RESUMEN
  

Jugar- Aprender- Crear

Conductora: Dra. Lilian Montesino Menéndez

El presente Taller a partir del JUEGO como actividad rectora del APRENDIZAJE en la etapa del preescolar pretende brindar a los participantes presupuestos teóricos y acciones docentes que faciliten el vincular ambos términos al proceso de CREACIÓN en estas edades.

La conducción interactiva del Taller desde sus presupuestos teóricos y  acciones prácticas en un ambiente grupal de aprendizaje se constituye como objetivo central del mismo.

De todos es conocido la importancia del juego como premisa para el desarrollo psíquico del niño desde el acertado discurso de H. Huizinga del Homo Ludens en contraposición al Homo Sapiens en  que enfatiza la   necesidad del juego como premisa dinamizadora de la psiquis y su relación directa con el desarrollo sociocultural de la humanidad.

De ahí, la atención de numerosos especialistas al tema el juego desde diversos paradigmas como Roger Callois, Jerome Bruner, Hilda Cañeque y Mauro Rodríguez entre otros y su coincidencia en la búsqueda de verdaderos “espacios” familiares y escolares que satisfagan las necesidades crecientes del niño de conocer su entorno a través del juego en un momento inicial consigo mismo y posteriormente con los otros.

El segundo componente de la tríada  del Taller se refiere al Aprendizaje como resultante no sólo de la asimilación y acomodación del niño a los saberes que le rodean, sino como verdadero sentido personal que lo orienta hacia el descubrimiento y aprehensión del contexto social, de los símbolos y significados depositados en los objetos como legado de las generaciones anteriores y que se convierten en contenidos curriculares escolares a partir de los códigos sociales imperantes y que van conformando su identidad personal. Entonces nos preguntamos ¿cómo conducir este proceso de aprendizaje a través del juego?, ¿se aprende jugando?. ¿es el aprendizaje un resultando psicosocial ?

Y por último, el tercer elemento de la propuesta se refiere a la creatividad, acepción que la situamos en una dimensión actitudinal   y que le posibilita al niño el descubrimiento de la realidad social del entorno a través del desarrollo de la sensibilidad y de su expresión en los diversos lenguajes de interacción social.