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El Comportamiento (Afecto), la Alfabetizaci�n y el Desarrollo
del Ni�o a edades tempranas
Por J. Fraser Mustard
Instituto Canadiense de Investigaci�n Avanzada,
La Red de Fundadores
5to. Encuentro Internacional de Infancia a edades tempranas
Monterrey, M�xico
25 de Mayo, 2005
Se ha reconocido por mucho tiempo que las circunstancias del
desarrollo a edades tempranas del ni�o influencian en su desarrollo,
salud y bienestar en las etapas posteriores de la vida.� Aunque
ello fue reconocido desde los tiempos de Erasmo
[i] , la mayor�a de las sociedades en los per�odos de grandes
cambio socioecon�micos han tenido dificultad para enfrentar las
implicaciones de ese conocimiento.� Las sociedades de vez en cuando
han tratado de establecer estructuras que soporten un buen desarrollo�
del ni�o a edades tempranas,� pero estas han sido dif�ciles de
sostener por los subyacentes cambios demogr�ficos, tecnol�gicos,
sociales y por la ausencia de una medici�n del resultado.� En
el mundo del hoy el crecimiento permanente en las poblaciones
humanas y el crecimiento exponencial del conocimiento y las tecnolog�as,
la migraci�n de los individuos, ha hecho que las condiciones para
el desarrollo del ni�o� edades tempranas un factor progresivamente
importante. [ii]
Es dif�cil para las comunidades hacerse pr�speras, pluralistas
y democr�ticas si no pueden establecer poblaciones altamente competentes
cuyo comportamiento (con bajos niveles de violencia) avala un
fuerte crecimiento de capital social y econ�mico. [iii] Basadas en las evidencias que
hoy est�n disponibles, las sociedades que invierten menos en el
desarrollo de los ni�os peque�os tienen mayor� probabilidad de
tener comunidades inestables y violentas y econom�as d�biles y
poblaciones lejos de ser competentes. [iv] Para alcanzar la competencia
de la poblaci�n, reducir la pobreza y la violencia en los pa�ses
en v�as de desarrollo, tendremos que dise�ar estructuras institucionales
que apoyen un desarrollo de calidad en los ni�os a edades tempranas.�
No hay estrategias simples para esto, pero la emergente revoluci�n
en la comprensi�n sobre el desarrollo del cerebro y su efecto
en el aprendizaje, la salud, y el comportamiento, a todo lo largo
del ciclo biol�gico, nos han dado algunas pistas en lo que se
refiere a lo que puede hacerse y c�mo pueden medirse los resultados.�
La habilidad de leer y entender lo que est� escrito es un �ndice
que mide el desarrollo del cerebro en los a�os iniciales y el
impacto de los programas de educaci�n.� Hoy ha sido bien establecido
que la competencia en el lenguaje y la capacidad para� leer y
escribir en el sistema escolar, est�n mayormente determinadas
por la calidad del desarrollo del ni�o a edades tempranas.
[v] [vi]
Tambi�n sabemos que los ni�os con un lenguaje escaso y capacidades
pobres de alfabetizaci�n, al llegar a la adolescencia est�n en
alto riesgo para disponer de un comportamiento violento.
[vii] [viii]
Hoy se entiende mejor la base biol�gica de estas relaciones.�
Alfabetizaci�n.
Examinando el rendimiento en la alfabetizaci�n de los pa�ses
latinoamericanos basados en valoraciones demogr�ficas hechas por
la UNESCO [ix]
se muestra,
que con la excepci�n de algunos pa�ses, en particular Cuba, todos
los pa�ses latinoamericanos est�n por debajo en comparaci�n con
los m�s afluentes pa�ses desarrollados.� Los estudios realizados�
por la OECD [x]
demuestran que Chile, a pesar, de su razonable afluencia, est�
por debajo en los �ndices de alfabetizaci�n de la poblaci�n adulta
de Cuba.� La t�cnica de valoraci�n de la OECD usa una escala que
va desde menos uno hasta cinco. �El nivel de menos uno significa
verdaderamente analfabeto.� Aquellos en el nivel uno pueden leer
pero tienen� gran dificultad para entender lo que han le�do (en
mi pa�s, pueden leer una receta pero no la entienden).� El grupo
del nivel dos es ligeramente mejor.� Los grupos sobresalientes
son los de los niveles cuatro� y cinco.� Los de nivel cinco f�cilmente
pueden entender un material y lo pueden interrelacionar con otro
material sin esfuerzo alguno.� En Canad�, el 42 % de nuestros
adultos de nuestra poblaci�n est�n en los niveles uno o dos, y
s�lo el� 24 % en los niveles cuatro y cinco.� Los pa�ses latinoamericanos,
con excepci�n de Cuba, la proporci�n en los niveles uno y dos
est� por encima del 60 % y la proporci�n en los niveles cuatro�
y cinco es menos del 5 %.� La UNESCO, en un estudio similar [xi] encontr� que, con excepci�n
de Cuba, todos los� pa�ses latinoamericanos revisados obtuvieron
resultados similares a la valoraci�n de Chile hecha por la�
OECD.� Este logro de Cuba es poco comprendido y apreciado, pero
puede ofrecer una fuerte lecci�n� de lo que las naciones tienen
que hacer para mejorar el lenguaje, la alfabetizaci�n y el comportamiento
de su poblaci�n.�
Una pista del porque Cuba tiene una calificaci�n tan alta la
tenemos en el hecho de que el gobierno ha hecho grandes inversiones
para apoyar a las madres j�venes y el desarrollo de sus ni�os.�
La comparaci�n del desempe�o escolar� llevada a cabo por la UNESCO
ofrece una prueba en lo que se refiere
a lo que han hecho los cubanos.� Este estudio mostr� que en las
pruebas de lenguaje, llevadas a cabo en los grados tercero y cuarto
de varios pa�ses latinoamericanos, la actuaci�n de Cuba fue dram�ticamente
mejor.� En esta valoraci�n Cuba obtuvo un 96 % de alfabetizaci�n
al igual que Argentina.� Sin embargo, en t�rminos de las puntuaciones
obtenidas en las pruebas del tercer grado, Cuba estaba mucho mejor
que Argentina, 343 versus 263.� Ahora sabemos que la competencia
del lenguaje y la alfabetizaci�n en el tercer grado esta poderosamente
influenciada� por la calidad del desarrollo del� ni�o a edades
tempranas y constituye un precedente para su subsiguiente capacidad
de leer y escribir.� El peso de la evidencia nos dice que las
habilidades verbales son determinadas en los primeros a�os del
desarrollo del ni�o y que su nivel de desempe�o a los tres a�os
de edad predice su actuaci�n en referencia al lenguaje y alfabetizaci�n
en el sistema escolar.
