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LA PROGRAMACIÓN DE LAS ACTIVIDADES EN EL AULA SOBRE LA BASE DE LA TEORÍA DE LAS INTELIGENCIAS

La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner no constituye en realidad un modelo pedagógico, porque un modelo pedagógico es mucho más amplio y abarca muchas cuestiones curriculares que la teoría de las inteligencias múltiples no engloba

Pero lo cierto es que su sistema ha sido incorporado en numerosos modelos, que han asimilado sus preceptos y planteamientos, y los han integrado en sus procedimientos pedagógicos y metodológicos. Sobre esta teoría se están construyendo como veremos, modelos educativos.

Al analizar la teoría lo primero que se destaca es que la misma puede encajar bien en un modelo pedagógico dado, pero no lo sustituye, porque hay muchos aspectos del desarrollo y del trabajo educativo que no están presentes en esta teoría, que van desde la formación de hábitos, la socialización, la regulación del lenguaje, los valores, los manejos educativos de muchos comportamientos infantiles, la formación de la adaptación a las nuevas condiciones, entre otros. Tampoco asume la organización del trabajo educativo, de la vida de los niños, de la interrelación de los agentes educativos, de la ratio educador-niño, de las formas organizativas del trabajo pedagógico, por solo nombrar unos pocos aspectos.

No obstante su interrelación estriba en proporcionar una concepción y un sistema para estimular aspectos importantes del desarrollo infantil, a partir de una óptica humanista y participativa, en función de todos los niños, lo cual, es quizás su mas importante aporte a la educación de la primera infancia. Nos aporta una visión mas amplia y general de la personalidad.

Durante muchos años hemos concebido a una persona como “lista o inteligente” cuando observamos en ella habilidades matemáticas, verbales, lógicas. Estas habilidades podían ser medidas por la prueba de Coeficiente Intelectual. De alguna manera a partir de esta medida, se podía predecir lo bien o mal que nos iba a ir en la escuela y en la vida en general. También existía la idea de que el Coeficiente Intelectual era determinado genéticamente y por lo mismo, no cambiaba durante el tiempo.

Gardner se cuestiona las diferencias que existen entre la inteligencia de un navegante que se guía en su camino por las estrellas, a la inteligencia de un curandero y guía espiritual respetado por su grupo. La inteligencia de Miguel Ángel, o la inteligencia de Mozart o de Beethoven o de Albert Einstein. Es evidente de que todos son inteligentes, pero “a su manera “ Está claro que en este mosaico de habilidades: no podemos hablar de una sola inteligencia, sino de muchas.

El Dr. Gadner define la inteligencia “como la capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural”. Posteriormente ha dado otra definición:

“La inteligencia es la capacidad de comprender el entorno y utilizar ese conocimiento para determinar la mejor manera de conseguir unos objetivos concretos”, definición en la que sintetiza todavía más lo que ha sido la inteligencia a lo largo de la historia: la capacidad para adaptarse al medio.

Gardner parte de un concepto de inteligencia mucho más amplio que el mero Cociente Intelectual y se centra en el estudio de las capacidades humanas.

Estas múltiples inteligencias se definen como tales, de acuerdo con Gardner, por cumplir criterios o requisitos básicos que la plantean como una estructura integral, lo cual la diferencia del talento, la aptitud o la habilidad. Realiza una serie de estudios y análisis para determinar que factores han de darse para poder definir que es una inteligencia, como son:

Ø Que corresponda a una habilidad innata

Ø Que se localice en una parte del cerebro. (En caso de daño en esa parte, hay ausencia de la habilidad)

Ø Que tenga una función social

Ø Que los conocimientos puedan estar sistematizados y documentados

Ø Que se resuelvan problemas del grupo social, o que sean productos apreciados por el grupo.

Factores y estudios que competen mas al campo de la psicología, y que desde luego quedan fuera de nuestros objetivos como educadores. El Doctor Gadner ya avanza que con arreglo a su teoria, pueden existir mas inteligencias, siempre que se puedan reunir los factores que indica.

Las inteligencias relacionadas que investiga y propone el Dr. Gardner en sus primeros informes son:

· La inteligencia lingüística, o capacidad de emplear de manera eficaz las palabras, manipulando la estructura o sintaxis del lenguaje, la fonética, la semántica, y sus dimensiones prácticas.

