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HÁBLAME CON GRACIA DE
LÓGICA Y MATEMÁTICA
Dr. José Antonio Fernández
Bravo
Centro universitario
de Enseñanza Superior Don Bosco
Madrid (ESPAÑA)
1
EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO MATEMÁTICO
Las orientaciones al hacer matemático han sido
siempre claras y precisas. La metodología expresada por Ley en
el sistema educativo español, afirma que el origen del conocimiento
lógico-matemático está en la actuación del niño con los objetos
y, más concretamente, en las relaciones que a partir de esta actividad
establece con ellos. Por esto, la aproximación a los contenidos
de la forma de representación matemática debe basarse en un enfoque
que conceda prioridad a la actividad práctica; al descubrimiento
de las propiedades y las relaciones que establece entre los objetos
a través de su experimentación activa.
El desarrollo de cuatro capacidades favorece
el pensamiento lógico-matemático:
n La observación: Se debe potenciar sin
imponer la atención del niño a lo que el adulto quiere que mire.
La observación se canalizará libremente y respetando la acción
del sujeto, mediante juegos cuidadosamente dirigidos a la percepción
de propiedades y a la relación entre ellas. Esta capacidad de
observación se ve aumentada cuando se actúa con gusto y tranquilidad
y se ve disminuida cuando existe tensión en el sujeto que realiza
la actividad. Según Krivenko, hay que tener presentes tres factores
que intervienen de forma directa en el desarrollo de la atención:
El factor tiempo, el factor cantidad y el factor diversidad.
n La imaginación. Entendida como acción
creativa, se potencia con actividades que permiten una pluralidad
de alternativas en la acción del sujeto. Ayuda al aprendizaje
matemático por la variabilidad de situaciones a las que se transfiere
una misma interpretación.
n La intuición: Las actividades dirigidas
al desarrollo de la intuición no deben provocar técnicas adivinatorias;
el decir por decir no desarrolla pensamiento alguno. La arbitrariedad
no forma parte de la actuación lógica. El sujeto intuye cuando
llega a la verdad sin necesidad de razonamiento. Cierto esto,
no significa que se acepte como verdad todo lo que se le ocurra
al niño, sino conseguir que se le ocurra todo aquello que se acepta
como verdad.
n El razonamiento lógico: El razonamiento
es la forma del pensamiento mediante la cual, partiendo de uno
o varios juicios verdaderos, denominados premisas, llegamos a
una conclusión conforme a ciertas reglas de inferencia. Para Bertrand
Russell la lógica y la matemática están tan ligadas que afirma:
"la lógica es la juventud de la matemática y la matemática
la madurez de la lógica". La referencia al razonamiento lógico
se hace desde la dimensión intelectual que es capaz de generar
ideas en la estrategia de actuación, ante un determinado desafío.
El desarrollo del pensamiento es resultado de la influencia que
ejerce en el sujeto la actividad escolar y familiar.
Con estos cuatro factores hay que relacionar cuatro
elementos que, para Vergnaud, ayudan en la conceptualización
matemática:
n Relación material con los objetos.
n Relación con los conjuntos de objetos.
n Medición de los conjuntos en tanto al número
de elementos
n Representación del número a través de un nombre
con el que se identifica.
2 SÍMBOLO FRENTE A CONCEPTO
Que el cálculo sea el instrumento de la matemática,
nadie lo pone en duda; que la matemática sea en sí misma cálculo
es totalmente discutible. En modo alguno se está diciendo que
el cálculo no sea importante; más bien, que el cálculo es ese
utensilio que se elige cuando se sabe qué hacer y qué conseguir
con él. Reconocer una situación matemática con claridad, en la
que se necesite llegar a un resultado, y elegir convenientemente
el procedimiento que me permita llegar a conclusiones lógicas,
pertenece, a mi juicio, al hacer matemático. Luego, de ser así,
a éste hacer matemático no le describe el procedimiento, sino
el reconocimiento, la elección y el razonamiento. Ideas comprendidas,
en suma, frente a formas de operar vacías de actividad rentable.