[xii] [xiii]
Otro punto interesante que sale a la luz del estudio de la
UNESCO es que mientras el GDP per c�pita en Argentina (US$) fue
de 8,498, el GDP per capita de Cuba fue de 3,100.� La otra observaci�n
del estudio que tiene importancia para esta presentaci�n, es que
las peleas en escolares eran sustancialmente menores en Cuba [xiv] . A diferencia de M�xico,
Cuba s�lo tuvo una cuarta parte de las peleas por estudiante de
cuarto grado que M�xico.�
Estas observaciones est�n en l�nea� con nuestra creciente comprensi�n
de que la calidad del desarrollo del ni�o a edades tempranas es
importante para su alfabetizaci�n y la reducci�n del comportamiento
violento.�
Neurociencia, Comportamiento y Alfabetizaci�n.
El cerebro es el �rgano maestro que controla la funci�n del cuerpo
humano (el
metabolismo, el sistema cardiovascular, el sistema inmunol�gico,
el comportamiento, la cognici�n, etc.) [xv]
[xvi] Ahora esta claro que la experiencia, en los inicios
de la vida (desde el �tero y hasta los seis a ocho a�os), tiene
un importante efecto en la diferenciaci�n de las c�lulas del sistema
nervioso (las neuronas) y en el esculpido y conexi�n de los billones
de neuronas del cerebro que determinan c�mo funcionan sus diferentes
partes diferentes. [xvii] [xviii]
La comprensi�n de c�mo la experiencia determina (los est�mulos
sensoriales recibidos por el cerebro) el desarrollo del cerebro
es vital para entender los pasos que pueden ser dados para mejorar
el desarrollo del ni�o a edades tempranas y la calidad de los
ciudadanos de un pa�s.� El cerebro es m�s sensible a los est�mulos
que afectan su desarrollo en los inicios de la vida.
[xix]
El cerebro est� compuesto por billones de neuronas que tienen
la misma codificaci�n gen�tica, pero a medida que� el cerebro
se desarrolla a trav�s de la experiencia las neuronas adquieren
funciones diferentes. Son estos est�mulos esencialmente (la experiencia)
a los cuales se hayan expuestas las neuronas, durante los primeros
a�os de desarrollo, los que determinan sus diferentes funciones.
[xx] � Un segundo punto biol�gico relevante� es c�mo la experiencia
afecta la formaci�n de las conexiones (sinapsis) entre las neuronas
para establecer las trayectorias que conectan las distintas partes
del cerebro. [xxi]
[xxii]
El desarrollo de la parte del cerebro responsable de la vista
posee un
mecanismo biol�gico por medio del cual la experiencia afecta
su funcionamiento.� Ocasionalmente los ni�os nacen con cataratas
(impide que la
luz estimule la retina) que los hace ciegos.
[xxiii] Los cirujanos opinaban que no era sabio operar las
cataratas hasta que el ni�o fuese mayor por el riesgo de una cirug�a
en ni�os tan peque�os.� Se encontr� que tales ni�os nunca lograban
percibir la profundidad o la� forma de manera correcta, despu�s
de eliminarles las� cataratas, cuando eran mayores.� Era simplemente
demasiado tarde para que el sistema visual aprendiera a ver.�
David Hubel y Torstein Wiesel establecieron en experimentos con
animales que, si las se�ales no pasaban de la retina al cerebro
durante un per�odo cr�tico en las edades tempranas, no era posible
que las neuronas en la corteza visual se desarrollasen normalmente.�
Intensos experimentos llevados a cabo desde� entonces han arrojado
que existe un programa inactivo para el cableado y el desarrollo
del cerebro para posibilitar la visi�n, y que �ste� puede desencadenarse
�nicamente una vez. [xxiv] Esto ha llevado al concepto de per�odos
cr�ticos para el desarrollo de al menos una cierta cantidad de
los sistemas sensitivos del cerebro.� Uno de los puntos importantes
es que las neuronas que interpretan las se�ales de la retina en
la corteza cerebral visual tienen que comunicarse con el resto
del cerebro, cuyas funciones neuronales requieren se�ales de la
vista para su funcionamiento, por ejemplo, en el comportamiento,
el lenguaje y la alfabetizaci�n.�
Existen evidencias de que la audici�n tambi�n tiene, similarmente,
una �poca cr�tica.� Por ejemplo, los ni�os nacidos con un defecto
en el sistema cloclear de la oreja son sordos.
[xxv] Este defecto puede corregirse por la implantaci�n quir�rgica
de artefactos cocleares.� Si esta cirug�a correctiva se hace muy
tarde, no puede restaurarse una audici�n normal. La otra v�a
sensitiva que
puede tener una �poca cr�tica para su desarrollo, pero que opera
por una v�a biol�gica diferente es el tacto.� El tacto
[xxvi] [xxvii]
[xxviii]
tiene que un efecto muy significativo en cu�l es a menudo llamado
estr�s, o v�a de la gl�ndula
hipotal�mica-pituitaria-adrenal�tica (HPA).� Esta v�a tambi�n
est� relacionada con otras v�as, ya que tienen influencia, por
ejemplo, en el comportamiento, la cognici�n, y la respuesta del
sistema inmunol�gico a los est�mulos externos.�
En otros trabajos, ha quedado claro que para otras partes del
cerebro existen per�odos sensitivos [xxix] que no est�n tan agudamente definidos como
los per�odos cr�ticos.� Hay partes del cerebro que parecen ser
capaces de continuar renov�ndose en circunstancias normales.
[xxx]
Una� regi�n que ha sido extensamente estudiada es la parte del
cerebro asociada con la memoria, el hipocampo.� Parece ser capaz
de realizar la s�ntesis de nuevas neuronas bajo la estimulaci�n
apropiada.� Esto tambi�n parece cumplirse para partes del hipot�lamo
y la am�gdala.