· La inteligencia lógica y matemática, o capacidad de manejar números, relaciones y patrones lógicos de manera eficaz, así como otras funciones y abstracciones de este tipo.

· La inteligencia espacial, o habilidad de apreciar con certeza la imagen visual y espacial, de representarse gráficamente las ideas, y de sensibilizar el color, la línea, la forma la figura, el espacio y sus interrelaciones.

· La inteligencia física y cinestésica, o habilidad para usar el propio cuerpo para expresar ideas y sentimientos, y sus particularidades de coordinación, equilibrio, destreza, fuerza, flexibilidad y velocidad, así como propioceptivas, táctiles y hápticas.

· La inteligencia musical, o capacidad de percibir, distinguir, transformar y expresar el ritmo, timbre y tono de los sonidos musicales.

· La inteligencia interpersonal, o posibilidad de distinguir y percibir los estados emocionales y signos interpersonales de los demás, y responder de manera efectiva a dichas acciones de forma práctica.

· La inteligencia intrapersonal, o habilidad de la autoinstrospección, y de actuar consecuentemente sobre la base de este conocimiento, de tener una autoimagen acertada, y capacidad de autodisciplina, comprensión y amor propio.

Si repasamos las inteligencias que propone el Dr. Gadner comprobamos que estas abarcan, básicamente todas y cada una de las facetas que componen al ser humano y que nosotros debemos, como educadores potenciar. Os recuerdo que hemos definido educación inicial como desarrollo integral del niño en todas y cada una de sus facetas. Yo creo que por eso esta teoría se identifica tanto con los educadores.

Lo más importante de esta concepción gardneriana radica en el reconocimiento de que

  • en cada persona coexisten estas siete inteligencias, pero que no todas al mismo nivel de desarrollo
  • que la mayoría de la gente puede desarrollar cada una de estas inteligencias hasta un nivel apropiado
  • que estas inteligencias funcionan juntas de manera compleja
  • que existen muchas maneras de ser inteligente.

Al plantear que todos somos inteligentes, y que en nosotros coexisten las inteligencias, esto hace que el educador se dirija a trabajar con todos los niños, sin excluir aquellos que aparentemente no se destacaban en nada (porque tienen que ser inteligentes en algo) Esto le da, por una parte un enfoque humanista a la teoría, y por la otra, garantiza la educación para todos.

Cuadro de texto:  En consecuencia, los programas educativos deben proveer contenidos para el desarrollo de cada una de estas inteligencias por que en definitiva estos contenidos estan favoreciendo el desarrollo integral del niño. Ahora bien, en nuestros programas educativos, hemos de incluir actividades que promuevan la formación de normas y valores éticos, de patrones y formas socializadas de conducta, de formación de hábitos, de nociones y sentimientos morales de goce interno ante las manifestaciones hermosas de la naturaleza y la vida social, y de todos aquellos comportamientos y vivencias relacionados con su esfera afectivo-motivacional que en su conjunto van a incidir, tanto en lo que se ha dado en llamar LA INTELIGENCIA EMOCIONAL, como impregnar cada una de las otras inteligencias de un componente  afectivo que ha de posibilitar un mejor desarrollo y formación de las mismas, partiendo del criterio de la estrecha unidad de los factores afectivos y cognoscitivos en la formación del desarrollo psíquico

ACTIVIDADES INTELIGENCIAS

El programa educativo se ha de dirigir a la consecución de todas las potencialidades físicas y psíquicas del niño, lo cual equivale decir que ha de dirigirse a la formación y desarrollo de todas sus inteligencias. Un programa científicamente bien concebido debe entonces comprender una serie de contenidos que sirvan como experiencias de estimulación para cada una de las inteligencias, y que permitan la máxima expresión de las mismas a los niveles que puedan ser posibles alcanzar en cada niño o niña.

Estas actividades han de incorporarse dentro de estrategias didácticas que posibiliten que el programa educativo infantil diariamente se ejerciten las distintas inteligencias, para evitar la sobre estimulación de unas en detrimento de otras

Esto se conjuga de las más diversas maneras, combinando la estimulación de unas mediante actividades pedagógicas propiamente dichas, con la organización de condiciones que permitan la acción libre e independiente en las otras, etc.