Aún a pesar de estar totalmente admitido que la matemática es
una actividad mental, seguimos imponiendo ese dogma prescriptivo
del ejercicio aburrido en función de terminar un programa, vistiéndola
con ese atavío de ojos tristes y alejándola, entonces, de esa
elegancia discreta que la caracteriza y que, quizás, no sepamos
trasmitir. Los profesores se quejan de en clase de matemáticas
sus alumnos no piensan. En dispensa de otras, menores, creo que
son dos las causas principales que pueden explicar este fenómeno.
Bien puede ser que las matemáticas no enseñen a pensar, y hayamos
sido todos víctimas del mayor fraude que nos ha legado la historia
de la ciencia, o, admitiendo que las matemáticas desarrollan y
estimulan el pensamiento, entonces, es posible que lo que se haga
en clase sea cualquier cosa menos matemáticas.
Actualmente existe un claro rechazo al aprendizaje
de la matemática. Incluso, son muchos los profesores, sobre todo
en Educación Infantil y Educación Primaria, que huyen, de alguna
forma, de su enseñanza. Sus recuerdos hacia la matemática, como
ellos dicen, no son agradables. Yo les pregunto: ¿por qué?, ¿te
ha pegado alguna vez el número siete?, ¿Te ha arañado alguna vez
el signo menos?, ¿Te has hecho daño al caerte de una raíz cúbica
de ocho metros de altura?, ... No, me dicen sonriendo. No, no,
no, no es que tengan un mal recuerdo de la matemática, de lo que
realmente tienen un mal recuerdo es de su enseñanza, de la tensión
que generaba una persona, que con un carné de profesor ignoraba
como actividades prioritarias: la duda, la investigación, la comprobación
del error, la discusión de las ideas, las alternativas que probasen
o refutasen, la participación como búsqueda de conocimiento, la
necesidad de inventar una expresión convencional, la conducción
del pensamiento erróneo mediante preguntas que a modo de retos
canalizasen las conclusiones, la utilización de ejemplos y contraejemplos,
la comprensión de las ideas generadoras de nuevas relaciones,
el descubrimiento de distintos teoremas, la necesidad de identificarlos
y ponerles un nombre, la utilización de materiales y recursos,...
Todo esto no se hace habitualmente, simplemente se cambia, con
la dudosa explicación ante la sociedad de que no hay tiempo, por
cómodas acciones que subrayan como único protagonista al profesor
de la asignatura, de esta forma: de esta forma
se representa..., de esta forma se calcula..., de esta forma se
expresa..., de esta forma...
El pensamiento matemático hay que entenderlo desde
tres categorías básicas:
n Capacidad para generar ideas cuya expresión
e interpretación sobre lo que se concluya sea: verdad para todos
o mentira para todos.
n Utilización de la representación o conjunto
de representaciones con las que el lenguaje matemático hace referencia
a esas ideas.
n Comprender el entorno que nos rodea, con mayor
profundidad, mediante la aplicación de los conceptos aprendidos.
Sobre estas indicaciones cabe advertir la importancia
del orden en el que se han expuesto. Obsérvese que, en muchas
ocasiones, se suele confundir la idea matemática con la representación
de esa idea. Se le ofrece al niño, en primer lugar, el símbolo,
dibujo, signo o representación cualquiera sobre el concepto en
cuestión, haciendo que el sujeto intente comprender el significado
de lo que se ha representado. Estas experiencias son perturbadoras
para el desarrollo del pensamiento lógico-matemático. Se ha demostrado
suficientemente que el símbolo o el nombre convencional es el
punto de llegada y no el punto de partida, por lo que, en primer
lugar, se debe trabajar sobre la comprensión del concepto, propiedades
y relaciones.
Otra cuestión importante sobre la formación del
conocimiento matemático es la necesaria distinción entre: la representación
del concepto y la interpretación de éste a través de su representación.