Uno de los otros procesos biol�gicos que es importante en el
desarrollo del cerebro es el desarrollo de las conexiones (sinapsis)
entre los axones y las dendritas, que constituyen� las estructuras
que les permiten a las neuronas comunicarse unas con otras.
[xxxi] El desarrollo de estas v�as neuronales es obviamente
cr�tico en t�rminos de c�mo funciona el cerebro.� Hebb postul�
50 a�os atr�s que la estabilidad de estas conexiones est� determinada
por la frecuencia de su uso.� El original experimento de Pavlov [xxxii] , de condicionar a los perros
a salivar ante la se�al de una campana, consisti� en �dar la carne
a los perros y sonar la campana al mismo tiempo, repetidamente.�
Los animales
luego comenzaron a asociar el sonido de la campana, con la indicaci�n
de que
la carne estaba disponible y salivaban.� Para lograr este condicionamiento
los animales tuvieron que haber repetido su exposici�n al sonido
de las campanas cuando se le daba la carne y as� repetirlo frecuentemente
de manera que el cerebro pudiera desarrollar la v�a para responder
con la salivaci�n al sonido de la campana por si sola.� La naturaleza
de �ste proceso ahora se comprende bien, pero su aplicaci�n para
el desarrollo de las v�as en el cerebro apenas comienza a emerger.�
El proceso biol�gico consiste en que el axon de la neurona emisora
interact�a con la dendrita de la c�lula destino.� Este est�mulo
causa que, a trav�s de sus sendas el�ctricas, las membranas neurot�xicas
abran los poros de calcio, permitiendo la entrada de un influjo
de calcio en la neurona, lo cual activa el CREB en el n�cleo,
que a u vez� activa el gen para producir lo que es llamado la
prote�na de fortalecimiento de la sinapsis. Esta se difunde en
el sitio donde el axon y la dendrita interact�an, fortaleciendo
la conexi�n.� Para obtener una conexi�n fuerte, ello tiene que
hacerse repetidamente o la conexi�n se debilitar� o perder�.�
El papel de la experiencia del cerebro y la activaci�n del gen
han ofrecido ahora una explicaci�n para uno de los principales
problemas conductuales que afrontamos en el campo de la salud
mental - la depresi�n.� Es reconocido en los monos, si se
separan de sus madres cuando son peque�os, pueden desarrollar
patrones anormales de comportamiento, que pueden llevar� a un
comportamiento antisocial y al riesgo de la adicci�n alcoh�lica.
[xxxiii] En
esos estudios se encontr� que los animales vulnerables ten�an
baja la codificaci�n del gen para la transportaci�n de la prote�na
de la serotonina.
[xxxiv] Los animales con una estructura larga del gen eran
muy resistentes a las circunstancias
adversas ocurridas en las etapas de desarrollo temprano.�
Estudios con las cohortes de nacimiento de Dunedin en 1970
[xxxv] han mostrado que los ni�os con una historia de ambiente
pobre para el desarrollo en los inicios de sus vidas,� incluyendo
el abuso, estaban en peligro de manifestar depresi�n durante su
vida adulta.� Se encontr� que los individuos con mayor riesgo
fueron aquellos con estructuras peque�as de los dos genes transportadores
de la serotonina.� Aquellos con una estructura del� gen de transporte
de serotonina m�s larga eran resistentes a los efectos adversos
durante� las edades tempranas de su� desarrollo.� Normalmente
se piensa que las anormalidades del gen se deben� la� producci�n
de una prote�na defectuosa.� Sin embargo, dado que el ADN de ambos
genes, los peque�os y los largos es normal, alg�n otro mecanismo
debe estar involucrado.� Los estudios recientes en las ratas han
ofrecido pruebas acerca de� que v�a gen�tica est� involucrada. [xxxvi] Las cr�as de las ratas que son abandonadas
por sus madres, est�n en un alto riesgo de mostrar un desarrollo
y un comportamiento anormal.� Los estudios en estos animales muestran
que las circunstancias adversas cuando son peque�os llevan a la
metilaci�n del ADN en el gen que codifica la prote�na transportadora
de la serotonina. La metilac�on de un gen inhibe su funci�n.
[xxxvii] De esa forma, los animales con un gen m�s largo
tendr�n m�s ADN y por consiguiente tendr�n menos probabilidad
de que toda la funci�n del gen quede inhibida� a trav�s de la
metilaci�n.� �sta es una senda importante que afecta la funci�n
del gen y es llamada epigen�tica.� A�n no sabemos c�mo la experiencia
provoca el proceso de la metilaci�n.
Un punto importante que se deduce de este trabajo es que muestra
un mecanismo no-gen�tico para transmitir estos patrones de comportamiento
a las siguientes generaciones.� Una hembra, con una estructura
corta del gen, que
haya padecido de un pobre desarrollo a edades tempranas de su
ni�ez, tendr� problemas de comportamiento a consecuencia de la
corta estructura del gen.� Ella estar� luego en riesgo de criar
su descendencia pobremente, independientemente que tenga una estructura
corta o una estructura� heterocig�tica (gen corto y largo).� La
descendencia probablemente padecer� de los mismos defectos que
la madre.�
La v�a HPA (pituitaria - adrenal�tica - hipot�lamica) influye
sobre el cerebro frontal y sobre c�mo respondemos a la tensi�n
nerviosa.� Esta senda involucra la am�gdala, el hipot�lamo, la
gl�ndula pituitaria, la gl�ndula adrenal�tica y el hipocampo. [xxxviii] Tambi�n involucra el sistema nervioso auton�mo.� La forma
en que trabaja esta v�a influye sobre los niveles de cortisol
en la sangre, que a su vez tiene un efecto en todos los tejidos
en el cuerpo.� As�, el esterol excedente puede afectar las funciones
musculares siendo una causa del dolor posterior al ejercicio f�sico,�
afecta las sendas metab�licas y la vulnerabilidad hacia la diabetes
del tipo II [xxxix]
[xl] ; tambi�n
afecta al sistema inmunol�gico y la funci�n del cerebro.� Las
evidencias recientes demuestran que el control de la obesidad�
tambi�n est� influenciado por esta v�a
[xli] Las leptinas producidas por los tejidos grasos, pueden
retroalimentarse hacia el hipot�lamo, el cual puede luego, a trav�s
de sus sendas, reducir el deseo de m�s comida.� Si los niveles
de leptina son demasiados bajos, el est�mulo para comer se volver�
dominante, lo que� conducir� a un aumento del peso.� As� como
se haya� influenciado por los niveles de leptina, tambi�n se haya
influenciado por la funci�n del eje HPA en relaci�n con la respuesta
a las leptinas.