Esto llevado a un plano más metodológico significa propiciar situaciones de aprendizaje que actúen para estimular el SURGIMIENTO Y FORMACIÓN DE DICHAS PROPIEDADES Y CUALIDADES, en todas las posibilidades de desarrollo de cada una de las inteligencias de estos niños y niñas

Como la coexistencia de estas inteligencias en el niño no implica un nivel de desarrollo semejante en cada una de ellas, el programa educativo ha de posibilitar actividades y contenidos de igual dimensión y trascendencia para todas, de modo tal que tengan las mismas posibilidades de manifestación, y que luego, por la acción de las diferencias individuales de cada niño unas se perfilen mejores que las otras, pero procurando desarrollar el mayor número posible de sus inteligencias hasta un nivel apropiado.

Por supuesto, es imposible que en un mismo niño todas sus inteligencias se desarrollen al máximo nivel, pero el fin principal del programa educativo ha de hacer que esto sea asequible hasta un determinado logro, lo que solo puede concebirse si el programa proporciona experiencias de aprendizaje significativas en todas las inteligencias. Esto se opone a los programas que se dirigen exclusivamente a estimular los procesos intelectuales, o de aquellos que se concentran en el desarrollo afectivo y personal sin gran preocupación por los aspectos cognoscitivos

Así, en un programa educativo que considere el desarrollo integral, la formación de todas las inteligencias en el niño, tan importante es la actividad pedagógica relacionada con las nociones matemáticas elementales, como aquella que se refiere a la apreciación musical o la que atañe a las destrezas físicas y motoras. Esto implica una reorganización y reestructuración conceptual y metodológica de los contenidos y actividades, que en la actualidad, por lo general, descansan en un reforzamiento del tiempo metodológico dedicado al área intelectual, en detrimento del referente a la esfera artística, cinestésico-motora o lo interpersonal.

Esto tampoco puede llevarse de manera mecánica a un extremo: la cuestión no es dividir el tiempo de actividades por área de desarrollo en partes iguales como se hace con una torta de cumpleaños, sino de encontrar en las bases del desarrollo evolutivo los momentos más apropiados para reforzar unos u otros contenidos, pues es conocido que cada inteligencia tiene su propio devenir evolutivo, el cual es necesario conocer de manera profunda para saber como organizar de forma más apropiada la correspondiente estrategia metodológica.

Por eso es posible que en unos momentos determinados del desarrollo, unos contenidos concernientes a uno o varios tipos de inteligencia puedan ser tratados metodológicamente con mayor intensidad o frecuencia, pero aún en este caso el programa educativo ha de velar porque todos puedan ejercitarse cotidianamente, bien mediante la forma más organizada de la actividad pedagógica, bien a través de la propia actividad libre o independiente del niño. De esta forma se crean condiciones para el desarrollo de cada una de las inteligencias, que forman un sistema funcional complejo, y en el que todas se influyen entre sí. Así, una inteligencia actúa sobre la otra, y  todas se entrelazan en un sistema funcional complejo.

Tambien tenemos que tener en cuenta, y particularmente en la educación infantil, que dentro de cada inteligencia hay que posibilitar diversas maneras de ejercitarla, pues hay muchas formas de ser inteligentes dentro de una misma categoría.

En una actividad que se dirige a promover la inteligencia musical, habrá niños y niñas que tendrán más posibilidades de aprender canciones que otros y, sin embargo, aquellos podrán ser más aptos para tocar un instrumento musical simple, por lo que el programa educativo ha de contemplar esta diversificación.

El desarrollo de la inteligencia lingüística se garantiza mediante contenidos que tengan que ver con la formación y perfeccionamiento de la lengua materna, y en los que se promuevan la narración, hacer juegos verbales, escuchar grabaciones, aprender poesías y cuentos, relatar vivencias, hacer el análisis de las palabras y de los sonidos, expresar ideas de manera oral, valorar el habla de los coetáneos y la propia, hacer rimas y acertijos verbales, ver y escuchar títeres, participar en dramatizaciones, participar en juegos de roles, en suma, actividades que promuevan la comunicación, el intercambio verbal, el hablar y escuchar sobre diversos temas.