Se suele creer que cuantos más símbolos matemáticos reconozca
el niño más sabe sobre matemáticas Esto se aleja mucho de la realidad
porque se suele enseñar la forma; así, por ejemplo, escuchamos:
El dos es un patito o La culebra es una curva
o
Tales expresiones pueden implicar el reconocimiento de
una forma con un nombre, por asociación entre distintas experiencias
del niño, pero en ningún modo contribuye al desarrollo del pensamiento
matemático, debido a que miente sobre el contenido intelectual
al que se refiere, por ejemplo, el concepto dos: Nunca designa
a UN patito. En resumen, lo que favorece la formación
del conocimiento lógico-matemático es la capacidad de interpretación
matemática, y no la cantidad de símbolos que es capaz de recordar
por asociación de formas.
3 PRINCIPIOS METODOLÓGICOS E INTERVENCIÓN EDUCATIVA
Que el alumno sea el constructor de sus propios
aprendizajes, se ha dicho de mil formas diferentes durante diferentes
miles de años. Yo creo en ello. No por oídas, sino por lo que
la experiencia me ha dictado y me dicta. Por lo que no tengo inconveniente
en afirmar que de otro modo el aprendizaje se verá desnaturalizado,
aportando al alumno un contenido, que no un conocimiento. Ya he
dicho en otras ocasiones, que contenido es lo que se enseña y
conocimiento es lo que se aprende.
Otra tesis en la que apoyo mi intervención como
didacta de la matemática es el cambio de: Enunciar, memorizar,
comprender por Comprender, enunciar, memorizar.
Me explico: Habitualmente se empieza por el enunciado de los conceptos,
las relaciones o su representación convencional, como segundo
paso se hace que se retenga en la memoria y, finalmente, se realizan
ejercicios para su comprensión. Este de orden de presentación
de la enseñanza de la matemática nunca me dio buenos resultados.
Cambie, entonces. En primer lugar, elaboré actividades que mediante
ejemplos y contraejemplos y sin corregir en modo alguno el pensamiento
del alumno le ayudasen a generar ideas, a comprender el concepto
identificado siempre desde su propio lenguaje. Posteriormente
enunciaba correctamente el nombre o expresión convencional de
aquello que habían comprendido. Por último trabajaba en su memorización.
Claro está que la memoria es importante. Pero para evitar esfuerzos
innecesarios conviene que memoricen cómo se llama aquello que
saben qué es.
Es necesario, por tanto, como primera actividad,
partir en todo momento del vocabulario del alumno. En la construcción
del conocimiento científico se hace distinción entre metalenguaje
y lenguaje objeto. El lenguaje objeto es el propio de la ciencia
en cuestión y el metalenguaje es ese lenguaje que utiliza para
describir los términos pertenecientes al lenguaje objeto. Después,
muchos términos del lenguaje objeto se pueden ir explicando a
través de otros términos de ese lenguaje objeto. Cierto esto,
el metalenguaje del aula para la construcción del conocimiento
es el propio del alumno. Posteriormente, identificaremos un término
matemático a partir de su lenguaje. Llegará un momento, dependiendo
de la edad, que en el vocabulario del alumno podamos encontrar
ya varios términos del lenguaje objeto que utiliza la matemática,
definiendo, entonces, otros a partir de éstos. En definitiva creo
que hablamos demasiado y demasiado mal, cuando lo que hay que
intentar es evitar en la medida de lo posible la información verbal,
y enunciar con la precisión que caracteriza a la matemática cuando
tengamos que hacerlo. Si observamos la ambigüedad de expresión
que existe actualmente en los libros de texto dirigidos principalmente
a los escolares de infantil y primaria, nos preguntamos cómo pueden
tener con esos materiales un pensamiento lógico, y si éste no
existe cómo pueden acceder a un pensamiento matemático. FALTAN
DIDACTAS Y SOBRAN INTERPRETES DE LIBROS DE TEXTO.
Generalmente se ha aceptado que el aprendizaje
de la matemática se refería al número y a la cantidad, apoyadas
principalmente sus actividades en el orden y la seriación, siendo
el contar el trabajo más preciado para la actividad matemática.