Esta v�a tambi�n tiene efectos importantes sobre la cognici�n
y la memoria a trav�s de la acci�n del cortisol sobre los receptores
de �ste en el cerebro
humano.� En una v�a HPA funcionando normalmente, niveles aumentados
de esterol en la sangre interact�an con los� receptores en el
hipot�lamo y el hipocampo para cerrar el est�mulo (factor cortical
de liberaci�n) del hipot�lamo hasta la pituitaria y la gl�ndula
adrenal�tica.� En esta din�mica, los est�mulos hacia la am�gdala
pueden sobrepasar al sistema y conducir a un est�mulo continuado
para producir esterol de la gl�ndula adrenal�tica.� Este sistema
se asemeja al de un termostato, que en su operaci�n mantiene un
balance apropiado para la homeostasis normal en el individuo.�
Aunque no sabemos cuales son las v�as exactas que est�n involucradas,
el tacto en los inicios de la vida parecen afectar� o determinar
como se regula la v�a del esterol.� En las ratas se ha demostrado
que si las cr�as son descuidadas por la madre al nacer, su v�a
de esterol estar� pobremente regulada, lo cual tiene efectos importantes
en el desarrollo del cerebro incluyendo la cognici�n y el comportamiento
en la vida adulta.
[xlii] [xliii]
En estudios detallados a partes del sistema HPA en el cerebro
de las ratas, ahora hay evidencias de que la negligencia despu�s
del nacimiento (falta del roce materno) conduce al aumento de
la metilaci�n en las estructuras de los genes. En este trabajo,�
se ha podido mostrar que las descendencias de madres que lamen
poco a las cr�as tendr�n una v�a HPA pobremente regulada.� Sin
embargo, si estas cr�as son� colocadas con una madre, con un alto
potencial de lamido, se desarrollan normalmente.� Por el contrario,
las cr�as de madres que son grandes lamedoras, trasladadas hacia
madres con un bajo potencial de lamido, tender�n a tener el mismo
defecto como aquellas cr�as de madres poco lamedoras y cuidadas
por estas.
Otra v�a que est� influenciada por la v�a HPA es el sistema inmunol�gico.
Los niveles bajos de esterol aparentemente afectan el sistema
inmunol�gico de una
manera tal que lo hace vulnerable, provocando des�rdenes de la
�autoinmunidad.. El sistema neuroendocrino juega un papel primordial
en c�mo el cuerpo responde a las infecciones.� El sistema inmunol�gico,
el cu�l constituye un sistema primario de defensa para el organismo,
tambi�n influye sobre el cerebro.� La retroalimentaci�n hacia
el cerebro a trav�s de las citoquinas puede afectar su funcionamiento.�
Alfabetizaci�n.
Las v�as biol�gicas que est�n involucradas en el desarrollo del
lenguaje y la alfabetizaci�n se comprenden solo a medias.� Est�
claro que lo que es recogido a trav�s de la v�a de la visi�n o
auditiva tiene que ser asociada al �rea de Broca y de Wernicke,
as� como tambi�n al habla y a la escritura. Hoy se sabe que los
sonidos a los que se expone un ni�o cuando es muy peque�o influyen
en c�mo se desarrolla esta parte del cerebro y su relaci�n para
el lenguaje. [xliv]
Por ejemplo los p�rvulos, expuestos a dos idiomas en los primeros
siete a ocho meses de vida tendr�n poca dificultad en crear la
base para dominar con maestr�a ambos idiomas y no los hablar�n
con acento. [xlv] Los individuos que desarrollan
la habilidad para la comprensi�n de dos idiomas en los primeros
periodos de la vida tienen el hemisferio izquierdo del cerebro
m�s grande que los individuos de ambientes monoling�es.� La pericia
para dominar un segundo idioma est� directamente relacionada con
el tama�o de esta parte del cerebro.� Se ha encontrado que un
aumento de la densidad de la materia gris en la regi�n inferior
izquierda del parietal est� relacionado con la edad de la adquisici�n
de un segundo idioma.� Debido a que la adquisici�n de un segundo
idioma se logra de manera m�s conveniente a una edad temprana,
se se�ala que hay un per�odo sensitivo �ptimo para la adquisici�n
de un idioma.� Es
interesante destacar que otros resultados de estos estudios muestran
que los individuos que adquieren un segundo idioma muy temprano
en su vida les es m�s f�cil aprender una tercera y cuarta lengua
m�s adelante. Tal parecer�a que los sistemas neurol�gicos que
eval�an los sonidos desarrollan, a edades tempranas, una sensibilidad
para los distintos idiomas que har�n m�s f�cil� desarrollar las
v�as neurol�gicas necesarias para adquirir un segundo idioma.�
Estas conclusiones est�n en l�nea con otros estudios que muestran
cambios estructurales en el cerebro asociados al aprendizaje y
otras funciones apartes del lenguaje.
[xlvi]
Los expertos en el campo del habla del ser humano y el canto
de las aves hace mucho tiempo comentan sobre los paralelos que
existen entre los dos en t�rminos de comunicaci�n y desarrollo.
[xlvii] Tanto los p�jaros como los seres humanos aprenden
sus complejas vocalizaciones en los primeros periodos de la vida,
mostrando una fuerte dependencia a escuchar a los adultos.� Ambos
tienen un per�odo cr�tico para el aprendizaje vocal con una mayor
habilidad para aprender a las edades tempranas.� Ambos han desarrollado
una compleja jerarqu�a de �reas especializadas del cerebro anterior
en donde los centros motores y auditivos interact�an estrechamente.
Los disl�xicos muestran una comunicaci�n lenta entre las �reas
de Broca y la de Wernicke.
