta etapa se sientan las bases, los fundamentos esenciales
para todo el posterior desarrollo infantil, as� como la existencia de grandes
reservas y posibilidades que en ella existen para la formaci�n de diversas
capacidades, cualidades personales y el establecimiento inicial de rasgos del
car�cter, por lo que constituye este un per�odo sensitivo para el desarrollo,
por excelencia, donde es posible lograr aumentos considerables de la
efectividad de la educaci�n, por supuesto, cuando se realiza atendiendo a las
leyes y regularidades de este proceso. (Vigotsky, 1987 y Meyer, 1994)
La psicolog�a contempor�nea del desarrollo,
caracterizada por presentar un matiz sist�mico, constructivista e
interaccionista, le ha asignado una extrema importancia a las relaciones
precoces que el ni�o o la ni�a establecen con las personas que le rodean, y
desde esta perspectiva les ha concedido una significaci�n extraordinaria tanto
en su desarrollo afectivo, como en la formaci�n de sus funciones cognitivas.
El ni�o o la ni�a por s� solo no est�
en condiciones de descifrar los logros de la cultura humana. Lo hace bajo la
direcci�n y la ayuda constante de los adultos en el proceso de ense�anza -
aprendizaje que conduce el camino del desarrollo. Es en la instituci�n
infantil, como primer colectivo social donde se inserta el ni�o ni�a quien
comienza a modelarlo paulatinamente como persona con objetivos definidos: le
nutre de un amplio conocimiento del lenguaje, de valores, tradiciones, h�bitos,
conocimientos pr�cticos b�sicos, patrones de juicio, modos de enfrentar el
mundo circundante, normas �ticas de la sociedad y la cultura, entre otras
cuestiones que hacen que la educaci�n institucional sea un factor esencial en
la formaci�n del ser humano.
En este sentido nuestra sociedad le
atribuye un papel fundamental al educador preescolar, dado el estado actual del
desarrollo econ�mico, social y cultural alcanzado por nuestro pa�s, corresponde
a los educadores el papel m�s importante en el cumplimiento de tareas como:
a Lograr en cada ni�o ni�a el m�ximo desarrollo de todas sus posibilidades de acuerdo con las particularidades propias de la etapa.
a� Proporcionar al ni�o ni�a la preparaci�n necesaria para un aprendizaje escolar exitoso.
Es el maestro, quien conoce los
objetivos y es �l quien debe guiar las construcciones de los ni�os ni�as en
direcci�n al logro de los fines de nuestra educaci�n, educaci�n en la cual ha
de primar la calidad.
Sin embargo, existen variadas
concepciones acerca de la calidad de la educaci�n. Un an�lisis detallado de la
literatura al uso referido al tema de la calidad de la educaci�n y su
evaluaci�n nos lleva a la conclusi�n de que en general existen dos tendencias
claramente diferenciadas al abordarlo: una de ellas procura discutirlo y definirlo
en forma constitutiva o conceptual y la segunda se centra en la
operacionalizaci�n de la calidad y se refiere m�s propiamente al nivel de
logros en educaci�n.
Al explorar en la primera tendencia
encontramos lo siguiente: �ltimamente se han llevado a cabo numerosos estudios
y proyectos educativos sobre la calidad de la educaci�n y se ha podido
constatar que su vinculaci�n a la formulaci�n de pol�ticas es de creciente
complejidad y que el bagaje de conocimientos disponibles es a�n insuficiente.
La problem�tica en esta materia tiene
varias dimensiones: una de ellas se refiere al contenido del concepto de
calidad. La dificultad radica en que la percepci�n de lo que es una educaci�n
de calidad depende de qui�n es el sujeto que efect�a la demanda y desde qu�
lugar la formula. Los distintos factores sociales interesados en la educaci�n
suelen tener expectativas diferentes acerca de lo que debe entregar la
educaci�n y, en consecuencia, cada uno de ellos entiende lo que es calidad en
funci�n de sus necesidades y de la forma en que estas son expresadas en las
distintas demandas que le efect�an al sistema. Por ello, a priori, hay tantos
contenidos del concepto como grupos que lo formulan.
Reflexionemos entonces, sobre un grupo
de definiciones encontradas en la literatura consultada:
La expresi�n calidad de la educaci�n
en el marco de los sistemas educativos admite variedad de interpretaciones
seg�n la concepci�n que se sostenga acerca de lo caracterizante de la condici�n
humana, sobre su rol en el espacio de una realidad sociopol�tica dada y sobre
lo que se estime pertinente que las instituciones educativas proporcionen a
cada uno de los niveles de ense�anza que se acuerde.