Hoy la naturaleza de la enseñanza de la matemática se muestra
diferente: como expresión, como un nuevo lenguaje y un nuevo modo
de pensar con sus aplicaciones prácticas a su entorno circundante,
mediante la discusión de las ideas. Aunque la asociación matemática
y número suele ser habitual, se hace necesario indicar que no
siempre que aparece la matemática se refiere al número, del mismo
modo que el hecho de utilizar números nada puede decir del hacer
matemático, si este hacer no ha sido generado por una acción lógica
del pensamiento.
El desarrollo del pensamiento lógico-matemático
se puede recorrer didácticamente:
a) Estableciendo relaciones, clasificaciones
y mediciones.
b) Ayudando en la elaboración de las nociones
espacio-temporales, forma, número, estructuras lógicas, cuya adquisición
es indispensable para el desarrollo de la matemática.
c) Impulsando a los alumnos a averiguar
cosas, a observar, a experimentar, a interpretar hechos, a aplicar
sus conocimientos a nuevas situaciones o problemas
d) Desarrollando el gusto por una actividad del
pensamiento a la que irá llamando matemática.
e) Despertando la curiosidad por comprender
un nuevo modo de expresión.
f) Guiando en el descubrimiento mediante
la investigación que le impulse a la creatividad.
g) Proporcionando técnicas y conceptos
matemáticos sin desnaturalización y en su auténtica ortodoxia.
Los procedimientos que se utilicen para la consecución
de los objetivos presentados anteriormente serán válidos en tanto
se apoyen, en un principio, lo más posible en la experimentación,
obteniendo como resultado experiencias fructíferas que aseguren
la fiabilidad del conocimiento lógico y matemático. Con razón
escribía el profesor Pedro Puig Adam, matemático y didacta español:
Si abstraer es prescindir de algo, debe existir ese algo
del que se pueda prescindir
Apoyamos la enseñanza de la matemática en lo que
el profesor sabe, cuando deberíamos apoyarla en lo que el alumno
desconoce. Damos por hecho que la simple información verbal de
una situación clara para el docente, trasmite a la mente del alumno,
con la misma claridad, lo que nosotros sobre ello comprendemos;
y eso, mucho de aleja de la auténtica comprensión del concepto
por la observación y experimentación de diversidad de situaciones
en la que éste puede aparecer. Esto supone que muchos escolares
reconozcan el concepto o la relación sólo cuando se le presenta
de la misma forma como se le ha presentado para su aprendizaje.
No puede reconocerlo en otras diferentes situaciones, no es funcional
su aprendizaje, la aplicación del concepto se apoya en el azar
y la adivinación y, es nula la transferencia de estos contenidos
a otros nuevos para la construcción del conocimiento. Es necesario
que el profesor sustituya la información verbal que dirige a sus
alumnos por dudas, retos y desafíos mediante acertadas actividades,
que cuidadosamente preparadas, permitan adquirir lo que se esta
trabajando con la solidez que como contenido matemático le caracteriza.
Si el profesor dice: esto es una recta,
también está diciendo a la lógica interpretación del alumno que
todo lo que no sea esto, no se puede reconocer como recta.
Y así actuamos los profesores diciendo: De esta
forma se suma, de esta forma se resta, de esta forma se calcula
el área de..., de esta forma se multiplican polinomios, de esta
forma..., de esta forma..., de esta forma... Y cuando a un alumno
le pides que justifique con argumentación sus formas de hacer,
no cabe otra que: Así me lo enseñaron o El
profe así me lo dijo o Eso no lo hemos visto en clase.
¿Por qué no cambiar estas criticadas expresiones de nuestros alumnos?
¿Podríamos cambiar: Ipse dixit por I can see
it?
Actualmente, se habla de propuesta didáctica cuando
se presenta la posibilidad de adquirir conocimiento mediante el
diálogo y la discusión de las ideas. Está totalmente admitido
que una de las funciones de la enseñanza de la matemática consiste
en aprender a pensar; no es extraño, sin embargo, escuchar que
los alumnos no piensan en clase de matemáticas. Ciertas estas
dos premisas podemos deducir o, que es falso que el aprendizaje
de esta ciencia enseñe a pensar o, que lo que se aprende no es
matemática. Disyunción que nos obliga a expresar lo que creemos
sobre el hacer matemático: El desarrollo de la observación, de
la intuición, de la imaginación creativa y del razonamiento lógico,
contribuye a ello: Mediante la observación podemos extender la
mirada para llegar a ver; la intuición nos proporciona el surgimiento
de un camino para indagar los argumentos de la cuestión planteada;
la creatividad compone nuevas estructuras de opción proponiendo
alternativas; y, el razonamiento lógico, se encarga de estudiar
la verdad o falsedad de los juicios a los que hemos llegado.