[xlviii] Tambi�n muestran deterioros al nombrar im�genes
sobre distintos temas, adem�s de dificultades para leer. [xlix] En� estudios recientes, se encontr� una reducci�n de la
activaci�n del �rea temporal del occipital izquierdo al leer o
al nombrar una imagen.� Esto podr�a significar un d�ficit neurol�gico
com�n, tanto para la lectura como para nominalizar una imagen,
lo cu�l podr�a ser relacionado para
el desarrollo de los circuitos neuronales.�
Los estudios sobre alfabetizaci�n� y comportamiento han ilustrado
la relaci�n entre el desarrollo de las diferentes v�as en la infancia
a edades tempranas.� Un buen n�mero de estudios ha se�alado la
relaci�n entre el desarrollo de la inteligencia en los primeros
a�os de vida y la delincuencia y criminalidad en adolescentes
y j�venes adultos.� Stattin y Klackenberg-Larsson examinaron en
un estudio longitudinal de 212 sujetos en Suecia, la relaci�n
entre el desarrollo del lenguaje, la alfabetizaci�n� y la criminalidad.�
En este estudio encontraron correlaciones significativas entre
el desarrollo del lenguaje a los 6, 18, y 24 meses de nacido y
la criminalidad en etapas posteriores de la vida.� La explicaci�n
de esta relaci�n no se define en el estudio, aunque si se observ�
la relaci�n entre los padres durante los primeros a�os de la vida
y el desarrollo del lenguaje y la alfabetizaci�n. Una posible
explicaci�n es debido al hecho de que las habilidades verbales
que se desarrollan en los primeros tres a�os est�n relacionadas
con el grado de exposici�n al lenguaje, m�s que en leerle a un
ni�o cuando lactante o parvulito en que el ni�o es usualmente
ser� conducido.�
Como fue discutido anteriormente en este art�culo, el contacto
en los a�os iniciales de la vida tiene un efecto significativo
sobre el desarrollo de la v�a HPA.� Un desarrollo escaso de la
v�a HPA en edades tempranas de desarrollo podr�a conducir a una
disfunci�n del sistema HPA, del hipocampo, y del cerebro frontal,
conduciendo a� problemas de conductas, algunos de los cuales llevar�n
a los individuos a enfrentar� el sistema de justicia.� Al respecto,
es interesante que� Cantwell et al
[l] [li]
reporte una alta prevalencia de Trastorno del D�ficit de la Atenci�n junto con la hiperactividad� y des�rdenes
de oposici�n �en
una muestra de ni�os peque�os con problemas del habla y del lenguaje.�
Existen tambi�n un conjunto de art�culos que muestran una relaci�n
entre el
cociente intelectual y el Trastorno del D�ficit de la
Atenci�n.� Debido a que el cociente intelectual esta enormemente
influenciado por los per�odos de desarrollo del ni�o a edades
tempranas y probablemente guarda relaci�n con el lenguaje y la
alfabetizaci�n, todas estas relaciones indican que la calidad
de la interacci�n del adulto con el p�rvulo y el ni�o peque�o
es probablemente de suma importancia y se relaciona con la falta
del tacto o el contacto humano.�
Los programas para realzar el ECD
El peso de las evidencias ense�a que la calidad de las experiencias
a que est�n expuestos un beb�, un p�rvulo, y un ni�o peque�o durante
la fase preescolar de desarrollo afecta su capacidad de aprendizaje
en el sistema escolar, as� como su comportamiento.
[lii] [liii]
Existen tres fuentes de informaci�n que son relevantes para
el debate acerca de la efectividad de los programas de desarrollo
del ni�o a edades tempranas.� Los datos provienen de estudios
longitudinales a cohortes de nacimiento, basados en la observaci�n,
y pruebas aleatorias controladas.�
Los estudios longitudinales de cohortes de nacimiento claramente
demuestran que los ni�os que est�n matriculados en� programas
preescolares centrados, superan a los ni�os que no lo est�n. Los
recientes informes de un estudio de 1970 de cohortes de nacimiento
brit�nicos demuestran sin lugar a dudas que los programas preescolares
afectan significativamente el aprendizaje en el
sistema escolar.� En estos estudios se se�ala concluyentemente
que los
programas preescolares y los h�bitos de crianza de los hijos
fueron importantes vaticinadores de la movilidad de los ni�os
de todas las esferas sociales, independientemente de la desventaja
en el sistema escolar.� Jefferis, Power, y
Hertzman [liv] encontraron
en sus an�lisis de 1958 sobre los cohortes de nacimiento brit�nicos
una evidente relaci�n entre el peso al nacer, la clase social
y el desarrollo cognoscitivo medido a los 7, 11, y 16 a�os de
edad.� El efecto m�s grande estaba en el per�odo preescolar y�
no dentro del per�odo escolar.� Esta evidencia es compatible con
el efecto que posee el desarrollo del� ni�o de edades tempranas
en el desarrollo cognoscitivo.� Las v�as que se establecieron
durante el per�odo preescolar son dif�ciles de cambiar cuando
los ni�os se introducen el sistema escolar.� En un an�lisis m�s
profundo de esta poblaci�n, Feinstein [lv] encontr� que la puntuaci�n
del desarrollo a los 22 meses de edad predijo las aptitudes educativas
a la edad de 26 a�os.� Una observaci�n interesante fue que los
ni�os que tuvieron calificaciones pobres en la prueba anterior,
pero sus padres eran ricos, tend�an a alcanzar a la media, mientras
que los ni�os con los padres de menores ingresos tuvieron las
menores probabilidades de recuperarse.� La conclusi�n global de
este estudio fue que los ni�os que mostraban una baja actuaci�n
baja a la hora que su entrada de la escuela, ten�an poca probabilidad
de revertir el proceso durante su� estancia� en el sistema escolar.�
Estudios hechos por el Programa de Salud y Desarrollo Infantil
(IHDP) a ni�os en edades comprendidas desde su� nacimiento hasta
los 3 a�os, para examinar c�mo las experiencias a edades tempranas
guardan relaci�n con el desarrollo cognoscitivos y del lenguaje,
destacan� que la calidad del cuidado
del ni�o, durante este per�odo, tienen un significativo efecto
en los resultados� que se obtienen a los 3 a�os de edad.