La inteligencia lógica y matemática ha de ser estimulada en el programa educativo a través de contenidos que tengan que ver con el uso de relaciones cuantitativas, la utilización de la teoría de conjuntos, las nociones elementales de la matemática, la solución de problemas, la formación de habilidades intelectuales generales como la identificación, la clasificación, la agrupación, la comparación, la seriación, la modelación, realización de experimentos sencillos, el uso de juegos mentales y acertijos numéricos, la utilización de rompecabezas lógicos, entre otras tantas actividades.

Para formar la inteligencia espacial deben haber contenidos en el programa de educación infantil que promuevan la presentación de asuntos en láminas e imágenes, la realización de dibujos, modelado y construcción con bloques y piezas disímiles, utilizar laberintos y rompecabezas, visualizar libros ilustrados, videos y películas, hacer degradaciones de color, jugar con mosaicos de formas y colores, dominós de figuras geométricas, animales y colores, manipulación y conocimiento del mundo de los objetos y sus relaciones, conocimiento y práctica de las relaciones espaciales (detrás, delante, debajo, arriba, a la derecha, a la izquierda, cerca, lejos, entre tantas otras), realización de excursiones y paseos a la naturaleza y museos de arte, etc.

Los contenidos del programa de educación infantil para el desarrollo de la inteligencia física y cinestésica han de versar básicamente la realización de actividades manuales y táctiles, de actividades que promuevan los movimientos gruesos del cuerpo como saltar, correr, brincar, escalar, reptar, agarrar, que se expresan en la educación física y la actividad motriz independiente, así como de movimientos finos de la mano: modelar, dibujar, construir, realizar danzas y manifestaciones de expresión corporal, hacer juegos de imitación, jugar con elementos y equipos de juegos de áreas exteriores: deslizaderas, carruseles, escaleras, equipos de gimnasia, escalar sogas, vencer obstáculos, manipular objetos diversos, realizar todo aquello que promueva sensaciones somáticas, de equilibrio físico, de aprendizaje manual.

La inteligencia musical se promueve en el programa de educación infantil mediante contenidos que estimulen la formación de habilidades musicales diversas, tales como el aprendizaje de poesías y narraciones cantadas, de canciones, conocimiento del ritmo, el pulso y el acento de los sonidos musicales, escuchar música a través de diversas fuentes: el radio, la grabadora, los cassettes y compactos, aprender instrumentos musicales sencillos, realizar danzas folklóricas infantiles, expresar movimientos acordes con la música que se escucha, participar en coros y bandas rítmicas, definir los tipos de sonidos del medio ambiente, entre otras muchas actividades.

Para el desarrollo de la inteligencia interpersonal el programa educativo infantil ha de contemplar contenidos que fomenten el aprendizaje cooperativo, la enseñanza grupal, la ayuda mutua y la solidaridad, el realizar juegos de mesa, hacer actividades conjuntas, tales como juegos de roles, preparación de materiales para fiestas y efemérides, hacer visitas a la comunidad, traer personalidades al centro infantil para intercambio con los niños, observar el trabajo de los adultos, el realizar análisis del juego y la actividad de los otros, participar en dramatizaciones, realizar acciones laborales sencillas colectivas como recoger los juguetes, limpiar las áreas de juego, cuidar el huerto, ayudar al servicio de la alimentación en el grupo o en el comedor, entre otras tareas.

A pesar de la tierna edad de los niños, el programa de educación infantil ha de propiciar acciones para el desarrollo de la inteligencia intrapersonal, lo cual se puede hacer mediante la inclusión de contenidos en los que siempre el educador imprima sentimientos a su presentación, hacer análisis de su juego o comportamiento, propiciar momentos de actividad libre e independiente, de juego ocasional en solitario, ofrecer alternativas para la realización de una actividad cualquiera, preguntar al niño como ha llegado a un resultado al finalizar una actividad pedagógica, permitir la opinión individual en la elaboración conjunta de las actividades, hacer recuentos de actividades realizadas en días pasados o en el hogar, explicitación de vivencias personales, en suma, un conjunto de acciones que van formando premisas para el proceso de la autoinstrospección en etapas ulteriores del desarrollo.