Cuando Wittgenstein (1987) afirma que, No
existen símbolos matemáticos sino una interpretación matemática
de los símbolos, reconoce la necesidad de subordinar
la identificación, a la deducción. Identificar un símbolo es asociar;
deducir es construir. Suele ser habitual confundir el significado
del concepto con la representación de éste, mostrando únicamente
en la enseñanza cómo se llaman las cosas sin preocuparnos de lo
que realmente significan. Cada vez más en las aclaraciones curriculares
sobre la enseñanza de la matemática se advierte una clara llamada
de atención al aprendizaje significativo. Este carácter de significado
con el que se dirigen actualmente los procedimientos didácticos,
aunque condición necesaria, no es suficiente sin un carácter
de sentido que intente mejorar: la capacidad para razonar, el
pensamiento crítico y la conciencia reflexiva. La asociación Nacional
de Educación, en una declaración de 1961 titulada El objetivo
central de la educación norteamericana, expone:
El objetivo que dirige y fortalece
a todos los otros objetivos de la educación -el hilo común de
la educación- es el desarrollo de la capacidad para pensar
(Mayer, 1986)
La existencia del pensamiento pertenece, todavía
hoy, a un proceso mágico. Sin embargo, la asistencia al pensamiento
se recoge, por la posibilidad de contrastar las ideas, en un
proceso científico. La enseñanza debe permitir que el sujeto llegue
a la adquisición de los conceptos por sus propios hallazgos. Su
terminología específica y la simbología pertinente deben ser el
punto de llegada en la construcción del conocimiento, y no el
punto de partida. Enunciar el concepto es posterior a la comprensión
de éste, porque creemos, al igual que Heidegger (1951), que: El
enunciado es la articulación de lo que se ha comprendido
Estas indicaciones, tan reconocidas en la teoría
como escasas en la práctica, señalan unos procedimientos a la
vez que anulan otros. Se espera, que la pregunta reine de modo
supremo en la expresión del profesor, pero las preguntas preestablecidas
para respuestas preestablecidas no forman parte del desarrollo
de la actividad intelectual. Que todo desafío implique una pregunta,
no hace suponer que toda pregunta implique un desafío, porque
éste aspira a provocar en el sujeto un estado de indagación cuyo
resultado añada algo a lo que ya sabía. Los retos, los ejemplos
y contraejemplos son los alimentos de los que se nutre la interacción
profesor-alumno. Se puede partir, entonces, de las experiencias
y conocimientos previos de los que aprenden, que tienen la oportunidad
de jugar con las respuestas antes de escoger una de ellas; acción
que resuelve con frecuencia, el grave problema para el aprendizaje
que supone la falta de ideas, junto con la privación de autonomía,
perseverancia y flexibilidad.
4 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Madrid. MEC.
DEWEY, J. (1998): Democracia y Educación.
Madrid. Morata (Ed Original, 1916)
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del pensamiento matemático. Buenos Aires. Editorial Universitaria.
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de problemas y cognición. Barcelona. Paidós.
PIAGET, J., G. CHOQUET, y otros (1978): La enseñanza
de las matemáticas modernas. Madrid. Alianza Editorial.
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Eurística. Madrid. Institución de Enseñanza Laboral.
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RUSSELL, B. (1985): Escritos básicos I. Barcelona.
Planeta-Agostini
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de técnica de la investigación educacional. Buenos Aires.
Paidós.
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los fundamentos de la matemática. Madrid. Alianza Editorial.