[lvi] Los ni�os que se hayan al cuidado exclusivo de la madre
no se diferenciaron significativamente de aquellos que se hallaban
al cuidado de una guarder�a infantil.� Jeanne Brooks Gunn concluy�,
en su trabajo con el IHDP, que la alta calidad del cuidado centrado
mostr� resultados excelentes en el desarrollo del� ni�o a edades
tempranas. [lvii]
Determinaron, a su vez, que la provisi�n de un cuidado� infantil
basado en el centro de alta calidad universal era beneficiosa
para todos, incluidos los ni�os de madres solteras.� Estos beneficios
positivos continuaron en los grados escolares elementales y posteriores.�
En sus estudios sobre ni�os prematuros de bajo peso al nacer,
encontraron efectos sostenidos de los programas basados en centros,
sobre los registros en la escala verbal del WISC �a la edad de
8 a�os. [lviii] Los
programas basados en centros comenzaron al a�o de vida y continuaron
hasta los 3 a�os de edad, dado que todos los ni�os prematuros,
tuvieron asignado un cuidado de salud despu�s de su nacimiento.�
Lo notable en este estudio fue que los padres con estos ni�os
que utilizaron el centro por m�s de 400 d�as dentro de un periodo
de dos a�os, ten�an ni�os que tuvieron puntuaciones verbales muchos
mejores a la edad de 8 que los ni�os que pasaron menos tiempo
en los inicios de los centros en a�os tempranos.� Los ni�os que
asistieron a estos centros anotaron mucho mejor que los ni�os
que no estaban involucrados en los programas centrales.� �sta
es buena prueba de un efecto de la dosis en el desarrollo del
cerebro en los inicios de a�os para infantes prematuros.�
Grantham-McGregor en sus estudios del efecto de la nutrici�n
y la estimulaci�n en el desarrollo de ni�os raqu�ticos, mostr�
que si bien el suplemento alimentario y la estimulaci�n mejoraron
el desarrollo de estos ni�os en
comparaci�n con el grupo de control, la aplicaci�n de ambas medidas
conjuntamente condujo a que los ni�os raqu�ticos alcanzaran al
grupo de control a los� 24 meses mayores. [lix] Un seguimiento de este estudio 11 a�os
m�s tarde observ� que la estimulaci�n psicosocial tuvo un efecto
largo y significativo en el crecimiento de estos ni�os.� A esa
edad no se manifest� un beneficio significativo en relaci�n al
suplemento alimentario, para el crecimiento o la cognici�n. [lx] De cualquier forma los ni�os
raqu�ticos tuvieron un rendimiento� significativamente m�s pobre
que los del grupo de control, apoyando la conclusi�n que la restricci�n
en el crecimiento tiene consecuencias a largo t�rmino.� El cociente
intelectual de los ni�os que recibieron estimulaci�n fue aproximadamente
la mitad del de la� desviaci�n est�ndar de los ni�os controlados.�
Un incremento en ese sentido tiene gran importancia para el �xito
educativo y la ocupaci�n posterior y el aprendizaje.� Un estudio
reciente realizado por Berkman Et Al [lxi] en Per� arroj� que la desnutrici�n
en la infancia a edades tempranas vinculada con la enfermedad
de la diarrea, esta asociada con una funci�n cognoscitiva escasa
a la edad de los 9 a�os.� En algunos pa�ses, ha sido mostrada
una asociaci�n entre la estatura durante los primeros a�os de
vida y un conjunto de d�ficits en el rendimiento escolar� en la
infancia posterior o la adolescencia.
�El programa preescolar ‘Perry Preschool program’
(estudio Ypsilanti)
[lxii] encontr� que la aplicaci�n del programa a ni�os de
3-4 a�os, durante el a�o escolar, todas las ma�anas de los d�as
laborables, acompa�ado de� una hora y media de visita a las casas
de cada madre y ni�o por la tarde, tuvo un efecto significativo
en el desarrollo del ni�o.
[lxiii] Cincuenta y ocho de estos ni�os fueron escogidos
de manera aleatoria para el programa preescolar y 65 restantes
no lo recibieron.� Los ni�os del programa tuvieron un rendimiento
significativamente mejor que los que no estaban en �l.� (el 65%
por ciento de los ni�os� del programa se graduaron de la escuela
secundaria, en contraposici�n con el 45 % de los ni�os que no
asistieron al programa.)� Una
proporci�n mayor de los ni�os del programa sigui� para la universidad.�
Estos a su vez mostraron un mejor rendimiento durante las� pruebas
para medir su� capacidad de leer y escribir.
Otra pista ofrecida por el estudio Ypsilanti fue la reducci�n
sustancial en el crimen por parte de los individuos del grupo
de intervenci�n.� La reducci�n en el comportamiento antisocial
fue sustancial, conduciendo a una menor cantidad de hechos de
sangre, menor cantidad de cr�menes contra la propiedad, y menor
consumo de droga. El beneficio de estimado de costo del programa
fue de $12,000 por estudiante, produciendo un beneficio para el
individuo de $20,000 al a�o y un beneficio global p�blico de $88,000
al a�o. [lxiv]
Aunque este programa tuvo un efecto inicial sobre el cociente
intelectual, el mismo no fue sostenido.� Ello quiz� no fuese inesperado,
ya que el peso de las evidencias hoy en d�a nos dicen que el cociente
intelectual esta altamente influenciado por las condiciones durante
la infancia. [lxv]
El proyecto Abecedario
[lxvi] [lxvii]
ofrece informaci�n interesante acerca del valor de la intervenci�n
temprana en el desarrollo cognoscitivo sobre los 20 a�os.� En
este programa un grupo de ni�os afro americanos, de familias con
madres con un CI menor de 80, se dividieron aleatoriamente en
cuatro grupos: un grupo testigo; un grupo expuesto a un programa
preescolar; un grupo expuesto a un programa de educaci�n especial
durante los primeros tres a�os de la escuela primaria; y un grupo
expuesto tanto al programa preescolar y al programa
escolar.� �La distribuci�n de los cuatro grupos se realiz� a
la edad de 6 meses.� Este estudio estaba primordialmente enfocado
al desarrollo del lenguaje y de la alfabetizaci�n.� Una observaci�n
notable de este estudio fue el descubrimiento
de que los ni�os ubicados en el grupo del programa escolar especial
mostraron una mejor habilidad para la lectura que la de los ni�os
del grupo testigo, pero ese efecto estaba mayormente perdido a
la edad de 21 a�os.� El grupo expuesto al programa preescolar
observ� una clasificaci�n dram�ticamente mejor en las pruebas
de lectura al entrar a la escuela, pero este efecto se fue perdiendo
gradualmente.� El grupo expuesto al programa preescolar y al programa
especial fue el que mejores resultados obtuvo, y estos tendieron
a tener un efecto sostenido. Este estudio evidencia que el� cerebro
dispone de per�odos sensitivos de desarrollo, que tendr�n una
influencia en los per�odos de desarrollo posteriores.� En este
caso, el programa preescolar claramente realz� el efecto del programa
escolar.