As�, una educaci�n de calidad puede
significar la que posibilite el dominio de un saber desinteresado que se
manifiesta en la adquisici�n de una cultura cient�fica o literaria, la que
desarrolla la m�xima capacidad para generar riquezas o convertir a alguien en
un recurso humano id�neo para contribuir al aparato productivo; la que promueve
el suficiente esp�ritu cr�tico y fortalece el compromiso para transformar una
realidad social enajenada por el imperio de una estructura de poder que
beneficia socialmente a unos pocos, etc. (Lafourcade, 1988)
Para nuestra sociedad, no es la
formaci�n de un recurso humano id�neo, el objetivo esencial de la educaci�n,
sino el que cada hombre se desarrolle plenamente en correspondencia con sus
potencialidades, y est� en capacidad y disposici�n de poner su talento y
energ�as al servicio de la sociedad.
Por otra parte, la educaci�n no solo
debe posibilitar el dominio de un saber, sino tambi�n del saber hacer y del
saber ser. Esto �ltimo est� determinado por la formaci�n de un conjunto de
cualidades de la personalidad, las cuales deben nacer de la interiorizaci�n en
cada individuo de los mejores valores humanos nacionales y universales.
Definiciones sobre calidad de la
educaci�n de manera expl�cita tambi�n se recogen en trabajos de Johanna Philp
de Chile, quien define la calidad de la educaci�n como la capacidad del
sistema para transmitir lo que se propone transmitir (Philp, 1989); y Ernesto
Schiefelbein, quien ha desarrollado trabajos sobre este tema a lo largo de m�s
de una d�cada.
Es obvio que lo esencial del proceso
educativo no es la transmisi�n de informaci�n, sino que logre que los alumnos a
partir de esa informaci�n sepan hacer, sepan resolver los problemas de la
vida para los cuales necesitan interiorizar la esencia de la informaci�n que
m�s que recibida deber� ser construida; por otra parte, las actitudes, las
convicciones no se transmiten, sino se forman.
Por su parte Schiefelbein en 1984
analiza la calidad de la educaci�n partiendo del rendimiento escolar. Las
variables analizadas son las que determinar�an el proceso de ense�anza -
aprendizaje y a sus sujetos actores: los docentes y los alumnos. De acuerdo con
este an�lisis, es solo en esa instancia donde puede encontrarse la evaluaci�n
de la calidad; punto de vista del cual diferimos, pues la calidad de la
educaci�n tiene tambi�n expresi�n fuera de los l�mites estrechos de la relaci�n
alumno maestro.
De lo analizado hasta aqu� se puede
resumir que en la conceptualizaci�n de calidad parece que se ha privilegiado la
instrucci�n para el trabajo, en detrimento y no como complemento a una formaci�n
m�s abarcadora con base en el humanismo. Se revela aqu� el contenido utilitario
que se le confiere a la educaci�n y su evaluaci�n resulta de mediciones con
marcado car�cter cuantitativo aunque con ropaje cualitativo.
En otra conceptualizaci�n encontrada
en nuestro estudio se expresa: ... calidad de la educaci�n significa dominio
de contenidos de un determinado campo cognoscitivo y sus correspondientes
traducciones en habilidades y destrezas (Schiefelbein, 1984). En este sentido,
el concepto de calidad se refiere fundamentalmente al producto educativo y no a
los recursos y procesos de donde resulta.
En general, hemos visto las
dificultades que se pueden encontrar cuando se trata de definir el concepto
calidad de la educaci�n. Nos parece entonces, que caracterizarlo primero
puede ser �til en el camino de la obtenci�n de una definici�n. En tal sentido,
coincidimos con lo expresado por In�s Aguerrondo cuando asegur� que este
concepto ten�a las caracter�sticas siguientes:
a.�������� Complejo y
totalizante: En primer lugar, la potencia del
concepto de calidad es que es un concepto totalizante, abarcante,
multidimensional. Es un concepto que permite ser aplicado a cualquiera de los
elementos que entran en el campo de lo educativo.
Se puede hablar de calidad del
docente, de calidad de los aprendizajes, de calidad de la infraestructura, de
calidad de los procesos. Todos ellos suponen calidad, aunque hay que ver c�mo
se le define en cada uno de estos casos...
b.� Social
e hist�ricamente condicionado: El segundo elemento importante de este
concepto es que es socialmente determinado, es decir, que se lee de acuerdo con
patrones hist�ricos y culturales que tienen que ver con una realidad
espec�fica, con una formaci�n social concreta, en un pa�s concreto y en un momento
concreto.
Es un concepto socialmente
determinado y tiene sus propias definiciones y estas definiciones surgen
fundamentalmente de las demandas que hace el sistema social a la educaci�n.
c.� Se
constituye en imagen objetivo de la transformaci�n educativa: En una sociedad determinada, la calidad de la educaci�n
se define a trav�s de su ajuste a las demandas de la sociedad (que cambia con
el tiempo y el espacio).