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Madrid, 1989 PRÓLOGO del Profesor Alberto AIZPÚN. (Agotado)
- Didáctica de la matemática en Educación Infantil.
Ediciones Pedagógicas, Madrid, 1995
- Técnicas creativas para la resolución de problemas
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- Numeración y cuatro operaciones básicas: La
investigación y el descubrimiento a través de la manipulación.
Editorial CCS, Madrid, 2002
- El material Numerator. (Juego para el alumno)
Editorial CCS. Madrid, 2002
- Secuenciación de conceptos matemáticos. Procesos
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CCS. Madrid, 2003
- La enseñanza de la matemática. Fundamentos
teóricos y bases psicopedagógicas. Editorial CCS. Madrid,
2003
CUENTOS
Colección de cuentos que trabajan conceptos lógicos
y matemáticos
- El Hipopótamo gracioso y fuerte. Ed.
CCS. Madrid, 2002
- La tortuga botarruga. Ed. CCS.
Madrid, 2002
- Los animales que se escaparon del circo.
Ed. CCS. Madrid, 2002
- Las nubes del país de la fantasía virtual.
Ed. CCS. Madrid, 2002
- Cuánto cuento canto. (I) Ed. CCS.
Madrid, 2003
- Cuánto cuento canto. (II) Ed. CCS.
Madrid, 2003
- Si te quieren serás lo que eres.
Ed. CCS. Madrid, 2003
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Comunidad Educativa (C.E.). ICCE. Marzo, 1990, 177, 6-9
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- "Es la multiplicación una suma de
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- "El algoritmo a debate" MEC
N 8 CEP Latina-Carabanchel, 89-95
- "Iniciación a las fracciones"
C.E. ICCE. Sep/Oct.,1994, 217, 41-43
- La naturaleza del material en la
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- "Educación, globalización y,...
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- "Investigación de los efectos de
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- "Fundamentos epistemológicos del
aprendizaje-enseñanza por investigación.Iniciación a la división".
ICCE. Comunidad Educativa. Septiembre-Octubre,1995, 226, 36-41
- Relaciones psicosociales educativas
en la resolución de problemas. Comunidad Educativa, 1996,
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- Evaluación cualitativa de resolución
de problemas. Comunidad Educativa, 1997, 242,37-40
- El problema del problema o la ausencia
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- Labor creativa en la resolución
de problemas matemáticos Comunidad Educativa, 1997, 246,
39-45
- Investigación sobre los mecanismos
de orientación lateral. El aprendizaje de los conceptos: derecha
e izquierda, SUMA, Febrero 1998, 27, 57-63
- Educación Matemática: Utilización
de paréntesis y corchetes Revista Pedagógica Acción
Educativa. Diciembre 1999, nº 102-103, 84-89
- El Euro como moneda ¿Por qué nos
preocupa tanto un nuevo envase? Revista Cpr Retiro.
Mayo, 2000. Comunidad de Madrid
- Los cuentos en el aprendizaje de
la matemática Revista Jara, Mayo, 2000. Comunidad
de Madrid
- La resolución de problemas matemáticos
en la E. Primaria Actas I Jornadas de Educación Matemática
de la Comunidad de Madrid. Marzo, 2000. Comunidad de Madrid
- Conceptos lógicos y matemáticos
en E. Infantil Actas I Congreso Regional de Educación
Matemática de Castilla La Mancha. Marzo, 2000. Comunidad de
Castilla La Mancha
- El aprendizaje de la matemática
en Educación Infantil Entrevista realizada por Isabel
de Dios Carvajal, publicada en Magisterio Español.
Escuela en Acción. Mayo, 2000
- El cuento en el aprendizaje de
la matemática. Una propuesta abierta de investigación-acción.
Educación y Futuro. Revista de investigación aplicada y experiencias
educativas. Nº 4, Didáctica de las Ciencias. CES Don
Bosco, Abril, 2001, pp. 95-101
- Investigación sobre la resolución
de problemas: La sonrisa del hacer matemático Educación
y Futuro. Revista de investigación aplicada y experiencias educativas.
Nº 6, CES Don Bosco, Mayo, 2002, pp. 45-64
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