Las Medidas de Desarrollo del Cerebro
Lo �nica medida biol�gica que parece reflejar las condiciones
del desarrollo del ni�o a edades tempranas es la HPA (pituitaria
adrenal�tica hipot�lamica) o v�a del estr�s.� Estudios extensivos
en animales que involucraron ratones, ratas, monos y recientemente
seres humanos, el peso de las evidencias muestran que esta v�a
afecta el aprendizaje, el comportamiento y la salud a lo largo
de todo el ciclo biol�gico. La funci�n de esta v�a esta fuertemente
influenciada por las condiciones del desarrollo a edades tempranas.�
La liberaci�n de esteroles aumenta temprano en la ma�ana y gradualmente
va declinando� hacia niveles bajos al anochecer, a menos que haya
circunstancias que tiendan a mantenerlo
alterado.�
Recientemente, se han realizado mediciones de los niveles de
esteroles
circulantes a trav�s de la valoraci�n de niveles de �ste en la
saliva. [lxviii]
[lxix] �sta es una medida precisa de los niveles de esterol
circulantes en el� plasma.� Las conclusiones principales de este
trabajo son que el control regulador de la v�a del esterol se
establece en los primeros a�os del desarrollo.� McEwen se refiere
a los efectos de estos mediadores de las v�as del estr�s como
al�stasis.� Un aspecto muy importante de esta v�a es que despu�s
de que estos mediadores son secretados, deben ser inhibidos.�
Algunas veces el mecanismo de inhibici�n deja de funcionar y los
mediadores qu�micos de control de la v�a quedan activos.� Esto
puede inducir a efectos da�inos sobre per�odos m�s largos, si
existen� muchos acontecimientos externos adversos en la vida o
la secreci�n hormonal esta� sin regular.� Al otro lado de esta
ecuaci�n tenemos la respuesta del cortisol, que si es inadecuada,
otros sistemas del cuerpo se comportan excesivamente, como es
el caso del sistema inmunol�gico (incitoquinas inflamatorias),
que normalmente es contenido por niveles elevados de cortisol,
y ello conduce a los disturbios de la auto inmunidad.
Los animales no pueden operar la v�a HPA en los primeros a�os
de vida sin un cuidado maternal efectivo. El tacto es un est�mulo
importante que afecta el control regulador de esta v�a.� En los
humanos, los ni�os que no reciben un cuidado receptivo o son manejados
inadecuadamente acabar�n con respuestas anormales, afectando su
comportamiento y su cognici�n.� Entonces, una de las preguntas
cr�ticas es, �colocar a los ni�os en las� guarder�as infantiles
afecta sus sendas de esterol?� Hay pruebas que muestran
que los ni�os que son cuidados en las guarder�as infantiles tienden
a tener
niveles de esterol m�s altos al final del d�a, que los ni�os
que son cuidados en sus casas.� Sin embargo, hay pruebas sustanciales
que muestran que una guarder�a infantil de calidad no produce
resultados negativos.
[lxx] La
investigaci�n sobre los niveles de cortisol muestra diferentes
resultados entre las guarder�as infantiles de alta y baja calidad.�
Los ni�os en una guarder�a infantil de alta de calidad muestran
patrones de esterol que declinan normalmente durante el d�a.�
Las medidas del desarrollo del lenguaje y la alfabetizaci�n son
tambi�n se�ales del desarrollo del cerebro en los primeros a�os
de vida. Esto es porque, como ha sido discutido anteriormente,
las habilidades verbales y del lenguaje quedan establecidas en
los primeros a�os de la vida, antes de la entrada a la escuela.�
Los per�odos cr�ticos y sensitivos del desarrollo del cerebro
que guardan relaci�n con las habilidades verbales y del lenguaje
son fuertemente influenciados por experiencia en estos a�os iniciales.�
Otro aspecto de esta medida lo constituye el hecho de que aquellos
individuos con habilidades verbales escasas y bajos niveles de
alfabetizaci�n tienden a tener un mayor riesgo de padecer problemas
de salud y comportamiento en la vida adulta, incluyendo problemas
de salud mental as� como comportamiento antisocial.
[lxxi] Como fue subrayado anteriormente, la explicaci�n para
ello pudiera estar en el hecho de que si bien la lectura para
un ni�o en sus primeros a�os de vida es un factor importante para
adquirir habilidades verbales, tambi�n maneja� la v�a del tacto,
que tiene un efecto primordial en el desarrollo de la v�a HPA.�
La Calidad del Desarrollo de los Ni�os a edades tempranas
en los pa�ses
Una de las tareas m�s dif�ciles es poder determinar las valoraciones
basadas
en poblaciones, sobre el desarrollo del ni�o a edades tempranas.�
En Canad�, cuando hicimos el Estudio de los A�os Tempranos, no
se obtuvieron
valoraciones fidedignas sobre el desarrollo del� ni�o a edades
tempranas que se pudieran relacionar f�cilmente con el desarrollo
neurobiol�gico del desarrollo del cerebro.� Ni los servicios comunitarios,
ni el sistema de educaci�n tuvieron indicadores confiables.� Los
�nicos indicadores robustos fueron las medidas tomadas en relaci�n
con el nacimiento del ni�o (prematuros y peso al nacer).� Afortunadamente
nuestro pa�s tiene establecido la Encuesta Nacional Longitudinal
de Ni�os y Juventud (NLSCY) que cada dos a�os hace una valoraci�n
basada en las poblaciones de ni�os de diferentes edades.� El �ndice
de vulnerabilidad
[lxxii] desarrollado por� este estudio se basa en medidas
de aprendizaje y comportamiento en las distintas edades.� La medici�n
educativa entre las edades de 4-5 a�os son habilidades receptivas
del vocabulario, y para valorar el comportamiento, se entrevistan
a los padres.� El componente del comportamiento incluye la hiperactividad,
la ansiedad, los problemas emocionales, la inatenci�n, los des�rdenes
de conducta, la agresi�n f�sica, y la agresi�n indirecta.� En
estos estudios se ha encontrado que aproximadamente el 33 % de
los ni�os pertenecientes a una categor�a socioecon�mica inferior,
son vulnerables a la hora de su� entrada en el sistema escolar
y que cerca de un 12 % para los ni�os de la clase socioecon�mica
alta.� Debido a que� esta relaci�n es una gradiente, el mayor
n�mero de ni�os con dificultad pertenecen a la clase media de
nuestra poblaci�n.� La conclusi�n de este trabajo es que cualquier
programa para realzar el desarrollo del ni�o a edades tempranas
deber�a estar disponible para todas las familias del pa�s y ser
f�cilmente
asequible.�
Medidas de Resultado
Para poder medir de manera eficaz a nivel de la comunidad la
calidad del
desarrollo del ni�o a edades tempranas, se necesita obtener resultados
medibles que le informen a la comunidad qu� tan bien se desarrollan
sus ni�os.� Existen un conjunto de herramientas que han sido desarrolladas
para medir el desarrollo de los ni�os a edades tempranas.� A menudo
son catalogadas en t�rminos como ‘preparaci�n para el aprendizaje’
o alguno similar lo que ha provocado que sean usadas como una
herramienta de diagn�stico.� En nuestro pa�s, hemos desarrollado
lo que se llama Instrumento de Desarrollo Temprano (Early Development
Instrument, EDI)
[lxxiii] que no es utilizado como una herramienta de monitoreo,
no diagnostica a los ni�os, no recomienda cu�les ni�os deber�an
recibir una educaci�n especial, no recomienda acercamientos espec�ficos
a la ense�anza, y no se usa para dise�ar un "curr�culo”.