Como estas definiciones se inscriben
en un marco hist�rico, esto hace que su pertinencia sea espec�fica. Es decir,
lo que puede ser calidad para una realidad social puede no serlo para otra; lo
que puede ser calidad para una �poca puede no serlo para otra.
d.� Se
constituye en patr�n de la eficiencia del servicio: Pero adem�s de servir de norte para orientar la direcci�n
de las decisiones, la calidad de la educaci�n puede servir de patr�n de
comparaci�n para ajustar decisiones y reajustar procesos (Aguerrondo, 1993)
Nosotros nos adscribimos a la
definici�n dada por H�ctor Vald�s y otros (1997) cuando plantean:
Calidad de la educaci�n se refiere a
las caracter�sticas del proceso y los resultados en la formaci�n del hombre,
condicionados hist�rica y socialmente, y que toman una expresi�n concreta, a
partir de los paradigmas filos�ficos, pedag�gicos, psicol�gicos y sociol�gicos
imperantes en una sociedad determinada.
La calidad de la educaci�n y su
mejoramiento ha constituido una de las preocupaciones centrales de la pol�tica
educacional cubana y de los distintos pa�ses de la regi�n latinoamericana, as�
como para los organismos internacionales de cooperaci�n, por eso, conseguir una
educaci�n m�s eficiente y de mejor calidad no solo presupone la extensi�n y
mejoramiento de la educaci�n preescolar, sino que adem�s de otros
requerimientos e indicadores, las particularidades del educador son
fundamentales e influyen positiva o negativamente en el logro de la misma.
Con el presente trabajo, pretendemos
hacer una modesta contribuci�n al logro de la calidad de la educaci�n inicial y
preescolar, al exponer el resultado de una investigaci�n llevada a cabo por
esta autora en su tesis en opci�n al grado de M�ster en Educaci�n Preescolar,
al estudiar un conjunto de cualidades, sentimientos y disposiciones que
caracterizan la labor educativa de un grupo de docentes, cuyos resultados nos
permitieron determinar las caracter�sticas que distinguen a los educadores
potenciadores del desarrollo infantil, y a su vez los convierten en portadores
activos de una educaci�n de calidad.
Refiri�ndonos espec�ficamente a los
educadores preescolares, una cualidad distintiva en estos docentes es el
gran amor que sienten por los ni�os, unido al profundo amor por la profesi�n.
Sin estos, la educadora no puede llegar a los peque�os, no puede ser buena
educadora, ni desarrollar con �xito el proceso de ense�anza - aprendizaje y
ello repercutir�a negativamente en la calidad de la educaci�n, quien no se
entregue ante tan enaltecedora obra, quien con los ni�os no sepa compartir sus
risas, inquietudes, curiosidades, travesuras y deleitarse ante la palabra nueva
aprendida, ante el logro de un mejor trazado en su cuaderno de preescritura, o
quien no los vea crecer ante las nuevas interrogantes que hacen a la se�o,
�vidos de alg�n conocimiento, o inquietos ante un nuevo hallazgo. Quien en su contacto
con los ni�os es cuidadosa, busca el mejor momento y la mejor manera para el
llamado de atenci�n, les brinda seguridad y sabe penetrar en su mundo interior,
indudablemente potencia el desarrollo y la educaci�n que lleva a cabo, trae
consigo la calidad.
Otra cualidad que caracteriza a los
educadores potenciadores del desarrollo, es su constante motivaci�n por la
profundizaci�n en los estudios, conscientes de que tanto la preparaci�n como su
amplia movilizaci�n por la b�squeda de informaci�n, les permiten perfeccionar
sus m�todos y estilos de trabajo, poseer amplios y profundos conocimientos del
programa que imparten, desarrollar el proceso de ense�anza de manera activa,
flexible, contemplando pautas, espacios para la individualizaci�n del conocimiento
y estimulando el car�cter activo del ni�o ni�a en dicho proceso, para que los
peque�os construyan su verdad, desarrollando las distintas capacidades que este
proceso implica.
La comunicaci�n que establecen los
educadores potenciadores se caracteriza por la ternura en el trato hacia los
ni�os, la comprensi�n de sus necesidades; mostr�ndose tolerantes, flexibles,
exigentes, seg�n lo requiera la situaci�n. Logran regular desde su papel la
conducta y participaci�n de los ni�os utilizando variados m�todos educativos
entre los que se destacan la persuasi�n, estimulaci�n, conversaciones �ticas y
actividad socialmente �til. La interacci�n comunicativa es sana y personalizada
entre ni�os y educadoras. Mantienen con la familia de sus alumnos una
comunicaci�n basada en relaciones afectivas estables y respetuosas, logrando
transformaciones en la vida familiar a partir de sus influencias, lo que se
refleja en los progresos alcanzados por los ni�os y las ni�as en su desarrollo.