ACTIVIDADES PEDAGÓGICAS PARA LA ESTIMULACIÓN Y DESARROLLO DE LAS INTELIGENCIAS

El proceso educativo debe tener en cuenta que las inteligencias siguen una trayectoria evolutiva natural pasando por una serie de fases en las diferentes etapas del desarrollo:

· HABILIDAD MODELADORA EN BRUTO, o inteligencia en “bruto”, predomina durante el primer año de vida. En este período existe, por ejemplo, la habilidad para apreciar las diferentes tonalidades en la inteligencia musical, la asociación entre mirar un objeto y agarrarlo en la inteligencia cinético-corporal o distinguir una construcción tridimensional en la inteligencia espacial. La aparición de estas habilidades es universal y en aquellos niños o niñas que pueden ser una “promesa” en alguna de las inteligencias ya se aprecian habilidades superiores.

· SISTEMAS SIMBOLICOS. En esta etapa los niños y niñas muestran sus habilidades en las diferentes inteligencias aprendiendo los diversos sistemas simbólicos. En el caso del lenguaje la utilización de frases, en la música el aprendizaje de canciones, el la espacial los dibujos, etc.

· SISTEMA NOTACIONAL. Podemos definirlo como sistema simbólico de segundo orden. En general, los sistemas notacionales de las diversas inteligencias llegan a dominarse en el contexto educativo formal. Los niños y niñas van avanzando en su desarrollo y, progresivamente, van representando cada inteligencia junto a su sistema simbólico mediante un sistema notacional. En el caso de la inteligencia musical, tras el aprendizaje de melodías y canciones, llegan a la utilización de la notación musical. En la inteligencias lingüística, la utilización de palabras y frases lleva después al aprendizaje de un idioma, etc.

Ello, junto al propio desarrollo evolutivo del niño determina que las actividades encaminadas al desarrollo de las inteligencias no puedan ser impartidas de la misma manera, por lo que metodológicamente hay que adaptarlas a los rangos de edad

En este sentido, se pueden organizar pedagógicamente en dos grandes períodos: Actividades para los niños desde 0 hasta los 18-24 meses, y actividades para los niños desde los 2 años.

Procedimientos metodológicos para las actividades de los niños de 0 a 2 años

Dentro de este rango los niños del primer año de vida constituye un grupo extraordinariamente complejo de trabajar, que requiere incluso una labor diferenciada, porque, por lo general cuenta con cuatro subgrupos: de 0 a 3 meses, de 3 a 6 meses, de 6 a 9 meses y de 9 a 12 meses.

Al no ser coincidentes en su exactitud sus horarios de vida, determina un gran esfuerzo organizativo para poder satisfacer todas las necesidades de estos niños y niñas y realizar de manera apropiada el trabajo con las inteligencias.

Suele tener dos o tres actividades pedagógicas de corta duración 2 a 3 minutos en el día (por la inmadurez de su sistema nervioso no puede estar sometido a continuas actividades pedagógicas, dado que esto le produce fácilmente fatiga y daño a su sistema nervioso). Este periodo de tiempo va paulatinamente alargándose a medida que el niño va siendo mayor.

Para las actividades de estimulación de las inteligencias se han de utilizar preferentemente métodos sensoperceptuales que permiten la activación de los diferentes sistemas sensoriales del niño, pero en los que la voz y la comunicación afectiva juega un papel fundamental en la organización de la actividad del niño y la niña, ya que provoca en estos un estado emocional positivo.

Cuando estas actividades la educadora las realice en el tiempo libre la misma ha de ocupar un lugar central en la organización y dirección de esta actividad, cuidando del estado emocional de los niños.

Una característica básica es que las actividades para las inteligencias han de ser fundamentalmente globales, utilizando la estimulación de varias a la vez, puesto que por su desarrollo estos niños no pueden aún diferenciar los estímulos entre sí.

Así, por ejemplo, si se le da un ejercicio para el agarre de un objeto (inteligencia cinestésica), esto se acompaña de la agitación de un sonajero ante su vista (inteligencia espacial), se le habla de que mire al objeto (inteligencia lingüística), de forma suave y dulce (inteligencia interpersonal), todo esto puede a su vez acompañarse de un canto (inteligencia musical). Luego dejar que el niño lo agarre y se entretenga en la manipulación del objeto (inteligencia intrapersonal, mas reforzamiento de algunas de las otras).