[lxxiv] La valoraci�n EDI es llevada en el momento
de la entrada al sistema escolar y no es usada a nivel individual,
sino del grupo, para evaluar c�mo se desempe�an los ni�os sanos
en la comunidad.� El objetivo es hacerle saber a las comunidades
donde pueden mejorar las condiciones para el desarrollo del ni�o
a edades tempranas� para poder� mejorar sus resultados.� En la
actualidad tratamos de dise�ar� estrategias basadas en las comunidades
para implementar un desarrollo del ni�o a edades tempranas de
alta calidad y asociar los centros de crianza de los ni�os con
las escuelas primarias para mejorar resultados. [lxxv]
Tambi�n estamos considerando introducir una valoraci�n a los
18 meses de
nacido que� pueda llevarse a cabo a trav�s de nuestro sistema
de m�dicos de familia que involucra el cuidado de salud en nuestros
programas de salud
p�blica.� La importancia de esta valoraci�n ser� la de identificar
aquellas comunidades donde hay un desarrollo sustancial del ni�o
a ese tiempo,
permitiendo la aplicaci�n de programas en el momento preciso
de esa etapa del desarrollo.� El peso de las pruebas ofrecidas
por la neurociencia es que mientras m�s temprano tome medidas
para mejorar lo resultados, mejor ser�n estos.
Consideraciones econ�micas y pol�ticas
El reto dif�cil para las sociedades es c�mo implementar programas
que realcen el desarrollo del ni�o a edades tempranas.� La evidencia
muestra que los programas basados en los centros que involucran
a los padres son, obviamente, una estrategia muy poderosa para
mejorar ese desarrollo y la calidad de las poblaciones de 20 a
25 a�os m�s tarde.� Ha resultado dif�cil lograr que las sociedades
reconozcan la importancia de invertir en el �rea de preescolar
para mejorar la calidad de sus poblaciones (el comportamiento
y los niveles de educaci�n) para poder tomar parte en el mundo
de hoy.� Hay crecimiento exponencial en el conocimiento y las
tecnolog�as avanzadas, lo que requiere de una sociedad con el
m�nimo de violencia y una poblaci�n altamente competente.� Heckman,
premio Nobel de Econom�a de la Universidad de Chicago [lxxvi] ha hecho un an�lisis detallado en los
Estados Unidos acerca del rendimiento del capital invertido en
las diferentes etapas de desarrollo sobre la competencia y las
calidades de las poblaciones.� Herckman ha concluido de los estudios
de los programas de estudio en los Estados
Unidos que el retorno de cada d�lar invertido en la educaci�n
preescolar es mucho mayor que el del d�lar invertido en los programas
escolares.� El regreso
en las inversiones de educaci�n es aproximadamente tres a uno
en contraste a un m�nimo de ocho a uno para los programas de desarrollo
del ni�o a edades
tempranas.� El regreso de las inversiones en las poblaciones
de m�s edad limitado.� Aunque esta prueba es impactante la dificultad
en implementar programas para la ni�ez temprana en las sociedades
no es f�cil.� La raz�n, en parte, de esto es que los gobiernos
en las sociedades democr�ticas, encuentran dif�cil hacer inversiones
y crear programas que no producir�n beneficios significativos
para la sociedad en los pr�ximos 20-25 a�os.� A los ministros
de finanzas les gusta el tipo de inversiones que puede mostrar
un retorno en periodos de dos a tres a�os, como una represa o
un puente nuevo.� Por ello, al considerar una inversi�n en el
desarrollo del ni�o a edades tempranas, debemos tener resultados
cuantificables que permitan medir el desarrollo en relaci�n con
la capacidad futura.� El EDI es una de estas medidas, ya que si
existe una comunidad con un desempe�o pobre, pueden iniciarse
programas que pueden cambiar esos resultados en un periodo de
cinco a�os.� La otra medida de resultado que puede estar relacionada
con las mejoras en el desarrollo del� ni�o a edades tempranas
es la retenci�n escolar y la proporci�n de ni�os que se ven forzados
a repetir los grados.�
El costo de un programa de desarrollo del ni�o a edades tempranas
de alta calidad por beb�, p�rvulo, y ni�o peque�o es aproximadamente
el mismo que el de un ni�o del sistema escolar primario.� El reto
para todas las sociedades es que queremos tener sociedades razonablemente
pr�speras, tanto en el mundo
en v�as de desarrollo c�mo en el desarrollado, con pocas personas
viviendo en la pobreza y bajos niveles de violencia que conducen
a sociedades estables
con un alto capital social.� Por tanto, el tema del� desarrollo
del ni�o a edades tempranas, en t�rminos de la pol�tica p�blica,
es tan importante como cualquier
otra actividad en la que podemos estar comprometidos en nuestras
distintas sociedades.
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