Mantienen estabilidad emocional,
manifestando alegr�a, satisfacci�n, e inter�s por la actividad pedag�gica,
optimismo ante el trabajo; muestran perseverancia, sencillez, dominio de s�,
firmeza y decisi�n en su labor formadora; saben enfrentarse a situaciones
inesperadas, reconstruyendo en el momento, improvisadamente, el plan que tra�an
y lo adaptan a las nuevas circunstancias; demuestran dominio de sus emociones y
exhiben en su actividad con los ni�os ni�as, cuidado, vivacidad y seguridad.
Se caracterizan estos docentes,
adem�s, por poseer una clara concepci�n del desarrollo infantil y asumir su
papel y responsabilidad ante la labor educativa. Diagnostican y proyectan con
�xito la formaci�n de la personalidad, tomando en cuenta su funci�n en el
desarrollo y las particularidades individuales y de la edad de los ni�os para
organizar el proceso pedag�gico. Poseen una visi�n profunda y s�lida de los
diferentes aspectos que integran el proceso docente educativo.
Participan en el desarrollo de los
ni�os utilizando m�todos que permiten elevar el nivel intelectual, f�sico,
moral, laboral y est�tico de los peque�os, dise�an situaciones probl�micas que
promueven la utilizaci�n del pensamiento y el establecimiento de nexos entre el
contenido de cada actividad y los fen�menos de la realidad circundante. Con
frecuencia se incorporan con los ni�os a sus juegos, adecuando la direcci�n
pedag�gica a las particularidades de la edad y seleccionando actividades
diversas, haciendo un estudio sistem�tico del nivel que el ni�o ni�a alcanza
en el desarrollo de esos juegos para aplicar estrategias que le posibiliten
alcanzar los objetivos que el programa plantea.
La forma en que la educadora organiza
pedag�gicamente la actividad tambi�n distingue a los maestros potenciadores,
los que elaboran los horarios de actividades docentes y dan cumplimiento a los
mismos en correspondencia con las particularidades del desarrollo de los ni�os
ni�as, fundament�ndolos higi�nica y pedag�gicamente, son celosos veladores
del estado de salud de los infantes y observadoras constantes de sus
manifestaciones y necesidades. Adem�s, organizan los salones, �reas exteriores,
procesos de satisfacci�n de necesidades b�sicas, y dem�s dependencias o
actividades, situando en el centro de su atenci�n a los ni�os ni�as del
grupo.
La siguiente cualidad es la
relacionada con las aptitudes y habilidades art�sticas.
Los educadores potenciadores
generalmente se caracterizan por manifestar intereses culturales, perciben,
sienten y expresan la belleza art�stica, los ideales y sentimientos que se
manifiestan en las diversas formas del arte, la cultura y la naturaleza. Poseen
habilidades art�sticas relacionadas con la m�sica, la pl�stica y la literatura,
logrando despertar en los ni�os ni�as sentimientos est�ticos hacia el arte y
desarrollar habilidades art�sticas en ellos.
Queremos hacer referencia a las
cualidades socio morales de dichos educadores,� los que son expresi�n de una conducta ejemplar ante sus alumnos y
la sociedad, demostrando en su actuaci�n sentimientos, convicciones y normas
morales en correspondencia con los valores de la sociedad, poseen alto nivel,
madurez y actualizaci�n acerca de los valores sociales y son reconocidos en su
colectivo pedag�gico, la familia y la comunidad por sus cualidades
profesionales.
Los ni�os y educadores constituyen el
alma de la instituci�n infantil y del trabajo educacional. A los educadores les
corresponde un papel rector en la formaci�n de las personalidades. Ellos, con
su sensibilidad humana y profesionalidad pedag�gica tienen la misi�n de
descubrir y perfeccionar capacidades, formar h�bitos, habilidades y destrezas,
hacer que sus educandos adquieran conocimientos y muy especialmente, formen
valores morales.
El educador es un formidable agente de
interacci�n educativa con sus ni�os ni�as, la familia y la comunidad. Su
preparaci�n debe contemplar esta importante faceta de comunicador social, de
promotor cultural, de organizador, cuya ejemplaridad en su comportamiento
social constituye un cotidiano magisterio moral, por lo que a la par de
considerarse educadores potenciadores del desarrollo infantil, se elevan como
modelos de actuaci�n profesional a imitar para garantizar la calidad de la
educaci�n inicial y preescolar.��