Como se ve, en una sola actividad se han activado seis de las siete inteligencias, y esto debe ser la forma de trabajarlas en este año de vida. 

Procedimientos metodológicos para las actividades de los niños mayores de 2 años

Los niños de 2 a 3 años ya tienen un mayor desarrollo evolutivo, se desplazan a voluntad, utilizan la lengua materna, tienen movimientos finos mejores. A su vez hay un mayor desarrollo intelectual.

Este hace que, por tal mejor nivel de desarrollo y una mayor independencia, la relación educador–niño se va haciendo menos directiva por parte del adulto, y ya hacia finales del tercer año de vida, empiezan a hacerse los primeros intentos de la búsqueda por sí mismos de las relaciones esenciales.

De igual manera se suelen ubicar dos actividades pedagógicas para la estimulación de las inteligencias, pero en los momentos de la actividad libre también se han de activar las mismas. Como el educador es el principal organizador de las influencias educativas, utilizará métodos que propicien la imitación de acciones (demostración), la observación de objetivos y acciones (observación) y que estimulen el lenguaje y las acciones (conversación, ejercicios imitativos, etc.).

Las actividades para las inteligencias continúan siendo bastante globales, pero ya no tan abarcadoras, pues es necesario que los niños se apropien de determinadas relaciones. Así, combinar estimulaciones para dos o tres inteligencias es lo mas apropiado, como puede ser, por ejemplo, cantar una canción (inteligencia musical) con movimientos corporales específicos (inteligencia físico-cinestésica) y desplazándose hacia determinados lugares (inteligencia espacial). 

Evidentemente a partir de aquí el juego pasa a ser la actividad rectora por excelencia, por ello hemos diseñado una serie de juegos con arreglo al siguiente esquema:

Se han diseñado actividades motivadoras y significativas para el niño de forma que supongan un reto para su competencia personal, considerándose todos los ámbitos de experiencias, los intereses y necesidades de los niños y favoreciendo la integración con el adulto, el cual procurará crear un clima acogedor, seguro y cálido para el desarrollo de las actividades.

Estos juegos han sido inventados por nosotros, y otros que ya existían, han sido modificados para conseguir la estimulación de todas las inteligencias, porque el desarrollo de ellas dentro de un juego no es aislado, sino que la estimulación de una, se complementa con la de las demás. De esta manera, conseguimos el desarrollo integral del niño.

Evaluación

Para asegurarnos que en cada juego o actividad se desarrollan las siete inteligencias, hemos creado un modelo de supervisión de los juegos. En cada uno de los juegos analizamos las capacidades que estimulan las actividades que integran el juego, según el tipo de inteligencia.

Los juegos son supervisados antes de llevarlos a cabo con los niños para comprobar que son lo más integrales posible. Una vez realizados con ellos, llevamos a cabo una evaluación del desarrollo de éstos y de los niños.

Cuadro de comprobación de las Inteligencias trabajadas en los juego

 

Juego 1

Juego 2

Juego 3

Lingüística

Vocabulario
     
Expresión oral
     
Comprensión oral
     
Fonética y articulación
     

Lógica-matemática

Resolución de problemas
     
Clasificación
     
Seriación
     
Comparación
     
Agrupaciones
     

Espacial

Relaciones espaciales
     
Memoria visual
     
Orientación espacial
     
Localización espacial
     
Representación gráfica
     

Física-Cinestésica

Motricidad fina
     
Motricidad gruesa
     
Expresión corporal
     
Esquema corporal
     

Musical

Ritmo
     
Audición musical
     
Instrumentos musicales
     
Entonación
     
Discriminación y comprensión de sonidos
     
Percepción, discriminación y memoria auditiva
     

Intrapersonal

Autodisciplina
     
Amor propio
     
Expresión
     
Seguridad en sí mismo
     
Responsabilidad
     
Autocrítica
     

Interperso-nal.

Cooperación
     
Comunicación
     
Solidaridad
     

Respeto a los demás